7 de diciembre de 2014

Tambalea México



LAS PROTESTAS POR LOS ASESINATOS Y DESAPARICIONES PONEN EN JAQUE AL GOBIERNO DE PEÑA NIETO

Tambalea el gobierno del presidente mexicano Enrique Peña Nieto por el horrible crimen de un grupo de estudiantes en el estado de Guerrero. En realidad el problema no es ése sino lo que subyace debajo de los asesinatos y las desapariciones, esto es, los 55 mil muertos y más de tres mil desaparecidos desde el 2006, cuando el predecesor de Peña Nieto, Felipe Calderón, militarizó la guerra contra el narcotráfico.

Por Santiago O´Donnell

Lo de Calderón había sido un intento desesperado por frenar la escalada de violencia que se venía acentuando desde la década del 90, cuando los cárteles mexicanos desplazaron a los colombianos del control del negocio del tráfico de estupefacientes hacia los Estados Unidos, primer consumidor mundial. Para entonces gran parte de las estructuras policiales, judiciales, municipales y estaduales habían sido cooptadas por los narcos y Calderón decidió echar mano a la siempre peligrosa opción de usar las fuerzas armadas para intervenir en un conflicto interno.

Lejos de solucionar el problema, la militarización dio lugar a una nueva camada de narcotraficante, cuya máxima expresión fue el grupo de ex fuerzas especiales entrenadas en Estados Unidos denominado Los Zetas,  que llevó la narcoviolencia a nuevos niveles. Mientras los cárteles tradicionales solían matarse entre ellos intentando mantener un bajo perfil para no llamar la atención de las autoridades, coimeando a policías, alcaldes y jueces para que hagan la vista gorda, los nuevos narcos utilizan tácticas de control social a través del terror aprendidas de las dictaduras latinoamericanas para tomar  por asalto al Estado mexicano en grandes franjas del territorio nacional, sobre todo en zonas costeras y fronterizas pero también en ciudades importantes como Guadalajara, Acapulco o Ciudad Juárez. En estos territorios tomados los narcos no se limitan al tráfico sino que se han diversificado hacia el secuestro de empresarios y políticos, la extorsión de comerciantes al estilo de la mafia italiana, el tráfico de personas  y  la extracción de prebendas  de entidades públicas y privadas al estilo de los barras bravas argentinos. Los mecanismos de control social a través del terror incluyen la periódica exhibición pública de diversas formas de crueldad, incluyendo múltiples descuartizaciones y decapitamientos, que últimamente se han volcado también a las redes sociales. Por su parte los militares incurrieron en todo tipo de violaciones a los derechos humanos de la población civil atrapada en la pelea, tal como se encargaron de denunciar diversos organismos especializados.

Peña Nieto asumió en diciembre del 2012 con la idea de bajarle el perfil a la guerra y volver a cierta convivencia tranquila con los narcos, haciendo honor a la tradición de acomodos y arreglos informales que caracterizó a su  partido, el PRI, desde que asumió el poder 1929 hasta perderlo por primera vez en el 2000, cuando asumió Vicente Fox del PAN, el partido de Calderón, que lo sucedió seis años más tarde. Peña Nieto logró algunos éxitos resonantes en la lucha contra la mafia de la droga  como la captura del legendario Joaquín "El Chapo" Guzmán, jefe del poderoso cártel de Sinaloa, el narco más buscado de todo el país. Pero más allá de los golpes de efecto, más que avanzar en la guerra con los narcos, replegó al ejército y le bajó el perfil público al enfrentamiento, relegándolo entre sus prioridades, como si alcanzara con el deseo de que el problema desaparezca para dar paso a una imagen más atractiva para inversores extranjeros, empresarios locales y la población en general.

