1 de enero de 2009

Siete panorámicas de interpretación de la realidad peruana

VIAJE AL PERÚ PROFUNDO

Como bien dijo Mariátegui en sus ensayos, que no han perdido actualidad: “Todos los testimonios históricos coinciden en que el pueblo incaico vivía con bienestar material”. Los conquistadores europeos “destruyeron” aquel equilibrio espiritual-material. La oligarquía criolla siguió con la misma tónica. El Perú es actualmente una neo-colonia “abierta de piernas” (Javier Lajo), que no ha perdido su esencia virreinal (aunque ahora de Yanquilandia), como dicen sus actuales amautas incas más críticos y lúcidos. Y por eso los terrucos, las guerrillas, seguidores de Mariátegui, o de Tupac Amaru, han vuelto y están volviendo con fuerza en estos días contraatacando a policías y militares, las fuerzas del orden corrupto y explotador actual.

Por Xuan Pablo Gonzalez (desde Perú)

1) El monumento a Manko Khapak en Lima, apunta con un dedo al Norte. Un dedo acusador, diríamos, de robos, saqueos, explotaciones, contaminaciones, genocidios y miserias, que llevan cinco siglos.

Sí, Manko Khapak, el mítico e histórico primer Inca, padre espiritual del Perú, acusa, desde una plaza céntrica de Lima, de la miseria reinante hoy en ese país, al Norte, al primer mundo, a Europa y Yanquilandia.

Como parte del mismo monumento encontramos una figura femenina, que aparentemente representa a Mama Okllo -compañera del Inca- madre espiritual del Perú, a la cual le han arrancado una mano.

2) Como bien dijo Mariátegui en sus ensayos, que no han perdido actualidad: “Todos los testimonios históricos coinciden en que el pueblo incaico vivía con bienestar material”.

Los conquistadores europeos “destruyeron” aquel equilibrio espiritual-material. La oligarquía criolla siguió con la misma tónica: “La conquista engendra totalmente… la economía colonial”, y “la Independencia determinada y dominada por ese proceso”, la mantiene.

El proceso de la economía colonial “no ha terminado todavía”, y además “el coloniaje injertó elementos de economía esclavista” (Mariátegui) que tampoco han terminado.

3) El Perú es actualmente una neo-colonia “abierta de piernas” (Javier Lajo), que no ha perdido su esencia virreinal (aunque ahora de Yanquilandia), como dicen sus actuales amautas incas más críticos y lúcidos.

El presidente traidor Alan García, perteneciente al “criollaje colonialista” (Lajo) y aliado de los grandes ladrones “empresaurios”, dijo de Bush que era “un aliado verdadero y amigo del pueblo peruano”.

En el mes de diciembre la implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) en Perú, dicen está en “los momentos finales”.

La visión panorámica general que uno tiene de una buena parte del Perú desde sus rutas, especialmente del sur, donde prevalecen los pueblos indígenas andinos, es la de una gran villa miseria. El país se sabe hundido en una gran crisis, como dicen las voces del pueblo y las tapas de los diarios. Pero el gobierno dice desde su propaganda “El Perú avanza”.

Y el pueblo contesta, a coro, que eso “es mentira”.

4) En la terminal de buses de “la conservadora, la somnolienta, la frívola, la colonial” Lima, una abuela campesina de los Andes de Ayacucho, me dice que “no hay trabajo… no hay para comer”. Cuando le pregunto quién vendrá después de García, ella dice: “otro ladrón que nos va a matar de hambre”.

La abuela india de Ayacucho me dice que el gobierno peruano arregló con los norteamericanos por la coca, por la cocaína.

Claro, los gringos no quieren perderse ese gran negocio mafioso que es el narcotráfico, que tanto los favorece económica y políticamente. En Bolivia el narconegocio está en peligro, y no quieren perderse ni Colombia ni Perú, para el gran vicio drogón yanqui, que es la cocaína, además de ser la excusa perfecta para sus intervenciones militares en nuestro continente.

“La traición al pueblo peruano no tiene cuando acabar” concluye el amauta de la comunidad Puquina, Javier Lajo.

5) “El pueblo incaico era un pueblo de campesinos”, decía Mariátegui, y “todas las revueltas del indio -que han sido básicamente campesinas- han sido ahogadas en sangre”: por eso es que “la feudalidad subsiste hoy”.

Y por eso los terrucos, las guerrillas, seguidores de Mariátegui, o de Tupac Amaru, han vuelto y están volviendo con fuerza en estos días contraatacando a policías y militares, las fuerzas del orden corrupto y explotador actual; especialmente los terrucos de Sendero Luminoso han estado bien activos en los últimos meses, aunque por sus grandes errores del pasado, no tienen siempre el apoyo de las comunidades indias y campesinas.

6) “El Perú es un organismo enfermo: donde se aplica el dedo brota la pus”, dijo hace más de un siglo Manuel González Prada, en una sentencia local que tampoco ha perdido actualidad.

“Propiedad Privada. No pasar. Orden de disparar” puede leerse en los carteles peruanos, que separan a los barrios privados de los barrios pobres.

7) “La organización incaica fue una organización comunista”, dijo Mariátegui, “un comunismo agrario”, basado en el ayllu, la comunidad. Por eso cuando el gobierno actual dice “No al paro comunista”, lo que en realidad está diciendo es “No al Incario, no al ayllu, no a la comunidad, no al indio”.

En el Perú (como en general en toda la Amerindia), no hay medias tintas: como dijo Federico More, entre otros “o se es colonial o se es incaico”. En la Indoamérica, de influencias latinas, o se está con el indio o se está bajo el manto del coloniaje. No hay medias tintas.

Por eso, si el colonialismo europeo asentó las bases religiosas de un “Estado semifeudal y católico”, y si el neocoloniaje, de raíz protestante del “capitalismo anglosajón: británico o norteamericano”, siguió con sus misiones e iglesias evangelistas, como hasta ahora en el siglo XXI, toda esa religiosidad invasora es opresora y claramente enemiga de la evolucionada espiritualidad animista o panteísta del indio, que tanto tiene para enseñar todavía, en estos tiempos (pos)modernos tecnológicos y contaminantes, que atentan contra la vida en la Madre Naturaleza.

La religiosidad semifeudal y católica reforzada por el neocoloniaje evangelista protestante, está a favor del “individualismo puritano” (Mariátegui), a favor del individualismo materialista, “cuyo sentido” está dado por “la santidad de la propiedad, la moralidad del éxito”: y en contra de la comunidad, del bien común, de la cosmovisión en armonía con la Naturaleza, de la verdadera hermandad con los otros, del amor a la vida con respeto a sus diferentes formas.

En las palabras amauticas de Javier Lajo, nos encontramos con la “supervivencia de la comunidad humana” (representada y preservada sabiamente por los pueblos indígenas originarios) “frente al imperio del individualismo egocéntrico”, del mundo occidental, representado por el neocolonialismo genocida capitalista.

Fuentes:

- Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, José Carlos Mariátegui.

- Génesis de la cultura andina, Carlos Milla Villena.

- Qhapaq Ñan, y otros escritos de Javier Lajo.

- Voces del pueblo campesino y pescador, voces de la selva, la sierra y la costa tawantinsuyanas.

Xuan Pablo Gonzalez, diciembre 2008-enero 2009

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¿Se puede defender a Israel?

INVASIÓN DEL EJÉRCITO DE ISRAEL A LA FRANJA DE GAZA


Israel es un Estado colonialista que expulsó a los palestinos de sus tierras en 1948. Hoy rechaza que regresen, vulnerando así el respeto a un legítimo derecho. Con sus colonias, este Estado racista no deja de practicar la limpieza étnica para seguir aumentando su territorio. Israel se queja de las posibles armas nucleares en sus vecinos, pero él mismo tiene doscientas cabezas nucleares, instaladas de manera absolutamente ilegal. No habrá solución en Oriente Medio sin establecer una verdadera democracia, para todos. Y en consecuencia conceder todos sus derechos a los palestinos.

Por Michel Collon

Un reducido número quiere defender a Israel alegando tal o cual comportamiento palestino. Aquí tienen, en pocas palabras, una respuesta.

Pienso que es necesario volver al punto de partida: Israel es un Estado colonialista que expulsó a los palestinos de sus tierras en 1948. Hoy rechaza que regresen, vulnerando así el respeto a un legítimo derecho.

Con sus colonias, este Estado racista no deja de practicar la limpieza étnica para seguir aumentando su territorio. Viola todas las Resoluciones de la ONU desde hace sesenta años, sabiéndose protegido por Europa y los Estados Unidos, quienes necesitan un gendarme en Oriente Medio para controlar el petróleo. Israel se queja de las posibles armas nucleares en sus vecinos, pero él mismo tiene doscientas cabezas nucleares, instaladas de manera absolutamente ilegal.

Israel se define como “la única democracia en Oriente Medio” (¡como si un régimen de apartheid pudiera ser democrático!). Pero los aliados de Israel en Oriente Medio (Arabia Saudita, Kuwait, Egipto...) son dictaduras abominables. Además, cuando los Palestinos de Gaza “votan mal”, Israel los castiga con bloqueos y agresiones sin fin.

Los que critican algunos movimientos palestinos actuales, olvidan decir que anteriormente, Israel hizo todo para destruir los movimientos palestinos de izquierda o nacionalistas. Y que se negó sistemáticamente a negociar con Arafat pretendiendo todo lo contrario.

Todo esto puede ser comprobado por diversos estudios de historiadores (en particular, israelíes), declaraciones de todos los grandes dirigentes sionistas y testimonios de judíos progresistas actuales.

Los colonialistas se quejan de tiros de cohetes y atentados. Ciertamente, todos los métodos de lucha no son convenientes. Pero puesto que los opresores, sobre armados, han privado a los oprimidos de todo medio de acción legal, sería muy amable que les dijeran la manera más conveniente de resistirles.

No habrá solución en Oriente Medio sin establecer una verdadera democracia, para todos. Y en consecuencia conceder todos sus derechos a los palestinos.

Ciertamente, los israelíes sufren también (por otra parte, sufren también de la pobreza y discriminaciones racistas impuestas por los dirigentes israelíes). Internet nos permite abrir con cada uno, aquí y allá, un debate sobre las verdaderas causas del problema. Denunciando los mediamentiras y las deformaciones de la Historia.

