8 de julio de 2013

¿Peronismo vs. Masonería? II



LAS SOCIEDADES INTERNACIONALES Y SU INCIDENCIA EN LOS POLÍTICOS ARGENTINOS 

Varios de nuestros líderes nacionales fueron masones, desde San Martín a Rivadavia, desde Mitre a Sarmiento, y desde Irigoyen a Perón. Pero así como Perón fue el primer político argentino en dar una vuelta de tuerca a nuestra historia y economía al liberarnos de la deuda externa en su primer gobierno, y en encabezar “el primer gran movimiento popular argentino… en que la totalidad de un pueblo se levantó contra la oligarquía” como dijo Julio Cortázar, el General también fue al parecer el primer político argentino en alzar su voz contra las manipulaciones de la masonería y otras sociedades internacionales de todo tipo, que controlan por lo bajo tanto al capitalismo como al comunismo, tanto a los que son de derecha como a los que son de izquierda. Todos están controlados por la masonería y la sinarquía internacional, denunció el General en 1968, que por encima de los gobiernos e imperialismos, nos dominan y explotan. Y por eso su último gobierno fue controlado por varios masones como Cámpora (primero) y López Rega (después), por eso algunos dicen que apuraron su muerte (como apuraron la de Hugo Chávez, que también parece fue masón), por eso el gobierno militar del Proceso que le sucedió fue masón (con Massera, Viola y Suárez Mason entre otros), y por eso le habrían cortado las manos a su cadáver embalsamado, en un ritual masónico (así como habían secuestrado y violado el cuerpo embalsamado de Evita). 

Por Xuan Pablo Gonzalez 



“La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencia de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista.” Juan Domingo Perón



“Las fuerzas oscuras que amenazan a la humanidad quieren dividir al mundo en dos grandes fracciones, dispuestas ambas a destruir todo…” Eva Perón



“Ni yankis ni marxistas, peronistas.” Canto Montonero de los años 70


“Los Estados Unidos no sólo no nos ayudaron sino que nos sabotearon sin solución de continuidad e hicieron todo lo posible por impedir nuestro progreso.” Juan Domingo Perón



“¡Piense por sí mismo y los secretos del mundo comenzarán a abrirse delante de usted!” Juri Lina





“Un mundo de simulación y falsedad, enfermo de decadencia… la era de la hipocresía que vivimos”

El General pensaba que vivimos en un “mundo de simulación y falsedad” (Perón), un “mundo occidental enfermo de decadencia”, un ““mundo occidental”, que para mayor escarnio de la verdad se le ha llamado “mundo libre”” y en realidad “es sólo un cúmulo de simulaciones de valores inexistentes donde, la libertad que debía caracterizarlo se ha convertido en un sofisma insoportable”” (Perón). Y quizás hoy todavía, mucho más que en 1968, “la libertad ha pasado a ser un artículo más de simulación” (Perón), y si recordamos nomás que en nuestro planeta a “cada segundo muere un niño de hambre”, son certeras las palabras del General cuando dice que bajo el imperialismo y sus democracias tenemos “una humanidad egoísta y mentirosa, que declama una libertad que no siente ni practica… la libertad es simplemente una ficción”, tanto en Nueva York, Londres, Bagdad, Río de Janeiro o Buenos Aires.

