4 de febrero de 2010

La historia silenciada de Villa La Angostura

DESALOJO DE MAPUCHES EN LA PATAGONIA

En 1902 el Gobierno Nacional entregó a familias mapuches 625 hectáreas, tierras donde hoy se erige la exclusiva ciudad neuquina de Villa La Angostura. El reciente desalojo de parte de la misma comunidad es un caso testigo de la negación de la historia y la violación de los derechos indígenas.
Por Darío Aranda


El Gobierno Nacional entregó en 1902 a los pobladores ancestrales José María Paichil e Ignacio Antriao el lote 9 de la por entonces Colonia Nahuel Huapi, en la Patagonia. Sobre esa misma parcela indígena hoy se erige el casco urbano de Villa La Angostura, la exclusiva y turística ciudad neuquina. Durante todo el siglo XX creció la ciudad y, al mismo tiempo, les fue arrebatada la casi totalidad de su territorio a las familias mapuches. La última semana, la Comunidad Paichil Antriao --descendiente directa de esos primeros pobladores-- padeció otro despojo: parte de la comunidad fue nuevamente desalojada y tres viviendas destruidas. Los pobladores indígenas advirtieron que la causa estaba plagada de irregularidades, denunciaron que la Justicia desoyó legislación nacional e internacional, e informaron que el beneficiario fue un ciudadano estadounidense que asegura ser dueño del predio. El desalojo se dio un contexto de criminalización del Pueblo Mapuche y una campaña mediática que cuestiona sus reconocidos derechos.

El mapa es antiguo, casi ilegible, y está fechado en 1902. “Casa Paisil”, señala en fuente antigua. Da cuenta de los primeros pobladores de lo que décadas después sería Villa La Angostura, en Neuquén. Figura en el reciente y completo libro “Historias de las familias Mapuche Paichil Antriao y Quintriqueo” (compilado por la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer), donde antropólogos, historiadores y habitantes locales abordan el pasado negado de la región sur de la provincia. Según consta en la Cancillería, el histórico mapa fue utilizado como “memoria por el Gobierno de su Majestad Británica para considerar e informar sobre las diferencias” en la frontera entre Chile y Argentina.

No es la única prueba documental. La portada del expediente de la “División Tierras y Colonias” es amarillento, tiene olor a papel añejo y data de 1903. Da cuenta de “Entrega lotes Colonia Nahuel Huapi”, lo que décadas después sería la provincia de Neuquén. Los dos primeros beneficiarios son “Don Ignacio Antriau” y “José María Paisil”. El antiguo expediente confirma que son habitantes del lugar desde antes de 1899, “indígenas”, “argentinos” y ambas familias figuran sobre el “lote 9”, parte del casco urbano de la actual Villa La Angostura.

La prueba documental fue suministrada por el antropólogo Sebastián Valverde, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Ya en 2007, junto a la investigadora Analía García, publicó “Políticas estatales y procesos de etnogénesis en el caso de poblaciones mapuche de Villa La Angostura”.

Ninguna prueba sirvió el miércoles 25 de noviembre cuando setenta policías (incluso efectivos del temido Departamento Especial de Servicios Policiales --Despo--) llegaron a las 8 al cerro Belvedere y comenzaron a desarmar las viviendas de la comunidad. Los medios locales filmaron el accionar. Se observa a los uniformados, pero también a un grupo de civiles que patean las paredes de las humildes viviendas, cortan con motosierras los tirantes de madera y sonríen satisfechos cuando las casas yacen destruidas.

El juez Jorge Videla, del Juzgado Multifueros, no hizo lugar a la ley 26.160 (Ley de Emergencia de Propiedad Comunitaria), que prohíbe el desalojo de comunidad indígenas y solicita un relevamiento territorial de las parcelas correspondientes a los pueblos indígenas.

Justamente, la ley 26.160 es criticada por el gobierno neuquino, sobre todo luego que el INAI firmó un convenio con la Universidad Nacional del Comahue para implementar el mapeo de tierras en la provincia. "Nación y el INAI tienen que entender que no puede tener acciones unilaterales, en la medida que las tengan en Neuquén, en el único lugar que discutiremos será en Tribunales. Hemos recurrido al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y a la ministra Alicia Kirchner, de quien depende el INAI", advirtió al Diario Río Negro el gobernador Jorge Sapag, que no respondió los llamados de este redactor. En noviembre pasado, el Congreso prorrogó la vigencia de la norma para que se puedan completar los relevamientos (que viene muy retrasados). Los legisladores neuquinos fueron los únicos que votaron en contra de la prorroga.
Según las comunidades indígenas, el rechazo provincial a la ley tiene una explicación: el relevamiento catastral podría evidenciar la “usurpación de tierras que históricamente fueron ocupadas por mapuches”.

La Justicia tampoco tuvo en cuenta el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tratado internacional al que Argentina adhirió en 2001 y tienen rango superior a las leyes locales. “Siempre que sea posible, los pueblos indígenas deberán tener el derecho de regresar a sus tierras tradicionales en cuanto dejen de existir las causas que motivaron su traslado y reubicación”, señala el artículo 16 del Convenio. Pero el juzgado neuquino no hizo prevalecer la norma.

El lonko Ernesto Antriao denunció que no se contó con la posibilidad de defensa porque “la comunidad no fue notificada” del desalojo. De saberlo, habría apelado y frenado la acción judicial.
El desalojo se produjo sobre un predio reclamado por el ciudadano estadounidense William Henry Fisher. La comunidad utilizó históricamente ese predio para pastoreo de animales. También se encuentra un “rewe”, sitio sagrado utilizado para ceremonias.

El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, que acaba publicar un extenso trabajo sobre la situación actual de los indígenas de Neuquén, resumió: “El juicio entre el norteamericano Fisher contra el Lof Paichil Antriao estuvo plagado de irregularidades, por este hecho la causa se encuentra desde 2008 con una denuncia y con un pedido de medida cautelar en curso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El desalojo violento que sufrió el Lof determina una violación grave a los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

La comunidad Paichil Antriao está conformada por 25 familias, la mayor parte ubicada en el cerro Belvedere y sobre las costas del lago Correntoso, zonas deseadas para negocios inmobiliarios. El miércoles pasado la Policía no avanzó sobre todas las viviendas porque corresponden a distintas causas judiciales. Pero la comunidad prevé que se está en el comienzo de la escalada represiva. Luego de décadas de negarle su identidad como comunidad, los Paichil Antriao se reorganizaron en 2003, reafirmaron la pertenencia al Pueblo Mapuche y comenzaron a defender los últimos espacios territoriales. Iniciaron una serie de reclamos administrativos (ante el Estado Nacional, provincial y municipal) y acciones directas para la restitución de centenares de hectáreas que les fueron quitadas en las últimas décadas. En 2007 tuvo el reconocimiento del Estado a través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El pedido de fondo: la revisión de títulos y el reconocimiento de la propiedad comunitaria de las parcelas indígenas.

“La zona denominada “el cruce” en Villa La Angostura es donde se localizaba el lote 9 y donde hoy se encuentra el centro y la Municipalidad. ‘El cruce’ fue creciendo a un ritmo mucho más acelerado que otras zonas, siendo hoy el centro administrativo y comercial de Angostura. Así, sobre el lote 9 fue creciendo el centro de Villa La Angostura y la familia mapuche fue gradualmente ‘corrida’ hacia la marginalidad del lote”, explicó Valverde, investigador del Conicet.
Gerardo Ghioldi, investigador y compilador del libro “Historias de las Familias Mapuche”, apuntó que la Plaza San Martín, en pleno centro de Villa La Angostura --donde se ubica la Municipalidad--, “era un cementerio mapuche que después, en el proceso de hacerlos invisibles, se transformó en cementerio general y más tarde en una plaza. Ahí está justamente enterrado el lonko Ignacio Antriao, debajo de un maitén muy grande”.

El historiador local Yayo de Mendieta confirmó en su libro “Una aldea de montaña” que Ignacio Antriao se asentó en la zona en 1872 “junto a su esposa Cayetana Cayun, y sus tres pequeños hijos Candelaria, Tomás y Pascual, se instaló en las costas del gran lago”. Incluso el Concejo Deliberante reconoció, en 1993, la histórica presencia mapuche. La ordenanza 532 señala: “Ignacio Antriao fue cacique (lonko) de las huestes de Sayhueke y tenía sus dominios a principios de siglo desde el Correntoso hasta la península de Quetrihue. Cuando el gobierno nacional encomendó la mensura y subdivisión de la Colonia Nahuel Huapi, se trazaron los límites del lote pastoril 9 de más de 600 hectáreas, desde el actual Cruce hasta el lago Correntoso y primeras estribaciones del Cerro Belvedere, dándole a este cacique el título de propiedad de estas tierras, en recompensa por sus servicios de baquiano ante la Comisión de Límites que actuaron en la zona. Fue uno de los firmantes del Acta de Fundación de Villa la Angostura en 1932 y fallece en 1936”.

A pesar de aquel reconocimiento municipal, en mayo de 2009 la comunidad tuvo que recurrir al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo) porque, según consta en la denuncia, durante la conformación de la Carta Orgánica Municipal se les negó participación y se desconoció su preexistencia como Pueblo Mapuche. En una “carta abierta a la comunidad”, en mayo último, la Municipalidad retrucó: “Nada justifica la anárquica situación que se está desarrollando en el Cerro Belvedere y el perjuicio que esto trae a toda nuestra comunidad, tirando por la borda el esfuerzo de años hecho por los que nos precedieron y los que hoy intentamos hacer de Villa La Angostura un destino tranquilo, confiable, amigable, sustentable y con seguridad jurídica”.

El comunicado municipal también señalaba, omitiendo las pruebas históricas, que las familias Paichil y Antriao son “provenientes de Chile”, y advertía --culpando al reclamo indígena-- que “si no se respeta a la Justicia y al otro, estamos en manos de la anarquía, la impunidad y la justicia por cuenta propia; algo dramático para todos”. Solicitó a “las autoridades provinciales un compromiso firme en la solución concreta e inmediata de este conflicto, dentro del marco legal y social vigente”.

Una semana antes del desalojo, la Confederación Mapuche de Neuquén había anticipado a escalada de violencia gubernamental: “Una vez más el gobierno de Neuquén promueve el uso de fuerza pública para garantizar la concreción de la usurpación a espacios territoriales mapuches. En un claro acto de soberbia y con la firme intencionalidad de interrumpir el proceso judicial sobre la demanda de derecho indígena sobre su territorio ancestral, el Gobierno busca beneficiar los intereses de empresarios amigos. Justificando tal accionar en la ‘legalidad de los propietarios’ y en nombre de la seguridad jurídica, desconoce la legitimidad de la Comunidad Paichil Antriao en su demanda”.