La burbuja  explotó con la brutal represión del 26 de septiembre contra los estudiantes de un liceo rural con una larga tradición contestataria en la localidad de Ayotzinapa, municipio de Iguala, estado de Guerrero.  Los estudiantes habían secuestrado varios autobuses con el fin de trasladarse a México D.F. para conmemorar la masacre de Tlateloco de 1968. Esa noche, en una calle del pueblo,  la policía abrió fuego contra tres de esos autobuses, que viajaban llenos de estudiantes. Horas más tarde, cuando lo alumnos daban una conferencia de prensa para denunciar ese ataque, la policía irrumpió en el liceo y atacó a los presentes. Entre los dos episodios seis estudiantes murieron, 27 sufrieron heridas y otros 43 desaparecieron. Esa misma noche la esposa del alcalde de Iguala, llamada María de los Ángeles Pineda, celebraba una fiesta en la que planeaba lanzar su candidatura al a la alcaldía para suceder a su marido, José Luis Abarca. Pineda era el nexo entre el gobierno municipal y los narcos locales, los verdadero patrones del lugar, llamados Guerreros Unidos. Incluso un hermano de Pineda formaba parte de la banda. Como los estudiantes le arruinaron la fiesta, Pineda y su marido ordenaron la represión,  represión que arrancó con la policía y terminó con los Guerreros Unidos. Al día siguiente Pineda y Abarca se dieron a la fuga mientras cientos de estudiantes llevaban la protesta por lo ocurrido al Zócalo de la capital mexicana.,  Allí, la sede de gobierno fue blanco de piedras y bombas Molotov.

Era demasiado. Aún para un país arrasado por la violencia, matar a seis adolescentes y chuparse a otros 43 en una sola noche era más de lo que la sociedad mexicana demostró estar dispuesta a aceptar. El gobierno nacional intervino el municipio de Iguala. Junto a las tropas federales y los expertos en derechos humanos llegó el Equipo Argentino de Antropología Forense para dar una mano. Pero Peña Nieto, de gira por China, brilló por su ausencia. Mucho más cuando se supo por el testimonio de tres Guerreros Unidos  que los estudiantes desaparecidos habían sido entregados por la policía municipal a los narcos, quienes procedieron a ejecutarlos y quemarlos durante catorce horas en un basurero municipal valiéndose de leña, neumáticos, nafta y kerosene, antes de juntar los restos de polvo y hueso en bolsas de basura y tirarlas en un arroyo que pasa por ahí.

En la noche del miércoles pasado miles de personas en decenas de ciudades y pueblos, el país entero salió a protestar con velas en la mano que simbolizan el repudio a la impunidad y la connivencia entre políticos y criminales que han transformado a gran parte de México en un narcoestado que ni siquiera los grandes medios se animan a denunciar por la larga lista de periodistas que han sido asesinados en los últimos años, al menos 30 desde 1992, según la organización no gubernamental internacional Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, según sus siglas en ingles).

Pero a pesar de la protesta nacional e internacional sin precedentes, nadie en México parece saber bien qué hacer y por eso tiemblan los políticos y tambalea el presidente. El intendente de Iguala y su esposa están presos y el gobernador de Guerrero pidió licencia pero esos desplazamientos lejos están de satisfacer la demanda de justicia. A diferencia de lo que sucedió en casi todos los países sudamericanos, México lleva más de 80 años sin sufrir interrupciones del mandato presidencial. Con la masacre de Ayotzinapa y la impotencia del Estado para brindar respuestas, la penetración narco ya no sólo corroe la vida diaria de millones de personas sino que ahora amenaza con dinamitar la estabilidad del sistema político, último bastión de la devaluada democracia formal mexicana.


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9 de noviembre de 2014

Latinoamérica resiste



VICTORIAS PROGRESISTAS EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE BOLIVIA, BRASIL Y URUGUAY 

A pesar de las campañas de desprestigio que sufrieron los candidatos oficialistas a presidentes de Bolivia, Brasil y Uruguay, la coherencia de los pueblos permitió que el proyecto de Patria Grande se siga consolidado. Los medios masivos, como nunca, estuvieron en la vanguardia aliados a sectores políticos opositores con objetivos decididamente desestabilizadores.  

Por Marcelo J. Levy 

El  triunfo en Brasil y Uruguay de la continuidad de las políticas latinoamericanas, junto con la aplastante victoria de Evo Morales en el Estado Plurinacional de Bolivia, han venido a confirmar una perseverante tendencia política que se hace cada vez más determinante en todo el continente, en detrimento de la supremacía de los sectores conservadores locales, vinculados a las políticas de Washington. 

Lo que ha caracterizado a los presidentes electos fue, entre otras cosas, mantener su identidad  y respeto por los principios democráticos y caminar junto a los intereses populares.

Las reelecciones de Evo Morales y Dilma Rousseff, así como el triunfo en primera vuelta de Tabaré Vázquez significaron también victorias sobre el golpismo mediático. Los medios concentrados llevaron adelante campañas de desprestigio sin precedentes. La mentira y el ocultamiento eran el denominador común. Inventaron calumnias, silenciaron permanentemente los avances sociales de los gobiernos. 

