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6 de agosto de 2013

¿Peronismo vs. Masonería? III



LAS SOCIEDADES INTERNACIONALES Y SU INCIDENCIA EN LOS POLÍTICOS ARGENTINOS 

Varios de nuestros líderes nacionales fueron masones, desde San Martín a Rivadavia, desde Mitre a Sarmiento, y desde Irigoyen a Perón. Pero así como Perón fue el primer político argentino en dar una vuelta de tuerca a nuestra historia y economía al liberarnos de la deuda externa en su primer gobierno, y en encabezar “el primer gran movimiento popular argentino… en que la totalidad de un pueblo se levantó contra la oligarquía” como dijo Julio Cortázar, el General también fue al parecer el primer político argentino en alzar su voz contra las manipulaciones de la masonería y otras sociedades internacionales de todo tipo, que controlan por lo bajo tanto al capitalismo como al comunismo, tanto a los que son de derecha como a los que son de izquierda. Todos están controlados por la masonería y la sinarquía internacional, denunció el General en 1968, que por encima de los gobiernos e imperialismos, nos dominan y explotan. Y por eso su último gobierno fue controlado por varios masones como Cámpora (primero) y López Rega (después), por eso algunos dicen que apuraron su muerte (como apuraron la de Hugo Chávez, que también parece fue masón), por eso el gobierno militar del Proceso que le sucedió fue masón (con Massera, Viola y Suárez Mason entre otros), y por eso le habrían cortado las manos a su cadáver embalsamado, en un ritual masónico (así como habían secuestrado y violado el cuerpo embalsamado de Evita). 

Por Xuan Pablo Gonzalez  

“La hipocresía, utilizada sin medida tanto en lo interno como en lo internacional, dispersa sobre los hechos la neblina de la simulación que, cubriéndolo todo, a menudo impide distinguir el panorama. Yo intento aquí conducir al lector por el laberinto de los convencionalismos y mostrarle lo poco que conozco de la verdad”. Juan Domingo Perón 

“Claro que, dentro del movimiento peronista, terminaron por aparecer algunos traidores.” Juan Domingo Perón 

“Nada sucede por casualidad en la política. Si algo sucede, usted puede estar seguro que fue planeado así.” Franklin D. Roosvelt 

"Aquel que controla nuestra historia sostiene nuestro futuro en sus manos." George Orwell 

La Kámpora y las nuevas generaciones Pro masónicas 

La actual agrupación joven K toma su nombre en homenaje al masón Héctor J. Cámpora, que fue nombrado presidente hasta la llegada del General. Cámpora también fue miembro de la Logia masónica P2, y fue el que puso al almirante masón Massera, como comandante en jefe de la marina argentina. Podemos suponer que los creadores de La Cámpora (no todos sus jóvenes seguidores), no ignoran estos hechos. Es decir que es probable que La Cámpora sea una organización de origen masónico, así como lo fue Néstor Kirchner y lo sería Cristina Fernández. De hecho el peronista-kuscheano Jorge Rulli dice retrospectivamente que “la Comandancia de Montoneros dialogaba con Massera y con la P2, o recibía dineros de la Oficina naval establecida en la Embajada argentina en París… y ello mientras la esposa y los hijos del Comandante Firmenich, que ahora, ya adultos son destacados dirigentes de la Cámpora, permanecían durante años y hasta la Democracia, guardados con su madre en la Cárcel de mujeres de Villa Devoto”. El matrimonio K pertenecería a “Los Grandes Aceptados de la Masonería Argentina” -según afirman entre otros la agencia periodística NOVA Nacional-, y hay teorías que adjudican la muerte de Néstor a una venganza masónica también, por “una abultada deuda económica que el santacruceño había contraído a raíz de sus conocidos “negocios” con “masones de paladar negro”, quienes lo habrían ajusticiado con dos tiros”. Y por eso habría sido velado con el cajón cerrado (otro misterio “tapado”). Ya que curiosamente, es sospechoso que nunca  “haya circulado una sola foto del cadáver del expresidente…y la cobertura periodística fue imposible, dice Horacio Velmont. 

Por otro lado, al ser Néstor masón, eso daría por sentado que él no fue “un leal exponente de la doctrina peronista sino, por el contrario, un siervo al servicio de la sinarquía internacional” según lo acusa la Agencia Informativa “Ciriaco Cuitiño”.   