¡No hay paz sin Justicia!

www.michelcollon.info

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El amor venéreo en los tiempos de la sífilis

PROSTITUCIÓN: EXPLOTACIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO, NEGOCIOS TURBIOS Y CONTROL SOCIAL (PRIMERA PARTE)

De tanto en tanto se menea en los medios el tema de la prostitución. Ciertamente que lo que preocupa a probos funcionarios, a honestos policías y a ciertas agrupaciones vecinales no es el ejercicio en sí mismo sino su oferta en la vía pública. En otras palabras, no les interesa que haya “trata de blancas” y explotación sexual de mujeres y niñas, lo que horroriza a estos nobles ciudadanos es que la prostitución esté a la vista, por lo tanto entienden que se la puede ejercer pero en ámbitos ocultos. Sin embargo, la ley de Profilaxis de Enfermedades Venéreas, sancionada en 1936, prohíbe la existencia de prostíbulos, mas no la de la prostitución. Es que desde que fue reglamentada por primera vez, en el siglo XIX, ha resultado un negocio sumamente lucrativo para explotadores, funcionarios y policías (que a veces son la misma cosa). Se presenta a continuación la primera de dos notas sobre el tema. Se trata de un recorrido por la normativa sobre la prostitución que demuestra cómo la explotación sexual funciona como una metáfora de las relaciones sociales de dominación de clase y de género que, con ligeras variantes, se han perpetuado en la historia.

Por Marcelo R. Pereyra

LEGISLACIÓN 1875-1936

La prostitución desembarcó en estas playas de la mano de los conquistadores, pero recién en 1875 se dictó en la ciudad de Buenos Aires la primera normativa integral sobre la cuestión. El Reglamento sobre la Prostitución del 5 de enero de ese año estaba inspirado en las disposiciones de control sanitario de las prostitutas que Napoleón Bonaparte había dictado en Francia, en 1805, para prevenir la salud sexual de sus soldados. El espíritu del Reglamento, coincidente con el imaginario social que entendía a la prostitución como un mal necesario imposible de eliminar, era permitir la actividad pero controlarla. Para las autoridades de la ciudad era un problema de salud pública asociado a las enfermedades venéreas y a la higiene ambiental. En el caso de las primeras, debe señalarse que Buenos Aires tuvo durante mucho tiempo una de las tasas de morbilidad sifilítica más altas del mundo; en el segundo aspecto cabe recordar que la tuberculosis y la viruela hacían estragos entre la población, pero sobre todo había pánico por la posibilidad de una nueva epidemia de fiebre amarilla, que en el verano de 1871 había provocado 14.000 muertes, por lo que se consideraba necesario legislar sobre las condiciones higiénicas de los numerosos locales destinados a prostíbulos. Es que la actividad prostibularia se había expandido hasta tal punto que tenía por sede, además de los tradicionales inquilinatos, casa de familia, oficinas, bares, salas de baile, entre otras localizaciones sui generis. Se entienden entonces las preocupaciones higienistas de las autoridades de Buenos Aires, una ciudad que, rápida y caóticamente, estaba abandonando su status de gran aldea para convertirse en una de las metrópolis más grandes de la época.

En su primer artículo el Reglamento especificaba que una casa de prostitución era aquella donde vivían prostitutas. En el 9º establecía que podían ejercer esta actividad las mujeres mayores de 18 años (para el Código Civil la mayoría de edad era a los 22), quienes debían someterse a revisiones médicas y llevar siempre consigo su libreta sanitaria. Cada prostíbulo debía tener un libro donde se registraban los datos filiatorios de las pupilas y la madama, y donde los médicos consignaban su estado de salud. En el artículo 10° se disponía que las prostitutas debían sujetarse a la inspección y reconocimiento médico cuando fuesen requeridas para ello y llevar siempre consigo su retrato en una tarjeta fotográfica, en la cual tenían que estar anotados la calle y el número de la casa de prostitución a la que estuvieren adscriptas, su nombre y el número de orden que les correspondía en el registro de inscripción. Por otra parte, se autorizaba la concentración de prostíbulos en lo que hoy es el microcentro porteño para facilitar la supervisión sanitaria y policial, pero se prohibía su instalación a menos de dos cuadras de “templos, teatros y casa de educación”.

A pesar de que la prostitución era rechazada por muchos, se la toleraba en la zona céntrica de la ciudad en tanto que no fuera “escandalosa”, es decir mientras no fuera notoriamente visible. Otra era la situación en los arrabales, en las plazas de carretas o en la Boca, donde imperaba la prostitución clandestina. Si los jóvenes burgueses concurrían a los lenocinios céntricos autorizados para iniciarse sexualmente primero, y después para divertirse con mujeres deshonestas, los hombres de las clases populares no gozaban del relativo beneficio de los controles médicos y de la vigilancia moral de la policía.

El Reglamento prohibía el rufianismo, sin embargo cada prostíbulo tenía algún rufián como protector-explotador. Más tarde, la progresión geométrica de la prostitución terminó con el rufianismo solitario y repotenció las organizaciones de trata y explotación de mujeres. El censo de 1887 reveló que había cerca de 6.000 prostíbulos y entre 20.000 y 30.000 prostitutas en Buenos Aires. Con un proceso migratorio en su apogeo, el 75% de las prostitutas eran extranjeras –mayormente europeas- y el 25% argentinas. La ciudad estaba sobresaturada de hombres solos, en su mayoría europeos empobrecidos por la primera gran crisis del capitalismo. La mayor proporción de prostitutas extranjeras se explica porque a las europeas solteras de los países más pobres también las afectaba la miseria. Muchas fueron traídas por organizaciones bajo engaño y obligadas a prostituirse, pero muchas más sabían a lo que venían. En cuanto a las argentinas, llegaban a la prostitución después de comprobar que si trabajaban en alguna industria o taller ganaban la mitad de lo que ganaban los hombres por la misma tarea. Las mujeres que conseguían trabajo en las fábricas rara vez terminaban en un burdel, por lo cual la prostitución aparecía como una alternativa al desempleo.

Hacia 1888 se abrió una segunda instancia en la prostitución porteña. Si la primera se había caracterizado por una disposición “voluntaria” por parte de las mujeres que ingresaban al oficio, bajo la tutela y protección de rufianes orlados de cierto romanticismo, la segunda se caracterizaría por una prostitución “violenta o compulsiva”, a partir del momento en que fue posible vender mujeres en calidad de prostitutas-esclavas. La demanda de sexo se había sofisticado y reclamaba “mercadería de primera calidad”. Los tratantes dejaron de reclutar mujeres en los prostíbulos de Marsella, y otras ciudades portuarias, y tuvieron que enviar a Europa a sus madamas de confianza para que convencieran a jovencitas de clase media de viajar a Buenos Aires con la promesa de trabajos dignos y bien remunerados. Estas jóvenes ingresaban al país con la documentación en regla y teniendo como destino domicilios donde ejercerían profesiones legítimas. Pero la realidad era que terminaban sobre el escenario de un cabaret ofrecidas por los rufianes al mejor postor.

Frente a esta situación las autoridades municipales emitieron la ordenanza del 12 de marzo de 1895; en ella se disponía que se debía declarar la fecha de ingreso al país de toda mujer sindicada como prostituta, cuál iba a ser su destino y quién y por qué medios la había traído. Si la mujer había sido traída con engaños se la alentaba a denunciar a sus victimarios. Si declaraba su intención de ejercer la prostitución, se le aclaraba que podía renunciar a ese propósito. El articulado de la norma prohibía toda forma de compulsión, violencia y castigos corporales. Pero en la práctica esta nueva forma de esclavitud estaba en aumento; lo peor era que ahora la explotación no tenía ningún tipo de límite, ni de días u horas de trabajo, ni de cantidad de clientes por noche. Abaratada así la “mano de obra”, el negocio prostibulario progresó como nunca y permitió que se reunieran grandes fortunas, con las cuales se abrían nuevos prostíbulos, se compraban más mujeres, se pagaban mayores coimas y se reclutaban más matones para cuidar los “negocios”. A todo esto la legislación municipal no sólo era contradictoria, sino que no se hacía cumplir.

En 1912 el diputado socialista Alfredo Palacios presentó un proyecto que abarcaba el delito de trata y la corrupción de menores. Al tratarse el proyecto en la comisión respectiva se le agregó una enmienda según la cual se penaba con cárcel a los que hubiesen obligado a una mujer a ejercer la prostitución: era la primera vez que se disponía la persecución penal para este tipo de situaciones. La ley fue sancionada, pero no terminó con la prostitución sencillamente porque no era su objetivo. Un diputado, curiosamente de origen católico, defendió la supervivencia de la prostitución basándose en la vieja idea del “mal necesario”. Padres de la Iglesia Católica, como Santo Tomás o San Agustín, se habían pronunciado en este mismo sentido. El primero había comparado a la prostitución con una cloaca cuya obturación podría contaminar todo el palacio, e incluso podía fomentar la homosexualidad; el segundo pensaba que la eliminación de los burdeles podía dar lugar a la diseminación de una lujuria descontrolada.

Tampoco la Primera Guerra Mundial afectó el desarrollo del negocio prostibulario; por el contrario, muchos y muchas inmigrantes europeos llegaron a Buenos Aires huyendo del horror y la devastación del enfrentamiento armado. Así las cosas, las autoridades municipales seguían emitiendo todo tipo de normativas dirigidas especialmente a controlar la creciente prostitución clandestina De vez en cuando se clausuraban prostíbulos clandestinos, o autorizados que no cumplieran con las normas de higiene. Con todo, la cantidad de estos últimos iba en disminución, mientras que aumentaba la de los primeros porque sus propietarios querían ahorrarse los altos impuestos que gravaban la actividad (la prostitución autorizada dejaba grandes ingresos en el erario municipal). Para intentar combatir al rufianismo, una ordenanza de 1925 prohibió los burdeles de muchas mujeres y facilitó la prostitución individual, incluso la clandestina.

La organización de rufianes judíos Zwi Migdal -que venía operando desde 1906 bajo la fachada de una sociedad de socorros mutuos con personería jurídica otorgada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires-, tenía cerca de 200 prostíbulos en Buenos Aires, con unas 2.200 prostitutas. En una lujosa mansión de la avenida Córdoba, los rufianes habían montado una falsa sinagoga donde un falso rabino los casaba con judías traídas bajo engaño. Una de ellas realizó en 1930 una denuncia por explotación contra la Zwi Migdal. La justicia intervino y los diarios publicitaron ampliamente el caso. Los rufianes fueron procesados por secuestro, estupro, mancebía, violación y adulterios reiterados. Las autoridades municipales corrieron a reflotar una ordenanza de 1925 por la que se prohibía la prostitución, pero que nunca se había hecho efectiva. Finalmente, cuatro años después del “escándalo” de la Zwi Migdal, la Ordenanza 5.953 dispuso la clausura de los prostíbulos en Buenos Aires.