La turística y selecta Villa La Angostura tiene el privilegio de ser la localidad con mayor criminalización mapuche: las comunidades enfrentan diez causas de las 32 que el Pueblo Mapuche enfrenta en toda la provincia. Verónica Huilipán, vocera y referente de la Confederación Mapuche, resumió la situación provincial: “Estamos viviendo un proceso de cacería de mapuches”.

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5 de enero de 2010

La mejor maldita policía del mundo goza de buena salud

SE CUMPLE UN AÑO DE LA DESAPARICIÓN DE LUCIANO ARRUGA

El “gobierno de los derechos humanos” tiene su segundo desaparecido: Luciano Arruga, un chico humilde de sólo 16 años, “culpable” de no querer robar para la maldita policía bonaerense. Un año después de su desaparición la investigación judicial parece haberse empantanado, y los policías sospechados -que estaban “en disponibilidad”- fueron repuestos en sus cargos por el ministro Stornelli, quien a fines de 2009 realizó un importantísimo y revolucionario descubrimiento: la policía roba y estafa. “Con esta policía -sostuvo eufórico el gobernador Scioli- estamos dando la lucha contra la delincuencia en todos los frentes”. Eso está muy bien, pero ahora le falta agregar el frente policial.


Por Marcelo R. Pereyra

EL PRECIO DE DECIR NO

12 de Octubre es un barrio de casas humildes ubicado en Lomas del Mirador, una localidad cercana a la ciudad de Buenos Aires que forma parte del enorme y populoso partido de La Matanza. Allí vivió hasta hace un año Luciano Arruga, un chico de 16 años que se dedicaba a cartonear para mejorar los magros ingresos de su familia. Los policías del barrio lo tenían “registrado” en esa actividad y un día lo pararon para “ofrecerle” robar para ellos. Como Luciano se negó lo llevaron al destacamento de la calle Indart, a una cuadra y media de la avenida San Martín, que conecta Lomas del Mirador con Tablada y Ramos Mejía. Esta sede policial se abrió como respuesta al reclamo por más vigilancia policial efectuado por la agrupación “Vecinos Alerta”.

Esa detención “por averiguación de antecedentes” tuvo lugar el 22 de septiembre de 2008. Cuando la hermana y la madre de Luciano lo fueron a buscar descubrieron que lo habían molido a golpes y lo tuvieron que llevar al Policlínico de San Justo. Un mes más tarde los policías lo volvieron a detener, esta vez acusándolo del robo de un mp3, y lo volvieron a golpear.

La noche del 31 de enero de 2009 Luciano fue a visitar a Oscar, un amigo del barrio. Llegó hasta la puerta y tocó el timbre. Cuando Oscar salió a abrir, no había nadie.

SU PASADO LOS CONDENA

Apenas producida la desaparición de Luciano, sus familiares sospecharon inmediatamente de los policías del destacamento de Lomas del Mirador por el hostigamiento que habían venido ejerciendo sobre él. Tan evidente y ostensible había sido su accionar mafioso que, casi sin ningún otro indicio ni prueba, los ocho policías que estuvieron “de guardia” la noche de la desaparición fueron separados de sus cargos. Pero cuando la fiscalía comenzó la investigación esas sospechas no sólo se confirmaron sino que se incrementaron. Ello fue así porque:

1- Cuando los policías fueron llamados a declarar incurrieron en varias contradicciones.

2- Dos personas que estaban detenidas en la comisaría la noche del 31 de enero declararon haber oídos gritos de alguien que era golpeado. Se les mostró una foto de Luciano y lo reconocieron.

3- Una pericia realizada con perros entrenados en la búsqueda de personas determinó que Luciano estuvo en la comisaría y en uno de sus móviles.

4- Un análisis del registro del movimiento de ese móvil esa noche indicó que había estado detenido durante dos horas cerca de la villa Santos Vega, en lugar de estar realizando patrullajes en la zona más céntrica de Lomas del Mirador. Luego de la hora en la que desapareció Luciano, el registro indica que el móvil estuvo “paseando” por todo el distrito, recorriendo zonas descampadas y cementerios que están fuera de su cuadrícula.

5- El peritaje del libro de entradas de la comisaría reveló que éste fue adulterado.

Es curioso: todo esto no alcanzó para que la fiscalía pidiera el procesamiento preventivo de los ocho efectivos implicados. Las pruebas no son concluyentes, es cierto, pero son más que suficientes para considerar el dictado de una prisión preventiva bajo la sospecha de que Luciano fue golpeado hasta morir en la comisaría y posteriormente hicieron desaparecer su cuerpo, una metodología ya usada en la desaparición del estudiante Miguel Bru, en 1993. Mientras la inacción de la fiscal de La Matanza no se revierta, habrá que suponer que se está frente a un nuevo caso de protección de la Justicia para con la mejor maldita policía del mundo. Y hay más: el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, se aprovechó del no procesamiento para reponer a los implicados en sus funciones. Actualmente se desempeñan en la comisaría 1ª de Lomas de Zamora, la misma en la que revistaban los policías que mataron el 29 de mayo de 1999 al poeta Sergio Schiavini, en uno de los casos más antiguos de “gatillo fácil”.

STORNELLI Y SCIOLI: UN SOLO CORAZÓN

A mediados del año pasado un juez de Garantías de La Plata, Luís Federico Arias, denunció que la policía recluta menores para que roben para ella, algo que si bien no es novedoso resultó impactante por provenir de la boca de un magistrado. El gobernador Daniel Scioli saltó como leche hervida y retó al juez a que presentara pruebas. El ministro Stornelli con fidelidad canina respaldó a su jefe político y acusó a Arias de buscar “proyección mediática”; además lo denunció penalmente.

Un tiempo después se produjeron en pocos días tres asesinatos de mujeres con características semejantes: en los tres casos las mataron para robar sus autos. Las sospechas cayeron como un rayo sobre menores habitantes de villas cercanas a los lugares donde se cometieron los crímenes. Como es tradicional, los medios masivos se ocuparon de resaltar la peligrosidad y el “frondoso prontuario” de los sospechados.

Pero solamente tres meses después de la denuncia del juez Arias, don Stornelli hizo una denuncia similar: anunció rimbombante que sospechaba que detrás de estos asesinatos había una banda de policías retirados y en actividad que -¡Oh casualidad!- reclutan a menores de edad para robar autos. Y explicó, sin que se le moviera un músculo de la cara, que este accionar delictivo cívico-policial era parte de una campaña para “desestabilizar” al gobierno de Scioli. Aparentemente, tal campaña sería una respuesta o represalia a los cambios que el ministro había ordenado en la Dirección de Prevención de Delitos contra la Propiedad Automotor como consecuencia de haber detectado en ese organismo “negocios espurios” y “actividades ilícitas”. ¡Caramba!: en solamente tres meses la policía que daba una “lucha sin cuartel contra los desarmaderos y el narcotráfico” se había convertido en una gavilla de mafiosos.
LAS COSAS COMO SON

Se ha señalado en esta columna en reiteradas oportunidades que las fuerzas policiales, y sobre todo la de la provincia de Buenos Aires, son las principales protagonistas, por acción u omisión, del accionar delictivo en la Argentina. Frente a esta realidad, los políticos de turno, más preocupados por su pervivencia en el poder que por la seguridad de los ciudadanos, han adoptado la política del dejar hacer y no entrometerse en los negocios e ilícitos policiales. Claro que de tanto en tanto anuncian teatralmente alguna purga, como para dar la impresión de que les preocupa la generalizada corrupción policial.

Sin embargo, la persistencia de estas prácticas delincuenciales en las policías –que viene atravesando distintos gobiernos provinciales y nacionales desde tiempos inmemoriales- sólo puede explicarse por un alto grado de cobertura e impunidad. Son un claro ejemplo de ello las desapariciones no esclarecidas de Miguel Bru, Julio López y Luciano Arruga. Tres vidas truncadas por asesinos de uniforme protegidos por políticos, jueces y fiscales.

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De “lugar de cacería” a tierra arrasada por las topadoras

HISTORIA DEL BOSQUE CHAQUEÑO Y SU GENTE

El bosque chaqueño es una de las regiones de mayor biodiversidad del continente. Sin embargo, históricamente ha sufrido una creciente deforestación que, acentuada por el avance de la producción agropecuaria a gran escala, impacta directamente sobre las comunidades indígenas y campesinas que históricamente lo habitan y utilizan para su subsistencia.


Por Hernán L. Giardini


La ecorregión del Parque Chaqueño forma parte del Gran Chaco Americano, segunda área boscosa del continente después de la Amazonia, que abarca territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y una pequeña porción de Brasil, ocupando una superficie total de aproximadamente 110 millones de hectáreas. En Argentina se extiende por las provincias de Formosa, Chaco, este de Salta, de Jujuy, de Tucumán, de Catamarca y de La Rioja, todo Santiago del Estero, norte de San Luis, de Córdoba y de Santa Fe y noroeste de Corrientes. Su superficie total es de aproximadamente 674.959 Km2, y puede subdividirse en cuatro subregiones: Chaco Húmedo, Chaco Semiárido, Chaco Árido y Chaco Serrano.

La región presenta gran diversidad de ambientes: extensas llanuras, sierras, grandes ríos con antiguos cauces y lagunas semilunares, sabanas secas e inundables, esteros, bañados y salitrales, que albergan diferentes tipos de ecosistemas, entre ellos bosques y arbustales. Todo esto se traduce en una alta diversidad de especies animales y vegetales que hacen del Chaco una de las regiones claves en términos de biodiversidad. La temperatura y las precipitaciones condicionan la vegetación, que va empobreciéndose del este hacia el oeste.

La vegetación predominante es el bosque xerófilo caducifolio, con la distintiva presencia del quebracho, un árbol que juega un rol fundamental ya que puede llegar hasta los 25 metros de altura, formando una especie de techo en el bosque, debajo del cual crecen otros árboles de madera dura, un estrato arbustivo y otro herbáceo con abundantes bromeliáceas, siendo poco abundantes las lianas y las epífitas. También existen algunas comunidades de palmares y estepas.