Masones también serían también el jefe de gobierno porteño y principal opositor de derecha Mauricio Macri, y su padre Franco el empresario millonario, (según declaró el entorno macrista) y lo parece la policía metropolitana con su uniforme estéticamente neocolonial y proinglés, lleno de símbolos masónicos. Algunos sospechan que probablemente sea masón el mismo jesuita Papa Francisco o Bergoglio, como se lo ve en algunas fotos realizando gestos masónicos (por otra parte hay un nexo jesuita-judeo-masónico en el legendario libelo conspiranoico Los protocolos de los Sabios de Sión). Aunque para otros esto sería imposible, con comentarios católicos conspiranoicos como el del Episcopado de la Iglesia de 1959: “masonería y comunismo tienen un ideal común… Para lograr sus fines, la masonería se vale de la alta finanza, de la alta política y de la prensa mundial”, y en esta conspiración liberal-comunista, agregaba, con “perversas intenciones” los masones decían  “luchar por la confraternidad humana y la paz del mundo”. 

Que los capos de la masonería en Argentina se reúnen regularmente con todos los capos de los principales partidos políticos nacionales (los K, los Pro, los radicales, etc.), lo mostró públicamente la nota de Página 12: Con el Gran Maestre, del 3 de julio del 2011. Así como la nota de Clarín, del 31 del 5 del 2012, donde el mismo Gran Maestre nacional y radical, Jorge Clavero, dijo: En todos los gobiernos hubo, hay y habrá masones”.    

Pero volviendo a lo anterior: en su momento Perón hablaba de “La nueva generación justicialista, que ha de reemplazarnos y superarnos”, esos eran los Montoneros de la “juventud maravillosa” que después el mismo Perón echó de Plaza de Mayo, dejando su proyecto peronista de tercera posición completamente traicionado: Argentina seguiría siendo una neocolonia, hasta el 2000 y después también. 

Y hoy La Cámpora se alza en parte como la heredera de esta joven lucha monto-peronista, pero: ¿qué podemos pensar de una organización que, por ejemplo, echa a los indios Qom del centro de la ciudad de Buenos Aires, cuando vienen a hacer sus reclamos por injustos asesinatos policiales, mientras el Gobierno nacional sigue protegiendo el continuo etnocidio de decenas de personas de este pueblo originario, en provincias como Formosa, que es parte del actual gobierno kirchnerista? Y si hasta el General terminó traicionando sus mejores discursos, sólo para perpetuarse en el poder, tal como suelen hacer las fuerzas políticas, sometidas a los grandes poderes económicos imperialistas, y a sociedades secretas masónicas (neo)liberales, que como repetimos, denunció abiertamente el propio Perón en esos años. Y si la conquista al Desierto de Sarmiento, Mitre y Roca había sido prácticamente una obra de la masonería (Corbiére), no es ilógico que si La Cámpora tiene vínculos masónicos, apoye la represión a los indios Qom. Como dijo Osvaldo Bayer “este gobierno no respeta los derechos de los Pueblos Originarios”, sino que mantiene una política de exclusión y silenciamiento. 

Saludos Masónicos: dedos en V. ¡Viva Peromasón! 

Los más clásicos saludos del siglo XX, fueron de origen masónico u otras sociedades secretas. Los dedos en V de “victoria”, que primero realizan los políticos y milicos ingleses (como Churchill –enemigo a muerte de Perón-) durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y para contraponer el saludo esotérico nazi de Hitler, con el brazo en alto, fueron ambos originados en las grandes sociedades ocultistas emparentadas con la Masonería (así cuentan David Icke y otros investigadores ingleses).

De hecho los dedos en V, fueron repetidos o copiados –o ¿apropiados?- por el peronismo: es decir que ya el peronismo tiene -¿inconscientemente?- en su centro un símbolo de saludo masónico, anglosajón, imperialista.

Por otro lado el típico saludo radical impuesto por el boga Raúl Alfonsín, que lo llevó a la presidencia en 1983, también es masónico: “el clásico saludo de Alfonsín es un saludo netamente masónico” (Maguire). Y de hecho la Unión Cívica Radical es creada por la “Logia Docente”, “una organización masónica de elite” (Corbiére) a fines del siglo XIX, con Alem e Yrigoyen a la cabeza.