Una parte de las prostitutas pasó a trabajar en los prostíbulos ubicados en los alrededores de la ciudad. La otra parte quedó libre para ofrecerse en sus calles, por lo que pasó a quedar en manos de la policía. En 1932 el gobierno de Uriburu había legitimado los Edictos Policiales mediante el decreto 32.265. Con ellos la Policía Federal podía arrestar a cualquier individuo casi por cualquier cosa; en la práctica no era un mecanismo para sancionar faltas, sino un sistema de control social en la medida en que la policía podía detener arbitrariamente un gran número de personas sin supervisión judicial. En suma, los Edictos resultaron útiles para “limpiar” las calles de sospechosos de estar, según la arbitraria suposición de la agencia policial, en un estado predelictual. Esto es: las personas eran detenidas más por su aspecto y condición que por la infracción que supuestamente estaban cometiendo. De esta manera la Federal tomó el control del espacio público, determinando a su exclusivo criterio quién podía y quién no podía usufructuarlo, lo cual derivó en abusos de poder y corrupción. Durante mucho tiempo las prostitutas fueron las principales víctimas de este sistema, pero no porque se les impidiera desarrollar su actividad sino porque para ejercerla sin ser molestadas debían “arreglar” con la seccional policial de la zona.

Otra de las consecuencias de la prohibición de la prostitución reglamentada fue el recrudecimiento de la sífilis. En 1936 se sancionó la ley nacional de Profilaxis de Enfermedades Venéreas (12.231). El artículo 13 disponía la obligatoriedad del análisis prenupcial; el 15 prohibía la existencia de locales destinados a la prostitución. De todas formas, la prostitución individual e “independiente” siguió existiendo, puesto que no había sido taxativamente prohibida por esta ley.

(Fin de la primera parte)

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1 de noviembre de 2001

Nuevo gerente se busca

SITUACIÓN POLÍTICA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES EN LA ARGENTINA

Las recientes elecciones, donde el principal ganador fue el candidato “Bronca”, terminaron de deslegitimar a un gobierno que, como tantos otros, engañó a sus otrora votantes De la Rúa puede perder, en cualquier momento, su sillón de gerente. Si el pueblo, con mucha razón, ya no les cree a los políticos, y si la crisis es más que terminal, ¿cómo se saldrá de semejante atolladero?

Por Marcelo R. Pereyra


Tal como se preveía, los resultados del pasado 14 de octubre explicitaron que la bronca, la apatía y el desencanto se adueñaron, casi por completo, del electorado argentino. El fracaso de la Alianza UCR-FREPASO como herramienta política del cambio es más que evidente, lo mismo que la tremenda pérdida de votos que sufrió el justicialismo. Es asimismo destacable el pobre resultado que sacó el ARI, en relación a las grandes expectativas que se habían creado en torno a la figura de su líder, Elisa Carrió.

El pueblo argentino ha terminado de advertir que Fernando De la Rúa es un gerente más de un modelo neoliberal que parece eternizarse. Usando hábilmente la bandera de la transparencia, la Alianza había logrado el favor de un pueblo que estaba cansado de diez años de corrupción menemista. A poco de andar, el gobierno de De la Rúa demostró, con los sobornos en el Senado y con el meganegociado del megacanje, que es tan corrupto como cualquiera. Y además demostró que no vino a resolver problemas, sino a empeorarlos. El Presidente ha dado pruebas suficientes de no ser un inútil o un dormido, sino todo lo contrario: en muy poco tiempo, cumpliendo acabadamente su rol gerencial, ha llevado a la Argentina a la peor de sus crisis, al tiempo que ha favorecido, con creces, a todos los especuladores financieros de adentro y de afuera.

La instancia política que se ha abierto, con miras a las elecciones presidenciales de 2003, es tan grave como interesante: ¿Podrá De la Rúa terminar con su mandato? ¿Si no fuera así, quién está en condiciones de reemplazarlo? Es más, ¿quién querría reemplazarlo? ¿Consolidará Elisa Carrió su liderazgo? ¿Crecerá más la izquierda? Y lo que es más importante: ¿hasta cuándo soportará el pueblo mansamente esta situación de hambre, desocupación, angustia y desesperanza?

Falta envido y truco

Más que un juego, una costumbre

Luego de un nuevo octubre eleccionario, donde la desesperanza y el escepticismo parecen haber sido los candidatos mejor posicionados, una mirada introspectiva hacia las costumbres argentinas puede darnos los por qué de semejante resultado. Más allá de ideologías políticas o de medidas económicas, la raíz de la problemática nacional podemos encontrarla en aspectos culturales y educacionales con los que nos hemos formado como sociedad.

por Javier Cacio


“Qué ves? Qué ves cuando me ves? Cuando la mentira es la verdad...”, versa alguna estrofa comprometida del rock nacional, y tal vez sirva como puntapié para poder interpretar la realidad de nuestra sociedad.

Evidentemente las elecciones legislativas del pasado 14 de octubre constituyen una excelente medida para indagar sobre la correspondencia que necesariamente debe existir entre lo que se dice y lo que se hace. Esto es, dentro del ámbito político, entre los discursos de los candidatos, donde lo que abundan son réplicas para con los gobernantes de turno y promesas de todo lo que se llevará a cabo, y lo que finalmente se concreta en realidad.

Sería muy osado, y tal vez demasiado atrevido afirmar que estos discursos electoralistas están constituidos en su totalidad por MENTIRAS. Pero bien, para no salir del cauce del respeto, podemos reemplazar “totalidad” por “mayoría.” Lo que resulta bastante complicado es encontrar algún concepto para suplantar la palabra “MENTIRAS...”

En definitiva, sin entrar en la especificidad de los números, las últimas elecciones han dejado al descubierto una clara protesta por parte de la población a través del mediatizado “voto bronca” respecto de las mentiras con que los candidatos políticos se abren camino en pos de ejercer su vocación de brindar servicio a la gente y de luchar por y para los más necesitados...

Más allá de la ironía, la inestabilidad emocional con que los argentinos transitamos este nuevo milenio, impacta a la hora de ejercer nuestro derecho civil, y más de una pregunta resonga de nuestras gargantas: ¿Es que no existe ningún candidato capaz de asumir una campaña de manera sincera y realista con proyectos concretos? ¿ O es que en política lo que menos importa es la puesta en práctica de lo que se promete en las plataformas? ¿Acaso no es una verdad a las claras que los funcionarios gubernamentales argentinos cuentan con privilegios económicos totalmente disparatados con relación a la realidad que atraviesa el país, reflejada en la calidad de vida de la población? ¿Acaso no es verdad que las remuneraciones políticas, sus jubilaciones, sus gastos reservados, sus facultades para nombrar a una conglomeración de asistentes, ayudantes, secretarios, etcétera, constituyen una inmoralidad en una realidad donde se recortan los salarios de los empleados públicos como argumento para palear el déficit fiscal, dentro de un plan económico que ha quedado sin brújula? . Tal vez no sea que la brújula esté perdida, sino que contrariamente, sólo indica hacia un sólo lado: el “norte...”

Claro está, esta idea de las MENTIRAS, tan ancestral desde la época en que Adán engañaba a Eva, no es exclusivo de un grupo de personas con aptitudes a funcionarios públicos en campaña electoral, y mucho menos de nuestro bendito país. Pero, después de todo: ¿Para qué tenemos esta democracia que tanto nos costó?, diría algún personaje de edad mayor, de sexo femenino, con nombre de una flor... Bueno, pues estamos bajo un sistema democrático no sólo para expresar nuestras ideas libremente y sin ningún tipo de censuras. También tenemos derecho a elegir a quienes se postulan como los más aptos, capaces y comprometidos para representarnos y responder a nuestras necesidades y demandas de ciudadanos.

Lamentablemente la sensación reinante es que nuestro derecho poco y nada importa, quedando sólo la obligación de un voto estéril. Pero obviamente hoy no es 28 de diciembre y la inocencia no está muy cotizada. Nadie pretende escuchar de un candidato: “Vótenme a mí porque soy simpático, por más que el país esté cada vez peor y no tenga arreglo”, pero no por eso debemos soportar puñados de mentiras en donde se embanderan ilusiones, tales como la creación de miles de puestos de trabajos, más presupuesto para los sectores de salud y educación, mayor asistencialismo a los más necesitados, más beneficios a los jubilados, cuando luego en la realidad todas estas cuestiones, no sólo se dejan de lado, sino que a la hora de simplificar gastos, los sectores sociales son los más castigados, sufriendo recortes permanentes.

Darse cuenta de todo esto no es para nada dificultoso, pero inevitablemente el tiempo transcurre y la precariedad aumenta en todos los niveles. La desazón de las generaciones de individuos, tanto las mayores como las más jóvenes es alarmante. Tan alarmante que lo que se está generando simbólicamente es una gran deuda interna para con todos los ciudadanos de parte de los funcionarios, y de seguir así se llegará a un punto en que, quizá la otra deuda, la externa, sea superada por la deuda interna, lo que traería aparejado toda una sensación de desesperanza y descreimiento, mezclados de una extrema impunidad. El gran riesgo que hay detrás de esta puesta en escena es que pueda tambalear esa democracia que anteriormente se citaba en boca de Doña Rosa...

Ahora bien, el quiebre en todo lo señalado hasta aquí radica en un reconocimiento de ciertas conductas “improcedentes”, como es el hecho de enarbolar una idiosincrasia de vida a partir de mentiras, de transgresiones permanentes de las normas establecidas, de un cada vez mayor desinterés hacia el otro, y de una falta de ética, fundamentalmente de quienes les ha sido delegado el mandato de gobernar, pero que de ninguna manera les merece absoluta exclusividad. Es decir, y aquí hemos llegado a la punta del ovillo, los argentinos como nación, como sociedad, y primordialmente como pueblo, a través de los años, hemos acuñado y llevado como una marca registrada esa "viveza criolla" que supimos acrecentar para distinguirnos de otros pueblos. Lamentablemente cargamos con una fama que poco nos ha favorecido.

La mentira, la transgresión de normas, el desinterés hacia el otro, la pérdida del respeto, el abuso de las libertades, forman parte de una cultura que, como sucede en las películas, en manos de “el mal”, puede ocasionar daños como los que vemos día a día en nuestro andar cotidiano, en un país cada vez más estancado y paralizado. Claro, citando en esta oportunidad a un famoso conductor de televisión: “como todo tiene que ver con todo”, sin una política que invierta dinero en educación, estas cuestiones básicas y necesarias nunca van a poder ser aprendidas y consolidadas para manejarnos en todos los órdenes de la vida.