La fauna, originalmente muy abundante y variada, fue el recurso natural por excelencia que constituía, y en gran medida aún hoy lo sigue siendo, el sustento de los pueblos originarios de la región. De allí el vocablo “chaco” o “chacu”, que significa “lugar de cacería”. De las 345 especies de mamíferos que habitan la Argentina, unas 120 están presentes en esta región forestal, acorde a la gran diversidad de ambientes. Posee alrededor de 400 especies de aves y un importante número de reptiles e insectos. En los esteros y las lagunas abundan peces con características muy variadas.

Gran parte del bosque chaqueño es aún habitado y utilizado por comunidades indígenas de varias etnias para sus fines de subsistencia: actividades de caza, pesca, recolección de frutos, recolección de miel, obtención de materiales para la construcción de viviendas y para la artesanía, corte de madera, cría de animales. También allí se encuentran sitios culturales, como cementerios, y lugares de valor histórico. El sentido de pertenencia es tan fuerte que es común que los indígenas se comparen a sí mismos con una planta que brota de la tierra.

Por su parte, las familias criollas de la región chaqueña constituyen uno de los últimos ejemplos de desarrollo sostenible que, a pesar de la escasa asistencia estatal, ha venido desarrollándose desde hace más de cien años en estrechísima relación con la productividad del bosque en donde viven. La economía de estos pobladores se basa fundamentalmente en la cría de ganado vacuno, ovino, caprino y porcino.

Mientras que en la época colonial el aprovechamiento que hacían de sus bosques los pobladores del bosque chaqueño se centraba en la recolección de miel, cera y del fruto del algarrobo como alimento humano y para animales domésticos; esto cambió drásticamente durante la segunda mitad del siglo XIX con la consolidación del modelo agroexportador, la expansión de las redes ferroviarias, y un importante crecimiento demográfico producto de la inmigración.

La propagación de los establecimientos ganaderos instaló la práctica del alambrado, que requirió enormes cantidades de postes y varillas de madera dura. A esto se sumó que miles de kilómetros de vía férrea se asentaron sobre durmientes de quebracho, y que el consumo de leña y carbón como combustible industrial y doméstico se incrementó exponencialmente. Todo ello se realizó a expensas de la madera del bosque chaqueño. Así crecieron exponencialmente los obrajes forestales en Santiago del Estero, Chaco, Formosa y norte de Santa Fe.

Por entonces la tala de árboles, especialmente de quebracho colorado y ñandubay, fue indiscriminada. Existían grandes latifundios privados, muchos de ellos extranjeros, que exportaban los productos forestales extraídos, algunos con importantes exenciones. También las empresas de ferrocarriles recibían 5 kilómetros de tierras a cada lado del terreno de las vías, que dedicaron a la explotación forestal.

La extracción de tanino para curtiembres de cuero aumentó notablemente durante la Primera Guerra Mundial y motivó la extracción desmesurada de árboles maduros, ocasionando el empobrecimiento de las masas boscosas. Con posterioridad se comenzó el aprovechamiento de árboles de menor diámetro para la elaboración de postes.

Por otra parte, la expansión de la frontera agropecuaria se hizo a expensas del bosque: se expandieron el cultivo del algodón en Chaco y las plantaciones de tabaco en Salta y Jujuy, todo ello en áreas desmontadas. La extensión del área cultivada pasó de 2.460.000 de hectáreas en 1888 a 27.300.000 de hectáreas en 1943.

Este proceso se acentúa aún más en la década de 1970, cuando las explotaciones ganaderas son empujadas, a fuerza de topadoras, a zonas marginales por la “cerealización” de la pampa húmeda. Los sistemas ganaderos extensivos causaron la continua degradación de los bosques y suelos en las áreas más secas del Chaco Semiárido, cuya tendencia es la pérdida de posibilidad de renovación de las principales especies forestales nativas.

A partir de la década de 1990, el explosivo aumento de la producción de soja incrementó aún más la presión sobre el bosque chaqueño, creciendo significativamente la deforestación para expandir la frontera agrícola. Este proceso llevó a un aumento de la de salinización de los suelos por malas prácticas agrícolas y de riego, sobre todo en los límites entre el Chaco Semiárido y el Húmedo.

Se calcula que en la región existen unas 25 especies de mamíferos seriamente amenazadas de extinción, como el yaguareté, el tatú carreta, el aguará guazú, el ciervo de los pantanos, el lobito de río, y el chancho quimilero; siendo las principales causas la constante destrucción y fragmentación de su hábitat y la caza indiscriminada.

Mientras que en el Chaco Serrano se producen frecuentes incendios con importantes pérdidas de bosques y pastizales; la tala indiscriminada a la que está sometida toda la región, que en muchos casos es ilegal por la falta de controles, produce el constante empobrecimiento del bosque.

Por otro lado, se produjo el aumento de la colmatación en esteros, bañados y lagunas por erosión hídrica y el incremento de las inundaciones en áreas de relieve más bajas, debido a la deforestación, al sobrepastoreo y, sobre todo, a las malas prácticas agrícolas, en especial en la subregión húmeda. El aumento de la contaminación por uso y abuso de agroquímicos en áreas agrícolas trasladó sus efectos por vía hídrica a ambientes circundantes.

Las principales causas del aumento de la deforestación en esta región se deben, principalmente, a la especulación inmobiliaria y al relativo valor económico y ambiental de los bosques frente a las actividades agrícolas y ganaderas a gran escala.

Actualmente el Parque Chaqueño posee aproximadamente 21 millones de hectáreas de bosques nativos, siendo la región con mayor superficie boscosa del país. Pero cabe destacar que es la región forestal que está siendo más destruida, ya que concentra cerca del 70% de las 280.000 hectáreas que se deforestan por año en todo el territorio nacional; y su subregión semiárida se encuentra al borde de la pérdida total de sus bosques.

La deforestación impacta directamente sobre las comunidades indígenas, y también campesinas, que históricamente habitan y utilizan esos bosques; y que lamentablemente tras el paso implacable de las topadoras pierden su forma de vida y sustento, cayendo en la pobreza extrema.

Con el avance hacia el norte del modelo agroexportador comenzaron a desaparecer muchas explotaciones de pequeños productores, el trabajo en el campo comenzó a escasear para los peones rurales, muchas familias comenzaron a alquilar o a vender sus tierras, y muchas otras fueron directamente expulsadas, pasando a engrosar los cordones de miseria de las grandes ciudades.

Lamentablemente son numerosos los ejemplos del avance del desmonte en zonas tradicionalmente habitadas en base a la poco clara y efectiva protección que tienen los pobladores tradicionales, ya que la gran mayoría no ha podido obtener la titularización de las tierras que habitan desde hace muchos años. Debido a esto, son cada vez más los casos donde el conflicto en torno a la tierra termina dirimiéndose por la fuerza, en donde es frecuente la aparición de guardias “parapoliciales” bajo la orden de los empresarios.

Así, los desmontes y desalojos se han venido realizando amparados en un escaso control, muy débiles exigencias en el otorgamiento de permisos y desidia para actuar frente a las denuncias realizadas por pobladores y organizaciones sociales.

Por este motivo, son cada vez más los campesinos e indígenas que se organizan en diferentes movimientos y organizaciones para defender su derecho a vivir dignamente en el bosque chaqueño.

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Discordia climática: De la esperanza al fracaso en Copenhague

15ª CUMBRE DE LA ONU SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

Barack Obama dijo minutos antes de retirarse rápidamente de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático: “Las negociaciones que tuvieron lugar hoy aquí no nos comprometen legalmente a nada”. Esta fue una de las declaraciones que realizó ante su pequeño equipo de prensa de la Casa Blanca, excluyendo a los 3.500 periodistas acreditados que cubrían las negociaciones, y sucedió a última hora del 18 de diciembre, el último día de la cumbre, cuando se informó que las negociaciones habían fracasado. Copenhague, que había sido renombrada en los carteles publicitarios de Coca-Cola y Siemens como “Ciudad de la esperanza” (Hopenhagen, en inglés) por las negociaciones que estaban teniendo lugar allí, se parecía más a la ciudad del fracaso.

Por Amy Goodman (desde Copenhague, Dinamarca)


Cuando ingresé esa mañana al Bella Center, la sede de la cumbre, había algunas decenas de personas sentadas en la fría explanada de piedra detrás del vallado policial. Durante la cumbre, la gente se abarrotaba en esta área con la esperanza de obtener acreditaciones para ingresar. Miles de organizaciones no gubernamentales y trabajadores de prensa esperaban durante horas en el frío, sólo para que luego les fuera denegado el permiso. Los últimos días de la cumbre el área estaba fría y vacía.

A la mayoría de los grupos les habían quitado las acreditaciones para que la cumbre pudiera cumplir con las necesidades de seguridad y espacio que requerían los jefes de Estado que habían arribado a la ciudad, afirmó la ONU. Las personas que estaban sentadas en el frío esta mañana se encontraban realizando una protesta bastante sombría: se estaban afeitando la cabeza. Una mujer me dijo “Me estoy afeitando la cabeza para mostrar lo afectada que estoy por lo que está sucediendo allí adentro, porque no está sucediendo nada, o no lo suficiente. Hay seis mil millones de personas afuera, y ahí dentro no parecen estar hablando de ellas. Creo que habrá un resultado pero no será suficiente, no es lo que se debe hacer”. Llevaba una pancarta blanca, con apenas dos comillas, pero sin palabras. “¿Qué dice el cartel?”, le pregunté. Ella tenía lágrimas en los ojos: “No dice nada porque ya no sé qué decir”.
Según se informó, Obama se enteró el viernes de una reunión que se estaba realizando entre los jefes de Estado de China, India, Brasil y Sudáfrica, e irrumpió en la sala, llevando al grupo a lograr un consenso sobre el llamado “Acuerdo de Copenhague”. Ciento noventa y tres países estuvieron representados en la cumbre, en su mayoría por sus jefes de Estado. Obama y su pequeño grupo pasaron por alto el procedimiento colectivo de la ONU, lo que tuvo como consecuencia un documento no vinculante, que fue presentado bajo la premisa “tómalo o déjalo”.
El acuerdo al menos reconoce que los países “concuerdan en que, como lo indican las investigaciones científicas, debe haber una profunda reducción de las emisiones globales… para poder mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los dos grados celsius”. Para algunos, tras ocho años de gobierno del Presidente George W. Bush, el solo hecho de tener a un Presidente estadounidense que tome a la ciencia como base para la implemantación de políticas públicas puede ser considerado una gran victoria. El acuerdo promete “movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares al año para 2020” con el propósito de ayudar a los países en desarrollo. Esto es menos de lo que muchos dicen que es necesario para resolver el problema de adaptación al cambio climático y construir economías ecológicas en los países emergentes y, además, es una meta no vinculante. La Secretaria de Estado Hillary Clinton se negó a especificar la parte que le correspondía aportar a Estados Unidos, solamente dijo que si los países no lograban un acuerdo, la propuesta ya no estaría en la mesa de negociaciones.