Por ejemplo hoy en el 2013 tenemos en nuestra ciudad porteña, más vigilancia policial que nunca antes en la historia: tres cuerpos policiales uniformados que trabajan-y-reprimen en forma conjunta: la federal, la metropolitana, y la gendarmería. Además de seguridad vial, y en los parques, plazas y calles, seguridad privada, vigicámaras por todos lados, agentes de civil, etc. etc. Y aparte tenemos nuevas leyes burguesas y (anti)terroristas que nos impiden manifestarnos “libremente” y “reprimen la protesta social”, y todo un sistema de control que abarca desde la tarjeta Sube hasta el celular, el  nuevo documento con microchip, el GPS y un espionaje libre de nuestros correos electrónicos y Facebook, etc.: “El programa de monitoreo masivo de las comunicaciones por parte de las agencias de inteligencia no sólo no es nuevo, sino que tampoco es ilegal” como dice Beatriz Busaniche desde Tiempo Argentino, y agrega:“Nuestro mundo está plagado de dispositivos diseñados para detectar, vigilar y seguir a las personas… un sistema sociotécnico capaz de rastrear y almacenar prácticamente todos nuestros movimientos y nuestras comunicaciones. El drástico crecimiento del monitoreo mediado por la técnica es una característica central de nuestro tiempo y debe ser objeto de preocupación creciente”. Es decir: somos menos “libres” que nunca, ya que “La libertad es la esclavitud”, como decía ya a principios del siglo XX el escritor masón-inglés George Orwell en sus novelas de un futuro-manipulador, como 1984, y nos explicaba cómo el poder totalitarista nos engaña con el neo-lenguaje (por ejemplo, nos hacen decir globalización cuando en realidad es imperialismo). Somos menos libres aunque en la televisión tengamos más canales. Aunque argumenten que todo lo hacen para cuidarnos: la experiencia argentina del terrorismo de Estado en la última dictadura militar (76-83) nos demostró que un gobierno que dice cuidarnos siendo “derechos y humanos”, en realidad nos miente y nos extermina; y cuando nos dicen ser patriotas, en realidad nuestros gobernantes son vendepatrias y traidores. "Mientras más parecen cambiar las cosas, más permanece la situación igual”, decía también el escritor masón futurista Julio Verne. Aunque hayamos pasado de dictaduras militares a unas democracias neoliberales seguimos siendo sometidos al FMI y a la sinarquía internacional que denunciaba Perón. Y eso lo demostraron a nivel regional, el reciente “secuestro europeo” a Evo Morales, y los golpes de estado en Paraguay y Honduras.

Y la represión colectiva, al menos en la ciudad de Buenos Aires, es la más violenta que hemos visto las nuevas generaciones (Parque Indoamericano, Parque Centenario, Sala Alberdi, Hospital Borda) después de lo de diciembre del 2001, y después de la del Puente Avellaneda en el 2002. Sólo se “puede ser libre en un medio libre” decía Perón, y parques enrejados, cámaras que te vigilan y policías que te tirotean con balas de goma y plomo en las calles de esta ciudad, no hacen un medio libre, sino “una gran  prisión”, como decía Michel Foucault que intuyó también era a donde iba todo este mundo con sus sistemas represivos de control y vigilancia crecientes. Y a nivel nacional, como afirma María del Carmen Verdú, abogada y directora de CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional), “la represión estatal”, por manos de la policía, mata un joven pobre por día: “En Argentina se muere un pibe al día por el gatillo fácil o la tortura”. Y desde que estamos en democracia, “el actual gobierno peronista del matrimonio Kirchner, es el gobierno de mayor hechos de muerte por el gatillo fácil y la tortura desde el 83 a la fecha” (Verdú). 

Pareciera que para la Masonería, que el General veía como directora en esto de establecer este ficticio “mundo libre” o Nuevo Orden Mundial, todo está permitido, como dijo el filósofo masón Johann Gottlieb Fichte, discípulo de Immanuel Kant y maestro de F. Schelling: “todo es permitido contra los que se opongan a la realización de nuestros planes: la violencia, la astucia, el hierro, el fuego, el puñal, el veneno. El fin justifica los medios”. Tal como confirma Pablo Benoit en su extensísimo libro de investigación La Francmasonería: “los masones han aprobado este apotegma de que el fin justifica los medios como ley fundamental del Arte Real; y lo enseñan como norma suprema de la rectitud en el obrar”.

