8 de julio de 2013

Los Intocables



LA HEROICA RESISTENCIA DE FAMATINA Y CHILECITO A LAS MINERAS 

Las asambleas de Famatina y Chilecito enarbolaron siempre una consigna en común: "El Famatina No se Toca". Y con este espíritu ya han expulsado de su territorio a varias corporaciones megamineras, incluida la emblemática Barrick Gold. El triunfo más reciente se dio a conocer esta semana, cuando el gobierno de la Provincia de La Rioja tuvo que rescindir el contrato con Osisko. "Seguiremos luchando contra el colonialismo", expresaron las asambleas, reafirmando los valores intocables que garantizan la movilización popular. 

Por Eduardo Soler 

Las mineras vienen sin que las llamen y se van porque las echan. Al menos en los cerros riojanos, donde las asambleas ciudadanos han logrado un grado de organización y de lucha que es la mejor protección de El Famatina. La primera en irse fue la famosa Barrick Gold. Emblema por sus emprendimientos en San Juan, había llegado a La Rioja en 2005 pero tuvo que anunciar su retiro en mayo de 2007. La movilización estuvo inspirada por el triunfo de Esquel en 2003 y con la metodología del corte en Peñas Negras, a partir del 2006.

La lucha también acabó con el gobernador Ángel Mazza (ex Secretario de Minería de Menem). Ese fue el momento que aprovechó Luis Beder Herrera para asumir el poder y traicionar luego al pueblo. Hemos hecho un perfil de esta figura del "Menemismo K", que pasó de un discurso de apoyo a la lucha ambiental a negociar con las corporaciones megamineras trasnacionales. En un primer momento comenzó con empresas chinas, pero ninguna mantuvo sus intenciones.

Entonces vino Osisko. El 31 de agosto de 2011 firmó un acuerdo con EMSE (Energía y Minerales Sociedad del Estado) de La Rioja, que incluyó la entrega de 500 mil dólares "cash" a las arcas provinciales. Se preveía que las exploraciones duren hasta cuatro años, durante los cuales la empresa debía seguir invirtiendo. No lo hacía por beneficencia. Osisko se aseguraba el 70 por ciento de participación en el proyecto, con ganancias que se prometían millonarias. 

Sin embargo, la movilización fue madurando hasta llegar a su cumbre (nunca mejor dicho) en enero del 2012, cuando se logró la nacionalización de la lucha. El grito "El Fama No se toca" se escuchó tan fuerte que el intendente local, Ismael Bordagaray, abandonó los lineamientos del Frente para la Victoria y se unió a la lucha ciudadana. "Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes", fue la metáfora expresada por una asambleísta y señalada el grado al que había llegado el poder popular frente a la mera democracia representativa.

Luego llegó el "amague". En enero de ese mismo mes, la corporación Osisko anunció que "suspendía" el proyecto. Los medios masivos como Clarín, que publicitaron la protesta con fines políticos, dieron por terminado el conflicto, que también era fuerte en Catamarca. Los asambleístas demostraron nuevamente su lucidez y denunciaron que se trataba de una estrategia de desgaste en el tiempo. De hecho, el propio gobernador anunció que se lanzaría una "campaña de información" mientras durara la suspensión.

En este mismo marco, también la estrategia corporativa se relanzó. Desde el gobierno nacional se impulsó la OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros) integrada por todas las provincias alineadas a la estrategia oficial. Contó con el apoyo de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, que en marzo lanzó con gran inversión el spot "Un mundo sin minería". Otra vez el discurso publicitario se imponía sobre el mensaje educativo, recordando las manuales censurados por el lobby minero.

Extractivismo neocolonial. En el medio, la Presidente Cristina Fernández no había podido evitar el tema. Semanas después, llamó a realizar un republicano "debate" sobre la megaminería, sin considerar que el modelo ya había sido impuesto sin consultas, como continuidad de la política neoliberal menemista. Más aún, el debate nunca se concretó. Solamente dejó para la historia la puesta en escena con el pseudo trabajador minero por cadena nacional. Y algún periodista que decía "A Famatina hay que pensarla", sin darse cuenta que el pueblo de Famatina piensa por sí mismo.

La punta de lanza fue en enero de ese año, cuando la Presidente criticó a "los ambientalistas" porque (a su criterio) no se preocupan por Malvinas, un tema en el que quiso acotar la lucha contra el colonialismo. Entre las diversas respuestas, se denunció vínculos entre los accionistas que operan en el Atlántico Sur y en la Cordillera de los Andes. "Este gobierno que reclama soberanía en las Malvinas, entrega nuestra cordillera y cerros, reserva mundial de agua dulce", expresó El Albarrobo con la Unión de Asambleas Ciudadanas.