El respetado climatólogo James Hansen me dijo: “Los países ricos están intentando, básicamente, comprar a estos países que, en efecto, desaparecerán. No tiene sentido. Y el peligro es que estos países ni siquiera vean este dinero, es por eso que Estados Unidos se ofreció a promover 100.000 millones de dólares al año, que es dinero imaginario porque no creo que eso vaya a suceder. La parte que le corresponde a Estados Unidos de eso, en base a nuestra contribución a la acumulación de carbono en la atmósfera, [la parte que le correspondería aportar] sería del 27 por ciento, 27.000 millones de dólares al año. ¿Usted cree que el Congreso va a votar a favor de entregarle 27.000 millones de dólares al año a estos países pobres? Eso no va a suceder”.

Le pregunté al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cuál es la solución que él propone. El Presidente Morales recomienda “que mejor pueden destinar todo el gasto de la guerra. Estados Unidos en vez de estar gastando en las tropas en Irak, en Afganistán o en las bases militares en Latinoamérica, esa plata debería ir para resarcir los daños causados por Estados Unidos. Eso por supuesto no son 100.000 millones de dólares, por lo menos deben ser trillones y trillones de dólares. ¿Cómo vamos a gastar plata para matar y no para salvar vidas?”. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, los 15 países que tienen los presupuestos militares más altos del mundo gastaron en 2008 alrededor de 1,2 billones de dólares en sus fuerzas armadas.
Erich Pica, presidente de Amigos de la Tierra Estados Unidos, una de las principales ONGs a las que les quitaron sus acreditaciones, criticó el resultado de las negociaciones de Copenhague. Escribió: “Estados Unidos forzó un acuerdo muy débil que fue negociado a puertas cerradas. El llamado ‘Acuerdo de Copenhague’ está repleto de promesas vacías”. Pero también aplaudió a los “ciudadanos preocupados que marcharon, realizaron vigilias y enviaron mensajes a sus líderes, que ayudaron a generar un impulso imparable en el movimiento por la justicia climática”.
Muchos sienten que la alteración de Obama del proceso de negociaciones que se estaba desarrollando en Copenhague puede haber hecho fracasar fatalmente 20 años de negociaciones sobre el clima. Sin embargo, Pica tiene razón. La cumbre sobre cambio climático de Copenhague no logró alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, pero inspiró a una nueva generación de activistas a sumarse a lo que se reveló como un movimiento mundial por la justicia climática maduro y sólido.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
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“La pintura es la continuación de la política por otros medios”

ENTREVISTA AL ARTISTA PLÁSTICO GERMÁN GARGANO

Germán Gargano fue preso político ocho años en la última dictadura militar, la época más oscura de nuestra historia. Estuvo detenido en Sierra Chica, La Plata; y allí, como algo impensado, descubre su vocación por la pintura. En ese contexto, y a través de cartas con ejercicios que intercambiaba con su gran maestro, el pintor Carlos Gorriarena, afianza y consolida su pasión por la pintura. Luego de haber estar detenido se recibió de psicólogo.

Por Natalia Benavidez
El año 1991 fue consagratorio para el pintor. Ganó la Beca PollockKrasner, otorgada por la fundación que se formó con el legado que dejaron Jackson Pollock y su esposa, la también pintora Lee Krasner. Fue el segundo artista argentino en obtener esa beca. El Museo Nacional de Bellas Artes compró su pintura El Réquiem, con la ayuda de la Fundación Antorchas y de la Galería CDS de Nueva York. Realizó el mural cerámico Santuario (de cinco metros de largo por un metro veinte de altura), para la estación Pueyrredón de la línea B de subterráneos y fue invitado a participar en la Bienal de Cuenca, Ecuador. Finalmente, también en 1991, presenta su primera muestra en Estados Unidos, donde hasta la fecha lleva realizadas diez exposiciones, entre individuales, grupales y colectivas. Gargano, un artista que a través del arte refleja su “relación” con la política que marcó aquellos años tan difíciles.

- En la ciudad de La Plata, mientras estabas detenido, nace tu relación con la pintura, como consecuencia de tener que elegir entre la pintura y la carpintería cuando te ofrecieron como actividad de “recreo”, y teniendo en cuenta que por aquellos años estabas estudiando medicina. ¿Qué te impulsó a esta elección?

- En realidad se podía hacer carpintería, talla en hueso, pintura y otra especialidad. Eran cuatro o cinco cosas. Con la pintura nunca tuve que ver. Con la carpintería tenía una relación más cercana, a mi viejo siempre le gustaron las herramientas, pero tampoco tenía que ver con la carpintería pero le gustaba tener la mesa de carpintero. Mi papá se había echo una, tener unas buenas herramientas y de pronto hacer algo. Siempre me quedó esa cosa linda de la carpintería. Entre las opciones que había, y debo haber recordado (en ese momento) que en casa cuando yo era chico, esa cosa de valorar una mesa de carpintero, una buena herramienta. Entonces me dije: “qué bien, a lo mejor hay algún taller que nos llevarán ahí a hacer algo porque en la celda no sé puede, está bueno, carpintería ya está”. El grupo de gente, que éramos cinco, seis, siete, que estábamos más juntos en los llamados “recreos” (en términos carcelarios recreo se define a salir al patio a caminar y hablar con el resto), teníamos más afinidad. Había un escritor; un científico-físico; un antropólogo. Entre nosotros estábamos más en contacto, charlábamos de literatura, de política, pero sobre todo teníamos afinidad cultural, de cine. Uno de ellos dijo vamos hacer pintura. Si elegía carpintería me iba para otra ranchada. Entonces seguimos juntos y dije: vamos hacer pintura. No fue porque dije: ah qué bueno, fue para seguir juntos. No sé podía hacer nada en la cárcel. Te daban algunos libros por mes que traían las visitas y solamente tenías eso (los libros) y el espacio llamado recreo. En este contexto, empecé efectivamente hacer pintura. Me la tomé en serio, me empezó a gustar. Empecé a pintar, a hacer cosas, y en conjunto con ese beneficio que me dieron, también se podían empezar a entrar libros de estudios. Había estado prohibido durante seis años. Eran libros de medicina, en esos años estaba estudiando medicina. Cuando comencé a participar en los recreos, volvía a mi celda y leía ocho horas y pintaba dos horas. Luego fue cambiando, pintaba ocho y leía dos. Un día un guardia me encargó que le haga el retrato de la hija, y me trajo la foto se lo hice en acuarela. Una de las cosas a la que le tomé mucho gusto es la acuarela. Esta fue la manera que nace la relación con la pintura.

- ¿Qué etapas tuviste que atravesar durante la detención y posterior a la detención para ir definiendo al artista plástico?

- No tenía un planteo de ser un gran pintor. Iba a retomar medicina cuando saliera. Desde los 10 u 11 años es algo que yo quise seguir. Esto me gustaba mucho y me había embalado. Cuando salí fui al taller de Carlos Gorriarena, eran clases obligatoriamente por correspondencia, y una correspondencia no fácil por las circunstancias. Así que el procedimiento era numerar las zonas pintadas en la parte de atrás de la hoja y yo hacía una especie de copia en chico a “grosso modo”. Cada vez que ponía un color, lo ponía también en un papel más chico y en el mismo lugar. Así, al final tenía la copia entera para que cuando me llegara su devolución y él me escribiera sobre tal o cual zona (por ejemplo, la zona conformada por 3-4-6-8-9) supiera a qué se estaba refiriendo. Y como a parte de tener yo la copia de referencia no habían pasado tantos días y lo tenía fresco mentalmente, podía ubicarme. Luego tapaba con un papel las zonas que me criticaba y veía que efectivamente el resto mejoraba. Y a la inversa. No mucho más, era suficiente. También Carlos, a partir de dichos trabajos-ejercicios, y ejemplificando así en concreto, me hablaba por escrito de toda una actitud para entrar en relación con la pintura a partir no de reglas académicas o del estudio teórico sino del ejercicio visual, de un entrenamiento de la mirada, que siempre era lo medular de su enseñanza: aprender a ver, la sensibilidad de la mirada para advertir dónde uno estaba jugado por entero en el trabajo, y dónde no. Dónde uno sin dejar de ser uno puede ir más allá de lo que sabe de sí mismo, y por lo tanto poder así, sorprenderse de lo que vale la pena sorprenderse. Me enganchó mucho el criterio de trabajo de Gorriarena. Me gustó mucho lo que escribía, por ejemplo en una carta decía: “el equilibrio se llega, es intransferible, es de cada uno...” Esto que es para la pintura, pero va más allá, tenía mucho que ver con una actitud de vida, que abarcaba ya otras cosas, la forma de decirlo, y me encontré en sintonía. No era por el término técnico-pictórico, era por una cuestión de pensar las cosas, de vivirlas. Nunca me había planteado dedicarme a la pintura.

- ¿Influyó en tus obras haber estado detenido en la época de la dictadura?

- Definitivamente. No sólo eso, sino también todo lo vivido en los setenta, todo lo que uno de la adolescencia en más estuvo metido, en la cuestión política y sus consecuencias, personales o sociales. Siempre pensé que uno puede pintar una manzana y dar tanto o más testimonio que algunos que pueden dedicarse a pintar torturados. Yo pinto y pinté siempre con ese espíritu, más allá de que yo lo haya vinculizado por ahí porque bueno, es con lo que he convivido. Es muy personal. Por ahí otro estuvo preso y pinta cosas más intimistas. En mi caso, estuvo muy atravesado.

- ¿Se podría sostener que tus pinturas están atravesadas por lo político, o más bien son “escape” de ese momento doloroso?

