5 de marzo de 2010

La hoguera de las vanidades masculinas

HOMBRES COMPROMETIDOS CON LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

En los tiempos que corren el significado de ser hombre ha sido puesto en duda, incluso por los propios hombres: ¿Héroes, símbolos sexuales, científicos, heterosexuales, o gays? En este marco de crisis de la masculinidad, y a partir de la cotidiana y creciente violencia que los hombres ejercen sobre las mujeres por el sólo hecho de ser tales, algunos de ellos se han organizado en la Campaña Lazo Blanco para ayudar a combatir la violencia de género. El coordinador de dicha campaña reflexiona en esta nota sobre qué implica ser hombre en la post modernidad.

Por Hugo Huberman

GÉNERO Y MODERNIDAD

El mundo de la modernidad trae consigo buenas y malas, depende del cristal con que se lo mire; lo que no podemos es negar la aceleración continua con que las transformaciones se incorporan (hacen cuerpo) en nuestras relaciones, y por ende entre nosotros y nosotras, complejizándolas. Mucho se ha escrito sobre los contextos en que esas transformaciones se han configurando, haciendo énfasis sobre los avances hacia la igualdad de las mujeres y cierto desconcierto entre nosotros, los hombres.

Agnes Heller señalaba que de todos los movimientos sociales del siglo XX, el feminista era el único que había dejado huella en las estructuras sociales, ya sea en el espacio público o privado, pues era irrefutable que la nueva presencia de las mujeres, había transformado la reproducción social.[1]

Como sociedades hemos avanzado muchísimo en los estudios de género desde lo femenino, ese avance permitió con los años, los primeros estudios sobre masculinidades, que hoy van teniendo un espacio en el área académica y dentro de los movimiento sociales. El estudio de uno de los géneros nos conduce, inevitablemente, al reconocimiento de las diferencias; es poco preciso intentar aislar una parte del sistema que, por ende, es parte del todo. Los hombres como sujetos culturales somos seres que tenemos y damos género.

La cultura genérica o de los géneros es en la que hoy esa complejidad aumentó. Los cambios ocurridos en las relaciones dentro del sistema sexo/género en las últimas décadas, han cuestionado las prácticas y los contenidos de la denominada masculinidad hegemónica, entendida como el patrón de prácticas, representaciones culturales y contenidos subjetivos que sostienen y actualizan la dominación de los hombres sobre las mujeres y de unos grupos de hombres sobre otros.

Vamos reconociendo que estas relaciones son construcciones culturales, y por ende situadas en tiempo y espacio, cambiantes, continuas y actuantes, es decir cuanto más se las aprende a actuar, más se las reafirma, combinadas con otras variables como raza, etnia, religión, capital social y cultural. Frente a la aceleración ya mencionada, la edad comienza a ser una distinción necesaria y urgente. Estas construcciones no solo implican hablar de hombres y mujeres, sino lograr interpelar las formas en que las diferencias y semejanzas relacionadas con la sexualidad física son comprendidas, consentidas, organizadas y practicadas en cada una de nuestras sociedades.

La crisis de las masculinidades es parte del discurso de esta modernidad, sin embargo digo que lo que está en crisis, no sólo es esa realidad, a medias, sino el sistema sexo/género como producción cultural conjunta, afirmando que debemos hablar también de feminidades plurales, también en continua recreación, y por ende crisis. Ser hombre o mujer no son estados de existencia original, natural, son categorías dentro de este sistema, cuyos significados se modifican a menudo, no son inmutables, son.

TRAYECTORIAS TRAZADAS

Antes de nacer las expectativas por las que somos atravesados como futuros hombres y mujeres son diferentes, construyendo, desde el vamos, un sistema de privilegios (masculinos) y exclusiones (femeninos) que no es visible ni natural, sólo continuo, permanente y de alto impacto: allí reside su eficacia y validez en esas caracterizaciones.

Desde esas proyecciones académicas, laborales, profesionales, hasta las del orden con-vivencial, sexual y emocional, están ahí, en silencio, haciendo lo suyo, aunque no se nombren ni se indaguen; forman parte de los guiones en que nos vamos haciendo, varones y mujeres. Quien socialmente no las siga, será sancionado por todos y todas, nombrado/a por lo que no es, restringido/a en sus derechos seguro.

Privilegios en derechos y recursos es lo que caracteriza el itinerario vital con el que nos vamos haciendo hombres, teniendo opciones, que en la exclusión no se permiten. Libertad en lo público para hacer lo que se nos da la gana, desentendimiento de lo íntimo, riesgo y laboriosidad, voz y sentido de mando, dificultad de registro de nuestro propio decir y sentir, permiso para tomar distancia continua de nuestras opciones afectivas, desapego de lo social: allá vamos haciéndonos, éxito y poder nos aguardan. Suena raro saber de privilegios y no poder registrarlos, tenerlos sin recorrerlos. Ello confirma aquel viejo decir que los hombres somos los últimos en enterarnos.


LA MASCULINIDAD OTORGADA: SER MACHO MATA

Deberíamos entonces intentar saber qué es la masculinidad, para seguir indagándonos con cierto sentido. Javier Pineda escribe : “La masculinidad es ese conjunto de connotaciones, representaciones y valoraciones asociadas con el ser hombre, que pueden ser usadas, afirmadas o alteradas también por las mujeres, y pueden convertirse en hegemónicas cuando son usadas para ejercer poder”[2]

Es entonces que podemos decir que la masculinidad es algo que me otorgan, no que soy. En mis años de trabajo con/entre hombres de toda América fui descubriendo que para la mayoría de nosotros, ser hombre no es un deseo ni una opción, sino una profunda convicción que no se pone en riesgo ni se indaga, solo es, así de simple, así de complejo. No se indaga ni se pregunta, pues toda la vida nos hemos pasado continuamente dando fe de ello, en cada instante, en todo lugar, que no quede la menor duda.

Sin embargo, no es todo tan blanco o negro, los grises se van conformando en la tensión continua que implica lo demandado, el deber ser y lo que puedo o estoy dispuesto a ser. Algunos episodios en las experiencias vitales de los hombres (cambios o sucesos) a lo largo de los ciclos vitales van generando tensiones y respuestas ambivalentes en el uso que hacemos de una u otra forma de masculinidad no única.

Todo corrimiento de lo demandado pone en riesgo cómo me nombren o me vean, y por ende transita los grises de la no confirmación, quiebra la convicción que me ha traído hasta aquí, haciéndome menos hombre. Oscar Guasch nos dice: “La masculinidad es como una cebolla: no hay nada debajo y hace llorar. Pese a que ejercer de macho mata, la masculinidad es frágil porque implica un estatus adquirido que puede perderse con facilidad. Por eso los hombres arriesgan tanto para probar todo el tiempo que son hombres de verdad. Ningún hombre quiere ser degradado al estatus de marica, ni a sus equivalentes estructurales: calzonazos, cobardes, o nenazas”.[3]

Justa razón tiene. Somos la suma continua de diversidad de privilegios, hasta aquel que nos lleva permanentemente a demostrar a todos y todas cuán hombres somos. Cuando nos vamos sacando algunos privilegios registramos que sin ellos no hay nada que nos indique fácticamente que somos hombres. Una vez que las capas/máscaras se van desentrañando, van apareciendo opciones, territorio fértil que hoy vamos transitando, al menos en ciertos ámbitos institucionales y sectores de la sociedad. La masculinidad asociada al sistema patriarcal (expresado en algunos contextos con el término de machismo), compite con otras formas de ser hombre y con otras prácticas más democráticas en la forma en que los hombres y las mujeres se relacionan.

Estas masculinidades no hegemónicas (marginales o subordinadas) han puesto en aprietos el corazón mismo del poder masculino en tanto fruto de condiciones históricas y sociales particulares que lo han hecho modelado. He aprendido, con el tiempo, que dentro del movimiento de hombres ponemos en juego un modelo de masculinidad única que se replica casi sin darnos cuenta; la hipercompetividad, los juzgamientos y los torneos tipo “Justa del saber” son moneda corriente, desautorizando, excluyendo, dejando de lado, siendo el mayor de los riesgos en la subsistencia de los mismos.

OTRA MASCULINIDAD ES POSIBLE

Es el instante fecundo de preguntarnos ¿Qué tipo de hombre quiero ser? Lo que se construyó y sostuvo entre otros y otras, no puede ser desandado solo. Estas opciones se potencian, si las comparto con otros hombres, ni buenos ni malos, diferentes. En estas respuestas, donde la tarea de hacerse hombre deja de lado lo prescripto para constituirse en un rumbo propio con otras y otros, en este proceso ya no somos centro del mundo ni eje, sino parte de él, tomando partido también sobre que tipo de mundo quiero vivir.

Extrañeza del modelo que vamos deshilvanando, saudades de lo que hemos entregado para no ser mirados en la desconfianza del no-ser, añoranzas de un modelo armado y determinado con receta y formula escrita, siempre sabíamos cómo actuar. Pero ahora la incertidumbre de la propia tarea no tiene script, sólo voluntad e inteligencia al servicio de esa tarea: vivir muestras propias vidas masculinas con mayor entendimiento y dignidad. Es probable que esta ardua tarea resulte mucho más ingrata que la anterior, pues aquí no hay fórmulas, sólo es indagarse entre otros y otras, tomando decisiones cotidianas; no hay fanfarrias ni estruendos, ni trompetas de gloria esperándonos, sólo hay vida digna, más propia y menos ajena. Esta añoranza, se pondrá atenta en cada encuentro con conocid@s pues es ése, el relacional, el dominio preciso donde actuaremos lo novedoso y se nos demandará, pedirá y exigirá justamente aquello que hemos dejado, la frontera que hemos atravesado, la del no –retorno.

Muchos hombres y muchas sugieren que estos procesos forman parte de la idea bien vendida de “desarrollo personal”, que no implica cambiar el sistema en su conjunto. Quienes vamos recorriendo este camino notamos que es parte de una transformación lenta mucho mayor, pues los hombres levantamos la vista de nuestro ombligo (detalle no menor, vale la metáfora) hacia lo social, hacia los otros y otras en toda su dimensión.

La Campaña Lazo Blanco es una herramienta, un instrumento de voluntad y decisión de participar, de ser parte ni central ni al margen. Somos hombres, mujeres, jóvenes que no queremos violencia en nuestros futuros comunes, ni privilegios, ni silencios cómplices. Día a día estas afirmaciones se enlazan con organizaciones sociales de todo tipo. Haciendo con otras y otros vamos creciendo. Ése es el desafío: dejar de tener coronitas para enlazarnos en las diferencias, celebrándolas.

[1] Heller Agnes: “Existencialismo, alienación, postmodernismo: los movimientos culturales como vehículo de cambio en la configuración de la vida cotidiana”. En Políticas de la posmodernidad. Ensayos de crítica cultural. Península, Barcelona, 1989.
[2] Pineda, Javier (2003), Masculinidades, género y desarrollo. Sociedad civil, machismo y microempresa, Ediciones Uniandes, Bogotá.
[3] Guasch, Oscar. (2006). Héroes, científicos, heterosexuales y gays: los varones en perspectiva de género. Editorial Bellaterra. España.
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Hugo Huberman es facilitador de Género, paternidades y familias, y coordinador de la campaña Lazo Blanco. wwww.hombrespadresfamilias.blogspot.com - http://www.lazoblanco.org/
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4 de febrero de 2010

Un sainete (*) de verano

LA CRISIS DEL BANCO CENTRAL Y LA (NO) DISCUSIÓN SOBRE LA DEUDA EXTERNA

El sainete criollo que se montó en la escena veraniega a partir del intento gubernamental de sacarse de encima a Martín Redrado, el niño desobediente que no quiso hacer lo que le habían ordenado, podría haber servido para iniciar un debate sobre la legitimidad y necesidad del pago de la deuda externa. Sin embargo, el argumento del sainete giró exclusivamente sobre si el niño rebelde debía irse o quedarse. Y ese argumento les convino a todos.