 “Hay símbolos masónicos por todas partes” dijo Daniel Estulin, autor de El Club Bilderberg: en la tele, los videos de rock & pop, el cine de Hollywood, la política, la economía, la arquitectura, el fútbol, y en el mismo Vaticano. 

Un poco de Historia Antiimperialista 

Veamos, en 1776 se crea la futura semicolonia Argentina, llamada Virreynato del Río de la Plata. En 1776 pasan otros dos hechos de gran importancia geopolítica que influirán en nuestro país: Se declara la Independencia de unos EEUU netamente masónicos, protestantes, capitalistas e imperialistas: “La mayoría de los generales de George Washington y los firmantes de la Declaración de la Independencia eran masones” (Henry Makow), y “Los masones crearon los Estados Unidos de América como un instrumento eficaz para sus actividades mundiales y para alcanzar su máximo objetivo, la supremacía mundial” (Juri Lina). Y en 1776 también, un grupo de ricos masones, jesuitas y judíos (entre ellos los Rothschild, que junto a los Baring, son los “creadores” de nuestras deudas externas) fundan en Europa la Logia de los Illuminati, que para muchos conspiranoicos es la que controla los hilos de la política-económica-cultural del Nuevo Orden Mundial: “el Comunismo, el Socialismo, el Nacional Socialismo, el Fascismo y el Capitalismo son de hecho, todos, solamente síntomas de una enfermedad que es mejor llamarla Illuminismo. Ya que el nombre de la Bestia es el Illuminati”, como dice el periodista Juri Lina en Bajo el signo del escorpión, coincidiendo bastante con Perón (y aclaramos que “iluminados”, “ilustrados” o “illuminati” era como se llamaba a los masones desde el siglo XVIII (Corbiére), por su vínculo con las filosofías racionalistas iluministas –el llamado “despotismo ilustrado”- y las políticas capitalistas liberales). 

Y agregamos: “la influencia masónica sobre todas esas organizaciones (CFR, la Trilateral Comimission, y el Carnegie Endowment for International Peace), círculos empresariales (Club Bilderberg, Club de Roma), gobierno e incluso organizaciones religiosas –La Iglesia Católica incluida-, no debe ser subestimado” como dice Salbuchi, de hecho el billete de dólar lleva impresa la pirámide con el ojo, símbolo masónico illuminati, impuesto por el presidente masón Roosvelt en 1933. ¿Masones? ¿Dólares? Ésta es La penetración económica imperialista” que “forma parte de un plan que no admite divisibilidades” (Perón).

Como dice Salbuchi, tras las fracasadas invasiones inglesas de 1806 y 1807, “la masonería y otras sociedades secretas resultaron instrumentos fundamentales para la corona inglesa”, en nuestro país y en el resto de Latinoamérica, a través de los masones y líderes militares como San Martín, O’Higgins y Sucre (en Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia), Miranda y Bolívar (en Perú, Colombia y Venezuela), y los masones y obispos, políticos y poetas como Hidalgo, Morelos, Benito Juárez y José Martí (en México y Cuba), como confirman varios documentos masónicos (Corbiére). 

“La que orquestó nuestra independencia fue la masonería” dice sin vueltas Perón, y nos vuelve a recordar que “todos los gobiernos que en nuestro país se escalonaron, desde Rivadavia en adelante, fueron gobiernos de la masonería, gobiernos de la línea anglosajona” (Perón). Bueno: Mitre, Sarmiento, Echeverría, José Hernández, Urquiza, Lugones, Borges, Yrigoyen, y la gran mayoría de los “forjadores” de la identidad y “la Organización Nacional dentro de los parámetros de la revolución democrático-burguesa y el Estado moderno roquista” (Corbiére), fueron otros tantos masones, que mantuvieron al país como “colonia económica de Gran Bretaña” (Salbuchi). Y “todos obedecen a la logia, al rito celeste escocés: es la línea anglosajona” (Perón). “Los masones tuvieron un poder hegemónico” dice Corbiére, implantado a la par de “un capitalismo colonialista” (Sergio Bagú). Y aunque Rosas creía que los “logistas” masones eran todos liberales unitarios, la Historia nos prueba que muchos federales también los eran: como Urquiza, que abdica ante Mitre en Caseros. Y varios rosistas también, como Pedro de Ángelis.  