No es casual que en el documento que analiza la rescisión del contrato entre la Provincia de La Rioja y la corporación Osisko, las asambleas escriban: "La lucha popular contra el colonialismo extractivista continuará sin pausa, entre otras causas porque las Asambleas Ciudadanas Riojanas se multiplican día a día". Y confirma que el medio también es un fin: "Sí algo celebramos hoy son los casi 8 años de lucha popular dignísima, asimétrica, desde el llano, autónoma, horizontal y apartidaria”.

La lucha continúa. Se trató de un triunfo, pero no existe séptimo día de descanso. El monstruo de mil cabezas subsiste: "Solo en este 1º semestre de 2013 el gobierno `sensible´ de Beder Herrera ha entregado otras 40 mil hectáreas a empresas mineras", denuncia el comunicado, señalando el contexto electoral. En referencia a distintas áreas de exploraciones, el panorama general es preocupante: "Más de 2 millones de hectáreas del territorio riojano están en manos de empresas mineras en 17 de los 18 Departamentos de La Rioja".

La minería de uranio es otro tema de preocupación para los asambleístas, mientras que para el gobierno nacional es estratégico por su capricho en desarrollar la energía nuclear. El comunicado detalla que se construye una nueva planta de procesamiento en Talamuyana (a 35 kilómetros de la capital provincial), con una inversión nacional de 110 millones de pesos. Asimismo, la Comisión Nacional de Energía Atómica tiene 21 proyectos en carpeta, en 4 departamentos, que suman 90 mil hectáreas.

La lucha es contra el neocolonialismo porque los territorios son entregados, en nombre del desarrollo nacional, para el usufructo de las clases ricas del Norte global. En tal sentido, el comunicado sigue denunciando la presencia de la corporación canadiense Rome Resources Ltd. A su vez, sobre todo en el oeste provincial, "la extranjerización de nuestra tierra continúa". En mayo los asambleístas presentaron un pedido de juicio político al gobernador, luego de la represión sufrida. Los golpes llegaron, pero estos intocables tienen un motivo genuino de lucha. El cerro que es identidad del pueblo.

Bien Común. "El agua de nuestros pueblos son y serán el motivo inicial de nuestro levantamiento y defensa, lo concebimos como un bien común, junto con nuestros cerros y territorios. Ahora vamos por una ley real de prohibición de la mega minería en la Provincia y también en nuestro País, porque no tenemos miedo, estamos juntos, seremos los `custodios de la creación y la naturaleza´". (Carina Díaz Moreno, asambleísta de Famatina).

Glaciares frizados. También hace días se conoció una audiencia en el Senado sobre el avance del inventario de la Ley de Glaciares. Sin embargo, contrariamente al espíritu de la norma, no se avanza por los lugares en riesgo por la megaminería. Y La Rioja no es la excepción. Pía Marchegiani, Coordinadora de Participación de FARN, expresó: “La Ley de Glaciares es clara al definir como zonas prioritarias aquellas donde actualmente se realizan actividades como la minería, por ello resulta inadmisible que a 3 años de su sanción no se haya avanzado con el inventario en varias provincias cordilleranas, como San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta o Jujuy”. En julio del año pasado, otro antecedente adverso para la Provincia fue un fallo judicial que ordenaba suspender el convenio con Osisko hasta tanto se haga el inventario de glaciares en La Rioja. 




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Brasil: ¿Un nuevo ciclo de luchas populares?



MASIVAS PROTESTAS EN LAS CALLES 

Las grandes manifestaciones populares de protesta en Brasil demolieron en la práctica una premisa cultivada por la derecha, y asumida también por diversas formaciones de izquierda -comenzando por el PT y siguiendo por sus aliados: si se garantizaba “pan y circo” el pueblo –desorganizado, despolitizado, decepcionado por diez años de gobierno petista- aceptaría mansamente que la alianza entre las viejas y las nuevas oligarquías prosiguieran gobernando sin mayores sobresaltos. 

Por Atilio A. Boron  

La continuidad y eficacia del programa “Bolsa Familia” aseguraba el pan, y la Copa del Mundo y su preludio, la Copa Confederación, y luego los Juegos Olímpicos, aportarían el circo necesario para consolidar la pasividad política de los brasileños. Esta visión, no sólo equivocada sino  profundamente reaccionaria (y casi siempre racista) quedó hecha añicos en estos días, lo que revela la corta memoria histórica y el peligroso autismo de la clase dominante y sus representantes políticos a quienes se les olvidó que el pueblo brasileño supo ser protagonista de grandes jornadas de lucha y que sus períodos de quietismo y pasividad alternaron con episodios de súbita movilización que rebasaron los estrechos marcos oligárquicos de un estado apenas superficialmente democrático.  