- Escape no. Lo político está presente. No sé si definirlo en cuanto a mi relación personal con lo político y mi relación personal con la experiencia vivida. Escape en el sentido de sacar afuera lo que uno podría traer, posiblemente pueda ser una consecuencia. Yo trabajé con mi experiencia de vida. Incluso la experiencia de vida de ese momento que pintaba y lo que había atravesado. No porque eso me hiciera sentir mejor. Me hacía sentir mejor producir. Sentía que tenía algo que decir sobre mí y creo que eso es lo que más me vincula conmigo mismo. La pintura siempre la entendí que no puede estar ajena a la relación con uno mismo y qué voy a pintar. La vida de uno es mucho, todos tenemos una infancia. Uno queda marcado por muchas cosas. Uno sale de 10 años de cana y escribe sobre el amor y no sobre la tortura, depende de cada uno. Yo sentía que ahí, más intensamente, me relacionaba conmigo. Es decir que lo mío no tenía una función política hacia el afuera, ni como descarga que eso me hacia sentir bien porque me liberaba de fantasmas. A lo mejor como consecuencia de eso se produce. Era algo que yo tenía que decir y que me respondía en el diálogo el cuadro en eso que yo hacía. La experiencia de lo que viví y de lo político, porque esa experiencia esta atravesada por lo político, pero también es una experiencia de vida de lo que pasé, de todo el clima que se vivió en esa época, cómo afecto, a veces íntimamente. El cuadro es un reflejo de las situaciones que atravesé. Esas imágenes de las que pronto parto, porque a veces son imágenes que veía en diarios y esas me impactaban. Son imágenes que por un clima que esta en la imagen, porque hay muchas imágenes políticas, y a mí nunca se me dio por pintar un retrato del Che Guevara. No me dice nada y hay otras que a veces son un enjambre de cosas y hay otras que me dicen mucho.

- ¿Cómo era Carlos (Gorriarena) como maestro y como artista?

- Carlos como maestro era muy generoso y siempre atento al proceso de cada uno. Es decir que no se guiaba por parámetros exteriores sobre lo que debe o no hacerse, sobre ciertos ideales a alcanzar sino por aquello personal y muy propio que aparecía en nuestros trabajos. Ahí sí era muy crítico cuando eso no sucedía. Lo importante para él era siempre estar vigilante a que uno no se apartara de uno mismo y al riesgo puesto en cada trabajo para que eso apareciera. Sabía muy bien objetivar las cosas valiosas de cada uno, y siempre las sostenía, nos ayudaba a sostenerlas. Era una rara conjunción de una mirada crítica y sin concesiones y a la vez para nada persecutoria ni sancionadora, siempre se lo sentía hablando desde uno, desde lo que cada uno tenía para decir con la pintura. Y como artista era y es un grande. Su pintura puede ser de primera línea en cualquier lugar del mundo. No hay mentiras ni cáscara. Nunca trató de capitalizar sus propios logros, no se construyó muletas, ni se construyó un estilo formal. Siempre estaba en un diálogo y una relación muy íntima con la realidad y con sus circunstancias vitales, y es eso lo que volcaba en sus trabajos. Así, daba a ver en sus cuadros, esa relación tan personal que sabía tener consigo mismo y con su entorno.

- ¿Qué se conjuga a la hora de pensar en arte como una manera de hacer política y a la inversa?

- Creo que la pintura es como la continuación de la política por otros medios, entonces creo que actuaba así en mí, incluso la elección de la pintura, no sólo lo que pueda pintar. La continuación de la política por otros medios sería en el sentido de no estar camuflando, usando un medio, para decir una cuestión política. Estoy hablando de la relación, no es que yo quiera hacer política por medio de la pintura, en el sentido del mensaje. Para mí esa sería una relación utilitaria, es decir que vos utilizas la pintura para transmitir un mensaje. No es mi manera de relacionarme, no me la creo mucho en mí. En el sentido de la continuación de la política por otros medios, sería en el sentido de no estar camuflando, “usando” un medio para decir una cuestión política. No me refiero a la pintura o al mal uso de la pintura. Así lo defino, es la continuación de la política por otros.

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7 de diciembre de 2009

Bolivia avanza en su Evolución hacia una sociedad más justa y en armonía con la naturaleza

EN UNA HISTÓRICA ELECCIÓN EL PRESIDENTE EVO MORALES FUE REELECTO CON MÁS DEL 63% DE LOS VOTOS

El impresionante proceso de cambio que desde hace cuatro años vive Bolivia fue fuertemente refrendado por el pueblo con su voto, lo que ayudará a profundizar el proyecto que, con el sostén de los movimientos sociales, lidera el presidente Evo Morales. Un movimiento que por primera vez en la historia ha logrado el gobierno de la mayoría indígena y marginada. Un movimiento que recoge toda la experiencia organizativa, comunal y productiva de los pueblos originarios de América y la plasma en un proyecto político desde una perspectiva humana y articulada con la naturaleza.

Por Hernán L. Giardini


Cinco millones de bolivianos concurrieron a las urnas en unos comicios con un resultado que estaba cantado, ya que todas las encuestas indicaban que Evo Morales se convertiría en el primer presidente en lograr la reelección en 45 años de historia. Además, se eligieron 130 diputados y 36 senadores, y se realizaron 18 consultas autonómicas en varias regiones y municipios del país.

Evo Morales, que gobierna Bolivia desde enero de 2006, ganó los comicios con un apoyo de más del 63%, según el conteo rápido del 100% de los votos escrutados. El segundo lugar lo obtuvo con el 27% Reyes Villa, y el tercer puesto fue para el empresario de centro, Samuel Doria Medina, con un 6%. En el cuarto lugar quedó el alcalde de Potosí, René Joaquino, con un 3%.

Con ese porcentaje, Morales no sólo consiguió ser reelecto hasta el 2015 sino que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) se aseguró la mayoría absoluta en el Parlamento.

La jornada electoral estuvo marcada por las novedades del nuevo padrón biométrico y el voto exterior, ya que por primera vez pudieron participar de la elección unos 170.000 bolivianos residentes en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos.

Cabe destacar que la fórmula Morales – García Linera obtuvo un 10% más de votos que en la primera elección, y que logró muy buenos resultados en los departamentos históricamente opositores del oriente boliviano. Además, el gobierno logró el apoyo de buena parte de la clase media boliviana, sobre todo en los sectores con formación universitaria.

Lo cierto es que el impresionante proceso de cambio que desde hace cuatro años vive Bolivia fue fuertemente refrendado por el pueblo con su voto, y esto ayudará a profundizar el avance hacia un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, mediante un gobierno socialista de base indígena que lidera Evo Morales con el sostén de los movimientos sociales.

Con una inflación controlada, fuerte superávit fiscal y niveles récord de exportaciones y reservas internacionales, el crecimiento promedio de Bolivia durante los cuatro años de gobierno de Morales fue del 4,5% anual.

Basta comparar los números del gobierno de Morales con las anteriores administraciones neoliberales: En febrero de 2003, Gonzalo Sánchez de Lozada implementó un impuesto a los salarios para reducir el déficit, por recomendación del FMI, e incendió el país para recaudar 100 millones de dólares. Hoy Evo Morales tiene atesorados casi 9.000 millones de reservas internacionales, las más altas per capita de América Latina.

Estos fondos permitieron a Evo implementar sus políticas sociales (como los bonos a los escolares, a los ancianos y a las mujeres embarazadas) y una serie de obras enfocadas a las regiones olvidadas.

Cabe destacar que, a fines de 2007, el presidente promulgó la Ley 3.791 de Renta Universal y Vitalicia de Vejez, cuyos beneficiarios ascienden a 676.000 ancianos.

Bajo el gobierno de Morales, Bolivia se convirtió en el tercer país declarado libre de analfabetismo en América Latina, luego de Cuba, que lo hizo en 1961, y de Venezuela, que con apoyo cubano lo logró en 2005. Fueron alfabetizadas 819.417 personas de un universo de 824.101 iletrados detectados (99.5 por ciento). Lo que fue posible gracias a los 28.424 puntos de alfabetización creados en los nueve departamentos de Bolivia; a los 130 asesores cubanos y 47 venezolanos que capacitaron a 46.457 facilitadores, y a los 4.810 supervisores bolivianos en la aplicación del método audiovisual cubano “Yo, sí puedo”.

También fueron notorios los avances en Salud, ya que (con la cooperación de Cuba) desde el año 2006 Bolivia cuenta con 12 centros y un instituto de oftalmología, que ya operaron de la vista en forma gratuita a más de 254.000 personas.

La recuperación de los recursos naturales fue una de las tantas promesas de campaña que Evo cumplió. Así, el presidente avanzó rápidamente en la nacionalización de los hidrocarburos y el 1º de mayo de 2006 promulgó el Decreto Supremo 28701 que establece que los dos megacampos San Alberto y San Antonio dejen para el Estado el 81% de su producción. Esto permitió al país ingresos de hasta 1.649 millones de dólares al año. Además de adquirieron acciones hasta obtener el 51% de las empresas Andina, Chaco S.A., Transredes y CLHB, que pasaron a manos de la estatal YPFB.

Por otra parte, Morales también avanzó en la nacionalización de la minería. El 7 de enero de 2007 pasó a manos del Estado la empresa minera Huanuni, reportando 96 millones de dólares al año. Se nacionalizó el cerro Posokoni, rico en estaño.

En cuanto a las comunicaciones, se nacionalizó el paquete accionario que tenía Euro Telecom Internacional en la Empresa Nacional de Telecomunicación (Entel). Además se inauguró el Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Originarios, que agrupa a treinta emisoras, con el objetivo de democratizar la comunicación y fortalecer el derecho a la expresión de todos los sectores sociales.

La nueva Constitución abrió la posibilidad de transitar hacia una economía mixta, participativa, gerencial y comunitaria. Por otra parte, al limitar al latifundio, la nueva Carta Magna dejó abierta la posibilidad de una nueva Reforma Agraria. Por lo que resulta probable que el gobierno realice algunas expropiaciones (sobre todo en el oriente, donde existen grandes fincas a manos de pocos terratenientes) y distribuya las tierras entre las comunidades campesinas e indígenas.

Morales prometió también avanzar en la modernización e industrialización del país. Por lo que se esperan grandes obras en materia energética y de comunicaciones. Y es probable que se avance en la nacionalización de la electricidad y de la empresa de los ferrocarriles, actualmente en manos de una empresa chilena.

Lo cierto es que Evo Morales encabeza uno los procesos más interesantes de la rica historia latinoamericana. Un movimiento que por primera vez en la historia ha logrado el gobierno de la mayoría indígena y marginada. Un movimiento que recoge toda la experiencia organizativa, comunal y productiva de los pueblos originarios de América y la plasma en un proyecto político desde una perspectiva humana y articulada con la naturaleza.

Así, el tradicional ayllu (forma incaica de producción comunitaria entre familias) se ve reconstituido, por ejemplo, en las juntas vecinales de El Alto y de La Paz, y tiene un rol clave en la presente dinámica boliviana, por su carácter no depredador y no consumista.