Por Marcelo R. Pereyra

REGALITO DE REYES

El pasado 5 de enero el ministro de Economía, Amado Boudou, llamó a su amigo Martín Redrado, entonces presidente del Banco Central y lo instó –por decirlo de una manera elegante- a que tomara las medidas concretas necesarias para instrumentar el llamado Fondo del Bicentenario, que la presienta Fernández había anunciado con pompa y circunstancia tres semanas atrás, pocos días después de que se cerrara en el Congreso el período de sesiones ordinarias. Este Fondo fue creado para pagar la deuda externa independientemente de los fondos que para ese propósito ya estaban asignados en el presupuesto de gastos para este año. Como Redrado se mostró esquivo y renuente frente al pedido del ministro, la presidenta Fernández decidió eyectarlo de su cargo, pero ¡oh! Redrado se negó a presentar su renuncia y fue echado sin miramientos por un decreto de “necesidad y urgencia”. Sin embargo, ni aún así Redrado quiso irse y presentó un amparo en los tribunales que fue resuelto a su favor.

Así comenzó un sainete político que finalizó un mes más tarde, cuando Redrado decidió renunciar y fue reemplazado por la economista “desarrollista” (¿?) Mercedes Marcó del Pont. Durante la representación del sainete, los actores discutieron sobre si Redrado debía irse o quedarse, y sobre algunas cuestiones anexas de importancia secundaria, como la autarquía del Banco Central y la forma de elección de su presidente, la constitución de la base monetaria y la utilización de las reservas. Casi nadie dentro del espectro político tradicional promovió un debate a fondo sobre la legitimidad del pago de la deuda externa. Sólo lo hicieron algunos partidos de izquierda y centro izquierda, pero esas buenas intenciones quedaron sepultadas bajo el pesado silencio que impusieron el gobierno, la oposición y lo medios comerciales. Para las clases medias y bajas, principales víctimas del pago consuetudinario e irrestricto de la deuda, la legitimidad y el pago de la deuda pasaron prácticamente desapercibidos porque precisamente ésa siempre ha sido la idea. Es decir: para el sistema político hegemónico –y para el aparato mediático que le hace coro- se trata de naturalizar y normalizar la legitimidad de la deuda, y por lo tanto su pago. Es un tema que no debe ser puesto en cuestión, porque es así como es: una suerte de pecado original con el que todos los argentinos debemos cargar hasta la muerte.

Y lo mismo pasa en el resto de los países empobrecidos y expoliados del planeta. El endeudamiento descontrolado e ilegal ha sido implementado por los países más ricos como un sistema pos moderno de dominación global, merced al cual logran que los países pobres sigan siendo pobres y no tengan posibilidades de desarrollarse, porque siempre están condicionados por el pago de la deuda. Es decir que no pueden asignar sus recursos a políticas de desarrollo y crecimiento porque primero tienen que pagar, y pagar… y pagar… y pagar… Para esta tarea, los países ricos y sus “organismos internacionales de crédito” (Léase el Banco Mundial o el FMI, también conocido como Fondo Usurario Internacional) siempre han contado con la inestimable colaboración de los gobiernos, los partidos políticos burgueses y los empresarios de los países “menos favorecidos”, quienes sacan sus tajadas de este sistema de coacción y endeudamiento eterno.

En la Argentina gran parte de la deuda pública ha sido declarada ilegal, no por un grupo de zurdos loquitos tira-bombas sino por una sentencia judicial que está firme. Sin embargo, la cuestión de la deuda no es solamente un problema político/financiero/económico/judicial: para la mayoría de los habitantes de este país es un tema de máxima y vital importancia. Porque el pago de la deuda es el responsable del atraso del sistema productivo, de la falta de inversión en obra pública, de la desnutrición infantil, de los sueldos magros, de un sistema fiscal injusto y regresivo, de la pobreza, y de la aniquilación del sistema público de salud y educación. Claro que todo esto nunca será reconocido y se buscarán excusas irrelevantes o estúpidas para tratar de explicar los males que azotan el país. A ello siempre concurrirán entusiastamente los medios comerciales de comunicación, voceros de la clase dominante y sus aliados, que nunca desnudarán que la verdadera causa de esos males es justamente un sistema de dominación global basado en un endeudamiento ficticio, sempiterno y criminal.

(*) Sainete: “Obra teatral, con música o sin ella, frecuentemente cómica, de ambiente y personajes populares, en uno o más actos, que se representa como función independiente” (Diccionario Enciclopédico Esparsa).




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Una historia marcada por varios terremotos

UN NUEVO TERREMOTO SACUDE HAITÍ

El 12 de enero de 2010 la República de Haití fue golpeada por un terremoto de magnitud 7.0 en la escala Richter, cuyo epicentro fue cerca de su capital Puerto Príncipe y dejó sin vida a casi 200.000 personas. La terrible catástrofe natural, a partir de la cual varias naciones del mundo no dudaron en enviar rápidamente su ayuda, es la gota que rebalsó el vaso de una historia marcada por varios terremotos políticos, ambientales y sociales de los que casi nadie se hizo eco.

Por Hernán L. Giardini

Terremotos políticos
Originalmente la isla estaba habitada por unos 300.000 indígenas caribes, arawak y taínos. Hasta que el 5 de diciembre de 1492 arriba Cristóbal Colón, y pasa a formar parte del Imperio Español, con el nombre de “La española”.

A comienzos del siglo XVII, debido al auge que había adquirido el comercio informal de los colonos criollos de la isla en la parte occidental, el gobernador español Antonio de Osorio ordenó la despoblación de esa zona. Con el tiempo, en las zonas despobladas del oeste se fueron asentando comerciantes y piratas franceses, lo que determinó que la región occidental de la isla fuera reclamada por Francia.
Fue así que en 1697, mediante el Tratado de Ryswick, España cedió a Francia esa parte de la isla, que pasa a llamarse Saint-Domigue, convirtiéndose en su colonia más rica, fruto del trabajo esclavo en sus plantaciones de azúcar, donde el 95% de sus habitantes (unos 300.000) eran originarios del África subsahariana.
Pero en 1803 los negros se rebelaron y el 1 de enero de 1804, tras una prolongada lucha armada, doblegaron a las tropas de Napoleón Bonaparte. Así, Haití declaró su independencia y se convirtió en el primer país libre de América.
Sin embargo, su liberación fue muy dolorosa -un tercera parte de la población cayó en combate- y no reconocida: fue condenada y bloqueada económicamente, al extremo de que Europa le impuso la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haberse liberado de éstos.
En 1822 las tropas haitianas invadieron la parte oriental de la isla (República Dominicana), que recobraría su independencia en 1844.
Luego vendrán épocas de sangrientas dictaduras militares, que destinaron los poquísimos recursos del país al pago de la ridícula deuda con Francia.
La gran inestabilidad política del país sirvió a Estados Unidos como pretexto para invadirlo en 1915 y ejercer su control absoluto hasta 1934, cuando ya había cumplido sus objetivos: derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a extranjeros y cobrar las deudas del City Bank.
En 1957 fue elegido como presidente François Duvalier, quien gobernó durante muchos años dictatorialmente con la ayuda militar y financiera de Estados Unidos y que en 1964 se hizo proclamar presidente vitalicio, hasta que en 1971 fue sucedido por su hijo, Jean-Claude Duvalier.
En 1986 una insurrección popular obligará a exilarse a Duvalier, y el ejército alcanzó el poder. Tras diferentes cambios de gobiernos entre militares, Jean-Bertrand Aristide fue presidente electo en 1991 con el apoyo de Estados Unidos, siendo también depuesto en 2004 tras una grave crisis política y económica con fuerte violencia en las calles, que concluyó con la ocupación de Haití por parte de los “Cascos Azules” de la ONU.
En 2006, también con el apoyo de Estados Unidos, René Préval gana de forma arrolladora en las elecciones y se convierte en el segundo presidente democrático de Haití en sus 200 sangrientos años de historia.

Terremotos ambientales
Mientras que en 1925 se calcula que Haití sólo conservaba el 40% de sus bosques nativos, hoy en día la cifra alcanza apenas al 2%. Las principales causas de la deforestación fueron la explotación forestal intensiva, el reemplazo de bosques por plantaciones de azúcar y la utilización de madera para combustible de cocina.
La sobreexplotación del recurso provocó la erosión del suelo y una tremenda escasez de agua potable. Esto además causó inundaciones periódicas como la ocurrida el 17 de septiembre de 2004, cuando la tormenta tropical Jeanne provocó la muerte de más de 3.000 personas, destruyó carreteras y dejó a 170.000 personas sin alimentos ni agua.
Esta situación contrasta con la de la vecina República Dominicana, que con un clima similar y unas condiciones de partida similares practicó una política forestal adecuada y actualmente tiene una vasta cubierta vegetal.

Terremotos sociales
Haití es el país más pobre de toda América: más del 70% de su población vive en la pobreza. Aproximadamente el 5% de la población adulta tiene SIDA. Los casos de tuberculosis son de diez veces más altos que el promedio del resto de América Latina.

El 35% de la población de Haití es analfabeta y, de las 15.000 escuelas primarias con las que cuenta, el 90% son privadas (manejadas por las comunidades, organizaciones religiosas u ONGs).

Sólo la mitad de los niños haitianos están vacunados y apenas el 40% de ellos tienen acceso a asistencia médica básica. La mitad de las causas de muerte infantil son atribuidas al SIDA, infecciones respiratorias, meningitis y enfermedades como el cólera y la tifoidea. El 90% de los niños del Haití sufren de enfermedades hídricas y de parásitos intestinales.

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El fascismo democrático toma el poder

TRIUNFO DEL PIÑEROCHETISMO EN CHILE

La historia política de Chile a partir del 11 de septiembre de 1973 ha marcado profundamente a la sociedad chilena. El triunfo de Sebastián Piñera en las últimas elecciones da muestra de este proceso. El fascismo no sólo aparece a través de Golpes de Estado en Latinoamérica, también tiene máscaras democráticas. Alan García en Perú, Álvaro Uribe en Colombia, Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires, y desde hace unos días Piñera en Chile.

Por Marcelo J. Levy

No hay que hurgar mucho para darse cuenta que el nuevo presidente chileno es un férreo admirador del dictador Augusto Pinochet. El pueblo de Chile se pregunta si el Gobierno de Sebastián Piñera será una derecha disfrazada de progresista o será el heredero de la dictadura de Augusto Pinochet.

