1 de febrero de 2009

El curro y los turros

PROSTITUCIÓN: EXPLOTACIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO, NEGOCIOS TURBIOS Y CONTROL SOCIAL (SEGUNDA PARTE)

Cada tanto los medios de la ciudad de Buenos Aires agitan el tema de la prostitución a través de notas sensacionalistas que procuran escandalizar a sus públicos y llamar la atención de las autoridades civiles y policiales. Eso sí: lo que preocupa a periodistas políticamente correctos, a probos funcionarios, a honestos policías y a numerosos vecinos de moral insospechada, no es la mera existencia de prostituyentes y prostitutas sino que éstas oferten su cuerpo en espacios públicos. En otras palabras, no les interesa que haya tráfico y explotación sexual de mujeres y niñas; lo que horroriza a estos nobles ciudadanos es que la prostitución esté a la vista. Por lo tanto entienden que se la puede ejercer, pero en ámbitos ocultos. Esta doble moral hipócrita y burguesa es la responsable de que la prostitución haya servido, desde siempre, para engrosar la caja negra policial.

Por Marcelo R. Pereyra



MALDITOS EDICTOS

La Ordenanza 5.953 dispuso en 1934 la clausura de los prostíbulos en la ciudad de Buenos Aires. Como consecuencia de ello muchas prostitutas pasaron a trabajar en lupanares ubicados en los extramuros de la ciudad, por ejemplo en la isla Maciel y en Avellaneda. Otras prefirieron ofrecerse en las calles porteñas. Esta últimas cayeron bajo el control de la Federal, la que en razón de los draconianos Edictos Policiales había tomado el control del espacio público. Las prostitutas podían ejercer tranquilamente si en forma previa habían pagado el correspondiente diezmo policial.

No fue casual que el autoritarismo nacionalista, responsable del golpe del 6 de septiembre de 1930, haya sido el que legitimó los Edictos Policiales, pues el uriburismo –la oligarquía ganadera y financiera- entendía que había que poner “orden” en el país y en su ciudad capital. Se veía con espanto el ascenso de una poderosa clase media, hija del proceso migratorio, que había encontrado una porción de poder político con Hipólito Hirigoyen y amenazaba con minar la histórica hegemonía oligárquica. Para las clases altas los de abajo eran también una molestia cultural y social. Buenos Aires se había llenado de tanos, gallegos y “rusos” (judíos); gente “sin educación ni modales”, multitudes de laburantes que vociferaban en las ferias y mercados, que se apiñaban en los conventillos y que pululaban por sus calles día y noche mezcladas con crotos, marineros, escruchantes, rufianes, pungas y prostitutas. En suma, una desangelada chusma a la cual era necesario controlar sin miramientos ni demasiados requisitos legales.

Con los Edictos la Policía Federal podía detener por vagancia, averiguación de antecedentes, actitud sospechosa, falta de documentos, ebriedad, escándalo, y otros ilegalismos. En la práctica los Edictos no eran un mecanismo para sancionar faltas, sino un sistema de control social porque la policía podía encarcelar a un gran número de personas sin supervisión judicial. Por otra parte, las cifras de personas detenidas le servían a la agencia policial para “hacer estadística”, es decir, para generar la impresión de eficacia prevencional y, de paso, como fundamento para reclamar más presupuesto.

Los Edictos Policiales, y otros reglamentos de contravenciones, tuvieron su fundamento ideológico en el anteproyecto de código pergeñado en 1898. Aquel digesto coercitivo contenía distintas figuras –que incluían tanto conductas como tipos de personas– cuya existencia en la ciudad debía ser reprimida y/o corregida. Los reglamentos y códigos contravencionales posteriores poco variaron las características de estas figuras –que custodiaban las “buenas costumbres”, el “orden público” y la “seguridad personal”. Más bien las ampliaron, las desagregaron y sin derogar las decimonónicas, adaptaron otras a tiempos más actuales.



MALDITO CÓDIGO

Para mediados de la década de los ‘90 en las calles de Buenos Aires se hicieron cada vez más visibles de las consecuencias de las políticas neoliberales: niños mendigos, cartoneros, limpiavidrios, cuidacoches, vendedores ambulantes, personas sin techo y marchas piqueteras. En forma paralela aumentaron significativamente los delitos contra la propiedad. Rápidamente los sectores medios y altos, las autoridades políticas y los medios de comunicación establecieron una estrecha correspondencia entre ambos fenómenos. Reaparecieron entonces los reclamos por más orden, seguridad y control para con los sectores populares marginados. La prostitución callejera, mientras tanto, era una preocupación menor, restringida a los vecinos de los barrios donde era más visible.

La Federal exhibía con orgullo una imagen de eficacia preventiva mayúscula en el aspecto contravencional, pero ocultaba su escasa capacidad en la lucha contra el crimen, porque había un desorbitado número de detenciones por los Edictos, pero muchísimas menos por delitos comprendidos dentro del Código Penal. En 1995 las detenciones policiales por contravenciones se elevaron a 150.880, a las que habría que agregar muchas otras por averiguación de antecedentes y/o identidad. Por la arbitrariedad que caracterizó a la mayoría de ellas, puede decirse que estas detenciones llegaron a conformar un sistema penal paralelo e ilegal que fue avalado por todas las instancias del Poder Judicial. Incluso la Corte Suprema de la Nación declaró la constitucionalidad de los Edictos. Por otro lado, la capacidad recaudatoria de la Policía Federal también había aumentado: en tanto que más personas obtenían recursos de su actividad informal en la vía pública, mayor era la posibilidad de exigirles un “permiso” para desarrollarla.

Operando libremente, sin tener que rendir cuentas ni ser cuestionada por ninguno de los tres poderes republicanos, la Policía Federal parecía haber obtenido para siempre el control del espacio público porteño. Se la había facultado para regular las conductas y las actividades, tanto las legales como las informales -o las de status equívoco-, y utilizaba las detenciones por edictos como mecanismo de recaudación, control e intimidación.

Pero cuando se comenzó a debatir la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires muchos diputados se propusieron poner fin a este abuso funcional. En efecto, la Constitución sancionada en 1996 dispuso la sanción de un código de contravenciones que reemplazaría a los Edictos Policiales y en el que expresamente deberían estar prohibidas las detenciones preventivas en materia contravencional. Distintos proyectos del código comenzaron a debatirse y fueron agrupados por la información periodística en "duros" y "garantistas". Los referentes del segundo grupo creían conveniente sustraerle a la Policía Federal la posibilidad de efectuar detenciones arbitrarias. La institución policial presionó fuertemente sobre la Legislatura cuando advirtió que si triunfaba el "garantismo" mermaría su recaudación ilegal. Los funcionarios policiales advirtieron a través de la prensa que sin los Edictos no tendrían forma de combatir el delito.

Al sancionarse el Código de Convivencia Urbana, en marzo de 1998, se desactivaron los Edictos Policiales, pero a pesar de que en su artículo 13 estaba expresamente prohibido el arresto preventivo por incurrir en una contravención, la Policía Federal continuó con su política de detenciones arbitrarias e ilegales. De todas maneras el Código fue muy criticado a través de los medios de comunicación por funcionarios de los poderes ejecutivos nacional y local. Argumentaban que se había creado un vacío legal que le impediría a la policía desempeñar "normalmente" sus tareas preventivas de "lucha contra el delito", con lo cual confundían -¿a propósito?- la misión de un código de contravenciones –la gestión del conflicto urbano- con la problemática delictiva.

En lo que se refiere a la prostitución, el Código de Convivencia no incluyó la figura de la “oferta sexual”, que supuestamente sancionaría su ejercicio. Diversos grupos de vecinos comenzaron a protestar contra el Código más preocupados, en un principio, por la moralidad pública que por el delito. Finalmente el cúmulo de presiones dio sus frutos y sólo tres meses después de haber sido sancionado se reformó el Código. La Legislatura incorporó, entre otras figuras, la de “alteración de la tranquilidad pública”. Esta norma no penalizó en forma directa la oferta sexual ni reglamentó el ejercicio de la prostitución. En todo caso sancionaba la prostitución “escandalosa”, es decir aquella que podría perturbar la “tranquilidad pública”, en tanto que en su ejercicio se produjeran disturbios en la cercanía de viviendas, colegios o templos. Si fuese necesario detener a los contraventores/as sólo lo podría hacer el Ministerio Público.

Esta modificación no conformó a los que pretendían sanciones más vehementes contra la prostitución, pero la problemática del delito estaba cobrando nuevos bríos cuando, hacia fines de septiembre de 1998, un grupo de vecinos llamó a una concentración para exigir una política de seguridad a partir de la derogación de "las leyes que amparan a la delincuencia", es decir el Código de Convivencia Urbana. A pesar de que la concurrencia al acto no fue muy numerosa los noticieros televisivos realizaron una amplia cobertura. Otros medios también la emprendieron contra la reforma del Código. Por ejemplo, dos meses más tarde, el 23 de noviembre, La Nación publicó la siguiente nota:

"SE INSTALO EN RECOLETA UNA ZONA ROJA/Hay estado de alerta por el auge del comercio sexual en el barrio (…) El paredón del cementerio en el que descansan los restos de los más distinguidos próceres argentinos es testigo de encuentros fugaces entre las jóvenes que ofrecen su cuerpo a cambio de dinero y sus ocasionales clientes. (...) De la mano de la permisividad del nuevo código, decenas de muchachas oriundas de los países limítrofes, del Caribe y del interior coparon virtualmente dos manzanas del elegante barrio porteño" (el subrayado es nuestro).