Basta recordar las multitudinarias movilizaciones populares que impusieron la elección directa del presidente a comienzos de los años ochentas; las que precipitaron la renuncia de Fernando Collor de Melo en 1992 y la ola ascendente de luchas populares que hicieron posible el triunfo de Lula en el 2002. El quietismo posterior, fomentado por un gobierno que optó por gobernar con y para los ricos y poderosos, creo la errónea impresión de que la expansión del consumo de un amplio estrato del universo popular era suficiente para garantizar indefinidamente el consenso social. Una pésima sociología se combinó con la traidora arrogancia de una tecnocracia estatal que al embotar la memoria hizo que los acontecimientos de esta semana fueran tan sorpresivos como un rayo en un día de cielos despejados. La sorpresa enmudeció a una dirigencia política de discurso fácil y efectista, que no podía comprender -y mucho menos contener- el tsunami político que irrumpía nada menos que en medio de los fastos futboleros de la Copa Confederación. Fue notable la lentitud de la respuesta gubernamental, desde las intendencias municipales hasta los gobiernos estaduales y el propio gobierno federal.

Opinólogos y analistas adscriptos al gobierno insisten ahora en colocar bajo la lupa estas manifestaciones, señalando su carácter caótico, su falta de liderazgo, la ausencia de un proyecto político de recambio. Sería mejor que en lugar de exaltar las virtudes de un fantasioso “posneoliberalismo” de Brasilia y de pensar que lo ocurrido tiene que ver con la falta de políticas gubernamentales hacia un nuevo actor social, la juventud,  dirigieran su mirada hacia los déficits de la gestión gubernativa del PT y sus aliados en un amplio abanico de temas cruciales para el bienestar de la ciudadanía.

Plantear que las protestas fueron causadas por el aumento de 20 centavos de real en el transporte público de Sao Paulo es lo mismo que, salvando las distancias, afirmar que la Revolución Francesa se produjo porque, como es sabido, algunas panaderías de la zona de la Bastilla habían aumentado en unos pocos centavos el precio del pan. Confunden estos propagandistas el detonante de la rebelión popular con las causas profundas que la provocan, que dicen relación con la enorme deuda social de la democracia brasileña, apenas atenuada en los últimos años del gobierno Lula. El disparador, el aumento en el precio del boleto del transporte urbano, tuvo eficacia porque según algunos cálculos para un trabajador que gana apenas el salario mínimo en Sao Paulo el costo diario de la transportación para concurrir a su trabajo equivale a poco más de la cuarta parte de sus ingresos. Pero esto  sólo pudo desencadenar la oleada de protestas porque se combinaba con la pésima situación de los servicios de salud pública; el sesgo clasista y racista del acceso a la educación;  la corrupción gubernamental (un indicador: la presidenta Dilma Rousseff ha echado a varios ministros por esta causa), la ferocidad represiva impropia de un estado que se reclama como democrático y la arrogancia tecnocrática de los gobernantes, en todos sus niveles, ante las demandas populares que son desoídas sistemáticamente: caso de la reforma de la previsión social, o de la paralizada Reforma Agraria o los reclamos de los pueblos originarios ante la construcciones de grandes represas en la Amazonía. Con estas asignaturas pendientes, hablar de “posneoliberalismo” revela, en el mejor de los casos, indolencia del espíritu crítico; en el peor, una deplorable sumisión incondicional al discurso oficial.

A la explosiva combinación señalada más arriba hay que sumar el creciente abismo que separa al común de la ciudadanía de la partidocracia gobernante, incesante tejedora de toda suerte de inescrupulosas alianzas y transformismos, que burlan la voluntad del electorado sacrificando identidades partidarias y adscripciones ideológicas. No por casualidad todas las manifestaciones expresaban su repudio a los partidos políticos. Un indicador del costo fenomenal de esa partidocracia –que resta recursos al erario público que podrían destinarse a la inversión social- está dado por lo que en Brasil se denomina el Fondo Partidario, que financia el mantenimiento de una maquinaria meramente electoralista y que nada tiene que ver con ese “príncipe colectivo”, sintetizador de la voluntad nacional-popular del que hablara Antonio Gramsci. Un solo dato será suficiente: a pesar de que la población exige infructuosamente mayores presupuestos para mejorar los servicios básicos que hacen a la calidad de la democracia, el mencionado fondo pasó de distribuir 729.000 reales en 1994 a la friolera de 350.000.000 de reales en el 2012, y está por acrecentarse aún más en el curso de este año. Esa enorme cifra habla con elocuencia del hiato que separa representantes de representados: ni  los salarios reales ni la inversión social en salud, educación, vivienda y transporte  tuvieron la prodigiosa progresión experimentada por una casta  política completamente apartada de su pueblo y que no vive para la política sino que vive, y muy bien, de la política, a costa de su propio pueblo.