Veamos algunas cuestiones que nos pueden ayudar a ir analizando el futuro político del país trasandino. Quienes gobernarán con Piñera serán integrantes de la Unión Democrática Independiente (UDI), partido creado por Jaime Guzmán a inicio de los 80, principal organización política que ha sido de oposición a la concertación y a Michelle Bachellet, y ahora será el principal partido de Gobierno. Asimismo, será partícipe de esta nueva gestión el Partido de Renovación Nacional (PRN), organización del propio Piñera. Dentro de la UDI existen figuras que tuvieron roles importantes en el Gobierno de Pinochet, como Pablo Longuera, actual senador; Hernán Büchi, quien fuera ministro de Hacienda y candidato presidencial; así como Patricia Mate, quien también fue ejecutiva en tiempos de Pinochet.

Los grupos económicos y financieros que surgieron en ese entonces, encabezados por personas como Carlos Alberto Delano, uno de los socios principales de la empresa Penta, fue creado a la par de la dictadura que se benefició de privatizaciones de empresas del Estado.

Por otra parte, y este es uno de los puntos centrales, el empresario Piñera es dueño de un canal de televisión, Chile Visión, estación actualmente privada, que fue originalmente de la Universidad de Chile, pero después fue vendido al grupo venezolano Cisneros, concesión que luego fue ofertada a Piñera a comienzos de los 2000.

Diversas fuentes periodísticas nacionales e internacionales ligadas al ámbito económico señalan que el flamante mandatario utilizo contactos, en la bolsa chilena, para subir de forma especulativa el valor de sus acciones de manera de poder cancelar todos los gastos que le ocasionó la campaña para alcanzar el sillón presidencial.

Los medios de prensa nacionales señalan que entre el viernes 15 y lunes 18, el 26,33% que Piñera posee en Lan, aumentó casi en 11 millones de dólares su valor bursátil. Si en su campaña, hubiese gastado 10 millones de dólares –el máximo que se le devolvería por ley electoral- significa que tuvo una ganancia cercana al millón de dólares. Eso, sólo en el fin de semana que pasó de candidato a Presidente electo. No es todo. Si hubiese vendido todo después de su triunfo en las urnas, habría recibido US$ 1.527 millones. Y sin pagar impuestos.

Al respecto, el semanario The Economist vocero del capital neoliberal, expresa que “hay tres razones para preocuparse por Piñera, destacado empresario. Lejos, la principal tiene que ver con su ética de negocios y potencial conflicto de intereses. Nadie duda de su impulso emprendedor, pero algunos cuestionan sus métodos. Ha sido multado por uso de información privilegiada; en otra ocasión fue acusado por opositores de utilizar su cargo como senador para defender sus intereses empresariales. Él sostiene que gran parte de sus bienes, entre éstos un canal de televisión y la participación mayoritaria en la línea aérea nacional de Chile, se puso en un fideicomiso ciego o que, si gana, venderá antes de asumir. No obstante, tendrá que asegurar a los chilenos que no es un Berlusconi; que va a gobernar en el interés de ellos, no en el propio”.

Luego uno de sus principales colaboradores y miembro de la extrema derecha (UDI), el senador Pablo Longueira manifestaba que Sebastián Piñera, en materia de negocios, tiene que cumplir lo que le dijo a los chilenos: que se va a deshacer de todo su paquete accionario de aquí al 11 de marzo. Lo importante es que cumpla lo que dijo, y mientras antes lo haga mejor, declaró.

Sin embargo el presidente electo, esta abocado a buscar todos los resquicios legales y estrategias diversas, para seguir manteniendo de forma encubierta el control de sus negocios. Pretender creer que Sebastián Piñera se va a deshacer de sus negocios, es una quimera, una gran mentira, que en su momento saldrán a la luz.

Ahora el curriculum o el prontuario económico del nuevo presidente electo de Chile, se ha caracterizado por mezclar en su vida los negocios y la política. Más conocido por sus grandes logros como empresario que por los que ha alcanzado como político, en el 2007 debutó en el listado de la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo con una fortuna estimada en más de 1.200 millones de dólares y que en la actualidad alcanzaría más de dos mil millones.

Piñera se autodenomina un emprendedor más que un empresario. Sin embargo, su forma de hacer negocios ha sido seriamente cuestionada en los medios empresariales chilenos, como en el propio mercado financiero, en especial en el transcurso de la campaña presidencial.

Sus primeros pasos los dio en el rubro inmobiliario en 1978 con la empresa Toltén, que fundó junto a Antonio Krell al regresar de Estados Unidos. La compañía se dedicaba a comprar terrenos baratos en los municipios de Peñalolén, La Florida y Macul, desarrollaban grandes proyectos que eran vendidos en sumas de dinero mucho mayores. La inmobiliaria Toltén fue vendida en dos millones de dólares, que fueron invertidos en una iniciativa de gran envergadura del mismo rubro, que quebró a causa de la recesión de 1982, en plena dictadura militar.

Posteriormente, diversificó sus inversiones y en los ochenta adquirió acciones de LAN y comenzó a participar en el área financiera. A principios de la década de los 80 estuvo en el Banco de Talca, desde donde salió a punto de ingresar a la cárcel. A Sebastián Piñera se le enjuició por la Ley General de Bancos como cómplice de fraudes contra la entidad financiera y sus accionistas minoritarios. Según la investigación, los involucrados habrían cursado préstamos del Banco para adquirir acciones de la entidad a nombre de ellos mismos. Si bien, Piñera nunca llegó a la cárcel, sí permaneció como prófugo de la justicia durante algunas semanas mientras se cursaba el recurso de amparo que, finalmente, fue acogido por este caso, exculpándolo de los hechos.

Uno de sus negocios más emblemático ha sido LAN, compañía por la que también se ha visto involucrado en problemas. En 2003 la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) lo multó por haber comprado acciones de la empresa con información privilegiada a raíz de su participación en el directorio.

Como señalaba anteriormente, Piñera ha incursionado también en el negocio de las comunicaciones. Hoy es dueño del canal de TV Chilevisión, que compró al grupo Claxon y que se había fundado como el canal de la Universidad de Chile. Junto con LAN y sus acciones en Colo Colo, son los únicos negocios que no fueron puestos en un fideicomiso privado, administrado por Celfín Capital y Larraín Vial entre otros, en abril de 2009 cuando comenzó la campaña presidencial. Sin embargo, Piñera ha señalado que antes de arribar en La Moneda “venderá su participación en ambas compañías”.

También posee el Parque Tantauco en Chiloé, una de sus inversiones más queridas. Piñera se adjudicó 118 mil hectáreas, que equivalen a un quinto del total de la superficie de la isla. Y pese a que el valor de la transacción nunca fue conocido se estima estuvo entre los seis y ocho millones de dólares.

El 11 de marzo de 2010 comenzará una etapa en la vida de Sebastián Piñera, quizás la más importante, como Presidente de Chile. La lupa de la Concertación y de todos quienes no votaron por él estará enfocada en su gestión de cuatro años, pero también de la Alianza por Chile, que espera revertir por más tiempo el más de medio siglo que tardo la derecha liberal en volver al Ejecutivo, ahora de la mano del pinochetismo.

Mientras tanto, en la Alianza por Chile (UDI-RN) se disputan los altos puestos de gobierno que deberán ocupar desde marzo próximo. La suerte está echada. Más de la mitad de la sociedad chilena apoyó este cambio (no tan profundo) de gobierno. Estaremos alerta cómo incide en la política a nivel continental, nuevas alianzas y nuevos enemigos.



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La justicia poética de Dennis Brutus

UN POETA E INTELECTUAL SUDAFRICANO QUE DESAFIÓ EL APARTHEID

Dennis Brutus picó piedras junto a Nelson Mandela cuando fueron encarcelados juntos en la tristemente célebre prisión de la isla Robben. Su delito, al igual que el de Mandela, fue luchar contra la injusticia y el racismo, desafiar al régimen del apartheid en Sudáfrica. Las armas de Brutus eran sus palabras: elevadas, agudas, poéticas. Fue prohibido, censurado, y herido de bala. Pero el compromiso y activismo de este poeta, su defensa de los pobres, nunca claudicaron. Brutus murió mientras dormía el 26 de diciembre en Ciudad del Cabo, a los 85 años de edad, pero vivió con los ojos bien abiertos. Su vida resume el siglo XX, e incluso hasta sus últimos días inspiró, guió y movilizó a la gente en la lucha por la justicia en el siglo XXI.

Por Amy Goodman (desde Estados Unidos)

Lo extraño, para un mágico poeta e intelectual como él, es que fue el rugby lo que le hizo ver a temprana edad la injusticia racial en su patria. Brutus siempre recordaba que un hombre blanco lo llamó en forma sarcástica “futuro Springbok”.

“Los Springboks” era el equipo nacional de rubgy, y Brutus sabía que quienes no eran blancos nunca podrían estar en el equipo. Escribió “Eso me quedó grabado hasta años más tarde, cuando comencé a cuestionar la barrera racial en su conjunto, a cuestionar por qué los negros no podían estar en el equipo”. Este tema aparece en la nueva película de Clint Eastwood, “Invictus”. El Presidente Mandela, caracterizado por Morgan Freeman, apoya a los Springboks durante la Copa Mundial de 1995, reconociendo que hasta entonces los negros siempre supieron a quienes apoyar: a cualquier equipo que jugara contra los Springboks.

A fines de la década del 50, Brutus escribía una columna de deportes bajo el seudónimo “A. De Bruin, que en afrikaans significa “un negro”. Brutus escribió: “La columna…era aparentemente sobre resultados deportivos, pero también sobre la política racial y el deporte”. Fue prohibido, una práctica del apartheid que imponía, entre otras cosas, restricciones al movimiento, al derecho de reunión y de publicación. En 1963, al intentar huir de la custodia policial, recibió un disparo. Estuvo al borde de la muerte en una calle de Johannesburgo mientras esperaba una ambulancia especial para negros.

Brutus pasó 18 meses en prisión, en la misma sección de la isla Robben que Nelson Mandela. Allí escribió su primer conjunto de poemas, “Sirenas, nudillos, botas”. Su poema “Sharpeville” describe la masacre del 21 de marzo de 1960 en la que la policía sudafricana abrió fuego y mató a 69 civiles, un hecho que lo radicalizó. En su poema escribió:

Recuerden Sharpeville
el día de las balas por la espalda
porque encarnó la opresión
y la naturaleza de la sociedad
más claramente que ninguna otra cosa:
fue el hecho ejemplar.

Al salir de la cárcel, Brutus comenzó su vida como refugiado político. Formó el Comité Olímpico No Racial Sudafricano para incluir a los deportes en una campaña mundial contra el apartheid de gran envergadura. Logró que a Sudáfrica se le prohibiera participar en los Juegos Olímpicos de 1970. Brutus se mudó a Estados Unidos, donde se desempeñó como profesor universitario y líder contra el apartheid, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Reagan de impedir que mantuviera su condición de refugiado y de los intentos por deportarlo.

Tras la caída del apartheid y el ascenso al poder del Congreso Nacional Africano, Brutus se mantuvo fiel a sus principios. Me dijo: “Cuando se privatiza el agua, se privatiza la electricidad y las personas son desalojadas de sus viviendas precarias porque no pueden pagar el alquiler, la situación empeora. Y me parece, que el centro de la cuestión es que el gobierno sudafricano, liderado por el Congreso Nacional Africano y Mbeki, decidieron adoptar la solución empresarial”.
Continuó diciendo: “Salimos de nuestro apartheid para pasar al apartheid de la globalización. Estamos en un mundo donde, de hecho, la riqueza está concentrada en las manos de unos pocos; la mayoría de la gente aún es pobre…una sociedad que está diseñada para proteger a los ricos y a las empresas y de hecho está perjudicando a los pobres, aumentando su carga, esto es lo contrario de lo que pensé que sucedería en el gobierno del Congreso Nacional Africano”.