Entre otros testimonios de vecinos de la zona, la nota transcribía el del presidente de la Asociación Vecinal Recoleta: "Estamos invadidos por los artesanos, los payasos y los tarotistas. Sólo nos faltaban las prostitutas y los homosexuales".Apenas cuatro días después La Nación publicó:

"EL NARCOTRÁFICO Y LA PROSTITUCIÓN NO QUIEREN IRSE DE LA RECOLETA/ Detuvieron a dos jóvenes dominicanas con cocaína; el distribuidor logró huir".

Según el relato periodístico, la División Seguridad Personal de la Policía Federal, alertada por la nota del día 23, había “redoblado” la “vigilancia” para “aplicar la ley de profilaxis”. Como resultado de esa “vigilancia” se había perseguido un auto en las inmediaciones del cementerio de la Recoleta, persecución que finalizó cuando el conductor estrelló el vehículo y escapó a pié. Los policías detuvieron a dos chicas que estaban en el interior del auto y prontamente encontraron en la guantera "61 papeles glacé con 3 gramos de cocaína cada uno escondidos en la caja de un casete". Las detenidas explicaron que acababan de conocer al conductor fugado quien las había contratado en la zona de Constitución. No obstante, La Nación avaló la versión policial según la cual “el prófugo era un ‘dealer’ que distribuía drogas en la zona y que las dos jóvenes podrían ser sus punteras encargadas de venderla a los habitués de los pubs de la zona". Sin embargo, la realidad resultó ser muy otra. Se trató de un operativo ilegal de la Federal, aprovechándose de las quejas de la primera de las notas de La Nación, que tuvo tres objetivos: demostrar que con el Código de Convivencia no se podía controlar adecuadamente la prostitución, relacionar a ésta con un delito –el del narcotráfico- e implantar la idea de que era imprescindible volver a reformar el Código para devolverle a la fuerza policial las facultades perdidas. A pesar de que las dos prostitutas detenidas fueron procesadas en primera instancia por tenencia de droga y robo de automotor, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional las sobreseyó y procesó por privación ilegítima de la libertad, falso testimonio agravado, falsedad ideológica, encubrimiento y violación de los deberes de funcionario publico a dos de los policías que participaron de la farsa.

Como con la reforma del Código la agencia policial tampoco pudo recuperar totalmente el poder que le habían proporcionado los Edictos, implementó nuevos operativos ilegales, como el de Recoleta, en los que detuvo a prostitutas y a ciudadanos inocentes a los que les plantó armas, drogas y explosivos (Años más tarde, una comisión investigadora de la Procuración General de la Nación, que encabezó el actual juez federal Daniel Rafecas, detectaría cerca de cien “Procedimientos Policiales Fraguados” montados entre 1993 y 2003).

Algunas voces criticaron el accionar de la Federal en relación con la prostitución. Aníbal Ibarra –que era vicepresidente de la Legislatura- la acusó de tolerar y consentir el funcionamiento de cientos de prostíbulos en la Capital, “a pesar de que están prohibidos por la ley” (Clarín, 26/9/98). Por su parte, el hoy juez supremo Eugenio Zaffaroni y por aquel entonces jefe del bloque de legisladores del FREPASO, en declaraciones a La Nación (27/11/98), se manifestó reacio a endurecer más el Código: "No les vamos a dar nuestro apoyo a las modificaciones del código porque el que rige actualmente ya está regulando la actividad de las prostitutas. (...) La culpa de lo que está pasando es pura y exclusivamente de la policía". El matutino agregaba luego que Zaffaroni "a la hora de justificar la presunta actitud policial, dijo: '¿Sabe lo que pasó?: que los policías dejaron de recaudar los 50 pesos que le cobraban a cada prostituta por noche para que pudiera trabajar" (el subrayado es nuestro). En este sentido también las organizaciones de derechos humanos rechazaron nuevas reformas al código contravencional al considerar que “la sanción de la prostitución significaría un serio retroceso para las libertades individuales reconocidas y que su penalización daría lugar, nuevamente, al ejercicio discrecional de la fuerza policial”.

Con el paso del tiempo la polémica por la prostitución se enfrió y pasó a un segundo plano opacada por las llamadas “olas de inseguridad”. El Código finalmente no fue modificado, pero entre julio y agosto de 2004 en la Legislatura porteña se debatieron nuevos proyectos de reforma orientados básicamente a incrementar el control del espacio público: si bien se insistió con penalizar la prostitución, la acción punitiva se amplió hacia la venta ambulante y otras actividades que, por cierto, siempre estuvieron ilegalmente reguladas de facto por la Policía Federal.



FINAL PROVISORIO

La prostitución ha tenido históricamente un costado sumamente redituable, no sólo para los rufianes, proxenetas y tratantes, sino también para funcionarios y policías corruptos. Es que, como todo otro ilegalismo, la prostitución propicia el ilegalismo del poder político y policial, puesto que cualquier prohibición, y aún cualquier regulación –como el Reglamento de 1875 y los Edictos Policiales- crea en torno suyo un campo de prácticas ilegalistas sobre el cual se llega a ejercer un control y a obtener un provecho ilícito. Aquí reside la explicación de por qué nunca se sancionó una prohibición total de la prostitución. Para el Código Penal argentino no constituye delito, pese a que socialmente se la considera como el prototipo de la desviación femenina. El objetivo de las reglamentaciones y leyes sobre la prostitución no ha sido en ningún caso, erradicarla, prohibirla, o censurarla, sino administrarla. Mantenerla dentro del límite de una sexualidad económicamente útil y políticamente conservadora, y convertirla en un excelente curro para muchos turros que lucran con el sometimiento y la explotación de un ser humano.

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1 de enero de 2009

Bolivia a un paso de su refundación

EL PUEBLO BOLIVIANO REFRENDARÁ LA NUEVA CONSTITUCIÓN QUE AVANZA EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO UNITARIO SOCIAL DE DERECHO PLURINACIONAL COMUNITARIO

El próximo 25 de enero el pueblo boliviano deberá refrendar una Nueva Constitución Política del Estado que ayudará a profundizar el avance hacia un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, con un gobierno socialista de base indígena que, con el sostén de los movimientos sociales, lidera el presidente Evo Morales.

Por Hernán L. Giardini

“En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores.

Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.

El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.

Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país.

Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia. Honor y gloria a los mártires de la gesta constituyente y liberadora, que han hecho posible esta nueva historia.”

Con estas hermosas palabras, que reflejan fielmente el proceso de cambio que se vive actualmente en Bolivia, abre la nueva Constitución que los bolivianos deberán refrendar en enero con su voto.

Una Nueva Constitución Política del Estado que, si el pueblo apoya, ayudará a profundizar el avance hacia un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, con un gobierno socialista de base indígena que, con el sostén de los movimientos sociales, lidera el presidente Evo Morales.

La nueva Constitución abrirá la posibilidad de transitar hacia una economía mixta, participativa, gerencial y comunitaria. Poniendo de contraparte, para todos, obligaciones impositivas, y con responsabilidad social y ambientalmente sostenible.

En ese sentido, el proyecto de la nueva Carta Magna considera como parte de los derechos humanos, a los servicios como agua, comunicaciones y electricidad.

Es por ello que se espera que una vez sancionada, el gobierno de Evo Morales avance en la nacionalización de la electricidad y de la empresa de los ferrocarriles, actualmente en manos de una empresa chilena.

Por otra parte, la nueva Constitución deja abierta la posibilidad de una nueva Reforma Agraria al limitar el latifundio. Por lo que resulta probable que, si ésta es refrendada por el pueblo, el gobierno realice algunas expropiaciones (sobre todo en el oriente, donde existen grandes fincas a manos de pocos terratenientes) y distribuya las tierras entre las comunidades campesinas e indígenas.

Otro aspecto importante de la nueva ley de leyes es que descentraliza la administración gubernamental entregando directamente recursos hacia departamentos, provincias, municipios y comunidades indígenas, permitiéndoles ciertas competencias exclusivas y capacidad legislativa autónoma.

Pero también deja claramente en poder y decisión del Estado boliviano y el Gobierno central las facultades necesarias para acelerar el desarrollo integral y sostenible, en forma planificada. Algo que hasta ahora, o con políticas neoliberales, sería casi imposible de realizar.

La nueva Constitución posibilitará el desarrollo de economías mixtas, de incentivos y límites de funcionamiento para cada forma de producción, lo que dará así posibilidad a la población pobre y emergente del campo y las ciudades de ser propietaria de tierras y recibir créditos y asistencia técnica.

Y además permite la reelección presidencial por una sola vez, lo que le dará a Evo Morales, si es reelecto, la posibilidad de seguir encabezando uno de los procesos más interesantes de la rica historia latinoamericana, que en tres años de gobierno (y siendo el segundo país más pobre del continente) ha obtenido los siguientes avances:

- Alfabetización: Bolivia se convirtió en el tercer país declarado libre de analfabetismo en América Latina, luego de Cuba, que lo hizo en 1961, y Venezuela, con apoyo cubano, en 2005. Fueron alfabetizadas 819.417 personas de un universo de 824.101 iletrados detectados (99.5 por ciento). Lo que fue posible gracias a los 28.424 puntos de alfabetización creados en los nueve departamentos de Bolivia; a los 130 asesores cubanos y 47 venezolanos que capacitaron a 46.457 facilitadores, y a los 4.810 supervisores bolivianos en la aplicación del método audiovisual cubano "Yo, sí puedo".