El caso más claro fue la tapa de la revista “VEJA” de gran incidencia y tirada en Brasil, ferviente opositora del Partido de los Trabajadores que lanza a la calle un número “especial”. La salida de la revista es los domingos, pero la semana de las elecciones se adelantaron al viernes con una tapa que rezaba: “Eles sabiam tudo” (Ellos sabían todo), refiriéndose a los presuntos actos de corrupción por parte del gobierno con relación a la petrolera estatal Petrobras. Las páginas interiores del pasquín nada decía al respecto. Sólo era un intento de golpe mediático. 

Anteriormente, en el Mundial de Fútbol Brasil 2014 intentaron crear una matriz de opinión en contra de Dilma por las inversiones en los campos de fútbol detrimento de los brasileños que vivían en pobreza crítica. Si bien existieron críticas al desarrollo apresurado y al desembolso de dinero, junto al desalojo de favelas y barrios marginales, los medios se encargaron de ensalzar grupúsculos que se manifestaban en las calles.

El triunfo de Dilma surgió por los votos de millones de brasileños que  han logrado salir de la pobreza gracias a los programas sociales que han desarrollado, primero, el ex presidente Lula, actualmente la presidenta Dilma Rousseff.

Brasil no es cualquier país en el escenario de la correlación de fuerzas mundiales. Es la más grande potencia sudamericana desde varios puntos de vista: territorial, poblacional, de desarrollo agroindustrial y desde el punto de vista político. Su presencia y participación en el desarrollo de una nueva geopolítica frente al imperialismo yanqui es de un peso específico inestimable. Sin Brasil es inconcebible el proyecto de unidad e integración que tuvo en Hugo Chávez su más destacado impulsor pero que no hubiera podido cuajar sin el pleno apoyo y cooperación de Lula da Silva y todo el peso regional e internacional del gigante suramericano como país más extenso y poblado de América Latina, su principal economía y la séptima del mundo, dotada de gigantescos recursos naturales.

Es evidente que para acometer las trasformaciones que se necesitan, como la reforma agraria y la democratización de los medios de comunicación no basta con las alianzas parlamentarias que le han permitido al PT gobernar hasta ahora. El parlamento está repleto de reaccionarios y corruptos. Dilma lo sabe y por eso se ha comprometido a dar la batalla por una Asamblea Constituyente y una reforma política, que no solo ordenaría la democracia representativa sino abriría las puertas a una mayor participación popular. Esta será decisiva para impulsar las reformas que están pendientes ahora frente a una derecha y una oligarquía  golpistas y desestabilizadoras.

Ahora bien; incluso con la victoria lograda por Evo en Bolivia y la auspiciosa segunda vuelta  del Frente Amplio de Uruguay con mayoría en ambas cámaras, una derrota del PT y su abanderada Dilma Rousseff en Brasil hubiera implicado una verdadera catástrofe para las fuerzas populares de Nuestra América.

El reciente triunfo de los Republicanos en las elecciones Norteamericanas profundiza, aun más la idea de que se vienen años de mayor oposición y resistencia entre el norte y el sur. La continuidad de las políticas progresistas son indispensables para no volver a épocas de verdadero saqueo y expoliación. 

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Resistir es vencer


NUEVOS ESCENARIOS, NUEVAS DISPUTAS: LAS LEYES DE HIDROCARBUROS Y DE TELECOMUNICACIONES. CÓMO SE PREPARA EL GOBIERNO PARA LO QUE VENDRÁ 

Todavía faltan doce meses para entregar el poder, pero el kirchnerismo está tomando sus precauciones para atravesar de la mejor manera el último tramo de su gobierno y, a la vez, beneficiar a algunas empresas y empresarios que le simpatizan. De paso, elucubra planes a futuro para no resignar tanto poder, transformarse en el principal opositor del próximo período presidencial y después regresar victorioso.

Por Marcelo R. Pereyra  

ME ENVOLVERÉ DE HIERRO PARA ENDURECER LA PIEL  

Cuando pierda todas las partidas / cuando duerma con la soledad / cuando se me cierren las salidas / y la noche no me deje en paz / Resistiré, erguido frente a todo / me envolveré de hierro para endurecer la piel / y aunque los vientos de la vida soplen fuerte / soy como el junco que se dobla / pero siempre sigue en pie.   