Muchos activistas jóvenes conocen a Dennis Brutus no por su militancia en contra del apartheid sino por su activismo a favor de la justicia global, por su participación en todas las grandes movilizaciones contra la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y, más recientemente, aunque no estuvo presente, su figura le dio inspiración a los manifestantes que protestaron en Copenhague durante los días de la cumbre sobre el cambio climático de la ONU. En su cumpleaños número 85, días antes del inicio de las negociaciones sobre el clima, dijo: “El planeta entero está en graves problemas. Vamos a decirle al mundo: hay demasiadas ganancias, demasiada codicia, demasiado sufrimiento de los pobres. Debe, tiene que parar. El planeta debe estar en acción. Todos los habitantes del planeta deben ponerse en acción”.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
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¿Hacia el “post-altermundialismo”?

EL FORO SOCIAL MUNDIAL, 10 AÑOS DESPUÉS

El rechazo voluntario a influir colectivamente sobre los actores de la esfera política a partir de una plataforma internacional común, y al mismo tiempo quedarse afuera de la esfera electoral, explica el desgaste de la fórmula de los FSM, aunque continúen reuniendo a decenas de miles de participantes. Muchos militantes se preguntan sobre los resultados políticos concretos de esos encuentros y la manera en que pueden contribuir al advenimiento de “otro mundo posible”.

Por Bernard Cassen

Muchos militantes se preguntan sobre los resultados políticos concretos de esos encuentros. Los movimientos sociales y ciudadanos, reunidos por primera vez en Porto Alegre en enero de 2001 para denunciar los estragos del neoliberalismo y exponer proposiciones alternativas, lograron gran repercusión. Pero la fórmula está emitiendo señales de desgaste… De ahí la necesidad de tender puentes con las fuerzas políticas y con los gobiernos progresistas que llevan a la práctica medidas directamente surgidas de los Foros.

En la pequeña oficina de Le Monde diplomatique de París, donde el 16 de febrero de 2000 se establecieron las bases de lo que iba a convertirse en el Foro Social Mundial (FSM), ninguno de los presentes hubiera podido imaginar hasta qué punto el FSM se transformaría en un nuevo actor de la vida política internacional. Y todo fue muy rápido, dado que el primer FSM se celebró menos de un año después en Porto Alegre, capital del estado brasileño de Rio Grande do Sul.

Tan rápido paso de la idea a la acción fue una notable hazaña que debe atribuirse al comité brasileño de organización, constituido a ese fin. En un artículo publicado en agosto de 2000, que contribuyó de manera decisiva a dar credibilidad y poner en órbita internacional al futuro Foro, Ignacio Ramonet escribía: “En 2001, Davos tendrá un competidor mucho más representativo del planeta tal cual es: el Foro Social Mundial que se reunirá en la misma fecha (del 25 al 30 de enero) en el Hemisferio Sur, en Porto Alegre (Brasil)”. Añadía, a partir de los elementos de los que disponía en ese momento, que se esperaban “entre 2.000 y 3.000 participantes, portadores de las aspiraciones de sus respectivas sociedades”. No obstante, y para agradable sorpresa de todos, fueron cerca de 20.000 los delegados que seis meses más tarde se reunieron en la capital gaucha.

La reacción anti-Davos había tenido una fuerte influencia en esa movilización. La voluntaria proximidad de los titulados dos Foros – Foro Económico Mundial o World Economic Forum (WEF) en Davos y Foro Social Mundial en Porto Alegre – así como la también deliberada simultaneidad de ambas reuniones, habían constituido ventajas mediáticas mayores. El fundador y presidente del Foro de Davos, Klaus Schwab, lo constató con amargura, quejándose de la “desviación negativa” del renombre del WEF.

Símbolo del poder y de la arrogancia financiera, así como del desprecio por la democracia y la sociedad, Davos constituía un blanco perfecto para los movimientos sociales y ciudadanos. Ya en enero de 1999, en plena sesión del WEF, varias organizaciones, entre las que se encontraba el Foro Mundial de las Alternativas (FMA) y Attac, habían organizado un seminario de dos días en Zurich, seguido de una conferencia de prensa sobre el tema de “El otro Davos” en la estación de esquí suiza. Cualquier otro tipo de manifestación o protesta era prácticamente imposible en esas estrechas callecitas cubiertas de nieve controladas por policías y militares.

Fue pues contra todo lo que representaba Davos contra lo que se definieron los primeros FSM, en una postura de denuncia del neoliberalismo y de resistencia a sus perjuicios. Los FSM también se situaban como prolongación de los combates zapatistas (en especial el Reencuentro Intergaláctico de Chiapas de 1996); de la lucha victoriosa contra el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI) de 1998, elaborado en secreto por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y cuyo texto había publicado Le Monde diplomatique, y por supuesto de la gran movilización en Seattle contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) de diciembre de 1999.

En una segunda etapa, los Foros se tornaron más propositivos, lo que como consigna se tradujo en el abandono del término “anti-globalización” a favor de “altermundialismo”. Es decir, el paso del rechazo a la propuesta, lo que correspondía más a la consigna de los Foros: “Otro mundo es posible”. Esta evolución se realizó sin modificar las reglas de funcionamiento del FSM, codificadas en su Carta de Principios elaborada en junio de 2001. Dicho documento de referencia define al Foro a la vez como un “espacio” y un “proceso”; de ninguna manera como una entidad. Se trata de componer un lugar de intercambios, de diálogo, de elaboración de propuestas, de puesta en práctica de estrategias de acción y de constitución de coaliciones de todos los actores sociales que rechazan la globalización liberal. Pero cada una de esas acciones sólo compromete a las organizaciones que desean implicarse y no al conjunto de las presentes en el Foro.

Por lo tanto, el Foro Social Mundial no toma posiciones como tal y en sus reuniones no hay un “comunicado final”; tan sólo textos adoptados en el transcurso del Foro Social Mundial, pero no textos “del” Foro Social Mundial ni de sus declinaciones continentales (como los Foros Sociales africanos, europeos, etc.). Esta fórmula abierta permitió la progresiva incorporación a los Foros de nuevas fuerzas –sindicatos “reformistas”; Organizaciones No Gubernamentales (ONG); movimientos indígenas, feministas, ecologistas, confesionales, etc. – que aceptaban caminar un trecho con elementos más radicales, pero que no querían ser desbordados por ellos.

De un FSM a otro se emitieron cientos de propuestas (más de 350 sólo para el Foro de Porto Alegre de 2005), pero sin ninguna jerarquía ni articulación entre ellas. Todo lo que derogaba el principio de “horizontalidad” (las propuestas tienen un estatus equivalente) y todo lo que aparecía como “vertical” (por ejemplo, una plataforma que unificara diferentes propuestas complementarias pero dispersas), fue combatido por una fracción influyente de los organizadores brasileños de los Foros y dirigentes de ONG que veían allí el inicio de un programa político… y hasta el intento de creación de una nueva Internacional!

Así es como el Manifiesto de Porto Alegre, base de las doce propuestas –originadas en debates y que constituyen a la vez un sentido y un proyecto– que el 29 de enero de 2005 presentaron en Porto Alegre 19 intelectuales de cuatro continentes (entre ellos dos premios Nobel), fue criticado en sus propios principios por muchos autoproclamados guardianes de la ortodoxia “Foro”. Idéntica suerte le reservaron posteriormente al Llamamiento de Bamako, documento programático de alcance planetario, redactado al término de un encuentro que organizó el Foro Mundial de las Alternativas, que había reunido a 200 intelectuales y representantes de movimientos sociales, la mayoría de África y Asia, en vísperas del Foro Social Mundial descentralizado que tuvo lugar en la capital de Malí en enero de 2006.

Si se aplicara la rigurosa lectura que algunos hacen de la Carta de Principios de 2001, los Foros Sociales estarían condenados a presentar en orden disperso una multitud de propuestas de muy desigual importancia acerca de las estructuras del orden dominante que, de los gobiernos a las instituciones multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), sin hablar de la Comisión Europea, dan prueba de una cohesión absoluta en la imposición de los dogmas liberales.
Ese rechazo voluntario a influir colectivamente sobre los actores de la esfera política a partir de una plataforma internacional común, y al mismo tiempo quedarse afuera de la esfera electoral, explica el desgaste de la fórmula de los FSM. Y eso aunque continúen reuniendo a decenas de miles de participantes locales, que a menudo asisten por curiosidad, como ocurrió en Belem en enero de 2009.

Muchos militantes se preguntan sobre los resultados políticos concretos de esos encuentros y la manera en que pueden contribuir al advenimiento de “otro mundo posible”.

Las cosas se complicaron con la llegada al poder en América Latina (Bolivia, Ecuador y Venezuela) de gobiernos surgidos de movimientos populares, que ponen en práctica, aunque con altibajos, políticas de ruptura con el neoliberalismo – tanto a nivel nacional como internacional – que coinciden con las expresadas en los Foros. ¿Qué actitud debería adoptarse? ¿Ser solidarios con ellos, aunque sea caso por caso? ¿O quedarse de brazos cruzados y mirar para otro lado, so pretexto de que se trata de gobiernos, por lo tanto sospechosos, razón por la cual hay que mantenerlos a distancia?

Ese comportamiento remite a una ideología libertaria difusa pero muy presente en numerosas organizaciones. En especial fue objeto de las teorías de John Holloway en su obra titulada explícitamente Cambiar el mundo sin tomar el poder. Por otra parte, la palabra “poder” está ausente del vocabulario de muchos de sus actores, salvo para estigmatizarla, muy a menudo como reacción a las derivas totalitarias de Estados-Partidos.

Por el contrario, el contrapoder y la desobediencia civil son consideradas las privilegiadas palancas del cambio. Tal postura se hace difícil de sostener cuando en la Cumbre de Copenhague, por ejemplo, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que reagrupa a nueve Estados latinoamericanos y caribeños, toma posiciones que convergen con las de las coaliciones de ONG que exigen la justicia climática, y cuestiona directamente al capitalismo.

El nuevo contexto internacional impondrá, incluso en la concepción de estos Foros, la búsqueda de nuevas formas de articulación entre movimientos sociales, fuerzas políticas y gobiernos progresistas. Para caracterizar esta evolución se ha propuesto una palabra: el post-altermundialismo, que sin sustituir al altermundialismo, constituye una continuidad posible.

En ocasión del FSM de Belem, se pudo ver un primer esbozo de esta actividad postaltermundialista en el diálogo entre cuatro presidentes latinoamericanos –Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay) y Evo Morales (Bolivia)– y los representantes de movimientos sociales del subcontinente. Un diálogo que va a profundizarse en el Foro Social temático de Salvador de Bahía, previsto en dicha ciudad del 29 al 31 de enero de 2010 con la creciente participación de jefes de Estado (entre ellos del presidente Lula). Participación que debería prolongarse con ocasión del próximo FSM que en 2011 tendrá lugar en Dakar.

Durante una reunión preparatoria organizada en la capital senegalesa el pasado noviembre, movimientos sociales del continente expresaron su voluntad de hacer evolucionar al FSM. Se debatieron formulaciones como la necesidad de crear “un espacio de alianzas creíbles” y no “un mercado de la sociedad civil”; de “definir una relación nueva con los actores políticos” en vista a “construir una alternativa”.