- Salud: Con la cooperación de Cuba, desde el año 2006 Bolivia cuenta con 12 centros y un instituto de oftalmología, que ya operaron de la vista en forma gratuita a más de 254.000 personas.

- Nacionalización de los hidrocarburos: El 1º de mayo de 2006 el presidente promulgó el Decreto Supremo 28701 que establece que los dos megacampos San Alberto y San Antonio dejen para el Estado el 81% de su producción. Esto permitió al país ingresos de hasta 1.649 millones de dólares al año. Además de adquirieron acciones hasta obtener el 51% de las empresas Andina, Chaco S.A., Transredes y CLHB, que pasaron a manos de la estatal YPFB.

- Nacionalización de la minería: El 7 de enero de 2007 pasó a manos del Estado la empresa minera Huanuni, reportando 96 millones de dólares al año. Se nacionalizó el cerro Posokoni, rico en estaño.

- Tercera Edad: El 28 de noviembre de 2007, el presidente promulgó la Ley 3.791 de Renta Universal y Vitalicia de Vejez, cuyos beneficiarios ascienden a 676.009 ancianos.

- Comunicaciones: Se nacionalizó el paquete accionario que tenía Euro Telecom Internacional en la Empresa Nacional de Telecomunicación (Entel). Además se inauguró el Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Originarios, que agrupa a treinta emisoras, con el objetivo de democratizar la comunicación y fortalecer el derecho a la expresión de todos los sectores sociales.

Como vemos, los avances en tres años de gobierno son muchos. Pero aún queda mucho por hacer, mucho por cambiar, mucho por refundar… como la Constitución, madre de todas las leyes y base del proyecto de país que vendrá.

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Primer medio siglo de ejemplo

SE CUMPLEN 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

El pueblo cubano celebró los 50 años del inicio de la revolución dirigida por Fidel Castro Ruz, con un acto organizado frente al antiguo Ayuntamiento en Santiago de Cuba, sitio en el que se proclamó el triunfo el 1º de enero de 1959. Raúl Castro se encargó de rendir homenaje mediante un emotivo discurso a los "héroes y mártires de la Patria" que participaron en el asalto al Cuartel Moncada, que provocó el derrocamiento de Fulgencio Batista. El pueblo, de júbilo.

Por Marcelo J. Levy

El proceso revolucionario más largo y profundo de la historia contemporánea ha cumplido 50 años de vida. Frente a los embates imperialistas que intentan denodadamente terminar con la revolución, Cuba resiste y avanza en un proceso sin precedentes, con condiciones adversas que son difíciles de imaginar fuera de la isla. Un bloqueo criminal que ya lleva casi cinco décadas, la más inimaginada forma de terrorismo, que va desde el bioterrorismo a la persecución psicológica, y otros tantísimos reveses que pueden llegar a los huracanes de estos últimos meses, han hecho del pueblo cubano un pueblo inmunizado.

Mucho se ha escrito por estos días de festejos y reflexión. Muchos siguen atacando a Cuba sin fundamentos sólidos, y otros defendiéndola con la simple evidencia de lo que la isla muestra. Pero quizás una expresión de lo que esta revista respalda se sintetice en estas líneas:

“Cuando ya no quedaba nada de qué aferrarse. Cuando la confusión apagaba las esperanzas y los sicarios del dogma cuadriculado se extraviaban en sus propias telarañas. Cuando los burócratas sin tiempo intentaban apropiarse de algo en mitad de aquel naufragio y los mercenarios esperaban impacientes su turno de entrar en escena, marcando la cuenta regresiva que indefectiblemente conduciría a la Isla hacia el abismo. Cuando el capitalismo se ungía a sí mismo como vencedor indiscutible y partían, presurosos, los mediocres a ponerle un punto final a la Historia. Cuando, del otro lado del mundo, un muro se derrumbaba y una caricatura desnudaba su rostro falsificado. Entonces quedaba Cuba.

En la más perfecta soledad, quedaba Cuba, como señal.

A casi cincuenta años de la entrada triunfal del ejército rebelde en La Habana, la revolución cubana persiste en transitar la senda que su pueblo ha elegido como propia. Con problemas diarios y adversidades constantes, con defectos y desviaciones lógicas (que a ciertos caudillos de la izquierda argentina tanto le gusta citar, mientras planifican sus impolutas revoluciones de cartón, sentados en una mesa de café con aire acondicionado), pero también con un innegable costado épico de extraordinario valor, Cuba hoy sigue de pie. Perfectible, polémica y tan inasible como rebelde, no hubo otra experiencia revolucionaria que haya logrado lo que Cuba consiguió. No hay otro ejemplo de transición hacia el socialismo que haya avanzado más lejos que ese pequeño país -a un puñado de millas del imperio más criminal del planeta-; que pueda expandir hoy al mundo un mensaje más acabado de lo que la ética y el internacionalismo representan como esencia vital. Ayer, con misiones militares combatiendo en América del Sur y en África; hoy, a partir de contingentes solidarios de médicos y alfabetizadores, dispersos por los rincones más olvidados del mundo.

Afrenta imperdonable la de ese pueblo, que hoy sigue discutiendo su propio destino, que buscará la forma de defender las conquistas alcanzadas con la misma tenacidad con la que desde hace casi veinte años se ha debatido con la soledad, los bloqueos, los errores y los obstáculos a diario. Pequeña y enorme lección para quienes, por estas tierras, han mostrado su incapacidad para dejar de lado mezquindades, sectarismos y ansias electoralistas, y se siguen mostrando tan funcionales, tan inofensivos al sistema que dicen querer derribar.

Entonces queda Cuba. Y mucho queda por aprender de ella.” [1]

Este es un sentido homenaje de Contracultural al pueblo de Cuba. A su revolución y a sus héroes que han forjado a lo largo de estos cincuenta años la idea de que otro mundo de solidaridad y construcción colectiva es posible.

Por la libertad de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos.

Por más siglos de revolución triunfante.

Al pueblo de Cuba, ¡Salud!

[1] Revista Sudestada Nº 75. Diciembre de 2008.

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Siete panorámicas de interpretación de la realidad peruana

VIAJE AL PERÚ PROFUNDO

Como bien dijo Mariátegui en sus ensayos, que no han perdido actualidad: “Todos los testimonios históricos coinciden en que el pueblo incaico vivía con bienestar material”. Los conquistadores europeos “destruyeron” aquel equilibrio espiritual-material. La oligarquía criolla siguió con la misma tónica. El Perú es actualmente una neo-colonia “abierta de piernas” (Javier Lajo), que no ha perdido su esencia virreinal (aunque ahora de Yanquilandia), como dicen sus actuales amautas incas más críticos y lúcidos. Y por eso los terrucos, las guerrillas, seguidores de Mariátegui, o de Tupac Amaru, han vuelto y están volviendo con fuerza en estos días contraatacando a policías y militares, las fuerzas del orden corrupto y explotador actual.

Por Xuan Pablo Gonzalez (desde Perú)

1) El monumento a Manko Khapak en Lima, apunta con un dedo al Norte. Un dedo acusador, diríamos, de robos, saqueos, explotaciones, contaminaciones, genocidios y miserias, que llevan cinco siglos.

Sí, Manko Khapak, el mítico e histórico primer Inca, padre espiritual del Perú, acusa, desde una plaza céntrica de Lima, de la miseria reinante hoy en ese país, al Norte, al primer mundo, a Europa y Yanquilandia.

Como parte del mismo monumento encontramos una figura femenina, que aparentemente representa a Mama Okllo -compañera del Inca- madre espiritual del Perú, a la cual le han arrancado una mano.

2) Como bien dijo Mariátegui en sus ensayos, que no han perdido actualidad: “Todos los testimonios históricos coinciden en que el pueblo incaico vivía con bienestar material”.

Los conquistadores europeos “destruyeron” aquel equilibrio espiritual-material. La oligarquía criolla siguió con la misma tónica: “La conquista engendra totalmente… la economía colonial”, y “la Independencia determinada y dominada por ese proceso”, la mantiene.

El proceso de la economía colonial “no ha terminado todavía”, y además “el coloniaje injertó elementos de economía esclavista” (Mariátegui) que tampoco han terminado.

3) El Perú es actualmente una neo-colonia “abierta de piernas” (Javier Lajo), que no ha perdido su esencia virreinal (aunque ahora de Yanquilandia), como dicen sus actuales amautas incas más críticos y lúcidos.

El presidente traidor Alan García, perteneciente al “criollaje colonialista” (Lajo) y aliado de los grandes ladrones “empresaurios”, dijo de Bush que era “un aliado verdadero y amigo del pueblo peruano”.

En el mes de diciembre la implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) en Perú, dicen está en “los momentos finales”.

La visión panorámica general que uno tiene de una buena parte del Perú desde sus rutas, especialmente del sur, donde prevalecen los pueblos indígenas andinos, es la de una gran villa miseria. El país se sabe hundido en una gran crisis, como dicen las voces del pueblo y las tapas de los diarios. Pero el gobierno dice desde su propaganda “El Perú avanza”.