¿Eso es todo? No, hay algo más que provocó la furia ciudadana. El  exorbitante costo en que incurrió Brasilia a cuenta de una absurda  “política de prestigio” encaminada a convertir al Brasil en un “jugador global” en la política internacional. La Copa del Mundo de la FIFA y los Juegos Olímpicos exigirán enormes desembolsos que podrían haber sido utilizados más provechosamente en solucionar añejos problemas que afectan a las clases populares. Hubiera sido bueno que se recordara que México no sólo organizó una sino dos Copas del Mundo en 1970 y 1986, y los Juegos Olímpicos de 1968. Ninguno de estos grandes fastos convirtió a México en un jugador global de la política mundial: pero aún, sirvieron para ocultar los problemas reales que irrumpirían con fuerza en la década de los noventas y que perduran hasta el día de hoy. Según la ley aprobada por el congreso brasileño la Copa del Mundo dispone de un presupuesto inicial de 13.600 millones de dólares, que seguramente aumentará a medida que se acerque la inauguración del evento, y se estima que los Juegos Olímpicos demandarán una cifra aún  mayor. Conviene aquí recordar una sentencia de Adam Smith, cuando decía que “lo que es imprudencia y locura en el manejo de las finanzas familiares no puede ser responsabilidad y sensatez en el manejo de las finanzas del reino.” Quien en su hogar no dispone de ingresos suficientes que garanticen la salud, la educación y una adecuada vivienda para su familia no puede ser elogiado cuando gasta lo que no tiene en una costosísima fiesta.

La dimensión de este despropósito queda graficado, como observa con perspicacia el sociólogo y economista brasileño Carlos Eduardo Martins, cuando compara el costo del programa “Bolsa Familia”, 20.000 millones de reales, con el que devoran los intereses de la deuda pública: 240.000 millones de reales. Es decir, que en un año los tiburones financieros de Brasil y del exterior, niños mimados del gobierno, reciben como compensación a sus tramposos préstamos el equivalente doce planes “Bolsa Familia” por año. Según un estudio de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, en el año 2012 el desembolso por concepto de intereses y amortizaciones de la deuda pública insumió el 47.19 por ciento del presupuesto nacional; por contraposición, se le dedicó a la salud pública el 3.98 por ciento, a la educación el 3.18 por ciento y a l transporte el 1.21 por ciento. Con esto no se quiere disminuir la importancia del programa “Bolsa Familia” sino de resaltar la escandalosa gravitación de  la sangría originada por una deuda pública-ilegítima hasta la médula- que ha hecho de los banqueros y especuladores financieros los principales beneficiarios de la democracia brasileña o, más precisamente, de la plutocracia reinante en el Brasil.

Por eso tiene razón Martins cuando observa que la dimensión de la crisis exige algo más que reuniones de gabinete y conversaciones con algunos líderes de los movimientos sociales organizados. Propone, en cambio, la realización de un plebiscito para una reforma constitucional que recorte los poderes de la partidocracia y empodere de verdad a la ciudadanía; o para derogar la ley de auto-amnistía de la dictadura; o para realizar una auditoría integral sobre la turbia génesis de la escandalosa deuda pública (como hizo Rafael Correa en el Ecuador). Agrega también que no basta con decir que el 100 por ciento de los royalties que origine la explotación del enorme yacimiento petrolero del Pre-Sal serán dedicados, como lo declaró Rousseff, a la educación, en la medida en que no se diga cuál será la proporción que el estado captará de las empresas petroleras. En Venezuela y Ecuador el estado retiene por concepto de royalties entre el 80 y el 85 por ciento de lo producido en boca de pozo. ¿Y en Brasil quién fijará ese porcentaje? ¿El mercado? ¿Por qué no establecerlo mediante una democrática consulta popular?

Como puede colegirse de todo lo anterior, es imposible reducir la causa de la protesta popular en Brasil a una eclosión juvenil. Es prematuro  prever cual será el futuro de estas manifestaciones, pero de algo estamos seguros. El “¡Que se vayan todos!” de la Argentina del 2001-2002 no pudo constituirse como una alternativa de poder, pero por lo menos señaló los límites que ningún gobierno podría volver a traspasar so pena de ser derrocado por una nueva insurgencia popular.  Más aún, las grandes movilizaciones populares en Bolivia y Ecuador demostraron que sus flaquezas y su inorganicidad -como las que hoy hay en Brasil- no le impidieron tumbar a gobernantes que sólo solo lo hacían a favor de los ricos. Las masas que salieron a la calle en más de cien ciudades brasileñas pueden tal vez no saber adónde van, pero en su marcha pueden acabar con un gobierno que claramente eligió ponerse al servicio del capital. Brasilia haría muy bien en mirar lo ocurrido en los países vecinos y tomar nota de esta lección que presagia crecientes niveles de ingobernabilidad si persiste en su alianza con la derecha, con los monopolios, con el agronegocios, con el capital financiero, con los especuladores que desangran al presupuesto público de Brasil. La única salida a todo esto es por la izquierda, potenciando no en el discurso sino con hechos concretos, el protagonismo popular y adoptando políticas coherentes con el nuevo sistema de alianzas. No sería exagerado pronosticar  que un nuevo ciclo de ascenso de las luchas populares estaría dando comienzo en el gigante sudamericano. Si así fuera lo más probable sería una reorientación de la política brasileña, lo cual sería una muy buena noticia para la causa de la emancipación de Brasil y de toda Nuestra América. 