Perón sabía que vivimos en “un clima de falsedad permanente”. Y dijo retrospectivamente el exjefe montonero Mario Firmenich, que Perón le “contó que había poderes ocultos” incapaces de “controlar la situación” en la Argentina en los 70, y por eso lo habían ido a buscar (López Rega, Gelli, la P2, etc.) para que volviera a ser gobierno. Finalmente Perón vuelve “hecho un león herbívoro” (Perón), que debe negociar con “un poder sobre el cual no tenía capacidad de control” (Firmenich), y someterse entonces a lo que hoy llamamos globalización, y en ese entonces llamaban la sinarquía, o el internacionalismo o El universalismo… un imperialismo capitalista manejado por grupos políticos económico-financieros que toman distintas formas y también por sociedades secretas cuyos miembros no se conocen y casualmente por ese desconocimiento, actúan en la mayor impunidad y pueden causar enormes perjuicios a las naciones, a los pueblos, a sus gobiernos y a toda persona desprevenida que no crea o no conozca tales siniestras actividades” (Landera).

¿Qué nos quedó? Una ““democracia” influenciada por la era de la hipocresía que vivimos. No interesa ser democrático sino parecerlo. Para ello hay que transar con procedimientos repugnantes”, decía Perón, antes de que la falsedad lo terminara invadiendo todo, como lo hizo finalmente, a partir de la Triple A y los milicos. 

Y decíamos que hay testimonios sobre cómo agentes de la CIA, el Imperialismo y la Masonería habrían apurado la muerte de Perón. Y el empresario peronista Jorge Antonio –entrevistado por Felipe Pigna- nos cuenta, categóricamente: “López Rega apuró la muerte de Perón… con brujería. Sí, él quería que Perón se muriera lo antes posible”. López Rega no sólo fue masón sino también “agente de la CIA” (Firmenich), y la ultraderechista Triple A que había creado, operaba en forma “similar a las Tramas Negras italianas” (Corbiére), de “los masones negros de Licio Gelli” (Vittorio Buffa), que formaban un “cerebro multinacional que dirigía operaciones de secuestro, atentados, y otras actividades terroristas en una cantidad de países” (Corbiére). 

Sobre el vínculo de las logias masónicas como la P2 con la mafia italiana, la CIA norteamericana, y también la KGB rusa, cuentan Juri Lina en Bajo el signo del escorpión, y Stephen Knight en La Hermandad: “en los años cincuenta, años 60 y en los 70 la KGB infiltró eficazmente varias Logias Masónicas importantes y usó éstas para sus propios propósitos. Junto con la CIA, la KGB estaban realmente entre los patrocinadores de la Logia Masónica P2 en Italia”. Y agrega Lina: “los francmasones organizan crímenes dentro del armazón de las Logias Masónicas del Gran Oriente y la Mafia Cosa Nostra italiana, según la información del libro de Brian Freemantle”. 

Por otro lado, en este mundo de simulación -como decía el General- las palabras pasaron a ser artículos de simulación: palabras como “libertad”, “democracia”, “inseguridad”, etc. Y Salbuchi lo define así: Todos vivimos inmersos en el mundo irreal inventado por la “neo-lengua” orwelliana utilizada por la Élite de Poder Global para controlar nuestras mentes”. Esa élite transnacional, que también nos recuerda Salbuchi, recordando al General: está vinculada a la Masonería. 

Decíamos antes que sin dudas Perón se hace masón en 1973, con Gelli, pero parece que ya en 1958 Perón era masón, como consta en un documento de la Masonería Universal del Rito Escocés, que presenta Corbiére en su libro citado La Masonería. Ahora bien, también añade Corbiére que todos los presidentes argentinos son masones, ya nomás por el hecho de ser presidentes, se les da el (alto) Grado 33, en forma honorífica “sin ceremonias ni cumplimiento del ritual” (Corbiére). Entonces podría haber sido Perón un masón “meramente formal”, que cuando se dio cuenta que la masonería gorila-radical y la Iglesia lo volteó y persiguió en 1955 –y que desearon matarlo, y secuestraron, ultrajaron y desaparecieron el cuerpo de Evita-, fue que él decidió denunciar a la Masonería después, como parte de la sinarquía internacional que maneja los hilos del mundo, según aquel modo maquiavélico de “dividir y reinar”.   