Y el pueblo contesta, a coro, que eso “es mentira”.

4) En la terminal de buses de “la conservadora, la somnolienta, la frívola, la colonial” Lima, una abuela campesina de los Andes de Ayacucho, me dice que “no hay trabajo… no hay para comer”. Cuando le pregunto quién vendrá después de García, ella dice: “otro ladrón que nos va a matar de hambre”.

La abuela india de Ayacucho me dice que el gobierno peruano arregló con los norteamericanos por la coca, por la cocaína.

Claro, los gringos no quieren perderse ese gran negocio mafioso que es el narcotráfico, que tanto los favorece económica y políticamente. En Bolivia el narconegocio está en peligro, y no quieren perderse ni Colombia ni Perú, para el gran vicio drogón yanqui, que es la cocaína, además de ser la excusa perfecta para sus intervenciones militares en nuestro continente.

“La traición al pueblo peruano no tiene cuando acabar” concluye el amauta de la comunidad Puquina, Javier Lajo.

5) “El pueblo incaico era un pueblo de campesinos”, decía Mariátegui, y “todas las revueltas del indio -que han sido básicamente campesinas- han sido ahogadas en sangre”: por eso es que “la feudalidad subsiste hoy”.

Y por eso los terrucos, las guerrillas, seguidores de Mariátegui, o de Tupac Amaru, han vuelto y están volviendo con fuerza en estos días contraatacando a policías y militares, las fuerzas del orden corrupto y explotador actual; especialmente los terrucos de Sendero Luminoso han estado bien activos en los últimos meses, aunque por sus grandes errores del pasado, no tienen siempre el apoyo de las comunidades indias y campesinas.

6) “El Perú es un organismo enfermo: donde se aplica el dedo brota la pus”, dijo hace más de un siglo Manuel González Prada, en una sentencia local que tampoco ha perdido actualidad.

“Propiedad Privada. No pasar. Orden de disparar” puede leerse en los carteles peruanos, que separan a los barrios privados de los barrios pobres.

7) “La organización incaica fue una organización comunista”, dijo Mariátegui, “un comunismo agrario”, basado en el ayllu, la comunidad. Por eso cuando el gobierno actual dice “No al paro comunista”, lo que en realidad está diciendo es “No al Incario, no al ayllu, no a la comunidad, no al indio”.

En el Perú (como en general en toda la Amerindia), no hay medias tintas: como dijo Federico More, entre otros “o se es colonial o se es incaico”. En la Indoamérica, de influencias latinas, o se está con el indio o se está bajo el manto del coloniaje. No hay medias tintas.

Por eso, si el colonialismo europeo asentó las bases religiosas de un “Estado semifeudal y católico”, y si el neocoloniaje, de raíz protestante del “capitalismo anglosajón: británico o norteamericano”, siguió con sus misiones e iglesias evangelistas, como hasta ahora en el siglo XXI, toda esa religiosidad invasora es opresora y claramente enemiga de la evolucionada espiritualidad animista o panteísta del indio, que tanto tiene para enseñar todavía, en estos tiempos (pos)modernos tecnológicos y contaminantes, que atentan contra la vida en la Madre Naturaleza.

La religiosidad semifeudal y católica reforzada por el neocoloniaje evangelista protestante, está a favor del “individualismo puritano” (Mariátegui), a favor del individualismo materialista, “cuyo sentido” está dado por “la santidad de la propiedad, la moralidad del éxito”: y en contra de la comunidad, del bien común, de la cosmovisión en armonía con la Naturaleza, de la verdadera hermandad con los otros, del amor a la vida con respeto a sus diferentes formas.

En las palabras amauticas de Javier Lajo, nos encontramos con la “supervivencia de la comunidad humana” (representada y preservada sabiamente por los pueblos indígenas originarios) “frente al imperio del individualismo egocéntrico”, del mundo occidental, representado por el neocolonialismo genocida capitalista.

Fuentes:

- Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, José Carlos Mariátegui.

- Génesis de la cultura andina, Carlos Milla Villena.

- Qhapaq Ñan, y otros escritos de Javier Lajo.

- Voces del pueblo campesino y pescador, voces de la selva, la sierra y la costa tawantinsuyanas.

Xuan Pablo Gonzalez, diciembre 2008-enero 2009

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¿Se puede defender a Israel?

INVASIÓN DEL EJÉRCITO DE ISRAEL A LA FRANJA DE GAZA


Israel es un Estado colonialista que expulsó a los palestinos de sus tierras en 1948. Hoy rechaza que regresen, vulnerando así el respeto a un legítimo derecho. Con sus colonias, este Estado racista no deja de practicar la limpieza étnica para seguir aumentando su territorio. Israel se queja de las posibles armas nucleares en sus vecinos, pero él mismo tiene doscientas cabezas nucleares, instaladas de manera absolutamente ilegal. No habrá solución en Oriente Medio sin establecer una verdadera democracia, para todos. Y en consecuencia conceder todos sus derechos a los palestinos.

Por Michel Collon

Un reducido número quiere defender a Israel alegando tal o cual comportamiento palestino. Aquí tienen, en pocas palabras, una respuesta.

Pienso que es necesario volver al punto de partida: Israel es un Estado colonialista que expulsó a los palestinos de sus tierras en 1948. Hoy rechaza que regresen, vulnerando así el respeto a un legítimo derecho.

Con sus colonias, este Estado racista no deja de practicar la limpieza étnica para seguir aumentando su territorio. Viola todas las Resoluciones de la ONU desde hace sesenta años, sabiéndose protegido por Europa y los Estados Unidos, quienes necesitan un gendarme en Oriente Medio para controlar el petróleo. Israel se queja de las posibles armas nucleares en sus vecinos, pero él mismo tiene doscientas cabezas nucleares, instaladas de manera absolutamente ilegal.

Israel se define como “la única democracia en Oriente Medio” (¡como si un régimen de apartheid pudiera ser democrático!). Pero los aliados de Israel en Oriente Medio (Arabia Saudita, Kuwait, Egipto...) son dictaduras abominables. Además, cuando los Palestinos de Gaza “votan mal”, Israel los castiga con bloqueos y agresiones sin fin.

Los que critican algunos movimientos palestinos actuales, olvidan decir que anteriormente, Israel hizo todo para destruir los movimientos palestinos de izquierda o nacionalistas. Y que se negó sistemáticamente a negociar con Arafat pretendiendo todo lo contrario.

Todo esto puede ser comprobado por diversos estudios de historiadores (en particular, israelíes), declaraciones de todos los grandes dirigentes sionistas y testimonios de judíos progresistas actuales.

Los colonialistas se quejan de tiros de cohetes y atentados. Ciertamente, todos los métodos de lucha no son convenientes. Pero puesto que los opresores, sobre armados, han privado a los oprimidos de todo medio de acción legal, sería muy amable que les dijeran la manera más conveniente de resistirles.

No habrá solución en Oriente Medio sin establecer una verdadera democracia, para todos. Y en consecuencia conceder todos sus derechos a los palestinos.

Ciertamente, los israelíes sufren también (por otra parte, sufren también de la pobreza y discriminaciones racistas impuestas por los dirigentes israelíes). Internet nos permite abrir con cada uno, aquí y allá, un debate sobre las verdaderas causas del problema. Denunciando los mediamentiras y las deformaciones de la Historia.

¡No hay paz sin Justicia!

www.michelcollon.info

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El amor venéreo en los tiempos de la sífilis

PROSTITUCIÓN: EXPLOTACIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO, NEGOCIOS TURBIOS Y CONTROL SOCIAL (PRIMERA PARTE)

De tanto en tanto se menea en los medios el tema de la prostitución. Ciertamente que lo que preocupa a probos funcionarios, a honestos policías y a ciertas agrupaciones vecinales no es el ejercicio en sí mismo sino su oferta en la vía pública. En otras palabras, no les interesa que haya “trata de blancas” y explotación sexual de mujeres y niñas, lo que horroriza a estos nobles ciudadanos es que la prostitución esté a la vista, por lo tanto entienden que se la puede ejercer pero en ámbitos ocultos. Sin embargo, la ley de Profilaxis de Enfermedades Venéreas, sancionada en 1936, prohíbe la existencia de prostíbulos, mas no la de la prostitución. Es que desde que fue reglamentada por primera vez, en el siglo XIX, ha resultado un negocio sumamente lucrativo para explotadores, funcionarios y policías (que a veces son la misma cosa). Se presenta a continuación la primera de dos notas sobre el tema. Se trata de un recorrido por la normativa sobre la prostitución que demuestra cómo la explotación sexual funciona como una metáfora de las relaciones sociales de dominación de clase y de género que, con ligeras variantes, se han perpetuado en la historia.