No es pretensión afirmar que absolutamente todos los políticos son mentirosos y corruptos, sino que es en el ámbito de la política donde se capitalizan las conductas de las personas que sí poseen estas características, que traen consigo como producto de una formación personal y que bien podrían ser canalizadas en otras profesiones. ¿O acaso no existe la mentira, el engaño y la corrupción en ámbitos empresariales privados, en los clubes de fútbol, en los medios de comunicación, donde a la hora de sacar provecho de un golpe de efecto, vale la publicación de cualquier noticia, sea verdad o no? ¿O acaso los argentinos no festejamos con una sonrisa socarrona cuando algún jugador del seleccionado nacional de fútbol hace un gol con la mano? ¿O acaso cuando se forma una larga fila a la entrada de algún recital de música, no buscamos siempre la manera de evitar la demora y tratamos por todos los medios de adelantarnos, sin respetar a quien se encuentra primero? ¿O es que en determinados lugares donde se prohibe fumar, no se observa a quienes encienden sus cigarrillos sin importarles esto...? La lista podría ser inagotable y abrumadora, pero son ejemplos de acciones sencillas y cotidianas que experimentamos y que simplemente marcan una manera de ser “muy argentina” como consecuencia de lo anteriormente apuntado: una falla en la educación e instrucción.

Es de esperar que de aquí a algunos años se pueda revertir la precariedad asistencial de todos los sectores sociales, principalmente de la educación, que a muchas generaciones nos toca vivir. A pesar de las crisis dirigenciales, de la falta de consenso político, los ciudadanos comunes, en definitiva, quienes conformamos la población de este país, no podemos dejar de bregar y exigir a quienes nos gobiernan, ya sea a través de protestas o manifestaciones, la aplicación de políticas que impulsen y reviertan esta compleja situación coyuntural. Hay un viejo dicho que promulga: “ la esperanza es lo último que se pierde”, y este es el espíritu con que se ha escrito la presente. Más allá de la interpretación ácida y crítica de la realidad, el deseo sigue latente. Como en una partida de truco, cuando las cartas no son buenas, en este caso, antes que mentir y seguir jugando, preferible barajar y dar de nuevo...

Ni bushistas, ni ladenistas, pacifistas

LA GUERRA EEUU-AFGANISTAN Y LAS FALSAS OPCIONES

¿Quién dijo que inexorablemente hay que alinearse con el terrorista George Bush o con el terrorista Osama bin Laden? Antes que nada hay que alinearse con la paz. La guerra sólo trae horror para los que la sufren directamente y dinero para los que venden armas, tanto en uno como en el otro bando.

Por Marcelo R. Pereyra


Bush nos advierte: “O están con nosotros, o están con el terrorismo”. Bin Laden nos amenaza: ”Esta es una guerra de infieles contra creyentes”. Pues bien, habemos algunos que no queremos estar con ellos ni con el terrorismo, y que no necesariamente somos infieles o creyentes. Habemos algunos que rechazamos las falsas opciones dicotómicas y excluyentes, porque nuestra verdadera opción es, siempre, la paz.

Además, habemos quienes, coincidiendo con el pensador estadounidense Noam Chomsky, calificamos al gobierno de Washington de terrorista mundial número uno. Por que es como el grandote prepotente del barrio que siempre nos pegaba sin motivo, que nos tiraba lejos la pelota porque sí. Claro que el símil no es del todo correcto por que este grandote cada vez que le pega a alguno es por un único motivo: hacer dinero y más dinero.

Y habemos algunos que no estamos con Bin Laden porque desconfiamos de quien ya trabajó para la CIA, de quien instrumenta políticamente una religión pacifista como el Islam. Por que nos preguntamos qué ha hecho por un pueblo como el afgano, que tiene un ingreso anual per cápita de 220 dólares, y una tasa de mortalidad del 22%.

Habemos algunos que creemos que en el fondo esta no es una guerra por la libertad ni por el Islam. Que ni al multimillonario petrolero tejano Bush le importan sus 7.000 muertos, ni al multimillonario petrolero saudí Bin Laden el atraso y la miseria que hay en Afganistán, por que en realidad ambos se están peleando por otra cosa: por el petróleo, es decir por el dinero. Esto es lo que siempre ha estado en el trasfondo de los eternos conflictos en Medio Oriente y en Asia Central. Todo lo demás es estrategia política hipócrita y mentirosa de ambos bandos.

La paz exige que Estados Unidos se retire de las zonas en conflicto y que auspicie acuerdos justos entre los países enfrentados. Israel, por supuesto, tiene derecho a un territorio seguro, como también lo tiene Palestina, lo cual debería ser garantizado por unas Naciones Unidas independientes de los manejos de Washington. El fanatismo musulmán, por su parte, debería entender que el terrorismo es el camino hacia el fracaso, tal como lo atestiguan la escasa adhesión a su causa que ha logrado la ETA, y el reciente abandono de la lucha armada por parte del IRA.

Sí, es cierto: habemos algunos que somos soñadores, pero, como dijo Jhon Lennon, no somos los únicos.

Señal de ajuste

EL PODER DE LOS MEDIOS MASIVOS DE DIFUSIÓN

Lo peligroso de la ”realidad” que se construye en los medios masivos de difusión es que la distribuyen al resto de la población como el manual de la vida diaria sobre lo que pasa en el mundo, sobre lo que está bien y sobre lo que está mal que suceda.

por Hernán L. Giardini


El desarrollo del sistema capitalista es también, en gran medida, el desarrollo de la tecnología y del progreso técnico. El avance tecnológico y la adquisición de nuevas técnicas produce una aceleración del proceso de producción de los bienes materiales, y con ello del excedente adquirido de la explotación a partir del trabajo no pago.

La tecnología también ha llevado a que las comunicaciones sean cada vez más eficaces y de cada vez mayor alcance. Alcance por supuesto desigual, porque quienes no poseen los medios de producción mediáticos (permítaseme el término) viven la “realidad” en condiciones diferentes de quienes los poseen. Puesto que hoy lo que sucede, sucede en tanto que sucede en los medios, es que la
”realidad” se construye en los medios que la distribuyen al resto de la población como el manual de la vida diaria sobre lo que pasa en el mundo, sobre lo que está bien y sobre lo que está mal que suceda.

Y el público no sólo recibe de buen agrado toda lo que les llega de los medios, sino que se agolpa como corderos de un rebaño sediento de información a todos los que puede y en casi todo momento: desayuna mirando televisión o leyendo el diario, escucha la radio mientras va a trabajar e incluso en el trabajo, usa la internet, llega a su casa saluda a su familia y prende el televisor para dormirse en su sillón especialmente acomodado para ver televisión. La familia está desestructurada, el televisor está en el living, en el comedor, en la pieza, en el bar, se ve televisión individual o grupalmente. La vida de cada vez más personas gira a través de los medios y su influencia en sus conductas es cada vez mayor.

Pero he aquí el peligro: los medios masivos de difusión esconden su ideología presentándose a la sociedad bajo la bandera de la objetividad que la misma sociedad no sólo les compra sino les impone. Así, cualquier medio que no se quita la careta de objetividad y se presenta como opinión subjetiva de lo que sucede pierde credibilidad; cuando, sin dudas debería ganarla porque permitiría a los sujetos interpelar al medio, desconfiar del mensaje y sacar sus propias conclusiones y no las del medio “objetivo” que, como la ideología que lleva inevitablemente impregnada, presenta a sus propias ideas como las ideas de toda la sociedad.


Algunas características de los medios masivos de difusión:

· El elevado costo que implica la realización o construcción de un medio de difusión atenta contra la competencia, limitando aquellos que no poseen importantes sumas de dinero a participar en el sistema de medios.

· La propiedad de los medios de difusión privados ha pasado a manos de grandes empresas instaladas en el mercado que restringen el pensamiento crítico. Las grandes corporaciones vieron el poder que los medios ejercen sobre la sociedad y apuntaron los cañones allí comprando y creando nuevos medios para asegurarse que la industria de la conciencia no sólo no atente contra sus intereses sino que los favorezca.

· La concentración monopólica de los medios atenta contra los medios pequeños que tienden a no ser escuchados, a ser absorbidos, y en última (o primera) instancia, a desaparecer. Los pequeños medios de difusión pelean por la audiencia con los grandes medios en una gran desigualdad de condiciones; su alcance mínimo hace que su influencia también sea mínima.

· Los medios de difusión tienden a representar en demasía los intereses ideológicos y los intereses de los ricos porque éstos disponen de más poder como consumidores que los pobres y pueden gastar mucho más dinero que éstos en los servicios adicionales que ofrecen.

· La publicidad constituye la mayor fuente de financiación para los medios de difusión de masas. Esto genera presiones para evitar el enojo de los anunciantes, a sus productos y a sus programas políticos.

· Los conflictos de intereses existentes entre los trabajadores y los jefes quedan sepultados al centrarse en el mundo del consumo que los iguala a la categoría de consumidores.

· La estética de los medios promueve una visión de mundo centrada en el individuo y tienden a enmarcar las soluciones a los problemas siempre desde una moral individual, antes que en términos de acciones colectivas.

· Las elites tradicionales tienden a disponer de un acceso privilegiado a las instituciones (y con ello al poder) del Estado, y utilizan este hecho para controlar o ejercer su influencia sobre los medios.

· Las noticias que recibimos están establecidas por los medios que utilizan los periodistas a la hora de reunir las noticias, por las fuentes que utilizan y por las exigencias de las instituciones en las que trabajan.

· El argumento de que los medios de difusión son instituciones autónomas, controladas sólo por el público es una falacia porque en realidad los medios son controlados por empresas corporativas de mercado que les permiten, al mismo tiempo, controlar al público. Los medios de difusión operan en nombre de la estructura de poder de la sociedad intentando dominar a al audiencia.

· Los medios de difusión funcionan como organismos de mistificación, torciendo la realidad y creando una falsa conciencia de las relaciones sociales que fomentan el consenso para el orden social; porque favorecen el punto de vista de ese orden como algo “natural e inevitable”.

· El conflicto de las clases sociales se oculta a menudo a través de un proceso significativo de segmentación, de reproducción y unión de entidades sociales alrededor del imaginario de “unidad”. Los medios fomentan la desunión de los grupos subordinados al hacer parecer las protestas como algo injustificable y amenazador que trae consecuencias negativas para el resto de la sociedad: “esto le hace mal al país”.

· Los medios de difusión no sólo nos ayudan a conocer el mundo y a saber más de lo que sucede, sino que también nos ayudan a darle un significado estructurando nuestra comprensión: el sistema dominante de ideas y representaciones transmitido por los medios de difusión nos brinda las significaciones a través de las cuales las personas vivimos una relación imaginaria con respecto a las verdaderas condiciones de nuestra existencia.

“No cabe duda de que San Martín fue un agente inglés”

ENTREVISTA CON JUAN BAUTISTA SEJEAN

El autor de San Martín y la tercera invasión inglesa repasa los motivos que llevaron al padre de la patria a independizarnos de España. Contracultural lo entrevistó para conocer y discutir las repercusiones de su libro.

por Hernán L. Giardini


Pocos recuerdan que Juan Bautista Sejean en 1986 suscitó fuertes debates cuando introdujo el divorcio vincular en la Argentina a través de una demanda judicial que la Corte Suprema de Justicia de la Nación acogió favorablemente. Ahora, en San Martín y la tercera invasión inglesa, sorprende al abordar otra cuestión conflictiva: ¿fue San Martín el jefe de una tercera invasión inglesa, oculta, maquillada?.