El kirchnerismo no dejó todavía el gobierno y ya pasó a la resistencia. Está haciendo todos los preparativos necesarios para pasar lo mejor posible el próximo período presidencial, debilitando si es necesario al presidente que asuma en 2015, y retornar triunfante en 2019. Algunos de esos preparativos son los siguientes:   

1) Rejuntar una buena cantidad de jueces y fiscales amigos, sobre todo en el fuero federal, que es el que investiga –o debería investigar- los casos de corrupción. Para tal fin se han asegurado cuatro puestos en el Consejo de la Magistratura y se propone una reforma al Código Procesal Penal que le dé más poder a los fiscales que hoy lidera la procuradora Gils Carbó.Asimismo se piensa designar en la Corte Suprema a un nuevo ministro que sea leal a la causa K, como lo fue el renunciante Eugenio Zafaroni. ¿Será Carlos Arslanián? Como sea, la idea de estas chuscas movidas –Sabrina dixit- es que durante el próximo gobiernono aparezcan todos los días noticias sobre ex funcionarios K enjuiciados por corrupción. Es que con el botarate de Boudou ya tienen bastante. 

2) Minimizar el impacto mediático de los posibles hechos de corrupción que se investiguen en el futuro expandiendo la ya existente red de medios amigos y/o simpatizantes y/o favorecedores, y, simultáneamente, tratar de debilitar a los medios opositores. Van en ese sentido dos medidas tomadas recientemente por la AFSCA: una es esperar indefinidamente el plan de adecuación de TELEFÉ, y la otra fue rechazar el plan de adecuación del grupo Clarín. El argumento aquí es finalizar el mandato de Cristina Fernández con la mejor imagen posible, e ir preparando –por si hiciera falta- una andanada de cañonazos mediáticos destinados al que triunfe en las elecciones del año próximo. 

3) Garantizar un grupete de empresarios amigotes que ayuden a superar lo mejor posible la crisis económica desatada en este último tramo del gobierno. En este contexto deben leerse algúnproyecto de ley e incluso ciertas leyes sancionadas por estos días. Como por ejemplo la negativa oficialista a incluir en el reformado Código Civil el derecho universal e irrestricto al agua. Esta denegación tiene un beneficiario directo: las empresas megamineras que utilizan millones de litros de ese líquido para la extracción de metales.   

4) Evitar que los futuros ex funcionarios K tengan que asumir responsabilidades personales, con su patrimonio, en casos de corrupción comprobada. Con ese propósito modificaron el Código Civil.  

5) Establecer alianzas con otros sectores poderosos para asegurar la gobernabilidad. El caso más evidente es el romance –platónico- entre el Papa y Cristina Fernández: ayer, enemigos irreconciliables; hoy, dos a quererse. Resultado: concesión a los deseos de la iglesia católica en la redacción del nuevo Código Civil, evitando un artículo que pudiera abrir las puertas a la despenalización del aborto. Además, el proyecto de ley despenalizador que se acaba de presentar en Diputados, y que  cuenta con el aval de algunas diputadas K, irá a parar al cajón de los recuerdos, porque  la Presidenta ha dado instrucciones para que no prospere.   

6) Responder a los reclamos por mayor seguridad de importantes sectores de las clases medias y altas urbanas proponiendo una exacerbación punitiva a través del Código Procesal Penal. El gobierno “de los derechos humanos” viene endureciendo su discurso frente al delito y a la protesta social. Esta vez, como cuando Menem, son los migrantes de los países vecinos los chivosexpiatorios a sacrificar en el altar de la sacrosanta seguridad. Si en 1995 el director de Migraciones de Menem, Hugo Franco, había afirmado que el delito en la ciudad de Buenos Aires se había extranjerizado, hoy en día se plantea la expulsión de los extranjeros sorprendidos cometiendo un delito in fraganti. Algo así como reeditar la ley de Residencia de 1902, gracias la cual fueron expulsados sin juicio previo cientos de trabajadores anarquistas y socialistas acusados de causar disturbios con sus reclamos por mejores condiciones de trabajo. La ley volvió a ser usada en 1946: Perón había lanzado una campaña contra el “agio y la especulación” como modo de controlar y regular la comercialización de alimentos, algo parecido a los precios ¿cuidados? de la actualidad. Varios almaceneros españoles fueron acusados de agiotistas y especuladores y mandados de vuelta para la madre patria.  