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¿Peronismo vs. Masonería? II



LAS SOCIEDADES INTERNACIONALES Y SU INCIDENCIA EN LOS POLÍTICOS ARGENTINOS 

Varios de nuestros líderes nacionales fueron masones, desde San Martín a Rivadavia, desde Mitre a Sarmiento, y desde Irigoyen a Perón. Pero así como Perón fue el primer político argentino en dar una vuelta de tuerca a nuestra historia y economía al liberarnos de la deuda externa en su primer gobierno, y en encabezar “el primer gran movimiento popular argentino… en que la totalidad de un pueblo se levantó contra la oligarquía” como dijo Julio Cortázar, el General también fue al parecer el primer político argentino en alzar su voz contra las manipulaciones de la masonería y otras sociedades internacionales de todo tipo, que controlan por lo bajo tanto al capitalismo como al comunismo, tanto a los que son de derecha como a los que son de izquierda. Todos están controlados por la masonería y la sinarquía internacional, denunció el General en 1968, que por encima de los gobiernos e imperialismos, nos dominan y explotan. Y por eso su último gobierno fue controlado por varios masones como Cámpora (primero) y López Rega (después), por eso algunos dicen que apuraron su muerte (como apuraron la de Hugo Chávez, que también parece fue masón), por eso el gobierno militar del Proceso que le sucedió fue masón (con Massera, Viola y Suárez Mason entre otros), y por eso le habrían cortado las manos a su cadáver embalsamado, en un ritual masónico (así como habían secuestrado y violado el cuerpo embalsamado de Evita). 

Por Xuan Pablo Gonzalez 



“La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencia de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista.” Juan Domingo Perón



“Las fuerzas oscuras que amenazan a la humanidad quieren dividir al mundo en dos grandes fracciones, dispuestas ambas a destruir todo…” Eva Perón



“Ni yankis ni marxistas, peronistas.” Canto Montonero de los años 70


“Los Estados Unidos no sólo no nos ayudaron sino que nos sabotearon sin solución de continuidad e hicieron todo lo posible por impedir nuestro progreso.” Juan Domingo Perón



“¡Piense por sí mismo y los secretos del mundo comenzarán a abrirse delante de usted!” Juri Lina





“Un mundo de simulación y falsedad, enfermo de decadencia… la era de la hipocresía que vivimos”

El General pensaba que vivimos en un “mundo de simulación y falsedad” (Perón), un “mundo occidental enfermo de decadencia”, un ““mundo occidental”, que para mayor escarnio de la verdad se le ha llamado “mundo libre”” y en realidad “es sólo un cúmulo de simulaciones de valores inexistentes donde, la libertad que debía caracterizarlo se ha convertido en un sofisma insoportable”” (Perón). Y quizás hoy todavía, mucho más que en 1968, “la libertad ha pasado a ser un artículo más de simulación” (Perón), y si recordamos nomás que en nuestro planeta a “cada segundo muere un niño de hambre”, son certeras las palabras del General cuando dice que bajo el imperialismo y sus democracias tenemos “una humanidad egoísta y mentirosa, que declama una libertad que no siente ni practica… la libertad es simplemente una ficción”, tanto en Nueva York, Londres, Bagdad, Río de Janeiro o Buenos Aires.

Por ejemplo hoy en el 2013 tenemos en nuestra ciudad porteña, más vigilancia policial que nunca antes en la historia: tres cuerpos policiales uniformados que trabajan-y-reprimen en forma conjunta: la federal, la metropolitana, y la gendarmería. Además de seguridad vial, y en los parques, plazas y calles, seguridad privada, vigicámaras por todos lados, agentes de civil, etc. etc. Y aparte tenemos nuevas leyes burguesas y (anti)terroristas que nos impiden manifestarnos “libremente” y “reprimen la protesta social”, y todo un sistema de control que abarca desde la tarjeta Sube hasta el celular, el  nuevo documento con microchip, el GPS y un espionaje libre de nuestros correos electrónicos y Facebook, etc.: “El programa de monitoreo masivo de las comunicaciones por parte de las agencias de inteligencia no sólo no es nuevo, sino que tampoco es ilegal” como dice Beatriz Busaniche desde Tiempo Argentino, y agrega:“Nuestro mundo está plagado de dispositivos diseñados para detectar, vigilar y seguir a las personas… un sistema sociotécnico capaz de rastrear y almacenar prácticamente todos nuestros movimientos y nuestras comunicaciones. El drástico crecimiento del monitoreo mediado por la técnica es una característica central de nuestro tiempo y debe ser objeto de preocupación creciente”. Es decir: somos menos “libres” que nunca, ya que “La libertad es la esclavitud”, como decía ya a principios del siglo XX el escritor masón-inglés George Orwell en sus novelas de un futuro-manipulador, como 1984, y nos explicaba cómo el poder totalitarista nos engaña con el neo-lenguaje (por ejemplo, nos hacen decir globalización cuando en realidad es imperialismo). Somos menos libres aunque en la televisión tengamos más canales. Aunque argumenten que todo lo hacen para cuidarnos: la experiencia argentina del terrorismo de Estado en la última dictadura militar (76-83) nos demostró que un gobierno que dice cuidarnos siendo “derechos y humanos”, en realidad nos miente y nos extermina; y cuando nos dicen ser patriotas, en realidad nuestros gobernantes son vendepatrias y traidores. "Mientras más parecen cambiar las cosas, más permanece la situación igual”, decía también el escritor masón futurista Julio Verne. Aunque hayamos pasado de dictaduras militares a unas democracias neoliberales seguimos siendo sometidos al FMI y a la sinarquía internacional que denunciaba Perón. Y eso lo demostraron a nivel regional, el reciente “secuestro europeo” a Evo Morales, y los golpes de estado en Paraguay y Honduras.