El autor, aunque siendo abogado y no historiador, contradice todo lo que se ha escrito sobre el prócer acerca de los motivos que llevaron al ¿padre de la patria? a incursionar en la guerra contra los españoles en América, poniendo en evidencia la política desplegada por Gran Bretaña desde fines del siglo XVIII para obtener la dominación económica de América del Sur.

Sejean intenta demostrar que después de las frustradas invasiones de 1806 y 1807 los ingleses cambiaron su estrategia de conquista, poniendo en cabeza de San Martín la responsabilidad de llevar adelante los planes que no pudieron concretar antes.


¿Está de moda escribir sobre San Martín?

Mi libro es de Julio de 1997 y curiosamente desde esa fecha aparecieron seis nuevos libros con seis nuevas causas por las cuales supuestamente San Martín vino a la Argentina. Realmente ya no saben cómo argumentar por qué vino acá; evidentemente no pudo hacerse patriota de repente si a los cinco años tuvo que abandonar el país. Lo más lógico es que fue enviado por los ingleses, y es indudable que vino con ellos. No cabe duda de que fue un agente inglés.

¿Cree que los historiadores no se dieron cuenta de esto?

No, yo creo que sí se dan cuenta, lo que pasa es que creo que mi postura es muy incómoda. Imaginemos que a partir de ahora, aunque ni yo estoy dispuesto a eso, habría que cambiar nombres de calles y escuelas, quitar monumentos...sería un proceso muy largo.

¿Cree que el hecho de no ser historiador influyó para que su libro haya tenido poca repercusión en los medios?

Y... un poco sí. Lamentablemente a veces es importante quién dice las cosas para que le presten atención.

A mi lo que me da bronca es que todos se creen dueños de la verdad. La historia oficial parece un dogma inamovible.

¿Eso no le parece peligroso?

A mi lo que me fastidia profundamente es que nos tomen por estúpidos; porque para tomar decisiones correctas uno tiene que conocer la historia de su país. Si uno cree en la novelita de la historia oficial evidentemente las decisiones que vamos a tomar con respecto a Estados Unidos, Inglaterra, o los factores de poder del mundo van estar equivocadas.

¿Por qué?

La política internacional de los ingleses siempre fue muy clara: dónde no podían conquistar por la vía militar directa, dividían las aguas para provecho propio. Y acá hicieron lo mismo.

Creer que los ingleses o los norteamericanos nos van a ayudar porque son buenas personas o creer que los ingleses nos ayudaron a liberarnos de los españoles también porque son buenas personas es tan estúpido como pensar que el lobo le está haciendo un favor a la oveja cuando se la come.

¿Y entonces?

Lo importante es la integración con los países vecinos, pero una integración no sólo económica, como planteaba Bolívar: la unidad latinoamericana. Si tenemos la misma religión, hablamos la misma lengua, comemos lo mismo...

Bolívar era un tipo brillante, era un visionario; lo que pasa es que nadaba contra la corriente. Pero San Martín vino con una misión, él era un gran militar que lo mandaron acá, cumplió el contrato y se fue.

Una apuesta por el cambio

RED GLOBAL DEL TRUEQUE

Ya son un millón las personas que participan activamente en los 1200 clubes o nodos de un sistema que crece a pasos agigantados y que mueve unos 1000 millones de pesos al año: el trueque.

por Hernán L. Giardini


Todo comenzó en 1995, cuando el psicólogo Carlos De Sanzo, el químico Horacio Covas y el bibliotecario Rubén Ravela buscaron darle una salida a la crisis creando un club de trueque. La primera reunión se llevó a cabo en el garage de la casa de De Sanzo, en Bernal, con 23 invitados.

La iniciativa se fue perfeccionando y en 1997 se realizó la Primera Jornada del Trueque Multirrecíproco, donde mas de mil personas participaron del encuentro en el Centro Cultural General San Martín. Desde ese momento hasta ahora el trueque tiene un constante crecimiento: hoy se estima que se abren unos 200 clubes por mes.

La Red Global del Trueque crece día a día y ya son 250 mil los “prosumidores” (productores y consumidores) que intercambian mercaderías o servicios en los 1200 clubes o nodos de toda la Argentina.

“En parte, el crecimiento del trueque se debe a la situación socio – económica. Pero fundamentalmente por la incapacidad del modelo de darles a todos la posibilidad de producir y consumir”, opina De Sanzo, uno de los fundadores.

Si se suman los familiares de los “prosumidores”, son alrededor de un millón las personas que intervienen en el sistema, que mueve unos 1000 millones de pesos al año.

El sistema es bastante fácil: una persona se acerca al club y ofrece su producto o servicio, por el que recibirá una cantidad de “creditos” (la moneda del trueque) que le servirán para cambiarlos por otro producto o servicio de la red. El lema de la red es primero producir para después consumir.

Para empezar hay que tener un servicio o mercancía para ofrecer (está permitido todo, menos droga y prostitución). Luego hay que inscribirse en el club más cercano y asistir a ocho reuniones informativas obligatorias en las que se enseñan las leyes del trueque y se reciben 50 créditos para empezar a usar el sistema.

Cada “prosumidor” fija el valor se su producto o servicio (teniendo en cuenta que un crédito es igual a un peso), aunque si éste es demasiado alto los coordinadores pueden llamarle la atención.

Según estadísticas propias de la red, el 62 % de lo que se cambia son alimentos elaborados; el 16 % es indumentaria; el 11 % artesanías y el 10 % servicios profesionales (dentistas, fleteros, maestros, psicólogos, etc). El 1% restante corresponde a operaciones inmobiliarias y a construcción de viviendas.


Dónde están

CAPITAL DEDERAL

- Nodo Obelisco: Pringles 947. Tel. 4815-6874.

- Nodo Constitución: Santiago del Estero 1024. Tel. 4813-3066.


GRAN BUENOS AIRES

- SUR: Nodo La Bernalesa (Quilmes): Rodolfo López y Calchaquí. Tel. 4252-1256.

- NORTE: Nodo Carapachay: Cajaraville 3725. Tel. 4763-7298.

- OESTE: Nodo San Justo: Mercado Social de La Matanza. Tel. 4757-5791.

1 de octubre de 2001

El burro y la zanahoria

DEUDA EXTERNA

¿Cómo se generó la impresionante deuda externa de los países del Sur?, ¿Quiénes son los responsables?, ¿Qué consecuencias trae pagar los intereses?, ¿Cómo salir de la trampa de la deuda?

por Hernán Leonardo Giardini


La historia de la deuda externa de los países del Sur (África y América Latina) está estrechamente ligada a la del petróleo. En 1973 el precio de éste se cuadruplicó y de pronto los jeques árabes se encontraron con grandes cantidades de dinero que depositaron en los bancos del Norte (Norteamérica y Europa) que ahora disponían de mucho capital para ofrecer créditos a los países del Sur y así aumentar sus ganancias.

La oferta de dinero por parte de los bancos del norte duró diez años. Así, los gobiernos del Sur pidieron un crédito tras otro añadiendo deuda a la deuda.

Pero, ¿para qué querían tanto dinero? Por un lado, los menos, para encaminarse hacia el proceso de desarrollo industrial. Por el otro, los más, para obtener ventajas personales, sea financiando la balanza pública permanentemente en déficit por la gestión deshonesta, sea comprando armas, sea robando.

En efecto, buena parta del dinero prestado acabó directamente en los bolsillos de los gobernantes o de los empresarios; o mejor aún, en las cuentas bancarias en el extranjero abiertas en los mismo bancos que concedían los créditos.

Pero el crédito tiene dos caras: una de fiesta en el momento en que se recibe el dinero, y otra de luto, cuando hay que devolverlo. Los gobiernos del Sur empezaron a retrasarse con los pagos y entraron en la trampa mortal de la deuda que se alimenta a sí misma. De hecho cada vez que no se paga la cuota de amortización, el monto total de la deuda aumenta, provocando un posterior aumento de los intereses, en una espiral sin final.

Una vía que pueden invocar los países del Sur para salir de la trampa de la deuda es negarse a pagar (resulta evidente que la deuda es impagable y que tarde o temprano lo tendrán que hacer). Pero esta opción sólo es posible si se alían entre ellos y hacen causa común ante los acreedores. Quien pretendiese hacerlo por su cuenta estaría condenado al aislamiento comercial. Por desgracia los países del Sur no están unidos y se arrodillan ante los acreedores para pedir postergaciones del pago y nuevos créditos para mantenerse a flote: lo que comúnmente se llama “renegociar la deuda”.

Y el Norte está interesado en hacer concesiones porque si quiere seguir recibiendo dinero tiene que mantener con vida al deudor. Pero para asegurarse que recibirá su dinero, exige a los países deudores que firmen una declaración de intenciones, preparada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), con la cual prometen reorganizar su economía en torno al pago de la deuda, recortando el gasto público (salud, educación, justicia), bajando salarios, privatizando empresas, aumentando impuestos indirectos (al consumo: IVA), etc.

Los efectos de estos recortes son desastrosos: reaparecen enfermedades como la malaria, el tifus y el cólera, porque han disminuido o se han suprimido los servicios de salud pública y de medicina preventiva. Sube el analfabetismo porque se han suprimido servicios escolares básicos, aumenta el hambre porque se han suprimido ayudas del gobierno para sostener el precio de los alimentos básicos, y aumentas la represión para sofocar las revueltas populares.

En muchos casos la disminución de salarios y de inversiones y el recorte de gastos públicos no significan sólo empobrecimiento sino muerte. UNICEF afirma que la deuda, con sus políticas de ajuste estructural, provoca cada año la muerte de 500.000 niños.


El caso argentino

A fines de 1975 cada habitante de la Argentina debía al exterior 320 dólares en concepto de deuda externa. En 1976 el mundo vivía en la era de los petrodólares y los bancos internacionales ofrecían créditos cómodos a tasas bajas; las empresas privadas son alentadas a tomar créditos internacionales: comienza el gran endeudamiento del Estado argentino.

A partir de 1980 se produce un desvío en la economía mundial. El crédito se vuelve escaso y caro. Pero nuestro país no parece estar a tiempo de cambiar: sigue aumentando su deuda, apremiado por desequilibrios fiscales y comerciales.

En 1980 se inicia el fenómeno de convertir deuda internacional de empresas privadas en deuda del Estado: esas empresas habían tomado préstamos en el exterior y por imprevisión se encontraron de pronto en situación delicada; entonces el Estado salió al rescate. En cubrir las deudas de estas poderosas empresas privadas se nos fueron más de 7000 millones: Celulosa Argentina (1.500 millones), Cogasco (1.350), Autopistas Urbanas (950), Pérez Companc (910), Acíndar (650), Bridas ( 600), Banco de Italia (550), Alpargatas (470) y Techint (350 millones).