TODO ESTÁ ATADO Y BIEN ATADO 

En la navidad de 1969 el dictador español Francisco Franco pronunció un discurso en el que aseguró que “todo ha quedado atado y bien atado” al proponer como su sucesor al entonces príncipe Juan Carlos de Borbón. Franco murió seis años después, en noviembre de 1975, y Juan Carlos asumió como rey. Él y todos los políticos de derecha y de izquierda de la época juraron respetar una constitución pergeñada por Franco de acuerdo con su ideología fascista. Cristina Fernández no tiene un delfín a quien traspasarle el poder, pero tiene amigos empresarios a los cuales beneficiar dejándoles todo atado y bien atado a gusto de ellos. De paso, le ata las manos al próximo gobierno en asuntos tan sensibles como las telecomunicaciones y el petróleo. 

En el primer caso, con la ley de telecomunicaciones el gobierno apunta a beneficiar a un solo jugador, que es amigo de la casa. La cuestión tiene su historia: desde 2004 Héctor Magnetto, il capo di tutti le capi del grupo Clarín, fue un asiduo visitante a la quinta presidencial de Olivos, dondecompartió cenas y charlas con don Néstor y doña Cristina. Duranteese tiempo todo fue paz y amor. Hasta que una noche de diciembre de 2007 don Néstor le contó a Magnetto que pensaba incorporar al negocio de la televisión por cable a las empresas telefónicas. A Magnetto casi le da un soponcio. Es que si bien el diario Clarín era la nave insignia del grupo, la vaca que daba la leche era la monopólica Cablevisión, y si las telefónicas se metían en el negocio del cable a la vaca se le iban a secar las ubres. Cuando recuperó el habla, Magnetto vociferó  su oposición lo más alto que le permitió su garganta enferma. Pero Néstor no reculó. Esa fue la última visita a Olivos de Magnetto. Cuatro meses después, el gobierno se quiso apropiar de algunos dinerillos de los productores agropecuarios y sancionó la tristemente célebre resolución 125. Clarín y todos los medios del grupo se opusieron con denodado fervor, y ardió Troya. Todo mal entre el grupo y los k, y para colmo Cobos se les dio vuelta y no pudieron avanzar con la 125. De aquel bardo nació la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en octubre de 2009,  mitad para joder al Grupo Clarín, mitad para favorecer a las telefónicas. El gobierno quiso meter un artículo con esa intención, pero sus aliados de la “centroizquierda” en la cámara de diputados se opusieron, y como los necesitaba para ganar la votación se tuvo que meterese artículo en sus zonas más recónditas. Pero lo queel gobiernosí pudo concretar-pese a los insistentes reclamos del grupo Clarín- fue hacerse el distraído con el desmembramiento de Telefónica y Telecom. Así, a cinco años de sancionada la ley, ninguna de las dos empresas ha presentado sus planes de adecuación. Pero como tarde o temprano lo tenían que hacer, antes el gobierno impulsó esta nueva ley de telecomunicaciones mediante la cual –al fin- una empresa amiga del kirchnerismo podrá transformarse en el nuevo gigante mediático del país. Y esto porque Telefónica de Argentina es controlada por Telefónica de España y porque Telecom de Argentina es controlada por Telecom de Italia. Y ¿quién es el socio mayoritario de la Telecom italiana?

Sí, adivinaste, Telefónica de España.