Y la represión colectiva, al menos en la ciudad de Buenos Aires, es la más violenta que hemos visto las nuevas generaciones (Parque Indoamericano, Parque Centenario, Sala Alberdi, Hospital Borda) después de lo de diciembre del 2001, y después de la del Puente Avellaneda en el 2002. Sólo se “puede ser libre en un medio libre” decía Perón, y parques enrejados, cámaras que te vigilan y policías que te tirotean con balas de goma y plomo en las calles de esta ciudad, no hacen un medio libre, sino “una gran  prisión”, como decía Michel Foucault que intuyó también era a donde iba todo este mundo con sus sistemas represivos de control y vigilancia crecientes. Y a nivel nacional, como afirma María del Carmen Verdú, abogada y directora de CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional), “la represión estatal”, por manos de la policía, mata un joven pobre por día: “En Argentina se muere un pibe al día por el gatillo fácil o la tortura”. Y desde que estamos en democracia, “el actual gobierno peronista del matrimonio Kirchner, es el gobierno de mayor hechos de muerte por el gatillo fácil y la tortura desde el 83 a la fecha” (Verdú). 

Pareciera que para la Masonería, que el General veía como directora en esto de establecer este ficticio “mundo libre” o Nuevo Orden Mundial, todo está permitido, como dijo el filósofo masón Johann Gottlieb Fichte, discípulo de Immanuel Kant y maestro de F. Schelling: “todo es permitido contra los que se opongan a la realización de nuestros planes: la violencia, la astucia, el hierro, el fuego, el puñal, el veneno. El fin justifica los medios”. Tal como confirma Pablo Benoit en su extensísimo libro de investigación La Francmasonería: “los masones han aprobado este apotegma de que el fin justifica los medios como ley fundamental del Arte Real; y lo enseñan como norma suprema de la rectitud en el obrar”.

Perón sabía que vivimos en “un clima de falsedad permanente”. Y dijo retrospectivamente el exjefe montonero Mario Firmenich, que Perón le “contó que había poderes ocultos” incapaces de “controlar la situación” en la Argentina en los 70, y por eso lo habían ido a buscar (López Rega, Gelli, la P2, etc.) para que volviera a ser gobierno. Finalmente Perón vuelve “hecho un león herbívoro” (Perón), que debe negociar con “un poder sobre el cual no tenía capacidad de control” (Firmenich), y someterse entonces a lo que hoy llamamos globalización, y en ese entonces llamaban la sinarquía, o el internacionalismo o “El universalismo… un imperialismo capitalista manejado por grupos políticos económico-financieros que toman distintas formas y también por sociedades secretas cuyos miembros no se conocen y casualmente por ese desconocimiento, actúan en la mayor impunidad y pueden causar enormes perjuicios a las naciones, a los pueblos, a sus gobiernos y a toda persona desprevenida que no crea o no conozca tales siniestras actividades” (Landera).

¿Qué nos quedó? Una ““democracia” influenciada por la era de la hipocresía que vivimos. No interesa ser democrático sino parecerlo. Para ello hay que transar con procedimientos repugnantes”, decía Perón, antes de que la falsedad lo terminara invadiendo todo, como lo hizo finalmente, a partir de la Triple A y los milicos. 

Y decíamos que hay testimonios sobre cómo agentes de la CIA, el Imperialismo y la Masonería habrían apurado la muerte de Perón. Y el empresario peronista Jorge Antonio –entrevistado por Felipe Pigna- nos cuenta, categóricamente: “López Rega apuró la muerte de Perón… con brujería. Sí, él quería que Perón se muriera lo antes posible”. López Rega no sólo fue masón sino también “agente de la CIA” (Firmenich), y la ultraderechista Triple A que había creado, operaba en forma “similar a las Tramas Negras italianas” (Corbiére), de “los masones negros de Licio Gelli” (Vittorio Buffa), que formaban un “cerebro multinacional que dirigía operaciones de secuestro, atentados, y otras actividades terroristas en una cantidad de países” (Corbiére). 