A fines de 1983, cuando los militares se fueron cada habitante pasó a deber US$ 1.500 (en otros términos: la deuda trepó de 8 mil a 45 mil millones.

¿En qué se fue el dinero?:

  1. Compra de armas (y pagar comisiones por la compra). Según estimaciones del Banco Mundial, se emplearon 10.000 millones.
  2. Cubrir deudas de empresas privadas. Esta conversión es inaugurada por el ministro Sigaut y seguida por los sucesivos ministros como Jorge Whebe, así como los directivos del Banco Central, incluyendo a Domingo Felipe Cavallo.

En 1992, el ministro Cavallo renegocia la deuda externa y logra ciertas postergaciones de las fechas de pagos y algunas deducciones de montos. Sin embargo, el endeudamiento sigue aumentando en forma vertiginosa, devorándose de paso lo que se pudo haber obtenido por las privatizaciones de empresas del Estado.

A fin del 2000 cada habitante debía 3.800 dólares en concepto de deuda externa, algo más que los 320 de 1975. Hoy, ¿cuánto deberemos?

“La hiperrecesión es funcional al modelo”

ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA DE LA CTA CLAUDIO LOZANO

La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) lanzó su Frente Nacional contra la Pobreza, una propuesta política y económica para superar el duro momento que atraviesa el país. Lozano explica cuales son los fundamentos de la propuesta, a partir de un de un diagnóstico descarnado de la realidad.

por Marcelo R. Pereyra


¿Cómo evalúa la situación económica actual?

Es evidente que el Gobierno ha aceptado las instrucciones que el banquero Escassany le dio dos meses atrás. Esto implica que se va hacia una privatización completa de los sistemas de salud y previsional, y hacia un desfinanciamiento del sistema de educación pública que va a incluir el arancelamiento universitario. Todo esto acompañado por una impunidad garantizada para el narcolavado y para todos los delincuentes financieros que se cobijan bajo esta convención.

¿Y la ley de Déficit Cero?

Cumplir estrictamente con esta ley llevará a una confiscación salarial del 42% acumulado para todo el último semestre del año. El objetivo de esta política económica es la hiperrecesión, por eso están acertados los que hablan de un genocidio por planificación de la desigualdad, porque en un contexto de recesión bajar la demanda significa aumentar más aún la recesión.

¿Por qué lo hacen?

Porque para el sector que tiene el mayor poder económico y financiero, donde están incluidos los grandes bancos, los dueños de los bonos de la deuda y una parte significativa de las empresas privatizadas, la hiperrecesión tiene sentido porque supone mayor desempleo y caída de salarios tanto públicos como privados. Buscan esto para consumar una suerte de devaluación al revés: en lugar de modificar el dólar, hacen que se caiga el salario con respecto al dólar. La recesión también les sirve por otra razón: la Argentina tiene una gran deuda externa, pero cuando crece la actividad económica también crece la deuda porque aumentan las importaciones y la masa de dinero que se gira al exterior por utilidades, patentes y fuga de capitales. Consecuentemente, dentro de este modelo, la Argentina para crecer necesita más deuda; por lo tanto, al no poder tomar más deuda, porque que la que tenemos ya es enorme, la única manera de mantener este esquema, y a sus privilegios y privilegiados, es que la economía quede estancada. A la larga, esto desembocará en la dolarización y el ingreso al ALCA.

¿Cómo llegamos a semejante situación?

Estamos viviendo la crisis de un orden que comenzó en 1976, que se consolidó durante el menemismo y que este gobierno mantiene. Crisis del orden significa que ya nadie acepta que sea natural ni lógico seguir bancando esta situación. Ellos pueden tener poder para hacer las cosas pero es un poder que no pueden legitimar. La crisis que atraviesa el neoliberalismo es que ya no puede explicar absolutamente nada de lo que hace.

¿Cómo se llegó a esta crisis?

Los neoliberales la explican diciendo que el problema es político, porque la política no sabe detentar autoridad. ¿Autoridad para qué? Para pegarles a los que protestan por la crisis social. Además, dicen, la política es muy cara, por lo tanto, bajo la excusa de reducir su costo, lo que quieren es profundizar una nueva estrategia de ajuste.

¿Cuál es la propuesta de la CTA?

Para nosotros es central frenar el ajuste apoyando los reclamos, salvar la democracia y organizarse para hacer una propuesta diferente. Como lo más importante es el reparto del ingreso nosotros proponemos: un seguro de empleo y formación, para todo jefe o jefa de hogar hoy desocupado de 380 pesos, extender las asignaciones familiares para toda la población menor de 18 años, y extender la cobertura previsional e incrementar el haber jubilatorio.

¿Cómo se financiaría todo esto?

Cobrándole impuestos a quien realmente se le debe cobrar y reasignando el gasto social.

¿Habría así crecimiento?

Por contrario a lo que sostiene el Gobierno, que cree que hay que bajarles los costos a las empresas para que luego haya crecimiento –cosa que quedó demostrado que no sirve para nada-, nosotros afirmamos que el crecimiento se logra poniendo más plata en el bolsillo de la gente, para que haya más demanda que implique mayor producción y así se genere más empleo. Esto se deberá combinar con una adecuada regulación de la operatoria de los capitales más concentrados y de las empresas privatizadas. En definitiva, cuando planteamos nuestra propuesta ponemos en marcha un debate acerca del orden social que queremos construir.

Siembra terror y cosecharás terror

LOS ATENTADOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001

Injustificables e irracionales, los atentados pueden explicarse como resultado del odio que muchos pueblos del mundo han venido acumulando contra los Estados Unidos desde hace mucho tiempo.

por Marcelo R. Pereyra


Uno

En 1953 Irán estaba gobernado por el sha Reza Pahlevi y por el Primer Ministro Mohamed Mossadeq. Mientras que la del sha era una figura decorativa, al estilo de las monarquías europeas, Mossadeq era un líder nacionalista, muy querido por el pueblo, que había sido elegido en elecciones libres. El Primer Ministro cometió un gravísimo pecado: nacionalizó el petróleo iraní que estaba en manos de una empresa inglesa.

También en 1953, asumió como presidente de los Estados Unidos el general Dwight Einsenhower. Una de sus primeras medidas fue la creación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), donde nombró a Allen Dulles como director. La primera operación que montó Dulles fue desestabilizar aMossadeq a pedido del gobierno inglés. La maniobra fue exitosa y la CIA colocó a Pahlevi como único gobernante con la suma del poder público. El sha, un verdadero monigote, fue un fiel aliado de los Estados Unidos, hasta que el pueblo iraní, harto de su monarquía absolutista y desilustrada, lo echó a patadas mediante la revolución que encabezó el ayatolá Khomeini.


Dos

En 1979, cuando el sha ya era historia, el presidente norteamericano James Carter planificó un golpe de estado en Irán para impedir que Khomeini asumiera el gobierno. Entonces, la CIA comenzó a enviar armas al ejército iraní a través de Israel; pero los militares que estaban en el complot fueron descubiertos y ejecutados. Entonces, las armas fueron desviadas hacia Nicaragua para pertrechar el ejército de contras que Estados Unidos había reclutado con la intención de abortar la experiencia revolucionaria sandinista. A esta noble tarea contribuyó, con acciones militares y de inteligencia, el narcogeneral Manuel Noriega, que, a la sazón, gobernaba Panamá gracias a un oportuno golpe de estado apoyado por la CIA, para la que trabajaba Noriega a pesar de que era conocida su actividad de traficante de drogas, en los tiempos en que era dirigida por George Bush, padre del actual presidente norteamericano. En 1983, una investigación del Senado de Estados Unidos determinó que los bancos de Panamá en los principales lavadores de narcodinero de América Latina. Un tiempo después, parece que Noriega se volvió algo independiente y el gobierno norteamericano decidió voltearlo, para lo cual invadió Panamá y puso en el poder a los banqueros narcolavadores.


Tres

Históricamente, los Estados Unidos corrieron a cualquier lugar del mundo donde hubiera una amenaza comunista para sofocarla. Por ejemplo: Corea y Vietnam, y en nuestra América Latina la experiencia democrática del socialismo chileno y la revolución cubana.

En 1973 la CIA creó eficientemente las condiciones necesarias para el golpe que, encabezado por Augusto Pinochet, derrocó, el 11 de septiembre a Salvador Allende. La larga noche de la dictadura pinochetista dejó un tendal de muertos y desaparecidos, pero en el Gran País del Norte suspiraron
aliviados.

Según investigaciones del Senado estadounidense, entre 1960 y 1965 la CIA tramó por lo menos ocho conspiraciones para asesinar a Fidel Castro. Además, la CIA orquestó la fracasada invasión en Bahía de los Cochinos y numerosas acciones terroristas, que incluyeron la voladura de un avión cubano de pasajeros en pleno vuelo, todo con la intención de desestabilizar a la naciente revolución que había logrado sacarse de encima al dictador Fulgencio Batista, un gran amigo de los Estados Unidos.


Cuatro

Al término de la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas dispuso la creación de los estados independientes de Palestina e Israel. Este último país proclamó su Estado en 1948 y al año siguiente comenzaron las guerras entre árabes e judíos en las que los segundos,
siempre apoyados por Estados Unidos, resultaron victoriosos. Con cada victoria Israel fue apoderándose de más territorios, lo que desencadenaba una nueva guerra; hasta que en 1971, la Resolución 242 de la ONU ordenó la retirada de Israel de los territorios ocupados. Estados Unidos siempre se opuso a esta medida, siempre vetó iniciativas similares en el Consejo de Seguridad, y siempre votó a favor de Israel en la Asamblea General. Después de 52 años, y gracias a los Estados Unidos, los palestinos no tienen un territorio libre y propio donde establecer su estado y vivir en paz.


Cinco

En toda la zona del Golfo Pérsico, las empresas norteamericanas controlaron siempre la producción de petróleo. Las inmensamente ricas monarquías de Arabia Saudita y Kuwait gobiernan con brutalidad a sus pueblos sumergidos en la pobreza, mientras invierten sus obscenas ganancias en su amigo, aliado y socio: Estados Unidos. Cuando Saddam Husseim quiso discutir ese liderazgo desencadenaron la Tormenta del Desierto que mató a 120.000 soldados iraquíes.


Ecuación Fatal

Uno + Dos + Tres + Cuatro + Cinco = 11 de Septiembre de 2001.