Pero Argentina no era cualquier colonia inglesa, sino “su mejor colonia, porque incluso, se defendía sola”, según los propios lords ingleses. Y así será hasta 1946 cuando llega el Peronismo “el primer gran movimiento popular argentino… en que la totalidad de un pueblo se levantó contra la oligarquía” (Julio Cortázar) y nos fue posible, por primera vez en la historia argentina, después de ciento cincuenta años de coloniaje, poner al día nuestra economía” (Perón): por primera vez en la historia nacional dejamos de tener una deuda externa (contraída por el masón Rivadavia con la masónica banca inglesa Baring Brothers, en 1826), y logramos una independencia antiimperialista, alejados del FMI (creado en la masónica Yanquilandia en 1944). Porque “los grandes males que amenazan al hombre actual coinciden en sus orígenes con el nacimiento del liberalismo”, como decía Evita, y sincrónicamente: con la expansión de la masonería y el capitalismo transnacional o el comunismo internacionalista. Que según Perón son los que hacen que este proyecto de nación tercermundista soberana, se acabe repentinamente en 1955, y volvamos a ser una una colonia yanqui, sumisa y obediente” (Perón) sometida al FMI (Pigna). Hasta el día de hoy no hemos zanjado el tema de la deuda. “Los vendepatrias y cipayos generalmente son miembros conspicuos del “Rotary Club”, pertenecen a distintas logias” están “dedicados a la confraternidad verbalista” y vinculados a “la UN, la UNESCO o la OEA” (Perón). Y en complicidad con los militares y los partidos políticos antiperonistas masónicos (radicales y comunistas), “la Iglesia, la Sociedad Rural, las cámaras empresarias, la banca y la embajada de los Estados Unidos” (Pigna).

También decía Perón que somos subdesarrollados mental y espiritualmente”. Y que “Las grandes crisis son indicadoras de la necesidad de los grandes cambios”. Y en medio de todo, tenemos un gobierno que se siente peronista. Y suponemos que cualquier peronista que se precie de tal, debería reflexionar sinceramente sobre todo esto que dijo Perón, ya que “Proceder al cambio no es una opción, sino una obligación que todos tienen”. Y la Argentina hoy, parece sigue siendo “gobernada por el Fondo Monetario Internacional… el verdadero gobierno del mundo” (Perón).   

Perón sabía que “la influencia del imperialismo intolerante hace del enfrentamiento una forma de guerra permanente”, y si nos seguimos peleando entre hermanos como decía el masónico Martín Fierro, entre los de izquierdas y derechas, nos seguirán devorando los de afuera, indefectiblemente. Por los siglos de los siglos. Como decía Perón, lo mejor parecer ser la tercera posición. 

¿La Masonería se defiende? 

Como contraparte los masones como Corbiére se defienden de “las teorías del complot sinárquico… capitalista, judío, marxista y liberal, comandado por una alta masonería”, que levanta Perón, en el año 68. Estos representantes de la masonería dicen que lo del “gobierno mundial invisible” es un invento, una “patraña”, una “fábula” de “los fascistas de los años treinta y cuarenta”, inspirada en libros como Los Protocolos de los Sabios de Sión. Donde “la teoría del complot masónico es tan antigua como la propia Revolución Francesa” (Corbiére).

Por otra parte, la posición de Corbiére es llamativamente contradictoria: por un lado se declara a favor del peronismo, y defiende a Perón como miembro de la masonería, y por otro opina gorilamente que las ideas del complot masónico que manifiesta Perón en La Hora de los Pueblos, son propias de “los timoratos o mitómanos reaccionarios” (Corbiére). Para los historiadores y abogados gorilas como Félix Luna, Perón era “un personaje fabulador”.   