Por Marcelo R. Pereyra

LEGISLACIÓN 1875-1936

La prostitución desembarcó en estas playas de la mano de los conquistadores, pero recién en 1875 se dictó en la ciudad de Buenos Aires la primera normativa integral sobre la cuestión. El Reglamento sobre la Prostitución del 5 de enero de ese año estaba inspirado en las disposiciones de control sanitario de las prostitutas que Napoleón Bonaparte había dictado en Francia, en 1805, para prevenir la salud sexual de sus soldados. El espíritu del Reglamento, coincidente con el imaginario social que entendía a la prostitución como un mal necesario imposible de eliminar, era permitir la actividad pero controlarla. Para las autoridades de la ciudad era un problema de salud pública asociado a las enfermedades venéreas y a la higiene ambiental. En el caso de las primeras, debe señalarse que Buenos Aires tuvo durante mucho tiempo una de las tasas de morbilidad sifilítica más altas del mundo; en el segundo aspecto cabe recordar que la tuberculosis y la viruela hacían estragos entre la población, pero sobre todo había pánico por la posibilidad de una nueva epidemia de fiebre amarilla, que en el verano de 1871 había provocado 14.000 muertes, por lo que se consideraba necesario legislar sobre las condiciones higiénicas de los numerosos locales destinados a prostíbulos. Es que la actividad prostibularia se había expandido hasta tal punto que tenía por sede, además de los tradicionales inquilinatos, casa de familia, oficinas, bares, salas de baile, entre otras localizaciones sui generis. Se entienden entonces las preocupaciones higienistas de las autoridades de Buenos Aires, una ciudad que, rápida y caóticamente, estaba abandonando su status de gran aldea para convertirse en una de las metrópolis más grandes de la época.

En su primer artículo el Reglamento especificaba que una casa de prostitución era aquella donde vivían prostitutas. En el 9º establecía que podían ejercer esta actividad las mujeres mayores de 18 años (para el Código Civil la mayoría de edad era a los 22), quienes debían someterse a revisiones médicas y llevar siempre consigo su libreta sanitaria. Cada prostíbulo debía tener un libro donde se registraban los datos filiatorios de las pupilas y la madama, y donde los médicos consignaban su estado de salud. En el artículo 10° se disponía que las prostitutas debían sujetarse a la inspección y reconocimiento médico cuando fuesen requeridas para ello y llevar siempre consigo su retrato en una tarjeta fotográfica, en la cual tenían que estar anotados la calle y el número de la casa de prostitución a la que estuvieren adscriptas, su nombre y el número de orden que les correspondía en el registro de inscripción. Por otra parte, se autorizaba la concentración de prostíbulos en lo que hoy es el microcentro porteño para facilitar la supervisión sanitaria y policial, pero se prohibía su instalación a menos de dos cuadras de “templos, teatros y casa de educación”.

A pesar de que la prostitución era rechazada por muchos, se la toleraba en la zona céntrica de la ciudad en tanto que no fuera “escandalosa”, es decir mientras no fuera notoriamente visible. Otra era la situación en los arrabales, en las plazas de carretas o en la Boca, donde imperaba la prostitución clandestina. Si los jóvenes burgueses concurrían a los lenocinios céntricos autorizados para iniciarse sexualmente primero, y después para divertirse con mujeres deshonestas, los hombres de las clases populares no gozaban del relativo beneficio de los controles médicos y de la vigilancia moral de la policía.

El Reglamento prohibía el rufianismo, sin embargo cada prostíbulo tenía algún rufián como protector-explotador. Más tarde, la progresión geométrica de la prostitución terminó con el rufianismo solitario y repotenció las organizaciones de trata y explotación de mujeres. El censo de 1887 reveló que había cerca de 6.000 prostíbulos y entre 20.000 y 30.000 prostitutas en Buenos Aires. Con un proceso migratorio en su apogeo, el 75% de las prostitutas eran extranjeras –mayormente europeas- y el 25% argentinas. La ciudad estaba sobresaturada de hombres solos, en su mayoría europeos empobrecidos por la primera gran crisis del capitalismo. La mayor proporción de prostitutas extranjeras se explica porque a las europeas solteras de los países más pobres también las afectaba la miseria. Muchas fueron traídas por organizaciones bajo engaño y obligadas a prostituirse, pero muchas más sabían a lo que venían. En cuanto a las argentinas, llegaban a la prostitución después de comprobar que si trabajaban en alguna industria o taller ganaban la mitad de lo que ganaban los hombres por la misma tarea. Las mujeres que conseguían trabajo en las fábricas rara vez terminaban en un burdel, por lo cual la prostitución aparecía como una alternativa al desempleo.

Hacia 1888 se abrió una segunda instancia en la prostitución porteña. Si la primera se había caracterizado por una disposición “voluntaria” por parte de las mujeres que ingresaban al oficio, bajo la tutela y protección de rufianes orlados de cierto romanticismo, la segunda se caracterizaría por una prostitución “violenta o compulsiva”, a partir del momento en que fue posible vender mujeres en calidad de prostitutas-esclavas. La demanda de sexo se había sofisticado y reclamaba “mercadería de primera calidad”. Los tratantes dejaron de reclutar mujeres en los prostíbulos de Marsella, y otras ciudades portuarias, y tuvieron que enviar a Europa a sus madamas de confianza para que convencieran a jovencitas de clase media de viajar a Buenos Aires con la promesa de trabajos dignos y bien remunerados. Estas jóvenes ingresaban al país con la documentación en regla y teniendo como destino domicilios donde ejercerían profesiones legítimas. Pero la realidad era que terminaban sobre el escenario de un cabaret ofrecidas por los rufianes al mejor postor.

Frente a esta situación las autoridades municipales emitieron la ordenanza del 12 de marzo de 1895; en ella se disponía que se debía declarar la fecha de ingreso al país de toda mujer sindicada como prostituta, cuál iba a ser su destino y quién y por qué medios la había traído. Si la mujer había sido traída con engaños se la alentaba a denunciar a sus victimarios. Si declaraba su intención de ejercer la prostitución, se le aclaraba que podía renunciar a ese propósito. El articulado de la norma prohibía toda forma de compulsión, violencia y castigos corporales. Pero en la práctica esta nueva forma de esclavitud estaba en aumento; lo peor era que ahora la explotación no tenía ningún tipo de límite, ni de días u horas de trabajo, ni de cantidad de clientes por noche. Abaratada así la “mano de obra”, el negocio prostibulario progresó como nunca y permitió que se reunieran grandes fortunas, con las cuales se abrían nuevos prostíbulos, se compraban más mujeres, se pagaban mayores coimas y se reclutaban más matones para cuidar los “negocios”. A todo esto la legislación municipal no sólo era contradictoria, sino que no se hacía cumplir.

En 1912 el diputado socialista Alfredo Palacios presentó un proyecto que abarcaba el delito de trata y la corrupción de menores. Al tratarse el proyecto en la comisión respectiva se le agregó una enmienda según la cual se penaba con cárcel a los que hubiesen obligado a una mujer a ejercer la prostitución: era la primera vez que se disponía la persecución penal para este tipo de situaciones. La ley fue sancionada, pero no terminó con la prostitución sencillamente porque no era su objetivo. Un diputado, curiosamente de origen católico, defendió la supervivencia de la prostitución basándose en la vieja idea del “mal necesario”. Padres de la Iglesia Católica, como Santo Tomás o San Agustín, se habían pronunciado en este mismo sentido. El primero había comparado a la prostitución con una cloaca cuya obturación podría contaminar todo el palacio, e incluso podía fomentar la homosexualidad; el segundo pensaba que la eliminación de los burdeles podía dar lugar a la diseminación de una lujuria descontrolada.

Tampoco la Primera Guerra Mundial afectó el desarrollo del negocio prostibulario; por el contrario, muchos y muchas inmigrantes europeos llegaron a Buenos Aires huyendo del horror y la devastación del enfrentamiento armado. Así las cosas, las autoridades municipales seguían emitiendo todo tipo de normativas dirigidas especialmente a controlar la creciente prostitución clandestina De vez en cuando se clausuraban prostíbulos clandestinos, o autorizados que no cumplieran con las normas de higiene. Con todo, la cantidad de estos últimos iba en disminución, mientras que aumentaba la de los primeros porque sus propietarios querían ahorrarse los altos impuestos que gravaban la actividad (la prostitución autorizada dejaba grandes ingresos en el erario municipal). Para intentar combatir al rufianismo, una ordenanza de 1925 prohibió los burdeles de muchas mujeres y facilitó la prostitución individual, incluso la clandestina.

La organización de rufianes judíos Zwi Migdal -que venía operando desde 1906 bajo la fachada de una sociedad de socorros mutuos con personería jurídica otorgada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires-, tenía cerca de 200 prostíbulos en Buenos Aires, con unas 2.200 prostitutas. En una lujosa mansión de la avenida Córdoba, los rufianes habían montado una falsa sinagoga donde un falso rabino los casaba con judías traídas bajo engaño. Una de ellas realizó en 1930 una denuncia por explotación contra la Zwi Migdal. La justicia intervino y los diarios publicitaron ampliamente el caso. Los rufianes fueron procesados por secuestro, estupro, mancebía, violación y adulterios reiterados. Las autoridades municipales corrieron a reflotar una ordenanza de 1925 por la que se prohibía la prostitución, pero que nunca se había hecho efectiva. Finalmente, cuatro años después del “escándalo” de la Zwi Migdal, la Ordenanza 5.953 dispuso la clausura de los prostíbulos en Buenos Aires.