Estas formas de organización y conocimientos ancestrales indígenas son, sin dudas, una gran contribución para la construcción de un nuevo modelo de desarrollo productivo diferente al occidental capitalista, que en gran medida ha puesto al planeta al borde del colapso.

Y esto puede leerse claramente en el hermoso prólogo de su nueva Constitución:

“En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia. El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado. Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos. Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos. Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país. Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia.”



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De la ilegitimidad a la fiesta de la democracia

HONDURAS – URUGUAY: DOS CARAS DE LATINOAMÉRICA

Tras varios meses de gobernar con las armas, los militares hondureños junto con la oligarquía lograron legitimar lo indefendible: el golpe de Estado y el derrocamiento de Manuel Zelaya. El alto e histórico abstencionismo da cuenta de un estado de situación del pueblo. Por el otro lado, el mismo 29 de noviembre, Uruguay festejó la victoria del Pepe Mujica con el Frente Amplio en segunda vuelta.

Por Marcelo J. Levy


Dos elecciones paralelas: La de la República Oriental del Uruguay, en donde tras un limpio proceso electoral el Pepe Mujica accede en segunda vuelta con 74 años al ejecutivo uruguayo, y por otro lado los ilegítimos comicios hondureños.

Vayamos por partes.

El pueblo hondureño vuelve a dar señales. Alrededor de un 70% del electorado no asistió a las urnas, lo que supone el abstencionismo más masivo de la historia de Honduras.

El gobierno de facto de Roberto Micheletti ha sacado de sus casas a miles de hondureños a la fuerza para obligarles a votar, y ha permitido que salvadoreños del derechista partido ARENA entren a votar debido a la poquísima afluencia de personas en los colegios electorales. Según denuncia el Frente Nacional de Resistencia Popular han tenido que mantener los colegios abiertos una hora más para poder recabar algún voto más.

El Frente, que cuenta con el total respaldo del presidente Zelaya quién los considera el futuro de Honduras, también ha denunciado que debido a la desesperación de los golpistas, se ha reprimido brutalmente la manifestación pacífica que se realizó en la ciudad de San Pedro Sula, en la cual resultaron varios compañeros heridos, golpeados y detenidos. Un compañero está desaparecido.

Venezuela, Nicaragua, Brasil, Ecuador, Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, El Salvador y Uruguay han ratificado que no van a reconocer el resultado de las elecciones debido a que Zelaya no está en el poder. Entendiendo cada vez más la jugada del imperio en todos estos meses y tirando abajo la idea de los que creían que Estados Unidos apoyaba la democracia en Honduras, Legitimó estas elecciones nulas por donde se las mire en consonancia con sus cipayos Perú, Colombia y Panamá.

No se puede obviar el lamentable sometimiento de parte del Presidente de Costa Rica, Oscar Arias, a los designios del Departamento de Estado norteamericano. Apoyar a los golpistas en el llamado a elecciones ilegítimas y guardar silencio sobre las violaciones de los derechos humanos que sufre el pueblo hondureño nunca puede ser el camino de construcción de la Paz.

El gobierno de los EE.UU. es cómplice y gestor del golpe de Estado en ese país; un golpe realizado para someter al pueblo e imponer políticas de dominación y saqueo en la región. El manifiesto apoyo del gobierno de Obama al llamado a elecciones por la dictadura, es intentar justificar lo injustificable, ocultar y desconocer a la soberanía de todo un pueblo y al Presidente Manuel Zelaya, quien se encuentra prácticamente encarcelado en la Embajada de Brasil desde hace ya dos meses, soportando la permanente agresión de los golpistas.

Con esta farsa electoral se pretende ocultar los verdaderos motivos del golpe en Honduras, que es mantener a los pueblos en la miseria y la opresión, para poder seguir enriqueciéndose unos pocos, a costa además de la propia naturaleza. Busca contrarrestar el aumento del salario mínimo y garantizar mayores ganancias a las maquilas; reabrir el país a las concesiones mineras y forestales; expandir las privatizaciones y los beneficios del libre comercio para las transnacionales de EE.UU. y Europa; evitar acuerdos solidarios con países latinoamericanos; revertir el ingreso de Honduras al ALBA; profundizar y amarrar al país de acuerdo a sus intereses, económicos, políticos y militares.

Los grandes medios de comunicación, verdaderos monopolios al servicio de los intereses de dominación impuestos, desatan campañas nacionales e internacionales contra gobiernos que tienen pensamiento propio y buscan la independencia y soberanía de sus pueblos. Si su bombardeo cultural y los golpes de mercado no alcanzan, sobrevienen la agresión y los intentos de golpe de Estado por la CIA y el Departamento de Estado, como lo ocurrido en Venezuela, Bolivia y la agresión contra Ecuador por parte de Colombia.

En definitiva, el proceso hondureño no se detiene con una elección fraudulenta. Todo lo contrario. Se profundizará la resistencia de un pueblo que ya aprendió a auto organizarse. Si algo de bueno tuvo esto, fue darse cuenta de que el pueblo puede. Se inicia un camino arduo, de lucha en las calles, de violencia por parte del Estado hondureño con apoyo del Imperio, pero lo cierto es que Honduras nunca volverá a ser lo que fue desde la aparición de Manuel Zelaya.

Por otro lado, mucho más al sur de Latinoamérica, el Uruguay elegía en segunda vuelta a su nuevo presidente.

"Sabés una cosa pueblo, es el mundo al revés, en el estrado tendrías que estar vos y nosotros aplaudiendo (...) esta batalla la dieron ustedes" dijo el Pepe Mujica frente a miles de uruguayos que coreaban su nombre.

Senador, ex ministro, y ex combatiente y fundador del Movimiento de Liberación Tupamaros, Mujica ha sido elegido Presidente y esto le permite al Frente Amplio continuar asumiendo la responsabilidad política de gobierno.

El Frente Amplio, gana primero el gobierno de Montevideo y posteriormente las elecciones presidenciales con el médico Tabaré Vázquez en el 2004. La llegada al gobierno se constituyó como un hecho histórico sin precedentes. Puso fin al bipartidismo de colorados y blancos, que había gobernado por siempre el Uruguay, llegando por primera vez la izquierda a gobernar el país.

Este proceso ha estado lleno de expectativas y esperanzas, y al tiempo acompañado también de decepciones y desencuentros. Logros importantes se anota el gobierno frenteamplista: en el campo de los derechos sociales y laborales, en aspectos sobre el tema de la equidad de género y en la defensa de las minorías.
Muy polémicas y negativas han significado, por otro lado, decisiones del presidente Tabaré Vázquez como la de vetar la despenalización del aborto, afectando en el Uruguay los movimientos sociales de género o medidas del gobierno como la de cumplir con los términos del Fondo Monetario Internacional frente a la deuda externa. Tampoco debemos olvidar que mientras Hugo Chávez visitaba Argentina y Bolivia en marzo de 2007, Tabaré recibía en su tierra George Bush.

Se renuevan las esperanzas de un país que, castigado por los años encuentra a un Pepe Mujica con ansias de cambios, de voluntad de amalgamar al Uruguay con el resto del continente. Festejemos por el Frente Amplio, pero con atención. Dicen que quien se quema con leche ve una vaca y llora. En el río de la plata lo que más abunda es la producción ganadera.

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Viejos fantasmas

UNA NUEVA “CRISIS DE LA INSEGURIDAD”: POLICÍAS, DELINCUENTES Y BURGUESES ASUSTADOS

Desde hace un par de meses, la problemática de la violencia delictiva ha recuperado –nuevamente- su carácter de preocupación central para extensas franjas de las clases medias y altas de la ciudad de Buenos Aires y su conurbano. Paralelamente, otros temas de la agenda social no han levantado la misma polvareda. Por ejemplo, cuando el Papa instó a combatir el “escándalo de la pobreza” el gobierno nacional se sintió algo ofendido, pero la cosa no pasó a mayores; y cuando se publicó que la brecha entre ricos y pobres es cada vez más amplia, nadie dijo esta boca es mía. En cambio, desde que el ex futbolista Fernando Cáceres resultara gravemente herido en un intento de robo, los medios -y los ciudadanos que se expresan a través de ellos- no han cesado de vociferar reclamando mayor vigilancia policial y penas cada vez más severas.

Por Marcelo R. Pereyra


VIEJAS HISTORIAS

Esta historia no es nueva. Ya la hemos escuchado muchas veces en estos últimos años. Sin embargo, los que reclaman más mano dura insisten con las mismas recetas represivas que han demostrado su absoluta ineficacia, y prefieren mirar para otro lado y hacerse los tontos cuando alguien alude a la profunda inequidad socioeconómica que subyace en esta problemática. Esa cerril negación de la realidad que ejercitan los individuos de las clases más favorecidas desemboca, irremediablemente, en la búsqueda de soluciones fáciles y efectistas que son la coartada perfecta para ignorar, o desdeñar, el hecho que mientras ellos se preocupan –legítimamente- por su seguridad, hay muchos otros que se preocupan por lo mismo –el delito contra los pobres existe y mucho, pero tiene menos prensa-, pero que antes que nada se preocupan por lo que van a comer mañana. Elaborar políticas públicas para combatir el delito dejando de lado esta realidad es como querer combatir un incendio con un sifón de soda.

Una vez más habrá que aclarar desde estas páginas que para las clases medias y altas delito equivale únicamente a robo, y eventualmente secuestro –y más si son cometidos con extrema violencia-, y que detrás del aumento del delito contra la propiedad no está la pobreza sino el empobrecimiento: la primera es una condición estructural propia de la desigualdad social que es inherente al sistema capitalista; el segundo es el proceso hacia el cual se vieron arrastrados millones de argentinos desde que comenzaran a ponerse en práctica las políticas neoliberales en la infame década de los ’90. Empobrecimiento no sólo implica falta de recursos económicos: viene acompañado por otros agravantes - desempleo, escasa escolaridad, marginación social, ruptura de los lazos familiares- que terminan provocando en los sujetos afectados distintos sentimientos que oscilan entre la desesperación y el odio de clase, siendo este último el que explica la creciente e inexplicable violencia con la que se cometen algunos delitos contra la propiedad y contra las personas.

No es casual dentro de este panorama el crecimiento del consumo de drogas baratas, como el paco, dentro de los desclasados. Esta adicción no hace más que agravar sus condiciones de vida, a la vez que se convierte en necesidad que deben satisfacer saliendo a robar. Los medios masivos de comunicación se han ocupado en asociar droga con paco y pobreza, como exclusivo mecanismo explicatorio del fenómeno delictual. Con ello estigmatizan a los empobrecidos como si fueran los únicos que consumieran drogas, e invisibilizan las injustas condiciones socioestructurales que los empujan a delinquir.