La irresoluta investigación sobre las manos de Perón

“Son mensajes masónicos… perdón, mafiosos” dijo el exembajador peronista y exmiembro de la logia masónica P2, Hipólito Barreiro, en una entrevista periodística, refiriéndose al robo de las manos de Perón. Pese a las sospechas que ponen en la mira a la Masonería, la italiana o la inglesa, o ambas (descartadas las hipótesis económicas de las cuentas bancarias) sabemos que nunca se pudo averiguar nada sobre el robo de las manos. La causa nunca avanzó, desde que a mediados de 1987 se produjo el robo-ritual, hace ya 26 años (dos veces 13: las manos fueron robadas, 13 años después de la muerte-asesinato de Perón, por “Hermes y los 13”, y más adelante encontraremos algunas otras “coincidencias” en el número de simbología masónico 13). Y la última vez, en el 2008, un comando secreto entró en el domicilio del juez Baños, que había retomado la causa, (20 años después de la amputación-ritual), y se robaron todo el material (cds, computadora, teléfono celular) y los expedientes correspondientes.

Pero antes de eso hubo varios muertos en el caso (al menos cuatro), después del robo de las manos. Primero dos testigos fueron misteriosamente “liquidados”: Paulino Lavagna “uno de los cuidadores del sector del cementerio en el que estaba la bóveda de la familia Perón” (Carabajal), de “una paliza”, y después María del Carmen Melo “una mujer que acostumbraba poner flores en la tumba de Perón, atacada por un grupo de hombres cuando salía del cementerio de la Chacarita” (Carabajal). Tras hacer la denuncia al juez Far Sau, desapareció también la hija de Melo. Y al poco tiempo apareció carbonizado, tras un misterioso accidente automovilístico, el mismo juez Far Sau. “Ocurrieron demasiadas tragedias a demasiada gente involucrada en el caso para que sea una coincidencia”, dice Juan Labake, abogado y exrepresentante legal de Isabelita, que asegura que la Masonería inglesa “sí tenía motivos para vengarse del General”, y cortarle las manos.

Todo este asunto nos muestra que estamos en aguas turbias y peligrosas a nivel internacional, ya que “los jueces que han llevado la causa han sido presionados y amenazados, y el caso ha quedado embarrancado a pesar de su importancia nacional. Un juez, incluso, murió sospechosamente durante unas cortas vacaciones” (dice Ernesto Milá, refiriéndose a Far Sau). El asunto, recuerda Jorge Lanata desde una investigación que hizo hace unos años para televisión (se puede ver en youtube) es “oculto, siniestro, mafioso, esotérico”. Y sabemos que las cartas de rescate enviadas a Ubaldini y Saadi, tras el robo de las manos de Perón, estaban firmadas con el inconfundible nombre egipcio-masónico de Hermes y los 13” y “el texto tenía que ver con creencias egipcias y esotéricas, que eran sostenidas por Gelli” (Gustavo Carabajal).  