Ciertamente, en África se consolidará el necesario giro “post-altermundialista” de los Foros Sociales.



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La historia silenciada de Villa La Angostura

DESALOJO DE MAPUCHES EN LA PATAGONIA

En 1902 el Gobierno Nacional entregó a familias mapuches 625 hectáreas, tierras donde hoy se erige la exclusiva ciudad neuquina de Villa La Angostura. El reciente desalojo de parte de la misma comunidad es un caso testigo de la negación de la historia y la violación de los derechos indígenas.
Por Darío Aranda


El Gobierno Nacional entregó en 1902 a los pobladores ancestrales José María Paichil e Ignacio Antriao el lote 9 de la por entonces Colonia Nahuel Huapi, en la Patagonia. Sobre esa misma parcela indígena hoy se erige el casco urbano de Villa La Angostura, la exclusiva y turística ciudad neuquina. Durante todo el siglo XX creció la ciudad y, al mismo tiempo, les fue arrebatada la casi totalidad de su territorio a las familias mapuches. La última semana, la Comunidad Paichil Antriao --descendiente directa de esos primeros pobladores-- padeció otro despojo: parte de la comunidad fue nuevamente desalojada y tres viviendas destruidas. Los pobladores indígenas advirtieron que la causa estaba plagada de irregularidades, denunciaron que la Justicia desoyó legislación nacional e internacional, e informaron que el beneficiario fue un ciudadano estadounidense que asegura ser dueño del predio. El desalojo se dio un contexto de criminalización del Pueblo Mapuche y una campaña mediática que cuestiona sus reconocidos derechos.

El mapa es antiguo, casi ilegible, y está fechado en 1902. “Casa Paisil”, señala en fuente antigua. Da cuenta de los primeros pobladores de lo que décadas después sería Villa La Angostura, en Neuquén. Figura en el reciente y completo libro “Historias de las familias Mapuche Paichil Antriao y Quintriqueo” (compilado por la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer), donde antropólogos, historiadores y habitantes locales abordan el pasado negado de la región sur de la provincia. Según consta en la Cancillería, el histórico mapa fue utilizado como “memoria por el Gobierno de su Majestad Británica para considerar e informar sobre las diferencias” en la frontera entre Chile y Argentina.

No es la única prueba documental. La portada del expediente de la “División Tierras y Colonias” es amarillento, tiene olor a papel añejo y data de 1903. Da cuenta de “Entrega lotes Colonia Nahuel Huapi”, lo que décadas después sería la provincia de Neuquén. Los dos primeros beneficiarios son “Don Ignacio Antriau” y “José María Paisil”. El antiguo expediente confirma que son habitantes del lugar desde antes de 1899, “indígenas”, “argentinos” y ambas familias figuran sobre el “lote 9”, parte del casco urbano de la actual Villa La Angostura.

La prueba documental fue suministrada por el antropólogo Sebastián Valverde, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Ya en 2007, junto a la investigadora Analía García, publicó “Políticas estatales y procesos de etnogénesis en el caso de poblaciones mapuche de Villa La Angostura”.

Ninguna prueba sirvió el miércoles 25 de noviembre cuando setenta policías (incluso efectivos del temido Departamento Especial de Servicios Policiales --Despo--) llegaron a las 8 al cerro Belvedere y comenzaron a desarmar las viviendas de la comunidad. Los medios locales filmaron el accionar. Se observa a los uniformados, pero también a un grupo de civiles que patean las paredes de las humildes viviendas, cortan con motosierras los tirantes de madera y sonríen satisfechos cuando las casas yacen destruidas.

El juez Jorge Videla, del Juzgado Multifueros, no hizo lugar a la ley 26.160 (Ley de Emergencia de Propiedad Comunitaria), que prohíbe el desalojo de comunidad indígenas y solicita un relevamiento territorial de las parcelas correspondientes a los pueblos indígenas.

Justamente, la ley 26.160 es criticada por el gobierno neuquino, sobre todo luego que el INAI firmó un convenio con la Universidad Nacional del Comahue para implementar el mapeo de tierras en la provincia. "Nación y el INAI tienen que entender que no puede tener acciones unilaterales, en la medida que las tengan en Neuquén, en el único lugar que discutiremos será en Tribunales. Hemos recurrido al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y a la ministra Alicia Kirchner, de quien depende el INAI", advirtió al Diario Río Negro el gobernador Jorge Sapag, que no respondió los llamados de este redactor. En noviembre pasado, el Congreso prorrogó la vigencia de la norma para que se puedan completar los relevamientos (que viene muy retrasados). Los legisladores neuquinos fueron los únicos que votaron en contra de la prorroga.
Según las comunidades indígenas, el rechazo provincial a la ley tiene una explicación: el relevamiento catastral podría evidenciar la “usurpación de tierras que históricamente fueron ocupadas por mapuches”.

La Justicia tampoco tuvo en cuenta el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tratado internacional al que Argentina adhirió en 2001 y tienen rango superior a las leyes locales. “Siempre que sea posible, los pueblos indígenas deberán tener el derecho de regresar a sus tierras tradicionales en cuanto dejen de existir las causas que motivaron su traslado y reubicación”, señala el artículo 16 del Convenio. Pero el juzgado neuquino no hizo prevalecer la norma.

El lonko Ernesto Antriao denunció que no se contó con la posibilidad de defensa porque “la comunidad no fue notificada” del desalojo. De saberlo, habría apelado y frenado la acción judicial.
El desalojo se produjo sobre un predio reclamado por el ciudadano estadounidense William Henry Fisher. La comunidad utilizó históricamente ese predio para pastoreo de animales. También se encuentra un “rewe”, sitio sagrado utilizado para ceremonias.

El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, que acaba publicar un extenso trabajo sobre la situación actual de los indígenas de Neuquén, resumió: “El juicio entre el norteamericano Fisher contra el Lof Paichil Antriao estuvo plagado de irregularidades, por este hecho la causa se encuentra desde 2008 con una denuncia y con un pedido de medida cautelar en curso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El desalojo violento que sufrió el Lof determina una violación grave a los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

La comunidad Paichil Antriao está conformada por 25 familias, la mayor parte ubicada en el cerro Belvedere y sobre las costas del lago Correntoso, zonas deseadas para negocios inmobiliarios. El miércoles pasado la Policía no avanzó sobre todas las viviendas porque corresponden a distintas causas judiciales. Pero la comunidad prevé que se está en el comienzo de la escalada represiva. Luego de décadas de negarle su identidad como comunidad, los Paichil Antriao se reorganizaron en 2003, reafirmaron la pertenencia al Pueblo Mapuche y comenzaron a defender los últimos espacios territoriales. Iniciaron una serie de reclamos administrativos (ante el Estado Nacional, provincial y municipal) y acciones directas para la restitución de centenares de hectáreas que les fueron quitadas en las últimas décadas. En 2007 tuvo el reconocimiento del Estado a través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El pedido de fondo: la revisión de títulos y el reconocimiento de la propiedad comunitaria de las parcelas indígenas.

“La zona denominada “el cruce” en Villa La Angostura es donde se localizaba el lote 9 y donde hoy se encuentra el centro y la Municipalidad. ‘El cruce’ fue creciendo a un ritmo mucho más acelerado que otras zonas, siendo hoy el centro administrativo y comercial de Angostura. Así, sobre el lote 9 fue creciendo el centro de Villa La Angostura y la familia mapuche fue gradualmente ‘corrida’ hacia la marginalidad del lote”, explicó Valverde, investigador del Conicet.
Gerardo Ghioldi, investigador y compilador del libro “Historias de las Familias Mapuche”, apuntó que la Plaza San Martín, en pleno centro de Villa La Angostura --donde se ubica la Municipalidad--, “era un cementerio mapuche que después, en el proceso de hacerlos invisibles, se transformó en cementerio general y más tarde en una plaza. Ahí está justamente enterrado el lonko Ignacio Antriao, debajo de un maitén muy grande”.

El historiador local Yayo de Mendieta confirmó en su libro “Una aldea de montaña” que Ignacio Antriao se asentó en la zona en 1872 “junto a su esposa Cayetana Cayun, y sus tres pequeños hijos Candelaria, Tomás y Pascual, se instaló en las costas del gran lago”. Incluso el Concejo Deliberante reconoció, en 1993, la histórica presencia mapuche. La ordenanza 532 señala: “Ignacio Antriao fue cacique (lonko) de las huestes de Sayhueke y tenía sus dominios a principios de siglo desde el Correntoso hasta la península de Quetrihue. Cuando el gobierno nacional encomendó la mensura y subdivisión de la Colonia Nahuel Huapi, se trazaron los límites del lote pastoril 9 de más de 600 hectáreas, desde el actual Cruce hasta el lago Correntoso y primeras estribaciones del Cerro Belvedere, dándole a este cacique el título de propiedad de estas tierras, en recompensa por sus servicios de baquiano ante la Comisión de Límites que actuaron en la zona. Fue uno de los firmantes del Acta de Fundación de Villa la Angostura en 1932 y fallece en 1936”.

A pesar de aquel reconocimiento municipal, en mayo de 2009 la comunidad tuvo que recurrir al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo) porque, según consta en la denuncia, durante la conformación de la Carta Orgánica Municipal se les negó participación y se desconoció su preexistencia como Pueblo Mapuche. En una “carta abierta a la comunidad”, en mayo último, la Municipalidad retrucó: “Nada justifica la anárquica situación que se está desarrollando en el Cerro Belvedere y el perjuicio que esto trae a toda nuestra comunidad, tirando por la borda el esfuerzo de años hecho por los que nos precedieron y los que hoy intentamos hacer de Villa La Angostura un destino tranquilo, confiable, amigable, sustentable y con seguridad jurídica”.

El comunicado municipal también señalaba, omitiendo las pruebas históricas, que las familias Paichil y Antriao son “provenientes de Chile”, y advertía --culpando al reclamo indígena-- que “si no se respeta a la Justicia y al otro, estamos en manos de la anarquía, la impunidad y la justicia por cuenta propia; algo dramático para todos”. Solicitó a “las autoridades provinciales un compromiso firme en la solución concreta e inmediata de este conflicto, dentro del marco legal y social vigente”.

Una semana antes del desalojo, la Confederación Mapuche de Neuquén había anticipado a escalada de violencia gubernamental: “Una vez más el gobierno de Neuquén promueve el uso de fuerza pública para garantizar la concreción de la usurpación a espacios territoriales mapuches. En un claro acto de soberbia y con la firme intencionalidad de interrumpir el proceso judicial sobre la demanda de derecho indígena sobre su territorio ancestral, el Gobierno busca beneficiar los intereses de empresarios amigos. Justificando tal accionar en la ‘legalidad de los propietarios’ y en nombre de la seguridad jurídica, desconoce la legitimidad de la Comunidad Paichil Antriao en su demanda”.

La turística y selecta Villa La Angostura tiene el privilegio de ser la localidad con mayor criminalización mapuche: las comunidades enfrentan diez causas de las 32 que el Pueblo Mapuche enfrenta en toda la provincia. Verónica Huilipán, vocera y referente de la Confederación Mapuche, resumió la situación provincial: “Estamos viviendo un proceso de cacería de mapuches”.