Una parte de las prostitutas pasó a trabajar en los prostíbulos ubicados en los alrededores de la ciudad. La otra parte quedó libre para ofrecerse en sus calles, por lo que pasó a quedar en manos de la policía. En 1932 el gobierno de Uriburu había legitimado los Edictos Policiales mediante el decreto 32.265. Con ellos la Policía Federal podía arrestar a cualquier individuo casi por cualquier cosa; en la práctica no era un mecanismo para sancionar faltas, sino un sistema de control social en la medida en que la policía podía detener arbitrariamente un gran número de personas sin supervisión judicial. En suma, los Edictos resultaron útiles para “limpiar” las calles de sospechosos de estar, según la arbitraria suposición de la agencia policial, en un estado predelictual. Esto es: las personas eran detenidas más por su aspecto y condición que por la infracción que supuestamente estaban cometiendo. De esta manera la Federal tomó el control del espacio público, determinando a su exclusivo criterio quién podía y quién no podía usufructuarlo, lo cual derivó en abusos de poder y corrupción. Durante mucho tiempo las prostitutas fueron las principales víctimas de este sistema, pero no porque se les impidiera desarrollar su actividad sino porque para ejercerla sin ser molestadas debían “arreglar” con la seccional policial de la zona.

Otra de las consecuencias de la prohibición de la prostitución reglamentada fue el recrudecimiento de la sífilis. En 1936 se sancionó la ley nacional de Profilaxis de Enfermedades Venéreas (12.231). El artículo 13 disponía la obligatoriedad del análisis prenupcial; el 15 prohibía la existencia de locales destinados a la prostitución. De todas formas, la prostitución individual e “independiente” siguió existiendo, puesto que no había sido taxativamente prohibida por esta ley.

(Fin de la primera parte)

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1 de noviembre de 2001

Nuevo gerente se busca

SITUACIÓN POLÍTICA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES EN LA ARGENTINA

Las recientes elecciones, donde el principal ganador fue el candidato “Bronca”, terminaron de deslegitimar a un gobierno que, como tantos otros, engañó a sus otrora votantes De la Rúa puede perder, en cualquier momento, su sillón de gerente. Si el pueblo, con mucha razón, ya no les cree a los políticos, y si la crisis es más que terminal, ¿cómo se saldrá de semejante atolladero?

Por Marcelo R. Pereyra


Tal como se preveía, los resultados del pasado 14 de octubre explicitaron que la bronca, la apatía y el desencanto se adueñaron, casi por completo, del electorado argentino. El fracaso de la Alianza UCR-FREPASO como herramienta política del cambio es más que evidente, lo mismo que la tremenda pérdida de votos que sufrió el justicialismo. Es asimismo destacable el pobre resultado que sacó el ARI, en relación a las grandes expectativas que se habían creado en torno a la figura de su líder, Elisa Carrió.

El pueblo argentino ha terminado de advertir que Fernando De la Rúa es un gerente más de un modelo neoliberal que parece eternizarse. Usando hábilmente la bandera de la transparencia, la Alianza había logrado el favor de un pueblo que estaba cansado de diez años de corrupción menemista. A poco de andar, el gobierno de De la Rúa demostró, con los sobornos en el Senado y con el meganegociado del megacanje, que es tan corrupto como cualquiera. Y además demostró que no vino a resolver problemas, sino a empeorarlos. El Presidente ha dado pruebas suficientes de no ser un inútil o un dormido, sino todo lo contrario: en muy poco tiempo, cumpliendo acabadamente su rol gerencial, ha llevado a la Argentina a la peor de sus crisis, al tiempo que ha favorecido, con creces, a todos los especuladores financieros de adentro y de afuera.

La instancia política que se ha abierto, con miras a las elecciones presidenciales de 2003, es tan grave como interesante: ¿Podrá De la Rúa terminar con su mandato? ¿Si no fuera así, quién está en condiciones de reemplazarlo? Es más, ¿quién querría reemplazarlo? ¿Consolidará Elisa Carrió su liderazgo? ¿Crecerá más la izquierda? Y lo que es más importante: ¿hasta cuándo soportará el pueblo mansamente esta situación de hambre, desocupación, angustia y desesperanza?

Falta envido y truco

Más que un juego, una costumbre

Luego de un nuevo octubre eleccionario, donde la desesperanza y el escepticismo parecen haber sido los candidatos mejor posicionados, una mirada introspectiva hacia las costumbres argentinas puede darnos los por qué de semejante resultado. Más allá de ideologías políticas o de medidas económicas, la raíz de la problemática nacional podemos encontrarla en aspectos culturales y educacionales con los que nos hemos formado como sociedad.

por Javier Cacio


“Qué ves? Qué ves cuando me ves? Cuando la mentira es la verdad...”, versa alguna estrofa comprometida del rock nacional, y tal vez sirva como puntapié para poder interpretar la realidad de nuestra sociedad.

Evidentemente las elecciones legislativas del pasado 14 de octubre constituyen una excelente medida para indagar sobre la correspondencia que necesariamente debe existir entre lo que se dice y lo que se hace. Esto es, dentro del ámbito político, entre los discursos de los candidatos, donde lo que abundan son réplicas para con los gobernantes de turno y promesas de todo lo que se llevará a cabo, y lo que finalmente se concreta en realidad.

Sería muy osado, y tal vez demasiado atrevido afirmar que estos discursos electoralistas están constituidos en su totalidad por MENTIRAS. Pero bien, para no salir del cauce del respeto, podemos reemplazar “totalidad” por “mayoría.” Lo que resulta bastante complicado es encontrar algún concepto para suplantar la palabra “MENTIRAS...”

En definitiva, sin entrar en la especificidad de los números, las últimas elecciones han dejado al descubierto una clara protesta por parte de la población a través del mediatizado “voto bronca” respecto de las mentiras con que los candidatos políticos se abren camino en pos de ejercer su vocación de brindar servicio a la gente y de luchar por y para los más necesitados...

Más allá de la ironía, la inestabilidad emocional con que los argentinos transitamos este nuevo milenio, impacta a la hora de ejercer nuestro derecho civil, y más de una pregunta resonga de nuestras gargantas: ¿Es que no existe ningún candidato capaz de asumir una campaña de manera sincera y realista con proyectos concretos? ¿ O es que en política lo que menos importa es la puesta en práctica de lo que se promete en las plataformas? ¿Acaso no es una verdad a las claras que los funcionarios gubernamentales argentinos cuentan con privilegios económicos totalmente disparatados con relación a la realidad que atraviesa el país, reflejada en la calidad de vida de la población? ¿Acaso no es verdad que las remuneraciones políticas, sus jubilaciones, sus gastos reservados, sus facultades para nombrar a una conglomeración de asistentes, ayudantes, secretarios, etcétera, constituyen una inmoralidad en una realidad donde se recortan los salarios de los empleados públicos como argumento para palear el déficit fiscal, dentro de un plan económico que ha quedado sin brújula? . Tal vez no sea que la brújula esté perdida, sino que contrariamente, sólo indica hacia un sólo lado: el “norte...”

Claro está, esta idea de las MENTIRAS, tan ancestral desde la época en que Adán engañaba a Eva, no es exclusivo de un grupo de personas con aptitudes a funcionarios públicos en campaña electoral, y mucho menos de nuestro bendito país. Pero, después de todo: ¿Para qué tenemos esta democracia que tanto nos costó?, diría algún personaje de edad mayor, de sexo femenino, con nombre de una flor... Bueno, pues estamos bajo un sistema democrático no sólo para expresar nuestras ideas libremente y sin ningún tipo de censuras. También tenemos derecho a elegir a quienes se postulan como los más aptos, capaces y comprometidos para representarnos y responder a nuestras necesidades y demandas de ciudadanos.

Lamentablemente la sensación reinante es que nuestro derecho poco y nada importa, quedando sólo la obligación de un voto estéril. Pero obviamente hoy no es 28 de diciembre y la inocencia no está muy cotizada. Nadie pretende escuchar de un candidato: “Vótenme a mí porque soy simpático, por más que el país esté cada vez peor y no tenga arreglo”, pero no por eso debemos soportar puñados de mentiras en donde se embanderan ilusiones, tales como la creación de miles de puestos de trabajos, más presupuesto para los sectores de salud y educación, mayor asistencialismo a los más necesitados, más beneficios a los jubilados, cuando luego en la realidad todas estas cuestiones, no sólo se dejan de lado, sino que a la hora de simplificar gastos, los sectores sociales son los más castigados, sufriendo recortes permanentes.

Darse cuenta de todo esto no es para nada dificultoso, pero inevitablemente el tiempo transcurre y la precariedad aumenta en todos los niveles. La desazón de las generaciones de individuos, tanto las mayores como las más jóvenes es alarmante. Tan alarmante que lo que se está generando simbólicamente es una gran deuda interna para con todos los ciudadanos de parte de los funcionarios, y de seguir así se llegará a un punto en que, quizá la otra deuda, la externa, sea superada por la deuda interna, lo que traería aparejado toda una sensación de desesperanza y descreimiento, mezclados de una extrema impunidad. El gran riesgo que hay detrás de esta puesta en escena es que pueda tambalear esa democracia que anteriormente se citaba en boca de Doña Rosa...

Ahora bien, el quiebre en todo lo señalado hasta aquí radica en un reconocimiento de ciertas conductas “improcedentes”, como es el hecho de enarbolar una idiosincrasia de vida a partir de mentiras, de transgresiones permanentes de las normas establecidas, de un cada vez mayor desinterés hacia el otro, y de una falta de ética, fundamentalmente de quienes les ha sido delegado el mandato de gobernar, pero que de ninguna manera les merece absoluta exclusividad. Es decir, y aquí hemos llegado a la punta del ovillo, los argentinos como nación, como sociedad, y primordialmente como pueblo, a través de los años, hemos acuñado y llevado como una marca registrada esa "viveza criolla" que supimos acrecentar para distinguirnos de otros pueblos. Lamentablemente cargamos con una fama que poco nos ha favorecido.