VIEJAS RECETAS

Entre las habituales medidas punitivas que reclaman los alarmados ciudadanos en estas “crisis” suele figurar la rebaja a la edad de imputabilidad, vieja batalla de los manoduristas que ahora, parece, podrán ganar. Como sea, este reclamo obedece a una nueva simplificación del sentido común que asocia delito con juventud. De esa manera se obtiene un chivo expiatorio sobre el cual descargar todos los males habidos y por haber. A la vez, y esto ya se dijo repetidamente en estas páginas, llenar las cárceles de menores y/o mayores no soluciona nada. En doscientos años de existencia, la cárcel ha demostrado sobradamente en todo el mundo que no sirve ni para prevenir ni para reprimir los delitos. La cárcel sirve únicamente de placebo. O, en términos barriales, la cárcel es para la tribuna. Una tribuna llena de giles que creen a pié juntillas que pueden dormir más tranquilos si las prisiones revientan de delincuentes.

También es tradicional en las “crisis de la inseguridad” que se ignore el papel principal que cumplen las fuerzas policiales –la Federal y la Bonaerense- en la generación de los delitos contra la propiedad y contra las personas. Cotidianamente las noticias nos hablan de policías involucrados en, por ejemplo, la trata de personas, la piratería del asfalto, y/o robos en countries. Hay también una frondosa bibliografía que relata las andanzas de los jefes superiores de ambas fuerzas, relacionados directa o indirectamente con todos y cada uno de los delitos posibles: “La secta del gatillo/Historia sucia de la Policía Bonaerense”, de Ricardo Ragendorfer; “La policía que supimos conseguir”, de Alejandra Vallespir, y “La Bonaerense/Historia criminal de la policía de la provincia de Buenos Aires”, escrito por Ragendorfer junto a Carlos Dutil, son de los mejores textos en ese sentido.

Las dos organizaciones mafiosas más fuertes del país también hacen caja con todo lo que pasa o se vende en la calle: los que ofertan sexo, los “trapitos”, los vendedores ambulantes, los que revenden entradas para los partidos de fútbol, todos deben aportar su diezmo a los de azul para poder “trabajar” sin ser molestados. Pese a ello, se insiste con sancionar Códigos de Contravenciones cada vez más duros. El proyecto que se apresta a sancionar la Legislatura de la provincia de Buenos Aires propone castigar a los padres de los menores que dejen de ir a la escuela, a quienes hagan ruidos o toquen campanas (¿?) que afecten la tranquilidad (no se sabe si estarán excluidas las iglesias) y a quienes expendan alcohol a mayores que luego se emborrachen. Se trata de un proyecto antediluviano que amplía de manera muy peligrosa las facultades policiales. Como declaró Hugo Cañón, presidente de la Comisión de la Memoria, el gobernador Daniel Scioli y su ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, aumentaron el poder de fuego de una policía que no se cansa de actuar con una violencia cada vez mayor, al tiempo que viola permanentemente derechos y garantías constitucionales.


NUEVAS VÍCTIMAS

Los únicos delitos que los policías no cometen por dinero son el “gatillo fácil”, la tortura, la desaparición de personas y la represión salvaje. Rubén Carballo, de17 años, apareció tirado en un zanjón en estado de coma, con su cuerpo lleno de moretones y manchado con la pintura azul que tiran los camiones hidrantes de la Federal, la noche del 14 de noviembre pasado, cuando junto a muchos chicos esperaba entrar al estadio de Vélez para ver un recital de rock. Esa noche la Federal comenzó a reprimir a los pibes porque sí, o porque tenía algún tipo de “arreglo especial” con la reventa de entradas que hizo para la ocasión la barra brava del club. Lo cierto es que la Defensoría del Pueblo porteña recibió posteriormente una cantidad denuncias que la llevaron a afirmar que se constataron “numerosos caso de violación de los derechos humanos por parte de la Policía Federal Argentina, además de situaciones de corrupción y abuso de autoridad”. Otro adolescente, Luciano Arruga, de 16 años, salió el 31 de enero pasado de su casa en Lomas del Mirador y permanece desparecido desde entonces. Se sospecha del accionar policial en el destacamento local porque un testigo que estuvo detenido el mismo día de la desaparición de Luciano dijo haberlo visto en la comisaría de la zona “con muchos golpes y muy mal. Lo golpearon hasta matarlo”. El ministro Stornelli separó a los ocho policías que estuvieron de guardia aquella noche, pero meses más tarde los reincorporó al servicio activo. La Asociación por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza presentó una denuncia inculpando a la Bonaerense de reclutar adolescentes pobres para delinquir, con los cuales se “asocian” y a los que facilitan “zonas liberadas”. Al parecer, Luciano había sido “invitado” por la policía a participar de la movida, pero se negó. Como “sanción” lo molieron a palos hasta matarlo.

Una víctima más de la organización mafiosa encargada de proveer seguridad.

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El mundo no aguanta más... Cambio climático, crecimiento económico y pobreza


EN DICIEMBRE SE REALIZARÁ EN COPENHAGUE (DINAMARCA) LA 15ª CONFERENCIA DE LA ONU SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO, DONDE SE ESPERA LLEGAR A UN ACUERDO GLOBAL PARA SALVAR AL PLANETA

En Copenhague se tendrá que pensar mucho más que sólo en mitigar o adaptar, como se viene impulsando, sino en discutir seriamente este alocado modelo de globalización consumista. El globo terráqueo no puede ni debe seguir las metas de consumo de Estados Unidos. No nos alcanza el mundo. Debemos promover el decrecimiento económico sostenible, con más empleos verdes y solidarios en las economías hiperdesarroladas y la disminución de sus consumos desenfrenados (lo mismo que en los enclaves hipertrofiados y consumistas de los países pobres) y por otro lado, el crecimiento sostenible de las economías en desarrollo, para alcanzar una escala mínima de escala humana (alimentación, educación, salud, derechos al buen vivir).



Por Walter A. Pengue


Mientras las tasas de crecimiento de la economía global sigan expandiéndose en números totalmente desconectados de su base de sustentación real, la naturaleza, el camino de nuestra especie como tal es uno sólo: el abismo.

Según algunos analistas, la tierra se “inició” sin el hombre y también “terminará” sin él. Podemos concordar o no con parte de este mensaje, pero si entenderlo como un alerta temprano frente a nuestra irracionalidad económica y social. Es también un importante grado simbólico de la amenaza que representamos como especie para el planeta. Sin embargo, fue en el siglo pasado y en el que actualmente ya atravesamos, el momento en que hemos logrado desarrollos tecnológicos fenomenales y también vencido (en relación con nuestra historia), desequilibrios e inequidades humanas que eran realmente brutales.

Pero por otro lado, lamentablemente para la visión de la economía global y de la mayoría de los decisores políticos y de algunos líderes del mundo, la única manera de resolver la “ecuación económica y por tanto la del bienestar” es seguir creciendo. Y cuando, esta tasa de crecimiento sea, más alta, mejor. Solo algunos gobiernos, por convicción real como los de Evo Morales o Rafael Correa y otros quizás siguiendo la postura de moda de algunos economistas como Stiglitz, tal el caso de Nicholas Sarkozy, comienzan a incorporar en sus discursos la idea del bienestar humano, promoviendo el cambio de índices ya tan arcaicos para medir el “desarrollo económico” como el PBI por otros, que incorporen medidas como la calidad de vida de toda la población involucrada, o el “buen vivir”.

La propuesta no es menor en los tiempos que corren, cuando prácticamente asistimos a un nuevo y muy posible fracaso en la cumbre de Cambio Climático de Copenhague, y cuyos impactos se focalizarán mucho más sobre los países en vías de desarrollo que sobre los desarrollados y en particular sobre sus poblaciones más pobres y vulnerables.

La discusión mundial de los gobiernos, muchos científicos y grupos de presión se centran en los mecanismos de mitigación y adaptación que se requerirán para hacer frente al mismo, intentando salvaguardar con estos mecanismos, tanto a la generación actual como en particular, a las generaciones futuras y (por qué no decirlo) a las otras especies y ecosistemas del planeta.

Ya en 1990 se habían asumido, por parte de una buena parte de los científicos del mundo, los impactos catastróficos por venir con el cambio climático. Prácticamente 20 años después muy poco hemos hecho y en países como la Argentina la situación puede hacerse también, muy compleja. A pesar de ser “por país”, un estado que suma poco a los gases de efecto invernadero global (estos son en particular el dióxido de carbono, pero también el metano (aportado por la ganadería o los basurales por ejemplo), el óxido nitroso (proveniente de la industria y la agricultura), los hidrofluorocarbonos (refrigeración), perfluorocarbonos y el hexafluoruro de azufre), su perfil de aportes ha crecido en los últimos quince años, aumentando en un 50% en el caso de la energía, un 100% en relación a los procesos industriales, un 100% respecto de los residuos y un 30% considerando a la agricultura. No obstante lo más grave para el caso argentino tiene relación con los aportes dados, en particular en la última década (2000 a la actualidad) donde los cambios de uso del suelo devenidos en particular de la deforestación para liberar tierra de bosques nativos y también hasta de montes implantados para la agricultura, parece no tener freno. Incluso con la existencia ya de una legislación para la protección del bosque nativo, que por trabas burocráticas provinciales y ahogo estatal derivado en la falta de inyección de recursos económicos tiene al instrumento más en el papel impreso que en el terreno donde el bosque se hace papel.

Copenhague no es una discusión “ambientalista”. Se ha convertido en una discusión económica, donde unos países, los más ricos harán la mayor cantidad de esfuerzos por aportar la menor cantidad de dinero posible para subsidiar a las medidas de mitigación y adaptación de las economías pobres (¡y garantizarse el seguir con sus estilos de vida y de consumo!) y estas, asisten con “la esperanza” de lograr “fondos frescos” que les permitan, seguir subsistiendo.

Un tercio o poco más de la población mundial vive en áreas de borde costero hasta unos 100 Km. de esta línea. Es una de las porciones de la humanidad en mayor riesgo, por la llegada de mayores inundaciones y eventos climáticos extremos. Argentina no está exenta de ello y los principales impactos se perciben ya en la Cuenca del Plata, en particular en su porción inferior. Pero también se encontrarán en riesgo el noroeste argentino y el noreste, situaciones a las que estamos ya sumando con claridad la mano del hombre, en particular por la implementación de un modelo extractivo agrícola, que está eliminando las áreas boscosas nativas.