Sobre el vínculo de las logias masónicas como la P2 con la mafia italiana, la CIA norteamericana, y también la KGB rusa, cuentan Juri Lina en Bajo el signo del escorpión, y Stephen Knight en La Hermandad: “en los años cincuenta, años 60 y en los 70 la KGB infiltró eficazmente varias Logias Masónicas importantes y usó éstas para sus propios propósitos. Junto con la CIA, la KGB estaban realmente entre los patrocinadores de la Logia Masónica P2 en Italia”. Y agrega Lina: “los francmasones organizan crímenes dentro del armazón de las Logias Masónicas del Gran Oriente y la Mafia Cosa Nostra italiana, según la información del libro de Brian Freemantle”. 

Por otro lado, en este mundo de simulación -como decía el General- las palabras pasaron a ser artículos de simulación: palabras como “libertad”, “democracia”, “inseguridad”, etc. Y Salbuchi lo define así: “Todos vivimos inmersos en el mundo irreal inventado por la “neo-lengua” orwelliana utilizada por la Élite de Poder Global para controlar nuestras mentes”. Esa élite transnacional, que también nos recuerda Salbuchi, recordando al General: está vinculada a la Masonería. 

Decíamos antes que sin dudas Perón se hace masón en 1973, con Gelli, pero parece que ya en 1958 Perón era masón, como consta en un documento de la Masonería Universal del Rito Escocés, que presenta Corbiére en su libro citado La Masonería. Ahora bien, también añade Corbiére que todos los presidentes argentinos son masones, ya nomás por el hecho de ser presidentes, se les da el (alto) Grado 33, en forma honorífica “sin ceremonias ni cumplimiento del ritual” (Corbiére). Entonces podría haber sido Perón un masón “meramente formal”, que cuando se dio cuenta que la masonería gorila-radical y la Iglesia lo volteó y persiguió en 1955 –y que desearon matarlo, y secuestraron, ultrajaron y desaparecieron el cuerpo de Evita-, fue que él decidió denunciar a la Masonería después, como parte de la sinarquía internacional que maneja los hilos del mundo, según aquel modo maquiavélico de “dividir y reinar”.   

La irresoluta investigación sobre las manos de Perón

“Son mensajes masónicos… perdón, mafiosos” dijo el exembajador peronista y exmiembro de la logia masónica P2, Hipólito Barreiro, en una entrevista periodística, refiriéndose al robo de las manos de Perón. Pese a las sospechas que ponen en la mira a la Masonería, la italiana o la inglesa, o ambas (descartadas las hipótesis económicas de las cuentas bancarias) sabemos que nunca se pudo averiguar nada sobre el robo de las manos. La causa nunca avanzó, desde que a mediados de 1987 se produjo el robo-ritual, hace ya 26 años (dos veces 13: las manos fueron robadas, 13 años después de la muerte-asesinato de Perón, por “Hermes y los 13”, y más adelante encontraremos algunas otras “coincidencias” en el número de simbología masónico 13). Y la última vez, en el 2008, un comando secreto entró en el domicilio del juez Baños, que había retomado la causa, (20 años después de la amputación-ritual), y se robaron todo el material (cds, computadora, teléfono celular) y los expedientes correspondientes.

Pero antes de eso hubo varios muertos en el caso (al menos cuatro), después del robo de las manos. Primero dos testigos fueron misteriosamente “liquidados”: Paulino Lavagna “uno de los cuidadores del sector del cementerio en el que estaba la bóveda de la familia Perón” (Carabajal), de “una paliza”, y después María del Carmen Melo “una mujer que acostumbraba poner flores en la tumba de Perón, atacada por un grupo de hombres cuando salía del cementerio de la Chacarita” (Carabajal). Tras hacer la denuncia al juez Far Sau, desapareció también la hija de Melo. Y al poco tiempo apareció carbonizado, tras un misterioso accidente automovilístico, el mismo juez Far Sau. “Ocurrieron demasiadas tragedias a demasiada gente involucrada en el caso para que sea una coincidencia”, dice Juan Labake, abogado y exrepresentante legal de Isabelita, que asegura que la Masonería inglesa “sí tenía motivos para vengarse del General”, y cortarle las manos.

Todo este asunto nos muestra que estamos en aguas turbias y peligrosas a nivel internacional, ya que “los jueces que han llevado la causa han sido presionados y amenazados, y el caso ha quedado embarrancado a pesar de su importancia nacional. Un juez, incluso, murió sospechosamente durante unas cortas vacaciones” (dice Ernesto Milá, refiriéndose a Far Sau). El asunto, recuerda Jorge Lanata desde una investigación que hizo hace unos años para televisión (se puede ver en youtube) es “oculto, siniestro, mafioso, esotérico”. Y sabemos que las cartas de rescate enviadas a Ubaldini y Saadi, tras el robo de las manos de Perón, estaban firmadas con el inconfundible nombre egipcio-masónico de “Hermes y los 13” y “el texto tenía que ver con creencias egipcias y esotéricas, que eran sostenidas por Gelli” (Gustavo Carabajal).  