Calles de cartón

MARGINALIDAD SOCIAL

Dentro de un contexto socioeconómico en donde las carencias aumentan, una fuerte tendencia toma cada vez más fuerza: gran cantidad de personas apenas subsisten de los residuos que encuentran al paso, en la vía pública. El fenómeno de los que juntan latas, diarios, cartones y demás, conforman una simbiosis en zonas caracterizadas por un alto poder adquisitivo.

por Javier Cacio


El nuevo siglo parece no haber traído una nueva vida. O más bien, una nueva “buena” vida. En los tiempos que nos detenta la Argentina de hoy, existen algunos hechos que están incorporados a nuestro andar cotidiano y solemos pasar por alto. Este andar de manera continua tiene como escenario las calles de la ciudad capital, terreno de confrontación permanente, pero no el único. Fundamentalmente la mención apunta hacia una toma fehaciente de conciencia de una realidad que, por el simple hecho de ser transitada desde un sentido común influenciado por tentaciones materiales de segundo orden, pasa sin importancia ante nuestras narices.

Sabido es que la miseria y la hambruna son factores consensuados dentro de los sistemas económicos de mercado, que relegan humana y moralmente cada vez más a grandes proporciones de individuos dentro de una sociedad. Evidentemente el dato apunta más allá del grado de desarrollo de esa gruesa capa de personas que tradicionalmente tuvo a su alcance medios suficientes para su progreso. Se está hablando de una pobreza que lamentablemente golpea y azota a seres humanos carentes de todo tipo de resguardo, y que se ven solitarios y marginados ante las adversidades de un mundo esquivo, donde los únicos caminos son los de la mínima subsistencia. Fundamentalmente son aquellas personas instaladas en las villas miserias, en su mayoría del Gran Buenos Aires, pero también en algunos asentamientos dentro del mismo perímetro metropolitano. Son personas acostumbradas a deambular por las calles nocturnas, cargando no sólo con el peso de lo que encuentran a su andar, sino con el de sus vidas y el de sus destinos. Son personas cuyos rostros muestran los surcos que el sufrimiento y la intemperie les ha ido dibujando con el paso de los años, inclusive en quienes aún no han alcanzado una edad adulta, y que, a pesar de esta rigidez, dejan traslucir una gran expresividad, cargados de gestos desaprensivos y expectantes, vigilantes y huidizos, melancólicos y risueños, desafiantes y acongojados...

Parece aún más terrible toda esta puesta en escena cuando el accionar de los más necesitados es precisamente en donde conviven los menos necesitados, o mejor dicho los más “encorsetados”. Si el calificativo es demasiado rudo, bienvenido sea, puesto que las miradas de las señoras de alta alcurnia se filtran como rayos láser sobre las víctimas, describiendo una antipatía y hasta una gran molestia por ensuciar el paisaje urbano cuando por ejemplo, un grupo de chicos untados en roña, rodea la entrada de sus lujosos edificios, o cuando se agolpan en las hamburgueserías esperando la hora en que se embolsan las sobras de comida...

En definitiva, en nuestra Argentina de hoy, en zonas de una opulencia material de otros mundos, podemos observar cómo se entretejen historias de gente que lucha en una competencia donde la supervivencia es el trofeo máximo. En cualquier esquina, al lado de cualquier árbol, a la hora en que las luces de la gran ciudad se encienden, nuevas historias comienzan a escribirse. Historias que pueden ser las mismas de todos los días, las de siempre, pero donde todas y cada una de ellas hablan por sí solas...

“Con salir unas tres veces por semana, me es suficiente. Además a esta edad, enferma, no puedo hacer más ”, expulsa Isabel con tono cansino pero vivaz, mientras acarrea un changuito repleto en su mayoría por diarios.

A pesar de sus 56 años y de una diabetes que la aqueja, Isabel camina unas tres horas por jornada. Su aspecto no guarda resabios de miseria, pero en su mirada y en su voz pueden intuirse una mezcla de sufrimiento y valentía. Su voz es suave y agradable y no se percibe ningún recelo al hablar. Su paso es lento pero firme y, sin importar las bajas temperaturas ni las lluvias, sus salidas son necesarias.

“Hace unos quince años que me mantengo de esta manera. Antes trabajaba en casas de familia, limpiando y también cuidando chicos...”

El mantenerse de esta manera significa básicamente conseguir lo mínimo indispensable para poder alimentarse a partir de los restos de comida y de poder vender los diarios, revistas, elementos de aluminio y otros que consigue en su andar.

“Lo más fácil de juntar son diarios, revistas y todo lo que tenga cartón. También algunas latas y restos de comida. Lo que para muchos no sirve, a mí me puede venir bien...”

Isabel es viuda y vive sola en un barrio carenciado de Boulogne, al norte del Gran Buenos Aires. Impacta el hecho de ser madre de siete hijos varones, con edades entre los 35 y los 24 años, de los cuales no quiso ahondar en detalles.

“Por cada kilo de papel de diario se paga ocho centavos, y por el kilo de aluminio, unos setenta centavos”, relata Isabel. A partir de este apunte, es visible que su rutina forma parte de una cadena cuyo otro eslabón está formado por quienes compran todos estos elementos que gente como Isabel recauda.

“Allá donde vivo, nos compran las fábricas que hay. De envases, de muebles, de velas. Son unos cuantos los que nos compran”.

Su ruta es casi siempre la misma: empieza a caminar por la avenida Federico Lacroze, desde la estación Colegiales del ferrocarril de la ex línea Mitre hasta que se entromete en un zig-zag por el barrio de Belgrano, sin ir más allá de la avenida Cabildo y su cruce con la calle La Pampa. Claro que este itinerario está supeditado a la cantidad de cosas que vaya juntando...

En la zona cada vez más personas como Isabel “patean” diariamente en busca de su supervivencia. Todas éstas provienen de localidades del noroeste de la provincia de Buenos Aires. San Andrés, Malaver, José León Suárez, en su mayoría. Tal es la cantidad que desde mediados del año 2000, la empresa concesionaria de la ex línea Mitre, en su ramal Retiro-José León Suárez, ha tenido que diagramar un servicio especial que parte de la estación José León Suárez a las 18.40 hs. hacia Retiro y circula sin detenerse en todas las estaciones. La vuelta se produce a las 23.15hs. Lo paradójico de este servicio es que a pesar de sentar su razón de ser en cuestiones de “higiene y seguridad”, no es exclusivo. Es decir, esta formación puede utilizarse por cualquier pasajero que así lo necesite y que no tenga inconvenientes en viajar entre medio de carretas cargadas con cosas recogidas en la calle. Este servicio “diferencial” transita diariamente, a excepción de los sábados y su costo es de 10.50 pesos por quincena, del cual nadie está exento.

Historias como la de Isabel pueden encontrarse a pocos metros una de otra, levantando la cabeza, siempre y cuando no se quiera hacer la “vista gorda”.

Historias como la de Fernando, de 23 años. Pelo largo y renegrido, buzo de gimnasia y pantalón de lona. Puede vérselo agachado, al pie de un árbol, inmiscuyéndose en la intimidad de algunas bolsas de desechos. Fernando es de los pocos que realizan su recorrido en bicicleta, lo que a las claras es una comodidad, pero a su vez una limitación en la capacidad de recolección.

Fernando proviene de un asentamiento carenciado, a unas ocho cuadras de la estación José León Suárez.

Este muchacho, de voz tímida y cabizbajo, cada día por medio carga su bicicleta en el tren y sale a juntar principalmente latas y aluminios. A diferencia de Isabel, Fernando recibe unos sesenta centavos por cada kilo de aluminio. Obviamente, el salir en bicicleta, si bien le resulta más cómodo, le imposibilita disponer de una gran cantidad de cosas a juntar.

“ Y..., más o menos por día hago entre dos y dos pesos con cincuenta. A veces tres o cuatro. Me alcanza para comprar leche y pañales”, dispara Fernando. La leche y los pañales son para sus dos hijos, Jessica de un año y medio y Javier, de tan sólo cuatro meses.

“A veces no me dan muchas ganas de juntar lo que otros tiran, pero lo necesito para mantener a mis hijos. Lo que pasa es que hace casi dos meses que no me sale ni una changa”. Fernando es albañil, y también hace trabajos de pintura y plomería junto a dos de sus siete hermanos, pero lamentablemente no dispone de una continuidad en estos rubros...

Diferente, pero parecida a Fernando es la historia de José, un muchacho de 29 años, quien se tiene que esforzar a sobremanera para empujar su carreta “arqueada” de tanto peso que ha depositado en ella. De hablar pausado y demasiado bajo para el tránsito que se escucha de fondo, José es por demás risueño. “Estas carretas, la verdad que son bárbaras. Les puedo cargar lo que quiera. Una vez me dieron una cocina, y también una heladera, y no tuve problemas”, afirma elocuentemente, mientras desarma una persiana de aluminio que encontró tirada en la esquina de Federico Lacroze y 11 de septiembre. Es que hace poco menos de un año que pudo comprarse su “herramienta de trabajo” y lo declara con orgullo. Por ella tuvo que desembolsar tanto como 50 pesos.

“Allá por donde vivo, son unos cuantos los que arman carretas de este tipo. Hay más grandes, pero valen como cien mangos. Hoy, una como ésta la podés conseguir por treinta”, asume afligido. Allá donde vive es nada más y nada menos que el barrio La Cárcova, a quince cuadras de la estación José León Suárez, las que camina con su carreta, luego del viaje en tren.

Para José una buena jornada significa poder obtener unos quince pesos por todo lo que junte, los cuales dice alcanzarle lo suficiente, por lo menos para poder comer y comprarse algo de ropa. Hace aproximadamente tres años que sale a juntar, desde que dejó de trabajar como barrendero en la localidad de San Martín, durante tres meses, lapso en que concluyó su contrato. Anteriormente trabajó en una empresa de recolección de basura, en Boulogne.

Al igual que muchos, José también realiza trabajos eventuales dentro del rubro albañilería, pero últimamente no han estado a la orden del día. “La última changa que me salió fue de albañilería. Por tirar toda una pared no hace mucho, me dieron sesenta pesos.”

Contrariamente a la soledad de sus salidas nocturnas, José vive en pareja, pero es él quien se ocupa del mantenimiento hogareño, ya que su compañera padece un tumor en la cabeza...

Una noche más va llegando a su fin para José, al igual que para muchos otros que se alistan rumbo a la estación, a la espera del tren que los lleve de regreso a sus casas. Una rutina que se repite casi todas las noches de sus vidas, dentro de una realidad que por cierto, atravesamos cada vez más de manera desinteresada. Este fenómeno que se acrecienta a medida que el tiempo transcurre, desnuda las falencias de todo un sistema cada vez más esquivo para con los más carenciados. Es simplemente un síntoma más de una grave enfermedad que acarreamos la mayoría de los pueblos: la falta de asistencialismo, que también puede interpretarse como falta de solidaridad, enmarcado por una gravísima distorsión de valores, dentro de una sociedad que presume estar organizada en un Estado, en donde quienes detentan el poder son los principales “distraídos”, pero que nadie puede quedar exceptuado de responsabilidad alguna.