Crónicas de espionajes & censuras: “cosas de mandinga” 

Sabemos que es muy difícil investigar sobre Masonería. Lo dice por ejemplo el mismo masón Corbiére, en plena democracia: “Lamentablemente, los archivos de la Iglesia Católica y de la Policía Federal, sobre el tópico “masonería”, sólo están disponibles para escritores, militares, sacerdotes e ideólogos de la extrema derecha”. O sea que la Iglesia y la Policía, están de acuerdo con la extrema derecha, según Corbiére, y ocultan cosas sobre la masonería, a los masones de izquierdas, digamos (pero no a los masones de la derecha).

Por otra parte, Perón hablaba sobre el espionaje en los medios de información. Y después de publicar y difundir la primera parte de esta nota “¿Peronismo VS. Masonería?”, mi correo electrónico privado fue bloqueado. Podría pensar que ello fue una simple casualidad, pero unos días antes, un amigo -periodista independiente- que subió la misma nota a Facebook, también tuvo problemas con su cuenta y le bloquearon temporalmente el acceso: “cosas de mandinga”, me dijo él.

Por otra parte, días después cuando me desbloquearon el correo, me llegan una serie de entrevistas, en bloque, de la oficialista Agencia de noticias Paco Urondo, y todas: son sobre la Masonería, y, una nueva casualidad: estas notas salieron a los pocos días de que su publicó la primera parte de esta nota en Contracultural. Entre una semana y quince días después. Y se ve que las dos entrevistas principales están centradas casualmente en los temas que toca ésta nota: el vínculo de la Masonería con López Rega, Massera, la mafiosa P2, la CIA, y la Dictadura y el último Perón, el robo de sus manos, etc.

Para terminar, la respuesta del Lic. Juan Luis Morales a los entrevistadores de la APU: Cumpas de la Paco Urondo, con la autoridad que me da de ser un estudioso de estas sociedades secretas, hace mas de 30 años; los insto a no creer LAS FALSEDADES Y SUPERCHERIAS de los entrevistados... son los mejores especialistas en la simulación, en la infiltración, en la extorsión y superespecialistas en CRIMENES NO RESUETOS”. 

(Y aclaro que hago pública esta parte de la crónica por recomendación de los cumpas de Contracultural, que también vieron algo “sospechoso” en esta secuencia relatada). 

Para recordar: algunas definiciones lúcidas y peronistas 

Capitalismo

“El Capitalismo no es una doctrina, sino una torpe forma del materialismo explotador”.

“El capitalismo moderno se ha caracterizado precisamente por el intento de hacer triunfar la injusticia.” 

El Imperialismo y la esclavitud

“El imperialismo simula la defensa de la libertad individual, mientras se dedica a ejercer la esclavitud colectiva”.  

La Libertad

“La libertad se exporta como la “goma de mascar”: todos la mastican, pero ninguno la traga.” 

Luchar por la verdad

“Hay que luchar por una verdad en que creer, antes que la falsedad lo invada todo.” 

La escuela de simulación de nuestros tiempos

“La escuela de simulación, que tantos adeptos tiene en nuestros tiempos, es la preparación del desastre.” 

La guerra de los Gobiernos

“Los únicos que desean la guerra y arrojan al mundo a su destrucción son los Gobiernos.” 

La paz de los Pueblos

“Los ideales de los Pueblos son precisamente contrarios a la guerra misma.” 

Los políticos nos engañan: no nos representan ni nos gobiernan bien

“La humanidad estaría mejor gobernada por los Pueblos que por sus personeros que, mediante diversos recursos y arbitrios de la política, pretenden hacernos creer que los representan.” 

La libertad de prensa y el libre acceso a la información

“La “libertad de prensa” y el “libre acceso a las fuentes de información”, groseramente impuestos, comúnmente producen un efecto contrario.”

“La lucha por el “libre acceso a las fuentes de información” no es sino el intento de facilitar el espionaje, con un cierto grado de impunidad, en cumplimiento de misiones establecidas en los respectivos “planes de búsqueda”.” 

La mentira de nuestros países libres y democráticos

 “La primera mentira encadena a las demás que la justifican. Por eso es mentira lo de “Naciones Unidas”, lo de los “países libres”, lo de las “cuatro libertades”, lo de la “libertad y la democracia”, lo del “respeto de las autonomías y la libre determinación de los pueblos”, etc. El mundo actual es un caos, porque de la simulación no pueden esperarse situaciones claras sino estados irreales y confusos… Es indudable que vivimos en el mundo de la ficción y del engaño. El remedio es no dejarse engañar.” 