La mentira, la transgresión de normas, el desinterés hacia el otro, la pérdida del respeto, el abuso de las libertades, forman parte de una cultura que, como sucede en las películas, en manos de “el mal”, puede ocasionar daños como los que vemos día a día en nuestro andar cotidiano, en un país cada vez más estancado y paralizado. Claro, citando en esta oportunidad a un famoso conductor de televisión: “como todo tiene que ver con todo”, sin una política que invierta dinero en educación, estas cuestiones básicas y necesarias nunca van a poder ser aprendidas y consolidadas para manejarnos en todos los órdenes de la vida.

No es pretensión afirmar que absolutamente todos los políticos son mentirosos y corruptos, sino que es en el ámbito de la política donde se capitalizan las conductas de las personas que sí poseen estas características, que traen consigo como producto de una formación personal y que bien podrían ser canalizadas en otras profesiones. ¿O acaso no existe la mentira, el engaño y la corrupción en ámbitos empresariales privados, en los clubes de fútbol, en los medios de comunicación, donde a la hora de sacar provecho de un golpe de efecto, vale la publicación de cualquier noticia, sea verdad o no? ¿O acaso los argentinos no festejamos con una sonrisa socarrona cuando algún jugador del seleccionado nacional de fútbol hace un gol con la mano? ¿O acaso cuando se forma una larga fila a la entrada de algún recital de música, no buscamos siempre la manera de evitar la demora y tratamos por todos los medios de adelantarnos, sin respetar a quien se encuentra primero? ¿O es que en determinados lugares donde se prohibe fumar, no se observa a quienes encienden sus cigarrillos sin importarles esto...? La lista podría ser inagotable y abrumadora, pero son ejemplos de acciones sencillas y cotidianas que experimentamos y que simplemente marcan una manera de ser “muy argentina” como consecuencia de lo anteriormente apuntado: una falla en la educación e instrucción.

Es de esperar que de aquí a algunos años se pueda revertir la precariedad asistencial de todos los sectores sociales, principalmente de la educación, que a muchas generaciones nos toca vivir. A pesar de las crisis dirigenciales, de la falta de consenso político, los ciudadanos comunes, en definitiva, quienes conformamos la población de este país, no podemos dejar de bregar y exigir a quienes nos gobiernan, ya sea a través de protestas o manifestaciones, la aplicación de políticas que impulsen y reviertan esta compleja situación coyuntural. Hay un viejo dicho que promulga: “ la esperanza es lo último que se pierde”, y este es el espíritu con que se ha escrito la presente. Más allá de la interpretación ácida y crítica de la realidad, el deseo sigue latente. Como en una partida de truco, cuando las cartas no son buenas, en este caso, antes que mentir y seguir jugando, preferible barajar y dar de nuevo...

Ni bushistas, ni ladenistas, pacifistas

LA GUERRA EEUU-AFGANISTAN Y LAS FALSAS OPCIONES

¿Quién dijo que inexorablemente hay que alinearse con el terrorista George Bush o con el terrorista Osama bin Laden? Antes que nada hay que alinearse con la paz. La guerra sólo trae horror para los que la sufren directamente y dinero para los que venden armas, tanto en uno como en el otro bando.

Por Marcelo R. Pereyra


Bush nos advierte: “O están con nosotros, o están con el terrorismo”. Bin Laden nos amenaza: ”Esta es una guerra de infieles contra creyentes”. Pues bien, habemos algunos que no queremos estar con ellos ni con el terrorismo, y que no necesariamente somos infieles o creyentes. Habemos algunos que rechazamos las falsas opciones dicotómicas y excluyentes, porque nuestra verdadera opción es, siempre, la paz.

Además, habemos quienes, coincidiendo con el pensador estadounidense Noam Chomsky, calificamos al gobierno de Washington de terrorista mundial número uno. Por que es como el grandote prepotente del barrio que siempre nos pegaba sin motivo, que nos tiraba lejos la pelota porque sí. Claro que el símil no es del todo correcto por que este grandote cada vez que le pega a alguno es por un único motivo: hacer dinero y más dinero.

Y habemos algunos que no estamos con Bin Laden porque desconfiamos de quien ya trabajó para la CIA, de quien instrumenta políticamente una religión pacifista como el Islam. Por que nos preguntamos qué ha hecho por un pueblo como el afgano, que tiene un ingreso anual per cápita de 220 dólares, y una tasa de mortalidad del 22%.

Habemos algunos que creemos que en el fondo esta no es una guerra por la libertad ni por el Islam. Que ni al multimillonario petrolero tejano Bush le importan sus 7.000 muertos, ni al multimillonario petrolero saudí Bin Laden el atraso y la miseria que hay en Afganistán, por que en realidad ambos se están peleando por otra cosa: por el petróleo, es decir por el dinero. Esto es lo que siempre ha estado en el trasfondo de los eternos conflictos en Medio Oriente y en Asia Central. Todo lo demás es estrategia política hipócrita y mentirosa de ambos bandos.

La paz exige que Estados Unidos se retire de las zonas en conflicto y que auspicie acuerdos justos entre los países enfrentados. Israel, por supuesto, tiene derecho a un territorio seguro, como también lo tiene Palestina, lo cual debería ser garantizado por unas Naciones Unidas independientes de los manejos de Washington. El fanatismo musulmán, por su parte, debería entender que el terrorismo es el camino hacia el fracaso, tal como lo atestiguan la escasa adhesión a su causa que ha logrado la ETA, y el reciente abandono de la lucha armada por parte del IRA.

Sí, es cierto: habemos algunos que somos soñadores, pero, como dijo Jhon Lennon, no somos los únicos.

Señal de ajuste

EL PODER DE LOS MEDIOS MASIVOS DE DIFUSIÓN

Lo peligroso de la ”realidad” que se construye en los medios masivos de difusión es que la distribuyen al resto de la población como el manual de la vida diaria sobre lo que pasa en el mundo, sobre lo que está bien y sobre lo que está mal que suceda.

por Hernán L. Giardini


El desarrollo del sistema capitalista es también, en gran medida, el desarrollo de la tecnología y del progreso técnico. El avance tecnológico y la adquisición de nuevas técnicas produce una aceleración del proceso de producción de los bienes materiales, y con ello del excedente adquirido de la explotación a partir del trabajo no pago.

La tecnología también ha llevado a que las comunicaciones sean cada vez más eficaces y de cada vez mayor alcance. Alcance por supuesto desigual, porque quienes no poseen los medios de producción mediáticos (permítaseme el término) viven la “realidad” en condiciones diferentes de quienes los poseen. Puesto que hoy lo que sucede, sucede en tanto que sucede en los medios, es que la
”realidad” se construye en los medios que la distribuyen al resto de la población como el manual de la vida diaria sobre lo que pasa en el mundo, sobre lo que está bien y sobre lo que está mal que suceda.

Y el público no sólo recibe de buen agrado toda lo que les llega de los medios, sino que se agolpa como corderos de un rebaño sediento de información a todos los que puede y en casi todo momento: desayuna mirando televisión o leyendo el diario, escucha la radio mientras va a trabajar e incluso en el trabajo, usa la internet, llega a su casa saluda a su familia y prende el televisor para dormirse en su sillón especialmente acomodado para ver televisión. La familia está desestructurada, el televisor está en el living, en el comedor, en la pieza, en el bar, se ve televisión individual o grupalmente. La vida de cada vez más personas gira a través de los medios y su influencia en sus conductas es cada vez mayor.

Pero he aquí el peligro: los medios masivos de difusión esconden su ideología presentándose a la sociedad bajo la bandera de la objetividad que la misma sociedad no sólo les compra sino les impone. Así, cualquier medio que no se quita la careta de objetividad y se presenta como opinión subjetiva de lo que sucede pierde credibilidad; cuando, sin dudas debería ganarla porque permitiría a los sujetos interpelar al medio, desconfiar del mensaje y sacar sus propias conclusiones y no las del medio “objetivo” que, como la ideología que lleva inevitablemente impregnada, presenta a sus propias ideas como las ideas de toda la sociedad.


Algunas características de los medios masivos de difusión:

· El elevado costo que implica la realización o construcción de un medio de difusión atenta contra la competencia, limitando aquellos que no poseen importantes sumas de dinero a participar en el sistema de medios.

· La propiedad de los medios de difusión privados ha pasado a manos de grandes empresas instaladas en el mercado que restringen el pensamiento crítico. Las grandes corporaciones vieron el poder que los medios ejercen sobre la sociedad y apuntaron los cañones allí comprando y creando nuevos medios para asegurarse que la industria de la conciencia no sólo no atente contra sus intereses sino que los favorezca.

· La concentración monopólica de los medios atenta contra los medios pequeños que tienden a no ser escuchados, a ser absorbidos, y en última (o primera) instancia, a desaparecer. Los pequeños medios de difusión pelean por la audiencia con los grandes medios en una gran desigualdad de condiciones; su alcance mínimo hace que su influencia también sea mínima.