En el segundo aspecto, el gobierno acaba de sancionar una ley de hidrocarburos que es más entreguista que la aprobada durante el gobierno dictatorial de Onganía. ¿Por qué? En primer término porque no pone ningún límite ni espacial ni temporal a las concesiones. Darle una concesión de 30 o 40 años a una empresa petrolera de un área donde ya se sabe que hay petróleo, implica dársela hasta que no quede una gota de petróleo. En segundo término, la exploración es más cara que la explotación, y la exploración la hace el estado, no las empresas concesionarias que ganan también con la distribución. Cristóbal López, el empresario K, se ha ganado unos pesitos distribuyendo nafta con su cadena de estaciones Oil. En tercer lugar, la ley tiene un bochornoso paquete de exenciones impositivas para las empresas y además no contempla el cuidado del ambiente. De hecho,   la ley viene a llenar la necesidad de convalidar el impresentable acuerdo con la contaminadora ambiental estadounidense Chevrón, firmado el año pasado, para explotar Vaca Muerta. Tan impresentable es que muchas de sus cláusulas son secretas (¿?), incluso para la misma provincia –Neuquén- que lo debe aplicar. En plena oleada privatizadora del menemato la cámara de diputados aprobó la privatización de YPF. En aquella sesión de septiembre de 1992 Oscar Parrilli, diputado por Neuquén y actual secretario general de la presidencia, fue el encargado de defender el dictamen favorable a la privatización. Sintiendo quizás algo de culpa, Parrilli aseguró en su discurso que no tenían que pedir perdón por lo que estaban votando, puesto que la nueva ley iba a “darle oxígeno a nuestro gobierno”, y era un “apoyo explícito a nuestro compañero presidente, es decir, Menem. Saludaron fervorosamente la sanción de aquella ley los gobernadores de las provincias petroleras. La esposa de uno de ellos, a la sazón diputada provincial, se había quejado unos días antes de que “un conjunto de legisladores de la Cámara de Diputados de la Nación, cada uno con sus respectivas razones, vienen obstruyendo la posibilidad de que aquella Ley de Federalización de Hidrocarburos y de Privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales tenga siquiera su tratamiento en esa Cámara. Como se comprenderá, ninguna argucia reglamentaria debe estar puesta al servicio de retrasar las soluciones que nuestra provincia necesita. Del dictado de esa ley depende hoy el envío de los U$S 480.000.000 y el pago de nuestra parte en la licitación de las áreas ya concretada”. 

Sí, adivinaste, era CFK. 

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Ayotzinapa: La profundidad de las causas justas



EL CRUEL ASESINATO DE 43 ESTUDIANTES SACUDE MÉXICO 

En busca de respuestas fáciles a la tragedia de Ayotzinapa, varios señalamientos se han ido al Guerrero bravo, la guerrilla, la tendencia de los jóvenes normalistas para protestar y, la más amañada, el supuesto vínculo de los estudiantes con el crimen organizado. Este tipo de razonamiento y las superficiales respuestas que genera el porqué Ayotzinapa poseen una característica en común: si el fin que encontraron los estudiantes fue violento, las razones se han de originar en su propia violencia. Confunden causa y efecto. 

Por Tanalís Padilla (desde México)

Pero las movilizaciones nacionales e internacionales han obligado a ir más a fondo. En busca de respuestas profundas son muchos los que han recorrido el espacio de la escuela, han hablado con quienes allí estudian y han conocido a sus familiares. Allí han encontrado un entorno penetrante y multifacético cuya lógica organizativa, dignidad y persistencia es producto de una rica historia de lucha.

Ciertamente existe un Guerrero bronco, pero no aquel implicado por el superficial uso del término que atribuye una esencia violenta a los habitantes del estado. Existen razones históricas que explican la violencia en Guerrero y éstas empiezan con la pobreza y las estructuras de poder que la reproducen. Armando Bartra, en su libro Guerrero bronco (Ediciones Sinfiltro, 1996), hace un recorrido histórico que explica la formación de las redes de poder: los caciques y su apropiación de las ganancias de copreros y cafetaleros, los monopolios industriales, el enorme negocio de las empresas turísticas de Acapulco. Es una riqueza de unos cuantos generada a partir de la explotación de la mayoría.

De allí proviene la violencia: de un sistema que condena la población al hambre, de quienes detentan el poder y hacen uso de la fuerza para mantener lo que ellos llaman orden. Es una estructura que tiene sus raíces en la colonia, persiste en el siglo XIX, y poco cambia con la Revolución. Pero lo que sí se gesta a través de varias generaciones es la voluntad de resistir. De allí el Guerrero bravo cuyos recientes protagonistas fueron Genaro Vázquez y Lucio Cabañas.

En su libro Specters of Revolution (Espectros de revolución), publicado por Oxford University Press este año, Alexander Aviña escribe la historia de los movimientos guerrilleros liderados por Vázquez y Cabañas. El autor apunta: “Ambas insurgencias emergen de un proceso enraizado en la cultura política del campesino, una que se encuentra impregnada de utopías: memorias de fallidas y exitosas rebeliones, de anhelos incumplidos por tierra y democracia local, por revolucionarios martirizados. Aun en su derrota, sostiene Aviña, la lucha genera una constelación de posibilidades, alternativas y visiones, generadoras éstas de un futuro distinto al que impone el presente”.