El bosque no es importante sólo por su cuestión estética o paisajística. Lo es y mucho más por los servicios ambientales que presta: mitigación de las inundaciones, regulación del clima, atemperación de la sequía, mantenimiento de la biodiversidad, sostenimiento de la base alimentaria (miel de palo, carne de monte, medicinas naturales) de nuestros pueblos originarios y todo esto tiene valor y no solo el precio coyuntural de la tierra que lo sostiene.

Ese valor se entiende hoy más cuando en parte por estos efectos complejos e integrales se reflejan en la aparición de eventos extremos como sequías e inundaciones, con costos sociales y ambientales numerarios. Los más de diez millones de hectáreas afectadas y creciendo, deberían hacernos reflexionar a tiempo. Mientras en Entre Ríos y Corrientes se lucha contra la inundación, sacando ahora animales de lugares donde nunca debieron haber estado ni pastado o en el oeste, centro, sur de Córdoba, el Chaco, el oeste bonaerense, La Pampa o Santiago del Estero donde la sequía golpea sobre la soja por implantarse o recién implantada, donde tampoco debería nunca haberse sembrado o expandido hasta allí. Si no llueve de las casi 20 millones proyectadas para esta campaña, un 25% ya se verían imposibilitadas de ser sembradas.

Muchas de ellas (no todas), provenientes por supuesto, de tierras con bosque nativo, hoy deforestado. Catástrofe ambiental o imprevisibilidad humana. De ambas cosas y el cambio climático que comienza a sumarse por estas Pampas. Quizás como algunos investigadores plantean, habrá “más agua”, pero la recurrencia de fenómenos extremos obliga a prever formas de manejo más racionales y que acompañen a los ciclos de la naturaleza y no a los de la economía. En este sentido, en Copenhague se tendrá que pensar mucho más que sólo en mitigar o adaptar, como se viene impulsando, sino en discutir seriamente este alocado modelo de globalización consumista y algunos países de América Latina tienen propuestas y modelos que llevar y poder mostrar. El globo terráqueo no puede ni debe seguir las metas de consumo de Estados Unidos. ¡No nos alcanzan los mundos! China no debe tampoco seguir este modelo. Debemos seguir otro sendero. Promover el decrecimiento económico sostenible, con más empleos verdes y solidarios en las economías hiperdesarroladas y la disminución de sus consumos desenfrenados (lo mismo que en los enclaves hipertrofiados y consumistas de los países pobres) y por otro lado, el crecimiento sostenible de las economías en desarrollo, para alcanzar una escala mínima de escala humana (alimentación, educación, salud, derechos al buen vivir). Acompañar las tasas de crecimiento negentrópica (las provenientes de la única fuente verdadera de energía que es la solar), del 1 al 3% dependiendo de los ecosistemas y no mucho más. En los niveles tecnológicos actuales y de productividad global, el hecho que la tecnología haga crecer a la economía en niveles del 3,5% como mínimo, estaremos de seguro enfrentando problemas de empleo, siempre y cuando, no se piensen estos empleos de otra manera, totalmente distinta a la forma actual de ver el trabajo que es medido solo en términos de “productividad”. Es posible, que de cara al abismo, una humanidad más solidaria reconsidere la existencia de otras formas de entender el trabajo.

El último gran cataclismo financiero del año pasado tiró por la borda en poco menos de unos meses, las previsiones sobre el hambre en el mundo, planteadas por organismos como la FAO en su errática política de alimentación y aportó a la ecuación de la pobreza unos 1.100 millones de pobres y hambreados (en pocos meses, 200 millones más de hambrientos). El impacto climático, que es una consecuencia directa de las políticas de crecimiento de la economía industrial de los últimos 200 años, no puede ser pagado por ellos.

Los pobres no piensan en el cambio climático. Piensan en comer. Por lo tanto, la crisis financiera ha podido más (por lo menos más rápido) generar más daños a la población global que la crisis climática.

Pero esto ha sido solo una advertencia. El efecto combinado nuevamente en el futuro de ambas crisis tendrá consecuencias impredecibles. Hay que actuar ya, y la responsabilidad está en manos de las economías ricas, de la disminución de sus pautas de consumo de materiales y de energía y en los países pobres en resguardar sus recursos naturales, en ponerlos en valor real ya (quién valora los nutrientes que se “vuelan” hoy en Córdoba o el Chaco, el agua virtual consumida para productos de exportación que no necesitan los argentinos, los servicios ambientales que disminuyen o evitan inundaciones o catástrofes!) y en no seguir a pie juntillas, el canto de sirenas de la economía ortodoxa y la alocada carrera por el consumo superfluo, que nos ha traído hasta este punto.


Walter A. Pengue - Doctor Ingeniero Agrónomo. Universidad Nacional de General Sarmiento. Autor del libro “Fundamentos de Economía Ecológica”, Kaicron Editorial. Buenos Aires, 2009.
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Cuidado con lo que publicas: Censura en la era digital

EL CONTROL SOCIAL Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Un asistente social de la Ciudad de Nueva York fue arrestado cuando se encontraba en Pittsburgh participando en las protestas contra el G20. Tras ser liberado bajo fianza, el FBI allanó su hogar… ¿El motivo? La utilización de Twitter. Elliot Madison ha sido acusado de obstaculizar detenciones o acusaciones, uso delictivo de un dispositivo de comunicación y posesión de instrumentos delictivos. Estaba publicando en Twitter (o twitteando, como se suele decir) información pública disponible sobre las actividades de la policía en las protestas contra el G20, incluyendo información sobre los lugares dónde se le había ordenado a la policía dispersar a los manifestantes.

Por Amy Goodman (desde Estados Unidos)


Si bien alertar a la gente sobre información pública no parecería ser una falta digna de arresto, estén advertidos: muchas personas han sido arrestadas por el mismo “delito”… en Irán, vale decir.

El pasado 20 de junio, cuando los iraníes protestaban contra el desarrollo y los resultados de sus elecciones nacionales, el Presidente Barack Obama dijo en una declaración: “Los derechos universales de reunión y de libertad de expresión deben ser respetados, y Estados Unidos apoya a quienes procuran ejercer esos derechos”.

Su declaración fue publicada en inglés, farsi y árabe, y fue publicada en la propia página de Twitter de la Casa Blanca. El mensaje decía: “Exhortamos al gobierno iraní a que detenga todas las acciones violentas e injustas contra su propio pueblo”.

Los senadores estadounidenses, Charles Schumer, demócrata de Nueva York, y Lindsey Graham, republicana de Carolina del Sur, escribieron una carta a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, en la que la exhortan a que presione a las naciones europeas para que limiten la venta de tecnología de espionaje a Irán. En la carta escribieron: “Tras las recientes elecciones, el gobierno iraní ha utilizado una nueva central de vigilancia de comunicaciones para interferir y bloquear las comunicaciones a través de Internet y de teléfonos celulares como parte de sus intentos por reprimir a los ciudadanos iraníes que se manifiestan pacíficamente…incluso los mensajes de voz, correos electrónicos, mensajes de texto, mensajes instantáneos y tráfico de Internet, al igual que ciertas publicaciones en sitios de redes sociales como Twitter, MySpace y Facebook”.

Impresionado por la magnitud de la importancia de Twitter en las protestas iraníes, el Departamento de Estado de Estados Unidos le solicitó a Twitter que retrasara un mantenimiento del sistema que podría haber interrumpido el servicio mientras se llevaban a cabo las protestas en Irán.

Si bien Madison reflexionó en forma optimista, “Espero que el Departamento de Estado también salga a apoyarnos”, su defensor, el prestigioso abogado de derechos civiles Martin Stolar, dijo: “Esto es simplemente increíble. Es el caso más inconsistente y ridículo que he visto. Tiende a criminalizar los servicios de apoyo para las personas que están involucradas en actividades de protesta lícitas. Y es desconcertante que alguien pueda ser arrestado simplemente por caminar junto a otra persona y decirle: ‘Oye, no vayas por esa calle porque la policía tiene la orden de reprimir. Mantente alejado de allí’”.

Elliot Madison, su esposa y otras personas que viven con ellos fueron despertados por sorpresa el fin de semana pasado cuando la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo irrumpió en su hogar, los tuvo esposados durante horas, requisó su casa y se llevó computadoras y otros bienes de quienes viven en la casa. Madison describió lo que hizo el FBI “durante 16 horas procedieron a llevarse de todo, desde juguetes a imanes de heladera y muchos libros…Soy escritor. He escrito ficción, también he escrito muchos libros de no ficción. Soy anarquista y escribí muchas obras políticas. De manera que no solo se llevaron todas mis obras, se llevaron todo lo que tuvieron ganas de llevarse de mi biblioteca, que es bastante grande. Se llevaron muñecos de peluche de la serie Curious George, se llevaron imanes de la heladera, un bordado de Lenin que hizo mi abuela. Toda una serie de cosas extrañas».

En lugar de alentar y apoyar el uso de redes sociales descentralizadas para fortalecer nuestra democracia y promover la diferencia de opinión (recuerden, la propia campaña de Obama utilizó ampliamente estas herramientas de Internet y de telefonía celular), el gobierno parece ir en el sentido contrario. El Jefe de Policía de Los Ángeles, William Bratton, acaba de ser aclamado en la reunión anual de la Asociación de Jefes de Policía de las Principales Ciudades, una organización profesional de policías con cargos directivos que representa a 63 de las mayores ciudades de Estados Unidos y Canadá. Bratton lanzó el programa “Yo vigilo a Los Ángeles” (en inglés: I Watch LA), descrito como “un programa de sensibilización comunitaria creado para educar al público acerca de los comportamientos y las actividades que podrían estar vinculadas al terrorismo”. A pesar de que Bratton afirma lo contrario, de lo que se trata el programa iWatch es de espiar a los vecinos de uno y denunciarlos a la policía.

Un usuario iraní de Twitter, que escribe en la agencia de noticias on line Tehran Bureau, recordó las protestas de junio en un ensayo: “Un oficial nos habló por un altoparlante: ‘Dispérsense. Esta es la última advertencia’. Al verlos me temblaron las rodillas, pero la ola continuó empujando y yo fui arrastrado con ella”. Este usuario iraní de Twitter fue golpeado, herido, arrestado y detenido durante 20 días. Si bien Elliot Madison no sufrió daños físicos, su batalla legal recién comienza y su caso podría resultar fundamental para el futuro de la libertad de expresión en la era digital.

Ya es hora de que los censores digitales de Estados Unidos se dispersen.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

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