· Los medios de difusión tienden a representar en demasía los intereses ideológicos y los intereses de los ricos porque éstos disponen de más poder como consumidores que los pobres y pueden gastar mucho más dinero que éstos en los servicios adicionales que ofrecen.

· La publicidad constituye la mayor fuente de financiación para los medios de difusión de masas. Esto genera presiones para evitar el enojo de los anunciantes, a sus productos y a sus programas políticos.

· Los conflictos de intereses existentes entre los trabajadores y los jefes quedan sepultados al centrarse en el mundo del consumo que los iguala a la categoría de consumidores.

· La estética de los medios promueve una visión de mundo centrada en el individuo y tienden a enmarcar las soluciones a los problemas siempre desde una moral individual, antes que en términos de acciones colectivas.

· Las elites tradicionales tienden a disponer de un acceso privilegiado a las instituciones (y con ello al poder) del Estado, y utilizan este hecho para controlar o ejercer su influencia sobre los medios.

· Las noticias que recibimos están establecidas por los medios que utilizan los periodistas a la hora de reunir las noticias, por las fuentes que utilizan y por las exigencias de las instituciones en las que trabajan.

· El argumento de que los medios de difusión son instituciones autónomas, controladas sólo por el público es una falacia porque en realidad los medios son controlados por empresas corporativas de mercado que les permiten, al mismo tiempo, controlar al público. Los medios de difusión operan en nombre de la estructura de poder de la sociedad intentando dominar a al audiencia.

· Los medios de difusión funcionan como organismos de mistificación, torciendo la realidad y creando una falsa conciencia de las relaciones sociales que fomentan el consenso para el orden social; porque favorecen el punto de vista de ese orden como algo “natural e inevitable”.

· El conflicto de las clases sociales se oculta a menudo a través de un proceso significativo de segmentación, de reproducción y unión de entidades sociales alrededor del imaginario de “unidad”. Los medios fomentan la desunión de los grupos subordinados al hacer parecer las protestas como algo injustificable y amenazador que trae consecuencias negativas para el resto de la sociedad: “esto le hace mal al país”.

· Los medios de difusión no sólo nos ayudan a conocer el mundo y a saber más de lo que sucede, sino que también nos ayudan a darle un significado estructurando nuestra comprensión: el sistema dominante de ideas y representaciones transmitido por los medios de difusión nos brinda las significaciones a través de las cuales las personas vivimos una relación imaginaria con respecto a las verdaderas condiciones de nuestra existencia.

“No cabe duda de que San Martín fue un agente inglés”

ENTREVISTA CON JUAN BAUTISTA SEJEAN

El autor de San Martín y la tercera invasión inglesa repasa los motivos que llevaron al padre de la patria a independizarnos de España. Contracultural lo entrevistó para conocer y discutir las repercusiones de su libro.

por Hernán L. Giardini


Pocos recuerdan que Juan Bautista Sejean en 1986 suscitó fuertes debates cuando introdujo el divorcio vincular en la Argentina a través de una demanda judicial que la Corte Suprema de Justicia de la Nación acogió favorablemente. Ahora, en San Martín y la tercera invasión inglesa, sorprende al abordar otra cuestión conflictiva: ¿fue San Martín el jefe de una tercera invasión inglesa, oculta, maquillada?.

El autor, aunque siendo abogado y no historiador, contradice todo lo que se ha escrito sobre el prócer acerca de los motivos que llevaron al ¿padre de la patria? a incursionar en la guerra contra los españoles en América, poniendo en evidencia la política desplegada por Gran Bretaña desde fines del siglo XVIII para obtener la dominación económica de América del Sur.

Sejean intenta demostrar que después de las frustradas invasiones de 1806 y 1807 los ingleses cambiaron su estrategia de conquista, poniendo en cabeza de San Martín la responsabilidad de llevar adelante los planes que no pudieron concretar antes.


¿Está de moda escribir sobre San Martín?

Mi libro es de Julio de 1997 y curiosamente desde esa fecha aparecieron seis nuevos libros con seis nuevas causas por las cuales supuestamente San Martín vino a la Argentina. Realmente ya no saben cómo argumentar por qué vino acá; evidentemente no pudo hacerse patriota de repente si a los cinco años tuvo que abandonar el país. Lo más lógico es que fue enviado por los ingleses, y es indudable que vino con ellos. No cabe duda de que fue un agente inglés.

¿Cree que los historiadores no se dieron cuenta de esto?

No, yo creo que sí se dan cuenta, lo que pasa es que creo que mi postura es muy incómoda. Imaginemos que a partir de ahora, aunque ni yo estoy dispuesto a eso, habría que cambiar nombres de calles y escuelas, quitar monumentos...sería un proceso muy largo.

¿Cree que el hecho de no ser historiador influyó para que su libro haya tenido poca repercusión en los medios?

Y... un poco sí. Lamentablemente a veces es importante quién dice las cosas para que le presten atención.

A mi lo que me da bronca es que todos se creen dueños de la verdad. La historia oficial parece un dogma inamovible.

¿Eso no le parece peligroso?

A mi lo que me fastidia profundamente es que nos tomen por estúpidos; porque para tomar decisiones correctas uno tiene que conocer la historia de su país. Si uno cree en la novelita de la historia oficial evidentemente las decisiones que vamos a tomar con respecto a Estados Unidos, Inglaterra, o los factores de poder del mundo van estar equivocadas.

¿Por qué?

La política internacional de los ingleses siempre fue muy clara: dónde no podían conquistar por la vía militar directa, dividían las aguas para provecho propio. Y acá hicieron lo mismo.

Creer que los ingleses o los norteamericanos nos van a ayudar porque son buenas personas o creer que los ingleses nos ayudaron a liberarnos de los españoles también porque son buenas personas es tan estúpido como pensar que el lobo le está haciendo un favor a la oveja cuando se la come.

¿Y entonces?

Lo importante es la integración con los países vecinos, pero una integración no sólo económica, como planteaba Bolívar: la unidad latinoamericana. Si tenemos la misma religión, hablamos la misma lengua, comemos lo mismo...

Bolívar era un tipo brillante, era un visionario; lo que pasa es que nadaba contra la corriente. Pero San Martín vino con una misión, él era un gran militar que lo mandaron acá, cumplió el contrato y se fue.

Una apuesta por el cambio

RED GLOBAL DEL TRUEQUE

Ya son un millón las personas que participan activamente en los 1200 clubes o nodos de un sistema que crece a pasos agigantados y que mueve unos 1000 millones de pesos al año: el trueque.

por Hernán L. Giardini


Todo comenzó en 1995, cuando el psicólogo Carlos De Sanzo, el químico Horacio Covas y el bibliotecario Rubén Ravela buscaron darle una salida a la crisis creando un club de trueque. La primera reunión se llevó a cabo en el garage de la casa de De Sanzo, en Bernal, con 23 invitados.

La iniciativa se fue perfeccionando y en 1997 se realizó la Primera Jornada del Trueque Multirrecíproco, donde mas de mil personas participaron del encuentro en el Centro Cultural General San Martín. Desde ese momento hasta ahora el trueque tiene un constante crecimiento: hoy se estima que se abren unos 200 clubes por mes.

La Red Global del Trueque crece día a día y ya son 250 mil los “prosumidores” (productores y consumidores) que intercambian mercaderías o servicios en los 1200 clubes o nodos de toda la Argentina.

“En parte, el crecimiento del trueque se debe a la situación socio – económica. Pero fundamentalmente por la incapacidad del modelo de darles a todos la posibilidad de producir y consumir”, opina De Sanzo, uno de los fundadores.

Si se suman los familiares de los “prosumidores”, son alrededor de un millón las personas que intervienen en el sistema, que mueve unos 1000 millones de pesos al año.

El sistema es bastante fácil: una persona se acerca al club y ofrece su producto o servicio, por el que recibirá una cantidad de “creditos” (la moneda del trueque) que le servirán para cambiarlos por otro producto o servicio de la red. El lema de la red es primero producir para después consumir.

Para empezar hay que tener un servicio o mercancía para ofrecer (está permitido todo, menos droga y prostitución). Luego hay que inscribirse en el club más cercano y asistir a ocho reuniones informativas obligatorias en las que se enseñan las leyes del trueque y se reciben 50 créditos para empezar a usar el sistema.

Cada “prosumidor” fija el valor se su producto o servicio (teniendo en cuenta que un crédito es igual a un peso), aunque si éste es demasiado alto los coordinadores pueden llamarle la atención.

Según estadísticas propias de la red, el 62 % de lo que se cambia son alimentos elaborados; el 16 % es indumentaria; el 11 % artesanías y el 10 % servicios profesionales (dentistas, fleteros, maestros, psicólogos, etc). El 1% restante corresponde a operaciones inmobiliarias y a construcción de viviendas.


Dónde están

CAPITAL DEDERAL

- Nodo Obelisco: Pringles 947. Tel. 4815-6874.

- Nodo Constitución: Santiago del Estero 1024. Tel. 4813-3066.


GRAN BUENOS AIRES

- SUR: Nodo La Bernalesa (Quilmes): Rodolfo López y Calchaquí. Tel. 4252-1256.

- NORTE: Nodo Carapachay: Cajaraville 3725. Tel. 4763-7298.

- OESTE: Nodo San Justo: Mercado Social de La Matanza. Tel. 4757-5791.