De estas posibilidades dan cuenta los murales que cubren las paredes de la normal rural de Ayotzinapa. Por eso sus alumnos celebran a Cabañas y Vázquez así como celebramos a nivel nacional a Hidalgo, Morelos, Zapata y Villa. Lo hacen no de una forma estática, como las celebraciones oficiales, sino evocando los vínculos que unen a la escuela con el mundo campesino, con el mundo del cual provienen los propios estudiantes.

Es un vínculo que hace a los normalistas rurales sensibles a la injusticia, reacios a aceptarla. El mismo Cabañas contaba: “Cuando vimos el sufrimiento, muchos de los que nos fuimos a estudiar dijimos: vamos a estudiar, pero para el pueblo”. Estudiar para el pueblo es precisamente un concepto que no se permite dentro del modelo neoliberal; ni, al parecer, estudiar para ganarse la vida y sacar adelante a su familia.

Abel García, uno de los estudiantes desaparecidos, de cuya familia Arturo Cano nos proporcionó un acercamiento (La Jornada, 31/10/14) tenía en la normal de Ayotiznapa la posibilidad de realizar su sueño de ser maestro. La madre de Abel, indígena zapoteca de la comunidad de Tecoanapa, en Tierra Caliente, cuenta que su hijo quería darles a sus padres una vida mejor. Sabe del desprecio que hay para la gente humilde, de quienes, dice, “se cree que no tenemos sentimientos”. Entre lágrimas rememora el día que Abel nació, el día que se fue a la normal y la esperanza que mantiene de volverlo a ver. En sus constantes actos de resistencia, los compañeros normalistas de Abel transforman esas lágrimas en movilizaciones. Muestran que a los pobres no se les puede tratar como si no tuvieran sentimientos.

A la vida de Julio César Mondragón nos acerca Marcela Turati en su reportaje de Proceso (2/11/14, Nº 1983). La crónica nos proporciona la historia de un joven que, en su esfuerzo por ganarse la vida, pasó por distintas instituciones. En Ayotzinapa encontró su mejor posibilidad para estudiar. Con la carrera de maestro, Julio César quería darle un mejor futuro a su hija de dos meses. Esa posibilidad le fue arrancada de la forma más brutal. Su rostro, como escribe Turati, no aparece en las 43 fotos de los normalistas desaparecidos que ahora dan la vuelta al mundo. Julio César fue desollado; fue asesinado la noche del 26 de septiembre. La barbaridad del crimen que sufrió alimenta la voluntad de resistencia de sus compañeros.

La presencia de los asesinados y desaparecidos normalistas se hace viva en Ayotzinapa. Uno ve allí no sólo sus nombres, rostros y las butacas que debían ocupar, se encuentra también con los cultivos y las flores de cempasúchil que ellos ayudaron a sembrar. En su reportaje sobre el espacio agrícola de la normal de Ayotzinapa, Sanjuana Martínez (La Jornada, 2/11/14) nos describe las precarias condiciones en que se mantiene la granja y milpa de la normal. Pero en ese pequeño espacio agrícola vemos también la persistencia del campo, un verdadero milagro considerando la política del gobierno que tras décadas ha logrado estrangular la vida campesina. Las milpas y granjas de Ayotzinapa son un pequeño ejemplo del original proyecto que dio vida a las normales rurales; muestran la visión de sus arquitectos, quienes concebían el acceso a la educación y la reforma agraria como ejes imprescindibles del proyecto revolucionario.

En busca de la subversión se encuentra el orgullo de ser parte de una tradición de lucha; en busca de aventurismos se encuentra una dignidad indígena y campesina; en busca de ligas con el narco se encuentra a jóvenes deseosos de ganarse la vida de una forma honesta.

En 1964, cuando los estudiantes de las normales rurales de Saucillo y Salaices, junto con la normal del estado de Chihuahua, se movilizaban en apoyo a las luchas campesinas, el gobernador los declaró comunistas y a sus escuelas, nidos de agitadores. “Yo tengo deseos de saber qué cosa es comunismo –declaró entonces un estudiante–. Dicen que somos agitadores rojillos, ya que no tienen otra palabra para las demandas justas.”

¿Hasta cuándo se seguirá sin una concepción de lo que es la justicia?  

http://www.jornada.unam.mx   

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