La investigación de los periodistas David Cox y Damián Nabot también vincula a Licio Gelli y la Masonería con el robo de las manos de Perón, para hacer rituales de magia negra. Aunque la Justicia –recordamos- sigue empantanada en esta causa, que podría ser, quizás, más prioritaria en una agenda judicial justicialista. Estamos hablando de las manos del caudillo más trascendente de la Argentina, de “el Gran Cacique” nacional y popular: que están desaparecidas, desde la democracia radical alfonsinista (que de hecho cae en picada después del robo de las manos de Perón, como recuerda el mismo Lanata, y cede ante Menem que termina vinculándose, casualmente, con Gelli y con Bush), hasta hoy, pasando por sendas democracias neoperonistas (menemistas-duhaldistas-kirchneristas), que no siguieron ahondando en esto de averiguar qué pasó con las manos del Gran Cacique Argentino. Quizás porque ellos tuvieran como José P. Feinman, un mal recuerdo del General herbívoro, entregado de manos, del 73: un viejo “enfermo… de derecha” (Feinman), que siempre terminaba “cagando” a los jóvenes montoneros “que lo habían traído al país” (Feinman). O quizás, porque como dice Salbuchi: “Una de las mayores mentiras instaladas en nuestra sociedad es que los gobiernos de Menem y Kirchner fueron y son “peronistas”. Que cualquier cretino o cretina se autodefine como “peronista” – sabiendo que así logrará captar muchos votos o al menos el “voto emotivo” de la familia peronista – no significa que lo sea. Todos conocemos el aluvión de “peronistas” que no lo son ni jamás lo fueron: desde Macri, Duhalde y Rodríguez Sáa hasta Scioli, Alsogaray y De la Sota pasando, por supuesto, por Menem y los Kirchner… Juan Perón dejó bien en claro cuál era su doctrina a través de sus diversos discursos, conferencias, actos de gobierno y libros: Un fundamento justicialista inamovible fue mantenerse independiente de los ideologismos de izquierda y de derecha propios del siglo XX… Es lo que Perón denominó la “Tercera Posición”, que conforma casi podríamos decir una ‘prueba ácida’ de si un político o partido representa auténticamente los lineamientos ideológicos del justicialismo o si, por el contrario, se trata de farsantes y oportunistas (Salbuchi)

Para terminar esta segunda parte, dos comentarios del primer ministro británico masón Winston Churchill, sobre Perón, uno de 1945: "No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella a toda América Latina”. Y el otro de 1955: "La caída del tirano Perón es la mejor noticia que he recibido después de nuestro triunfo en la segunda guerra mundial, y no le daremos tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”.

Después de muerto, dice claramente Churchill, con los dedos en V, como burlándose del peronismo (como se sigue burlando el imperialismo británico de este pedazo de patio trasero, con el asunto Malvinas, por ejemplo). Y sabemos que “patriotas” masones pro-ingleses como Francisco Perito Moreno y Estanislao Zeballos se dedicaban a esto de profanar tumbas y robar los cráneos de caciques y lonkos Mapuches y Tehuelches como Kalfukurá, durante la Conquista del Desierto, en el siglo XIX, en la Patagonia: y si vamos a fondo, este genocidio contra los pueblos originarios fue dirigido por la masonería liberal inglesa, como admite en buena parte el propio Corbiére, y en complicidad con Grandes Maestres Masones como Mitre y Sarmiento, como lo sabía Perón: “todos los gobiernos que en nuestro país se escalonaron, desde Rivadavia en adelante, fueron gobiernos de la masonería, gobiernos de la línea anglosajona… todos obedecen a la logia, al rito celeste escocés: es la línea anglosajona”.       

Y un interrogante: si la masonería anglosajona imperialista se robó las manos de Perón, que es sin dudas el político más importante de la historia argentina (al menos del siglo XX), y el único que planteó –como nunca antes y como nunca después- un movimiento popular antiimperialista, antimasónico y antioligárquico, con identidad latinoamericana, entonces: ¿no es un hecho quizás simbólico de que “Ellos” (quienes quiera que sean: la masonería como dice Maguire, o los masones ingleses como dice Labake, o los masones de la P2 como dicen Cox y Nabot, o quién sea) no sólo tienen las manos de(l) Perón(ismo), sino que, al tener sus manos tienen las riendas de este país recolonizado? Este país que estaba destinado a ser –a mediados del siglo XX- la gran potencia que sea el faro para el resto de Latinoamérica, como sabían tanto Perón (desde acá) como Churchill (desde allá).

“Tus manos son las manos de tu pueblo” decía un emotivo cartel peronista, escrito a mano, cuando profanaron el cuerpo del General en el 87. Si es así, “Ellos” (sí recordando a Oesterheld y a El Eternauta como veremos después) tienen las manos del pueblo argentino, en sus manos.


(FIN DE LA SEGUNDA PARTE)

REVISTA CONTRACULTURAL
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