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5 de enero de 2010

La mejor maldita policía del mundo goza de buena salud

SE CUMPLE UN AÑO DE LA DESAPARICIÓN DE LUCIANO ARRUGA

El “gobierno de los derechos humanos” tiene su segundo desaparecido: Luciano Arruga, un chico humilde de sólo 16 años, “culpable” de no querer robar para la maldita policía bonaerense. Un año después de su desaparición la investigación judicial parece haberse empantanado, y los policías sospechados -que estaban “en disponibilidad”- fueron repuestos en sus cargos por el ministro Stornelli, quien a fines de 2009 realizó un importantísimo y revolucionario descubrimiento: la policía roba y estafa. “Con esta policía -sostuvo eufórico el gobernador Scioli- estamos dando la lucha contra la delincuencia en todos los frentes”. Eso está muy bien, pero ahora le falta agregar el frente policial.


Por Marcelo R. Pereyra

EL PRECIO DE DECIR NO

12 de Octubre es un barrio de casas humildes ubicado en Lomas del Mirador, una localidad cercana a la ciudad de Buenos Aires que forma parte del enorme y populoso partido de La Matanza. Allí vivió hasta hace un año Luciano Arruga, un chico de 16 años que se dedicaba a cartonear para mejorar los magros ingresos de su familia. Los policías del barrio lo tenían “registrado” en esa actividad y un día lo pararon para “ofrecerle” robar para ellos. Como Luciano se negó lo llevaron al destacamento de la calle Indart, a una cuadra y media de la avenida San Martín, que conecta Lomas del Mirador con Tablada y Ramos Mejía. Esta sede policial se abrió como respuesta al reclamo por más vigilancia policial efectuado por la agrupación “Vecinos Alerta”.

Esa detención “por averiguación de antecedentes” tuvo lugar el 22 de septiembre de 2008. Cuando la hermana y la madre de Luciano lo fueron a buscar descubrieron que lo habían molido a golpes y lo tuvieron que llevar al Policlínico de San Justo. Un mes más tarde los policías lo volvieron a detener, esta vez acusándolo del robo de un mp3, y lo volvieron a golpear.

La noche del 31 de enero de 2009 Luciano fue a visitar a Oscar, un amigo del barrio. Llegó hasta la puerta y tocó el timbre. Cuando Oscar salió a abrir, no había nadie.

SU PASADO LOS CONDENA

Apenas producida la desaparición de Luciano, sus familiares sospecharon inmediatamente de los policías del destacamento de Lomas del Mirador por el hostigamiento que habían venido ejerciendo sobre él. Tan evidente y ostensible había sido su accionar mafioso que, casi sin ningún otro indicio ni prueba, los ocho policías que estuvieron “de guardia” la noche de la desaparición fueron separados de sus cargos. Pero cuando la fiscalía comenzó la investigación esas sospechas no sólo se confirmaron sino que se incrementaron. Ello fue así porque:

1- Cuando los policías fueron llamados a declarar incurrieron en varias contradicciones.

2- Dos personas que estaban detenidas en la comisaría la noche del 31 de enero declararon haber oídos gritos de alguien que era golpeado. Se les mostró una foto de Luciano y lo reconocieron.

3- Una pericia realizada con perros entrenados en la búsqueda de personas determinó que Luciano estuvo en la comisaría y en uno de sus móviles.

4- Un análisis del registro del movimiento de ese móvil esa noche indicó que había estado detenido durante dos horas cerca de la villa Santos Vega, en lugar de estar realizando patrullajes en la zona más céntrica de Lomas del Mirador. Luego de la hora en la que desapareció Luciano, el registro indica que el móvil estuvo “paseando” por todo el distrito, recorriendo zonas descampadas y cementerios que están fuera de su cuadrícula.

5- El peritaje del libro de entradas de la comisaría reveló que éste fue adulterado.

Es curioso: todo esto no alcanzó para que la fiscalía pidiera el procesamiento preventivo de los ocho efectivos implicados. Las pruebas no son concluyentes, es cierto, pero son más que suficientes para considerar el dictado de una prisión preventiva bajo la sospecha de que Luciano fue golpeado hasta morir en la comisaría y posteriormente hicieron desaparecer su cuerpo, una metodología ya usada en la desaparición del estudiante Miguel Bru, en 1993. Mientras la inacción de la fiscal de La Matanza no se revierta, habrá que suponer que se está frente a un nuevo caso de protección de la Justicia para con la mejor maldita policía del mundo. Y hay más: el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, se aprovechó del no procesamiento para reponer a los implicados en sus funciones. Actualmente se desempeñan en la comisaría 1ª de Lomas de Zamora, la misma en la que revistaban los policías que mataron el 29 de mayo de 1999 al poeta Sergio Schiavini, en uno de los casos más antiguos de “gatillo fácil”.

STORNELLI Y SCIOLI: UN SOLO CORAZÓN

A mediados del año pasado un juez de Garantías de La Plata, Luís Federico Arias, denunció que la policía recluta menores para que roben para ella, algo que si bien no es novedoso resultó impactante por provenir de la boca de un magistrado. El gobernador Daniel Scioli saltó como leche hervida y retó al juez a que presentara pruebas. El ministro Stornelli con fidelidad canina respaldó a su jefe político y acusó a Arias de buscar “proyección mediática”; además lo denunció penalmente.

Un tiempo después se produjeron en pocos días tres asesinatos de mujeres con características semejantes: en los tres casos las mataron para robar sus autos. Las sospechas cayeron como un rayo sobre menores habitantes de villas cercanas a los lugares donde se cometieron los crímenes. Como es tradicional, los medios masivos se ocuparon de resaltar la peligrosidad y el “frondoso prontuario” de los sospechados.

Pero solamente tres meses después de la denuncia del juez Arias, don Stornelli hizo una denuncia similar: anunció rimbombante que sospechaba que detrás de estos asesinatos había una banda de policías retirados y en actividad que -¡Oh casualidad!- reclutan a menores de edad para robar autos. Y explicó, sin que se le moviera un músculo de la cara, que este accionar delictivo cívico-policial era parte de una campaña para “desestabilizar” al gobierno de Scioli. Aparentemente, tal campaña sería una respuesta o represalia a los cambios que el ministro había ordenado en la Dirección de Prevención de Delitos contra la Propiedad Automotor como consecuencia de haber detectado en ese organismo “negocios espurios” y “actividades ilícitas”. ¡Caramba!: en solamente tres meses la policía que daba una “lucha sin cuartel contra los desarmaderos y el narcotráfico” se había convertido en una gavilla de mafiosos.
LAS COSAS COMO SON

Se ha señalado en esta columna en reiteradas oportunidades que las fuerzas policiales, y sobre todo la de la provincia de Buenos Aires, son las principales protagonistas, por acción u omisión, del accionar delictivo en la Argentina. Frente a esta realidad, los políticos de turno, más preocupados por su pervivencia en el poder que por la seguridad de los ciudadanos, han adoptado la política del dejar hacer y no entrometerse en los negocios e ilícitos policiales. Claro que de tanto en tanto anuncian teatralmente alguna purga, como para dar la impresión de que les preocupa la generalizada corrupción policial.

Sin embargo, la persistencia de estas prácticas delincuenciales en las policías –que viene atravesando distintos gobiernos provinciales y nacionales desde tiempos inmemoriales- sólo puede explicarse por un alto grado de cobertura e impunidad. Son un claro ejemplo de ello las desapariciones no esclarecidas de Miguel Bru, Julio López y Luciano Arruga. Tres vidas truncadas por asesinos de uniforme protegidos por políticos, jueces y fiscales.

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De “lugar de cacería” a tierra arrasada por las topadoras

HISTORIA DEL BOSQUE CHAQUEÑO Y SU GENTE

El bosque chaqueño es una de las regiones de mayor biodiversidad del continente. Sin embargo, históricamente ha sufrido una creciente deforestación que, acentuada por el avance de la producción agropecuaria a gran escala, impacta directamente sobre las comunidades indígenas y campesinas que históricamente lo habitan y utilizan para su subsistencia.


Por Hernán L. Giardini


La ecorregión del Parque Chaqueño forma parte del Gran Chaco Americano, segunda área boscosa del continente después de la Amazonia, que abarca territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y una pequeña porción de Brasil, ocupando una superficie total de aproximadamente 110 millones de hectáreas. En Argentina se extiende por las provincias de Formosa, Chaco, este de Salta, de Jujuy, de Tucumán, de Catamarca y de La Rioja, todo Santiago del Estero, norte de San Luis, de Córdoba y de Santa Fe y noroeste de Corrientes. Su superficie total es de aproximadamente 674.959 Km2, y puede subdividirse en cuatro subregiones: Chaco Húmedo, Chaco Semiárido, Chaco Árido y Chaco Serrano.

La región presenta gran diversidad de ambientes: extensas llanuras, sierras, grandes ríos con antiguos cauces y lagunas semilunares, sabanas secas e inundables, esteros, bañados y salitrales, que albergan diferentes tipos de ecosistemas, entre ellos bosques y arbustales. Todo esto se traduce en una alta diversidad de especies animales y vegetales que hacen del Chaco una de las regiones claves en términos de biodiversidad. La temperatura y las precipitaciones condicionan la vegetación, que va empobreciéndose del este hacia el oeste.

La vegetación predominante es el bosque xerófilo caducifolio, con la distintiva presencia del quebracho, un árbol que juega un rol fundamental ya que puede llegar hasta los 25 metros de altura, formando una especie de techo en el bosque, debajo del cual crecen otros árboles de madera dura, un estrato arbustivo y otro herbáceo con abundantes bromeliáceas, siendo poco abundantes las lianas y las epífitas. También existen algunas comunidades de palmares y estepas.

La fauna, originalmente muy abundante y variada, fue el recurso natural por excelencia que constituía, y en gran medida aún hoy lo sigue siendo, el sustento de los pueblos originarios de la región. De allí el vocablo “chaco” o “chacu”, que significa “lugar de cacería”. De las 345 especies de mamíferos que habitan la Argentina, unas 120 están presentes en esta región forestal, acorde a la gran diversidad de ambientes. Posee alrededor de 400 especies de aves y un importante número de reptiles e insectos. En los esteros y las lagunas abundan peces con características muy variadas.

Gran parte del bosque chaqueño es aún habitado y utilizado por comunidades indígenas de varias etnias para sus fines de subsistencia: actividades de caza, pesca, recolección de frutos, recolección de miel, obtención de materiales para la construcción de viviendas y para la artesanía, corte de madera, cría de animales. También allí se encuentran sitios culturales, como cementerios, y lugares de valor histórico. El sentido de pertenencia es tan fuerte que es común que los indígenas se comparen a sí mismos con una planta que brota de la tierra.

Por su parte, las familias criollas de la región chaqueña constituyen uno de los últimos ejemplos de desarrollo sostenible que, a pesar de la escasa asistencia estatal, ha venido desarrollándose desde hace más de cien años en estrechísima relación con la productividad del bosque en donde viven. La economía de estos pobladores se basa fundamentalmente en la cría de ganado vacuno, ovino, caprino y porcino.

Mientras que en la época colonial el aprovechamiento que hacían de sus bosques los pobladores del bosque chaqueño se centraba en la recolección de miel, cera y del fruto del algarrobo como alimento humano y para animales domésticos; esto cambió drásticamente durante la segunda mitad del siglo XIX con la consolidación del modelo agroexportador, la expansión de las redes ferroviarias, y un importante crecimiento demográfico producto de la inmigración.