La investigación de los periodistas David Cox y Damián Nabot también vincula a Licio Gelli y la Masonería con el robo de las manos de Perón, para hacer rituales de magia negra. Aunque la Justicia –recordamos- sigue empantanada en esta causa, que podría ser, quizás, más prioritaria en una agenda judicial justicialista. Estamos hablando de las manos del caudillo más trascendente de la Argentina, de “el Gran Cacique” nacional y popular: que están desaparecidas, desde la democracia radical alfonsinista (que de hecho cae en picada después del robo de las manos de Perón, como recuerda el mismo Lanata, y cede ante Menem que termina vinculándose, casualmente, con Gelli y con Bush), hasta hoy, pasando por sendas democracias neoperonistas (menemistas-duhaldistas-kirchneristas), que no siguieron ahondando en esto de averiguar qué pasó con las manos del Gran Cacique Argentino. Quizás porque ellos tuvieran como José P. Feinman, un mal recuerdo del General herbívoro, entregado de manos, del 73: un viejo “enfermo… de derecha” (Feinman), que siempre terminaba “cagando” a los jóvenes montoneros “que lo habían traído al país” (Feinman). O quizás, porque como dice Salbuchi: “Una de las mayores mentiras instaladas en nuestra sociedad es que los gobiernos de Menem y Kirchner fueron y son “peronistas”. Que cualquier cretino o cretina se autodefine como “peronista” – sabiendo que así logrará captar muchos votos o al menos el “voto emotivo” de la familia peronista – no significa que lo sea. Todos conocemos el aluvión de “peronistas” que no lo son ni jamás lo fueron: desde Macri, Duhalde y Rodríguez Sáa hasta Scioli, Alsogaray y De la Sota pasando, por supuesto, por Menem y los Kirchner… Juan Perón dejó bien en claro cuál era su doctrina a través de sus diversos discursos, conferencias, actos de gobierno y libros: Un fundamento justicialista inamovible fue mantenerse independiente de los ideologismos de izquierda y de derecha propios del siglo XX… Es lo que Perón denominó la “Tercera Posición”, que conforma casi podríamos decir una ‘prueba ácida’ de si un político o partido representa auténticamente los lineamientos ideológicos del justicialismo o si, por el contrario, se trata de farsantes y oportunistas” (Salbuchi)

Para terminar esta segunda parte, dos comentarios del primer ministro británico masón Winston Churchill, sobre Perón, uno de 1945: "No dejen que Argentina se convierta en potencia. Arrastrará tras ella a toda América Latina”. Y el otro de 1955: "La caída del tirano Perón es la mejor noticia que he recibido después de nuestro triunfo en la segunda guerra mundial, y no le daremos tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”.

Después de muerto, dice claramente Churchill, con los dedos en V, como burlándose del peronismo (como se sigue burlando el imperialismo británico de este pedazo de patio trasero, con el asunto Malvinas, por ejemplo). Y sabemos que “patriotas” masones pro-ingleses como Francisco Perito Moreno y Estanislao Zeballos se dedicaban a esto de profanar tumbas y robar los cráneos de caciques y lonkos Mapuches y Tehuelches como Kalfukurá, durante la Conquista del Desierto, en el siglo XIX, en la Patagonia: y si vamos a fondo, este genocidio contra los pueblos originarios fue dirigido por la masonería liberal inglesa, como admite en buena parte el propio Corbiére, y en complicidad con Grandes Maestres Masones como Mitre y Sarmiento, como lo sabía Perón: “todos los gobiernos que en nuestro país se escalonaron, desde Rivadavia en adelante, fueron gobiernos de la masonería, gobiernos de la línea anglosajona… todos obedecen a la logia, al rito celeste escocés: es la línea anglosajona”.       

Y un interrogante: si la masonería anglosajona imperialista se robó las manos de Perón, que es sin dudas el político más importante de la historia argentina (al menos del siglo XX), y el único que planteó –como nunca antes y como nunca después- un movimiento popular antiimperialista, antimasónico y antioligárquico, con identidad latinoamericana, entonces: ¿no es un hecho quizás simbólico de que “Ellos” (quienes quiera que sean: la masonería como dice Maguire, o los masones ingleses como dice Labake, o los masones de la P2 como dicen Cox y Nabot, o quién sea) no sólo tienen las manos de(l) Perón(ismo), sino que, al tener sus manos tienen las riendas de este país recolonizado? Este país que estaba destinado a ser –a mediados del siglo XX- la gran potencia que sea el faro para el resto de Latinoamérica, como sabían tanto Perón (desde acá) como Churchill (desde allá).

“Tus manos son las manos de tu pueblo” decía un emotivo cartel peronista, escrito a mano, cuando profanaron el cuerpo del General en el 87. Si es así, “Ellos” (sí recordando a Oesterheld y a El Eternauta como veremos después) tienen las manos del pueblo argentino, en sus manos.


(FIN DE LA SEGUNDA PARTE)

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