La otra mirada: cineastas al pie de la barricada

GRUPO DE CINE INSURGENTE

Los integrantes del grupo están convencidos de que el cine puede ser un arma efectiva de contrainformación al servicio del pueblo. Creen que sirve para mostrar estéticamente una realidad que no se muestra o que se muestra de manera inconexa. Y que además permite generar acciones.

por Natalia Vinelli *


Toma 1

La cámara se agita; no se queda quieta. Baja a la altura de las rodillas y corre entre la gente. Recibe como todos, una andanada de perdigones policiales. Se escucha un “¡Vamos carajo!”; es el momento de la defensa con piedras y barricadas. La infantería avanza. “La gomera, la gomera!”, se oye de cerca. La cámara se detiene y jadea. Apostada ahora en una esquina, registra la resistencia de los que no tienen ni trabajo ni futuro.

No se ven caras, semejante exhibición sólo sirve para abultar las causas judiciales. En cambio muestra el coraje y el miedo, la impunidad del gatillo fácil.

La represión al corte de la ruta 3 en Isidro Casanova, fue dura. El corto, bautizado La resistencia, sirvió para el debate posterior entre las familias que pelearon aquella fría mañana del 14 de agosto de 1997, cuando se sumaron al paro en reclamo de trabajo y condiciones de vida dignas.

Todos en el barrio tiene una copia de ese “noticiero obrero” que construyeron colectivamente y que, como experiencia, sentó las bases para el nacimiento del grupo de Cine Insurgente.


Toma 2

Se reconocen en el Cine de las Bases de Raimundo Gleyzer y en los trabajos del cubano Santiago Álvarez, quien supo “contar en un fragmento de cinco minutos la guerra de Vietnam mucho mejor que toda la gran industria yanqui”. El concepto de “insurgencia mediática” del Subcomandante Marcos les dio el nombre.

El grupo de Cine Insurgente (Fernando Krichmar, Alejandra Guzzo y Agustín Fernández, entre otros) se formó en la lucha y se consolidó en 1998, durante la campaña contra el despotismo de Julio Mahárbiz (titular del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales durante el gobierno de Carlos Menem) y el boicot al Festival de Cine de Mar del Plata.

“De esa situación salimos fortalecidos. Empezamos a montar Diablo, familia y propiedad y se núcleo un poco más de gente. La idea fue siempre la de hacer un gripo, que no es un tema menor. Porque por más que pareciera que el cine es un arte colectivo, en general es un montón de tipos cumpliendo el sueño de uno, con el agravante de que acá no hay guita alrededor. Entonces, empezamos a reflexionar acerca de una forma distinta de hacer cine”, explica Fernando Kirchmar, director del film que narra los crímenes del Ingenio Ledesma, en Jujuy.


Toma 3

El 27 de julio de 1976, cuarenta camiones con el logotipo de la empresa Ledesma irrumpieron el pueblo de Libertador General San Martín y secuestraron a más de 400 personas. El operativo, dirigido por las Fuerzas Armadas genocidas, siguió la lista que habían entregado los dueños del ingenio. Esa noche se conoció como “la noche del apagón”, Diablo, familia y propiedad narra esos hechos, los pone en contexto, los trae al presente. A partir de la leyenda del familiar, encarnadura simbólica de la explotación en el imperio del azúcar, la película recorre la historia de la lucha de clases en el norte argentino, desde las migraciones forzosas de los aborígenes a principio de siglo hasta los actuales cortes de ruta, pasando por el sindicalismo combativo y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.


Toma 4

“Vale más en mi opinión transmitir a 20 personas ideas claras que ideas confusas a millares. Pienso que el problema fundamental cuando hacemos un film es plantearnos a quién está destinado”, escribió Gleyzer hace unos cuantos años. Para Kirchmar, ese pasaje del autor de Los traidores es fundamental y mantiene absoluta vigencia. Por eso no es casualidad que Diablo, familia y propiedad termine con los cortes de ruta de Libertador General San Martín: “Esos fueron los únicos cortes donde se echó a la cana – sostiene –, y se la echó después de combates muy duros. Para nosotros eso era clave, porque estábamos podridos de los filmes de explotación del tema de los derechos humanos que terminan con una cosa llorosa, bajoneante; y que contrabandean la teoría de los dos demonios o el derrotismo. Queríamos hacer una película que terminara para arriba, no generando falsas ilusiones pero dejando en claro que la única forma de cambiar esto es con la lucha. Eso demostró Libertador, esa fue una victoria de la gente”.


Toma 5

Los integrantes del grupo están convencidos de que el cine puede ser un arma efectiva de contrainformación al servicio del pueblo. Creen que sirve para mostrar estéticamente una realidad que no se muestra o que se muestra de manera inconexa. Y que además permite generar acciones, como el apoyo humano a la marcha en memoria del apagón (el año pasado salieron para Jujuy “tres bondis llenos de gente”), o el escrache de H.I.J.O.S. a la Blaquier, dueña del imperio azucarero.

Diablo, familia y propiedad se estrenó en el cine Cosmos (una sala independiente pero comercial, ubicada en la Capital Federal) básicamente por finanzas. Se mantuvo cinco semanas. El día de la presentación la sala se desbordó de gente. Estuvo el Perro Santillán y la actividad tomó un perfil marcadamente político. Pero la película ya se había visto (y se la sigue viendo) en círculos estudiantiles y obreros del norte, en barrios de Buenos Aires, en sindicatos, y en facultades; siempre fomentando el debate y la participación.


Perspectivas

El grupo de Cine Insurgente sobrevive de forma absolutamente independiente, sin recibir subsidios de ningún tipo. En estos días concentra su atención en un nuevo documental: ¿Qué tu prefieres chico?, que espera ver la luz próximamente. ¿El tema? Dos barrios periféricos, uno de Cuba y otro de Argentina.

Así las cosas, las últimas palabras se las últimas palabras se las dejamos a Gleyzer: “En mi país es absolutamente imposible hacer un film al interior del sistema, pues existe una censura que actúa no sólo sobre los filmes políticos sino, sobre todo lo que toque las relaciones humanas. Por eso preferimos hacer filmes fuera del sistema y mostrarlos a pequeños grupos de gente. Que sean pequeños no tiene importancia”.


* Esta nota fue recibida por una cadena de e-mails. Contracultural decidió transcribirla en forma completa.

Trabajar por los chicos para que los chicos no trabajen

PRIMER ENCUENTRO REGIONAL SOBRE TRABAJO INFANTIL Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Bajo el lema “Trabajemos juntos para que los chicos no tengan que hacerlo” en Buenos Aires se realizó el pasado mes de agosto el Primer Encuentro Regional sobre Trabajo Infantil y Medios de Comunicación, organizado por la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti) –dependiente del Ministerio de Trabajo– y auspiciado por entidades como UNICEF, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), y el Nuevo Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, entre otras.

Por Silvina Paula Seijas



En el marco de la campaña de sensibilización y concientización que está llevando adelante la Conaeti en torno a la problemática del trabajo infantil, el encuentro tuvo como finalidad reflexionar acerca de la importancia de diseñar nuevas estrategias de comunicación que faciliten el contacto de la sociedad argentina con esta problemática, además de obtener una descripción del lugar que actualmente se le otorga a dicha temática en los medios de comunicación.

El Jefe de Gabinete del Ministerio de Trabajo, Guillermo Yanco, estuvo a cargo de la inauguración de la jornada, y privilegió el rol de los medios en la lucha por la erradicación del trabajo infantil, en especial, aquellos que se fundamentan en soportes dinámicos y versátiles, propios del siglo XXI. “De hecho, la Organización Internacional del Trabajo considera que Internet se ha convertido en una herramienta de gran ayuda para la difusión de aquellas medidas que se van implementando para erradicar este flagelo”, señaló. Precisamente, en adhesión a esa pauta, la Conaeti ha diseñado un sitio en la red de redes donde los interesados pueden informarse sobre esta problemática. La dirección es www.trabajo.gov.ar/institucional/trabajoinfantil/index.html. “La idea es fomentar la formación de un entramado social que retenga y contenga a los chicos en su ámbito natural, que es el de la escuela, el de sus amigos y el de sus juegos, no el del trabajo”, explicó Leandro Halperín, titular de la Conaeti.

Del panel participaron también tres periodistas de medios gráficos, que aportaron datos sobre la imagen que el cuarto poder construye sobre el tema del trabajo infantil. Cynthia Palacios, redactora del diario La Nación, señaló que “habitualmente, los medios tienden a tratar el tema por reacción y no por prevención. Se habla de trabajo infantil sólo cuando se dan a conocer cifras alarmantes: la prevención del trabajo infantil no suele estar en la agenda de los medios”. Fernando Pastor, del staff de la revista La Primera, consideró por su parte que “al no poner atención al tema, estamos creando niños que no tienen infancia, que ingresan en la adultez demasiado temprano”. En tercer lugar, Cristian Alarcón, periodista del diario Página/12, se plegó a la reflexión de Pastor, indicando que “los chicos sufren una pérdida de lo lúdico, al tiempo que se incrementa la violencia entre ellos”.

“El trabajo infantil no es tema de agenda porque los chicos no votan”, opinó Pastor. Alarcón, en tanto, recordó que “a los medios de comunicación también les llegó la flexibilización, al igual que al resto de las empresas, y los periodistas cada vez tienen menos tiempo para pensar, para investigar, y para producir. Como si fuera poco, con la competencia feroz que hay entre medios, y con el reinado de la televisión y del info-entretenimiento, los editores sólo quieren historias bonitas, y la problemática del trabajo infantil no suele encajar en esa matriz”.

En Argentina, más de 250 mil chicos trabajan en áreas rurales –en especial en las cosechas de plantaciones– y en zonas urbanas –donde la prostitución, la pornografía y el tráfico de drogas son las formas más peligrosas de trabajo infantil-. Según las estimaciones de UNICEF, esta cifra se cuadruplicará en los próximos años si la sociedad no implementa elementos que ayuden a luchar contra esta problemática. De los jóvenes de entre 13 y 17 años que trabajan en las grandes áreas urbanas, el 58.2 por ciento no asiste a clases, y probablemente nunca termine su educación secundaria.

En vistas a este panorama, la Conaeti ha planteado la necesidad de crear “espacios abiertos de discusión e intercambio, con el fin de aunar esfuerzos de todos los sectores de la sociedad para prevenir y erradicar progresivamente el trabajo infantil”. “En este sentido –plantearon las autoridades de la Conaeti–, los medios de comunicación, en tanto formadores de opinión, juegan un papel central, especialmente en la visualización y difusión de esta problemática, para que la misma comience a formar parte de la agenda pública”.