La propagación de los establecimientos ganaderos instaló la práctica del alambrado, que requirió enormes cantidades de postes y varillas de madera dura. A esto se sumó que miles de kilómetros de vía férrea se asentaron sobre durmientes de quebracho, y que el consumo de leña y carbón como combustible industrial y doméstico se incrementó exponencialmente. Todo ello se realizó a expensas de la madera del bosque chaqueño. Así crecieron exponencialmente los obrajes forestales en Santiago del Estero, Chaco, Formosa y norte de Santa Fe.

Por entonces la tala de árboles, especialmente de quebracho colorado y ñandubay, fue indiscriminada. Existían grandes latifundios privados, muchos de ellos extranjeros, que exportaban los productos forestales extraídos, algunos con importantes exenciones. También las empresas de ferrocarriles recibían 5 kilómetros de tierras a cada lado del terreno de las vías, que dedicaron a la explotación forestal.

La extracción de tanino para curtiembres de cuero aumentó notablemente durante la Primera Guerra Mundial y motivó la extracción desmesurada de árboles maduros, ocasionando el empobrecimiento de las masas boscosas. Con posterioridad se comenzó el aprovechamiento de árboles de menor diámetro para la elaboración de postes.

Por otra parte, la expansión de la frontera agropecuaria se hizo a expensas del bosque: se expandieron el cultivo del algodón en Chaco y las plantaciones de tabaco en Salta y Jujuy, todo ello en áreas desmontadas. La extensión del área cultivada pasó de 2.460.000 de hectáreas en 1888 a 27.300.000 de hectáreas en 1943.

Este proceso se acentúa aún más en la década de 1970, cuando las explotaciones ganaderas son empujadas, a fuerza de topadoras, a zonas marginales por la “cerealización” de la pampa húmeda. Los sistemas ganaderos extensivos causaron la continua degradación de los bosques y suelos en las áreas más secas del Chaco Semiárido, cuya tendencia es la pérdida de posibilidad de renovación de las principales especies forestales nativas.

A partir de la década de 1990, el explosivo aumento de la producción de soja incrementó aún más la presión sobre el bosque chaqueño, creciendo significativamente la deforestación para expandir la frontera agrícola. Este proceso llevó a un aumento de la de salinización de los suelos por malas prácticas agrícolas y de riego, sobre todo en los límites entre el Chaco Semiárido y el Húmedo.

Se calcula que en la región existen unas 25 especies de mamíferos seriamente amenazadas de extinción, como el yaguareté, el tatú carreta, el aguará guazú, el ciervo de los pantanos, el lobito de río, y el chancho quimilero; siendo las principales causas la constante destrucción y fragmentación de su hábitat y la caza indiscriminada.

Mientras que en el Chaco Serrano se producen frecuentes incendios con importantes pérdidas de bosques y pastizales; la tala indiscriminada a la que está sometida toda la región, que en muchos casos es ilegal por la falta de controles, produce el constante empobrecimiento del bosque.

Por otro lado, se produjo el aumento de la colmatación en esteros, bañados y lagunas por erosión hídrica y el incremento de las inundaciones en áreas de relieve más bajas, debido a la deforestación, al sobrepastoreo y, sobre todo, a las malas prácticas agrícolas, en especial en la subregión húmeda. El aumento de la contaminación por uso y abuso de agroquímicos en áreas agrícolas trasladó sus efectos por vía hídrica a ambientes circundantes.

Las principales causas del aumento de la deforestación en esta región se deben, principalmente, a la especulación inmobiliaria y al relativo valor económico y ambiental de los bosques frente a las actividades agrícolas y ganaderas a gran escala.

Actualmente el Parque Chaqueño posee aproximadamente 21 millones de hectáreas de bosques nativos, siendo la región con mayor superficie boscosa del país. Pero cabe destacar que es la región forestal que está siendo más destruida, ya que concentra cerca del 70% de las 280.000 hectáreas que se deforestan por año en todo el territorio nacional; y su subregión semiárida se encuentra al borde de la pérdida total de sus bosques.

La deforestación impacta directamente sobre las comunidades indígenas, y también campesinas, que históricamente habitan y utilizan esos bosques; y que lamentablemente tras el paso implacable de las topadoras pierden su forma de vida y sustento, cayendo en la pobreza extrema.

Con el avance hacia el norte del modelo agroexportador comenzaron a desaparecer muchas explotaciones de pequeños productores, el trabajo en el campo comenzó a escasear para los peones rurales, muchas familias comenzaron a alquilar o a vender sus tierras, y muchas otras fueron directamente expulsadas, pasando a engrosar los cordones de miseria de las grandes ciudades.

Lamentablemente son numerosos los ejemplos del avance del desmonte en zonas tradicionalmente habitadas en base a la poco clara y efectiva protección que tienen los pobladores tradicionales, ya que la gran mayoría no ha podido obtener la titularización de las tierras que habitan desde hace muchos años. Debido a esto, son cada vez más los casos donde el conflicto en torno a la tierra termina dirimiéndose por la fuerza, en donde es frecuente la aparición de guardias “parapoliciales” bajo la orden de los empresarios.

Así, los desmontes y desalojos se han venido realizando amparados en un escaso control, muy débiles exigencias en el otorgamiento de permisos y desidia para actuar frente a las denuncias realizadas por pobladores y organizaciones sociales.

Por este motivo, son cada vez más los campesinos e indígenas que se organizan en diferentes movimientos y organizaciones para defender su derecho a vivir dignamente en el bosque chaqueño.

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Discordia climática: De la esperanza al fracaso en Copenhague

15ª CUMBRE DE LA ONU SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

Barack Obama dijo minutos antes de retirarse rápidamente de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático: “Las negociaciones que tuvieron lugar hoy aquí no nos comprometen legalmente a nada”. Esta fue una de las declaraciones que realizó ante su pequeño equipo de prensa de la Casa Blanca, excluyendo a los 3.500 periodistas acreditados que cubrían las negociaciones, y sucedió a última hora del 18 de diciembre, el último día de la cumbre, cuando se informó que las negociaciones habían fracasado. Copenhague, que había sido renombrada en los carteles publicitarios de Coca-Cola y Siemens como “Ciudad de la esperanza” (Hopenhagen, en inglés) por las negociaciones que estaban teniendo lugar allí, se parecía más a la ciudad del fracaso.

Por Amy Goodman (desde Copenhague, Dinamarca)


Cuando ingresé esa mañana al Bella Center, la sede de la cumbre, había algunas decenas de personas sentadas en la fría explanada de piedra detrás del vallado policial. Durante la cumbre, la gente se abarrotaba en esta área con la esperanza de obtener acreditaciones para ingresar. Miles de organizaciones no gubernamentales y trabajadores de prensa esperaban durante horas en el frío, sólo para que luego les fuera denegado el permiso. Los últimos días de la cumbre el área estaba fría y vacía.

A la mayoría de los grupos les habían quitado las acreditaciones para que la cumbre pudiera cumplir con las necesidades de seguridad y espacio que requerían los jefes de Estado que habían arribado a la ciudad, afirmó la ONU. Las personas que estaban sentadas en el frío esta mañana se encontraban realizando una protesta bastante sombría: se estaban afeitando la cabeza. Una mujer me dijo “Me estoy afeitando la cabeza para mostrar lo afectada que estoy por lo que está sucediendo allí adentro, porque no está sucediendo nada, o no lo suficiente. Hay seis mil millones de personas afuera, y ahí dentro no parecen estar hablando de ellas. Creo que habrá un resultado pero no será suficiente, no es lo que se debe hacer”. Llevaba una pancarta blanca, con apenas dos comillas, pero sin palabras. “¿Qué dice el cartel?”, le pregunté. Ella tenía lágrimas en los ojos: “No dice nada porque ya no sé qué decir”.
Según se informó, Obama se enteró el viernes de una reunión que se estaba realizando entre los jefes de Estado de China, India, Brasil y Sudáfrica, e irrumpió en la sala, llevando al grupo a lograr un consenso sobre el llamado “Acuerdo de Copenhague”. Ciento noventa y tres países estuvieron representados en la cumbre, en su mayoría por sus jefes de Estado. Obama y su pequeño grupo pasaron por alto el procedimiento colectivo de la ONU, lo que tuvo como consecuencia un documento no vinculante, que fue presentado bajo la premisa “tómalo o déjalo”.
El acuerdo al menos reconoce que los países “concuerdan en que, como lo indican las investigaciones científicas, debe haber una profunda reducción de las emisiones globales… para poder mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los dos grados celsius”. Para algunos, tras ocho años de gobierno del Presidente George W. Bush, el solo hecho de tener a un Presidente estadounidense que tome a la ciencia como base para la implemantación de políticas públicas puede ser considerado una gran victoria. El acuerdo promete “movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares al año para 2020” con el propósito de ayudar a los países en desarrollo. Esto es menos de lo que muchos dicen que es necesario para resolver el problema de adaptación al cambio climático y construir economías ecológicas en los países emergentes y, además, es una meta no vinculante. La Secretaria de Estado Hillary Clinton se negó a especificar la parte que le correspondía aportar a Estados Unidos, solamente dijo que si los países no lograban un acuerdo, la propuesta ya no estaría en la mesa de negociaciones.

El respetado climatólogo James Hansen me dijo: “Los países ricos están intentando, básicamente, comprar a estos países que, en efecto, desaparecerán. No tiene sentido. Y el peligro es que estos países ni siquiera vean este dinero, es por eso que Estados Unidos se ofreció a promover 100.000 millones de dólares al año, que es dinero imaginario porque no creo que eso vaya a suceder. La parte que le corresponde a Estados Unidos de eso, en base a nuestra contribución a la acumulación de carbono en la atmósfera, [la parte que le correspondería aportar] sería del 27 por ciento, 27.000 millones de dólares al año. ¿Usted cree que el Congreso va a votar a favor de entregarle 27.000 millones de dólares al año a estos países pobres? Eso no va a suceder”.

Le pregunté al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cuál es la solución que él propone. El Presidente Morales recomienda “que mejor pueden destinar todo el gasto de la guerra. Estados Unidos en vez de estar gastando en las tropas en Irak, en Afganistán o en las bases militares en Latinoamérica, esa plata debería ir para resarcir los daños causados por Estados Unidos. Eso por supuesto no son 100.000 millones de dólares, por lo menos deben ser trillones y trillones de dólares. ¿Cómo vamos a gastar plata para matar y no para salvar vidas?”. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, los 15 países que tienen los presupuestos militares más altos del mundo gastaron en 2008 alrededor de 1,2 billones de dólares en sus fuerzas armadas.
Erich Pica, presidente de Amigos de la Tierra Estados Unidos, una de las principales ONGs a las que les quitaron sus acreditaciones, criticó el resultado de las negociaciones de Copenhague. Escribió: “Estados Unidos forzó un acuerdo muy débil que fue negociado a puertas cerradas. El llamado ‘Acuerdo de Copenhague’ está repleto de promesas vacías”. Pero también aplaudió a los “ciudadanos preocupados que marcharon, realizaron vigilias y enviaron mensajes a sus líderes, que ayudaron a generar un impulso imparable en el movimiento por la justicia climática”.
Muchos sienten que la alteración de Obama del proceso de negociaciones que se estaba desarrollando en Copenhague puede haber hecho fracasar fatalmente 20 años de negociaciones sobre el clima. Sin embargo, Pica tiene razón. La cumbre sobre cambio climático de Copenhague no logró alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, pero inspiró a una nueva generación de activistas a sumarse a lo que se reveló como un movimiento mundial por la justicia climática maduro y sólido.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
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“La pintura es la continuación de la política por otros medios”

ENTREVISTA AL ARTISTA PLÁSTICO GERMÁN GARGANO

Germán Gargano fue preso político ocho años en la última dictadura militar, la época más oscura de nuestra historia. Estuvo detenido en Sierra Chica, La Plata; y allí, como algo impensado, descubre su vocación por la pintura. En ese contexto, y a través de cartas con ejercicios que intercambiaba con su gran maestro, el pintor Carlos Gorriarena, afianza y consolida su pasión por la pintura. Luego de haber estar detenido se recibió de psicólogo.