(FIN DE LA TERCERA PARTE)


Bibliografía Básica:

La Hora de los Pueblos, y Los Libros del Exilio (Volúmenes I y II) Juan Domingo Perón

El Cerebro del Mundo (La cara oculta de la globalización), Adrián Salbuchi

La Masonería, Emilio Corbiére

Las vidas del General, Tomás Eloy Martínez

El Venerable Licio Gelli y la P 2, Revista Todo es Historia, Pino Buongiorno

Lo pasado pensado, Felipe Pigna

El libro de las grandes entrevistas, Clarín, Revista Ñ, entrevista a Julio Cortázar

Y la verdad los hará libres, y otros textos de David Icke

Bajo el signo del escorpión, Juri Lina

Revista Sudestada

El Mapu del Desierto, Xuan Pablo González



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7 de abril de 2013

De Bergoglio a Francisco



EL NUEVO PAPA, SU OSCURO PASADO Y LAS PERSPECTIVAS PARA LATINOAMÉRICA 

Poco nuevo hay por agregar a lo mucho que ya se ha dicho sobre el Papa Francisco desde su sorpresiva elevación al trono de San Pedro. Trataré de sintetizar esta breve nota en torno a tres ejes: (a) las acusaciones sobre su actuación durante la dictadura genocida cívico-militar; (b) su política como Arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal; (c) el posible impacto de su pontificado sobre la realidad sociopolítica de América latina. 

Por Atilio A. Boron 


En relación al primer punto es indiscutible que su conducta se encuadró, en términos generales, en las deplorables líneas establecidas por la jerarquía católica. No fue un monstruo como Christian von Wernich, activo participante en la comisión de delitos de lesa humanidad y por ello condenado por la justicia argentina; o un troglodita medieval como el obispo castrense Antonio Basseoto, que propuso colgarle una piedra de molino al cuello y tirar al mar al Ministro de Salud Ginés Gonzales García por haber recomendado la utilización de preservativos. Pero tampoco fue un cristiano ejemplar como Monseñores Enrique Angelelli y Carlos Horacio Ponce de León, el Padre Carlos Mugica, los sacerdotes palotinos o las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon, todos asesinados por la dictadura; o como los monseñores Miguel Hesayne, Jorge Novak y Jaime de Nevares, duros críticos del régimen militar. El por entonces Provincial de la Compañía de Jesús tuvo una conducta reprobable en relación a dos de sus directos subordinados, los sacerdotes Francisco Jalics y Orlando Virgilio Yorio, quienes ejercían su labor pastoral en una villa del Bajo Flores y que fueron secuestrados y torturados por la dictadura ante la inacción de su superior que los privó de su protección. Algunos testimonios, como el de Alicia Oliveira, rechazan estas críticas señalando su activa colaboración para salvar la vida de clérigos y laicos en peligro. Pero la evidencia documental -que no es lo mismo que una opinión- aportada en estos días por Horacio Verbitsky en Página/12 o lo que escribiera un eminente católico como Emilio F. Mignone lo tipifican como un pastor que entregó “sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”, en un caso al menos de un nieto que fue apropiado por los represores manteniendo oculta esta información por años. Lo más probable es que ambas actitudes sean ciertas, pero los buenos gestos destacados por algunos no alcanzan para opacar la gravedad de los otros. En un país en donde todos sabían de los crímenes perpetrados por el terrorismo de estado no se puede aducir ignorancia, menos que menos un sacerdote que administraba el sacramento de la confesión y en permanente contacto con el común de la gente. En su momento Bergoglio pidió perdón en nombre de la Iglesia “por no haber hecho lo suficiente" para preservar los derechos humanos ante la barbarie del terrorismo de estado; debería haberlo pedido, en cambio, por el explícito apoyo que la jerarquía le brindó a los genocidas y no por lo poco que hizo para combatirlos. ¿Neutralidad o tolerancia ante el terrorismo de estado? ¡Hum!, recordemos lo que dice el Dante en La Divina Comedia: “el círculo más horrendo del infierno está reservado para quienes en tiempos de crisis moral optan por la neutralidad.”