Por Natalia Benavidez
El año 1991 fue consagratorio para el pintor. Ganó la Beca PollockKrasner, otorgada por la fundación que se formó con el legado que dejaron Jackson Pollock y su esposa, la también pintora Lee Krasner. Fue el segundo artista argentino en obtener esa beca. El Museo Nacional de Bellas Artes compró su pintura El Réquiem, con la ayuda de la Fundación Antorchas y de la Galería CDS de Nueva York. Realizó el mural cerámico Santuario (de cinco metros de largo por un metro veinte de altura), para la estación Pueyrredón de la línea B de subterráneos y fue invitado a participar en la Bienal de Cuenca, Ecuador. Finalmente, también en 1991, presenta su primera muestra en Estados Unidos, donde hasta la fecha lleva realizadas diez exposiciones, entre individuales, grupales y colectivas. Gargano, un artista que a través del arte refleja su “relación” con la política que marcó aquellos años tan difíciles.

- En la ciudad de La Plata, mientras estabas detenido, nace tu relación con la pintura, como consecuencia de tener que elegir entre la pintura y la carpintería cuando te ofrecieron como actividad de “recreo”, y teniendo en cuenta que por aquellos años estabas estudiando medicina. ¿Qué te impulsó a esta elección?

- En realidad se podía hacer carpintería, talla en hueso, pintura y otra especialidad. Eran cuatro o cinco cosas. Con la pintura nunca tuve que ver. Con la carpintería tenía una relación más cercana, a mi viejo siempre le gustaron las herramientas, pero tampoco tenía que ver con la carpintería pero le gustaba tener la mesa de carpintero. Mi papá se había echo una, tener unas buenas herramientas y de pronto hacer algo. Siempre me quedó esa cosa linda de la carpintería. Entre las opciones que había, y debo haber recordado (en ese momento) que en casa cuando yo era chico, esa cosa de valorar una mesa de carpintero, una buena herramienta. Entonces me dije: “qué bien, a lo mejor hay algún taller que nos llevarán ahí a hacer algo porque en la celda no sé puede, está bueno, carpintería ya está”. El grupo de gente, que éramos cinco, seis, siete, que estábamos más juntos en los llamados “recreos” (en términos carcelarios recreo se define a salir al patio a caminar y hablar con el resto), teníamos más afinidad. Había un escritor; un científico-físico; un antropólogo. Entre nosotros estábamos más en contacto, charlábamos de literatura, de política, pero sobre todo teníamos afinidad cultural, de cine. Uno de ellos dijo vamos hacer pintura. Si elegía carpintería me iba para otra ranchada. Entonces seguimos juntos y dije: vamos hacer pintura. No fue porque dije: ah qué bueno, fue para seguir juntos. No sé podía hacer nada en la cárcel. Te daban algunos libros por mes que traían las visitas y solamente tenías eso (los libros) y el espacio llamado recreo. En este contexto, empecé efectivamente hacer pintura. Me la tomé en serio, me empezó a gustar. Empecé a pintar, a hacer cosas, y en conjunto con ese beneficio que me dieron, también se podían empezar a entrar libros de estudios. Había estado prohibido durante seis años. Eran libros de medicina, en esos años estaba estudiando medicina. Cuando comencé a participar en los recreos, volvía a mi celda y leía ocho horas y pintaba dos horas. Luego fue cambiando, pintaba ocho y leía dos. Un día un guardia me encargó que le haga el retrato de la hija, y me trajo la foto se lo hice en acuarela. Una de las cosas a la que le tomé mucho gusto es la acuarela. Esta fue la manera que nace la relación con la pintura.

- ¿Qué etapas tuviste que atravesar durante la detención y posterior a la detención para ir definiendo al artista plástico?

- No tenía un planteo de ser un gran pintor. Iba a retomar medicina cuando saliera. Desde los 10 u 11 años es algo que yo quise seguir. Esto me gustaba mucho y me había embalado. Cuando salí fui al taller de Carlos Gorriarena, eran clases obligatoriamente por correspondencia, y una correspondencia no fácil por las circunstancias. Así que el procedimiento era numerar las zonas pintadas en la parte de atrás de la hoja y yo hacía una especie de copia en chico a “grosso modo”. Cada vez que ponía un color, lo ponía también en un papel más chico y en el mismo lugar. Así, al final tenía la copia entera para que cuando me llegara su devolución y él me escribiera sobre tal o cual zona (por ejemplo, la zona conformada por 3-4-6-8-9) supiera a qué se estaba refiriendo. Y como a parte de tener yo la copia de referencia no habían pasado tantos días y lo tenía fresco mentalmente, podía ubicarme. Luego tapaba con un papel las zonas que me criticaba y veía que efectivamente el resto mejoraba. Y a la inversa. No mucho más, era suficiente. También Carlos, a partir de dichos trabajos-ejercicios, y ejemplificando así en concreto, me hablaba por escrito de toda una actitud para entrar en relación con la pintura a partir no de reglas académicas o del estudio teórico sino del ejercicio visual, de un entrenamiento de la mirada, que siempre era lo medular de su enseñanza: aprender a ver, la sensibilidad de la mirada para advertir dónde uno estaba jugado por entero en el trabajo, y dónde no. Dónde uno sin dejar de ser uno puede ir más allá de lo que sabe de sí mismo, y por lo tanto poder así, sorprenderse de lo que vale la pena sorprenderse. Me enganchó mucho el criterio de trabajo de Gorriarena. Me gustó mucho lo que escribía, por ejemplo en una carta decía: “el equilibrio se llega, es intransferible, es de cada uno...” Esto que es para la pintura, pero va más allá, tenía mucho que ver con una actitud de vida, que abarcaba ya otras cosas, la forma de decirlo, y me encontré en sintonía. No era por el término técnico-pictórico, era por una cuestión de pensar las cosas, de vivirlas. Nunca me había planteado dedicarme a la pintura.

- ¿Influyó en tus obras haber estado detenido en la época de la dictadura?

- Definitivamente. No sólo eso, sino también todo lo vivido en los setenta, todo lo que uno de la adolescencia en más estuvo metido, en la cuestión política y sus consecuencias, personales o sociales. Siempre pensé que uno puede pintar una manzana y dar tanto o más testimonio que algunos que pueden dedicarse a pintar torturados. Yo pinto y pinté siempre con ese espíritu, más allá de que yo lo haya vinculizado por ahí porque bueno, es con lo que he convivido. Es muy personal. Por ahí otro estuvo preso y pinta cosas más intimistas. En mi caso, estuvo muy atravesado.

- ¿Se podría sostener que tus pinturas están atravesadas por lo político, o más bien son “escape” de ese momento doloroso?

- Escape no. Lo político está presente. No sé si definirlo en cuanto a mi relación personal con lo político y mi relación personal con la experiencia vivida. Escape en el sentido de sacar afuera lo que uno podría traer, posiblemente pueda ser una consecuencia. Yo trabajé con mi experiencia de vida. Incluso la experiencia de vida de ese momento que pintaba y lo que había atravesado. No porque eso me hiciera sentir mejor. Me hacía sentir mejor producir. Sentía que tenía algo que decir sobre mí y creo que eso es lo que más me vincula conmigo mismo. La pintura siempre la entendí que no puede estar ajena a la relación con uno mismo y qué voy a pintar. La vida de uno es mucho, todos tenemos una infancia. Uno queda marcado por muchas cosas. Uno sale de 10 años de cana y escribe sobre el amor y no sobre la tortura, depende de cada uno. Yo sentía que ahí, más intensamente, me relacionaba conmigo. Es decir que lo mío no tenía una función política hacia el afuera, ni como descarga que eso me hacia sentir bien porque me liberaba de fantasmas. A lo mejor como consecuencia de eso se produce. Era algo que yo tenía que decir y que me respondía en el diálogo el cuadro en eso que yo hacía. La experiencia de lo que viví y de lo político, porque esa experiencia esta atravesada por lo político, pero también es una experiencia de vida de lo que pasé, de todo el clima que se vivió en esa época, cómo afecto, a veces íntimamente. El cuadro es un reflejo de las situaciones que atravesé. Esas imágenes de las que pronto parto, porque a veces son imágenes que veía en diarios y esas me impactaban. Son imágenes que por un clima que esta en la imagen, porque hay muchas imágenes políticas, y a mí nunca se me dio por pintar un retrato del Che Guevara. No me dice nada y hay otras que a veces son un enjambre de cosas y hay otras que me dicen mucho.

- ¿Cómo era Carlos (Gorriarena) como maestro y como artista?

- Carlos como maestro era muy generoso y siempre atento al proceso de cada uno. Es decir que no se guiaba por parámetros exteriores sobre lo que debe o no hacerse, sobre ciertos ideales a alcanzar sino por aquello personal y muy propio que aparecía en nuestros trabajos. Ahí sí era muy crítico cuando eso no sucedía. Lo importante para él era siempre estar vigilante a que uno no se apartara de uno mismo y al riesgo puesto en cada trabajo para que eso apareciera. Sabía muy bien objetivar las cosas valiosas de cada uno, y siempre las sostenía, nos ayudaba a sostenerlas. Era una rara conjunción de una mirada crítica y sin concesiones y a la vez para nada persecutoria ni sancionadora, siempre se lo sentía hablando desde uno, desde lo que cada uno tenía para decir con la pintura. Y como artista era y es un grande. Su pintura puede ser de primera línea en cualquier lugar del mundo. No hay mentiras ni cáscara. Nunca trató de capitalizar sus propios logros, no se construyó muletas, ni se construyó un estilo formal. Siempre estaba en un diálogo y una relación muy íntima con la realidad y con sus circunstancias vitales, y es eso lo que volcaba en sus trabajos. Así, daba a ver en sus cuadros, esa relación tan personal que sabía tener consigo mismo y con su entorno.

- ¿Qué se conjuga a la hora de pensar en arte como una manera de hacer política y a la inversa?

- Creo que la pintura es como la continuación de la política por otros medios, entonces creo que actuaba así en mí, incluso la elección de la pintura, no sólo lo que pueda pintar. La continuación de la política por otros medios sería en el sentido de no estar camuflando, usando un medio, para decir una cuestión política. Estoy hablando de la relación, no es que yo quiera hacer política por medio de la pintura, en el sentido del mensaje. Para mí esa sería una relación utilitaria, es decir que vos utilizas la pintura para transmitir un mensaje. No es mi manera de relacionarme, no me la creo mucho en mí. En el sentido de la continuación de la política por otros medios, sería en el sentido de no estar camuflando, “usando” un medio para decir una cuestión política. No me refiero a la pintura o al mal uso de la pintura. Así lo defino, es la continuación de la política por otros.

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