Pero supongamos que un examen exhaustivo e imparcial dictamine la absoluta inocencia de Bergoglio en los años de plomo. ¿Qué podemos decir de su actuación durante la reconstitución democrática posterior a la dictadura? A tono con la contrarreforma lanzada por Juan Pablo II con el apoyo y beneplácito de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, Bergoglio se asoció a las tendencias más reaccionarias de la iglesia argentina, lo que no es poco decir. Formado en el peronismo de derecha, militante de Guardia de Hierro en su juventud, durante su gestión como Cardenal Primado de la Argentina se alineó inequívoca y sistemáticamente en contra de todas las buenas causas: se opuso –sin éxito- al matrimonio igualitario; reaccionó con el furioso fanatismo de Tomás de Torquemada ante la muestra del artista plástico León Ferrari, que tuvo que ser levantada antes de tiempo; ha combatido con fiereza todo lo relacionado con la educación sexual, el control de la natalidad, la despenalización del aborto y los derechos de las minorías sexuales; mantiene dentro de la Iglesia y así le extiende su protección a criminales como Von Wernich, Edgardo Storni y Julio César Grassi (condenados los dos últimos por pedofilia); atenta contra el carácter laico del estado democrático y defiende con enjundia los privilegios que tiene la Iglesia en materia financiera y en el control sobre el proceso educacional, en abierta violación a lo dispuesto por la Constitución de 1994. En conclusión, un papa austero y alejado del boato del Vaticano con una marcada preocupación por la suerte de los pobres pero sumamente conservador. ¿Es esto novedoso? Para nada. El conservadorismo popular tiene larga historia, y no sólo en América Latina. A diferencia de su variante elitista y aristocratizante, los valores e intereses tradicionales que sostienen a un orden social injusto se refuerzan aprovechándose de la ignorancia y credulidad de los sujetos populares ganados por la prédica eclesiástica. Es un conservadorismo plebeyo, excéntrico en sus formas pero que presta un valioso servicio a las clases dominantes, como lo prueba la obscena explosión de júbilo de los genocidas en los juzgados cuando se conoció la designación de Bergoglio como pontífice; o la desbordante alegría de las más diversas expresiones y variados representantes de la derecha argentina; o la fenomenal campaña apologética de los diarios de la burguesía y del imperio –principalmente Clarín y La Nación , este último marcando la penosa involución moral de un periódico fundado por Bartolomé Mitre, un masón probado y confeso- ante las noticias procedentes de Roma. Con semejantes amigos, ¿cómo creer que Francisco va a imitar al santo de Asís, cuya renuncia a la riqueza y los bienes materiales fue total y absoluta? En compañía de estos ricos cofrades la “opción por los pobres” difícilmente pueda ser algo más que un lejano acompañamiento de sus sufrimientos y privaciones, pero cuidándose de enseñarles quién es el que los condena a transitar por este valle de lágrimas, padecimientos e infortunios. Hace casi medio siglo que Don Helder Cámara, obispo de Olinda y Recife explicó muy bien esta contradicción: "Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista." No basta con la humildad ni con la confraternización con los pobres: de lo que se trata es de enseñarles que la pobreza no es resultado de un designio divino o de un capricho de la naturaleza sino un producto histórico de una sociedad llamada capitalista, máquina implacable de fabricar pobreza y miseria y a la cual la Iglesia jamás tuvo la osadía de condenar a pesar de su intrínseca malignidad. De los dichos y los hechos de Francisco no se desprende que esto vaya a ocurrir. Es bueno que el esclavo se rebele contra su amo, pero como decía Lenin, el cambio sólo se producirá cuando aquél se rebele contra la esclavitud, contra el sistema y no sólo contra uno de sus agentes. ¿Alentará Francisco la rebelión anticapitalista de los pobres, dado que dentro del capitalismo su suerte está echada? Nada en su biografía autoriza a pensar en ese curso de acción; lo más probable será que estimule su mansedumbre y eternice su sumisión. Es que la “opción por los pobres” de la Iglesia que surge de la contrarreforma liderada por Juan Pablo II y que barrió con los avances del Concilio Vaticano II no es la que proponía la Iglesia de Carlos Mugica, Jaime de Nevares, Miguel Hesayne, Oscar Arnulfo Romero (Arzobispo de San Salvador), Sergio Méndez Arceo (Obispo de Cuernavaca, México), Samuel Ruiz García (Obispo de San Cristóbal, Chiapas), Pedro Casaldáliga y Don Helder Cámara (Brasil) y Ernesto Cardenal (Nicaragua) o, en nuestros días, los teólogos de la liberación como Frei Betto, Leonardo Boff, Gustavo Gutiérres o Jon Sobrino.   

¿Será su pontificado una remake del de Juan Pablo II? Es muy poco probable. El Papa Wojtila fue un producto de finales de los setentas, cuando el mundo era muy diferente al de hoy. Fue el ariete que la burguesía imperial necesitaba para derrumbar a la Unión Soviética y los países el Este europeo. Pero esa estrategia fue eficaz porque aquellos regímenes padecían de un avanzado estado de descomposición moral, política, económica y social. En realidad, Juan Pablo se limitó a desencadenar la embestida final a un inmenso edificio que ya se venía abajo producto de sus propias contradicciones. Hoy el mundo ha cambiado mucho: el imperialismo ya no tiene, tal como lo reconocen sus propios intelectuales orgánicos, la gravitación del pasado. Los rivales son más numerosos y diversificados, y económicamente mucho más fuertes que lo que eran la URSS y los países de Europa Oriental. Sus aliados, además, son más débiles y vacilantes. La Iglesia, a su vez, se ha visto debilitada por una interminable sucesión de escándalos y carece de la credibilidad que había ganado en los años de Juan XXIII. Además, si se quisiera lanzar todo su peso para desestabilizar los procesos bolivarianos en Venezuela, Bolivia y Ecuador o las experiencias de transformación política en curso en otros países de la región la respuesta será muy diferente a la que hace más de treinta años se verificara en el Este europeo. Aquí se trata de procesos que cuentan con un enorme apoyo popular que ni remotamente existía allá, y por consiguiente el proyecto de las derechas latinoamericanas –organizadas, orientadas y financiadas por el imperio- de reutilizar el ariete eclesiástico que tan buenos resultados le diera en Europa Oriental para acabar con los gobiernos progresistas y de izquierda en la región terminaría en un rotundo fracaso. La “revolución de terciopelo” de Checoslovaquia nada tiene que ver con la revolución bolivariana de Venezuela, Evo Morales no es Lech Valesa, y Correa no es Ceacescu. No sólo los procesos y la época histórica son distintos: los enormes problemas que enfrenta hoy la Iglesia (crisis financiera, delitos económicos del Banco Vaticano, alianzas con intereses mafiosos, pedofilia y sus juicios, el celibato sacerdotal, la incorporación de la mujer al sacerdocio y el postergado aggiornamientoreclamado por Juan XXIII ) difícilmente le permitirán a Francisco dedicarle demasiada atención a lo que ocurra en los países de Nuestra América. Es un buen administrador y tendrá que poner la casa en orden. Es también un muy hábil político, y sabe que muy pronto deberá convocar a un Concilio que permita destrabar viejas disputas que están corroyendo a la Iglesia y aislándola cada vez más del mundo real. Hace exactamente quinientos años Nicolás Maquiavelo diagnosticaba en El Príncipe que para salvarse la Iglesia necesitaba una revolución. Tal cosa no ocurrió. Cuatro años más tarde, en 1517, estallaba la Reforma Protestante de Martín Lutero, y la revolución quedó congelada. Ahora, la revolución es muchísimo más urgente y necesaria que antes. Si Francisco fracasa en este empeño la suerte de las dos veces milenaria institución se verá muy seriamente comprometida. No hay que engañarse con las cifras manejadas por la prensa en estos días: de esos mil doscientos millones de católicos en todo el mundo los realmente practicantes son una ínfima minoría, que además se achica cada día. Pretender socavar los procesos emancipatorios en curso en América Latina y el Caribe sería una pérdida de tiempo, el pasaporte para una segura derrota y un esfuerzo que desviaría al Papado de su desafío fundamental. Tal vez por eso Leonardo Boff confía en que, pese a sus antecedentes, Francisco se abstendrá de seguir el curso que la derecha y el imperialismo le instan a seguir y elegirá en cambio el camino de la reforma. En pocos años la historia ofrecerá su veredicto.



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